martes, 31 de agosto de 2010

Casi una línea recta

Que cada uno sueñe lo que quiera. Atravesar el Amazonas, la mítica ruta 66, la 40 que va junto a los Andes o el camino de Santiago. A mí me gustaría recorrer 1.000 km que van de Ucrania a Polonia. Ni siquiera es una sola ruta. Tampoco sé si hay bonitos paisajes o cuán segura puede resultar la travesía.
Me gustaría empezar en Chechelnyk. Algunos miles de habitantes y en 1.920 un lugar no muy acogedor para los judíos. Los nazis no existían pero los bolcheviques sí, y pese a que muchos de sus líderes eran judíos, pronto empezaron las persecuciones. Hasta Drohobich hay 599 kilómetros y las cosas no eran muy diferentes allí. Treinta mil habitantes en la década del treinta. Primero las tropas soviéticas, luego los alemanes. Y siempre era un problema que te cosieran la estrella de David en el pecho. Sigo otros 400 km y ya estoy en Maloszyce, un señorío cercano a Varsovia.

Allí también estaba difícil, y con los nazis empeoró todo.
Si buscamos por la computadora, no encontraremos nada de estos lugares por sí mismos, alejados de la mano de Dios, ignotos parajes de imperios olvidados, casi imaginarios (el astrohúngaro, el Tercer Reich, la Unión Soviética)
Sin embargo, aparece información de estos tres sitios vinculada con tres individuos, que para mí son tres milagros. En 1.904 nace en Maloszyce, Polonia, Witold Gombrowicz. En el año 1.939 es invitado a un crucero a Buenos Aires y a los pocos días los nazis invaden su patria. No puede volver a Polonia el judío Gombrowicz, por supuesto. Tampoco con los comunistas. Veinticuatro años vivirá en la Argentina. Luego regresará a Europa, viejo y enfermo. Pero no a Polonia.

En 1.920 nace Clarice Lispector en Chechelnyk, Ucrania. A los dos años sus padres emigran al Brasil. Por supuesto que la literatura brasileña se la adjudica y con razón. Pero yo no me olvido que huyó de los pogromos que hubo en la Rusia zarista, y en la comunista también. Y eso marcó a fuego su literatura, aunque no tuviera recuerdos.

Bruno Schulz no pudo huir. Casi nunca había salido de su Drohobich natal, que en aquel entonces pertenecía a Polonia y hoy a Ucrania. Durante la ocupación nazi, Schulz trabajaba para un oficial alemán como un esclavo en pleno siglo XX. A punto de escapar con papeles falsos, otro oficial alemán, rival de su “amo”, le disparó en la cabeza.
Los tres pueblos existen en la red por causa de sus tres escritores, prácticamente como único motivo.
Quisiera saber si existen las casas natales. Una escuela, un registro civil que de cuenta de sus personas. Tal vez algún pariente o alumno de quienes escribieron esto:


"Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él saco sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo esconden otras: ¿cuáles?. Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada en lo hondo del pozo." Clarice Lispector "Un soplo de vida" (Siruela)

"Nuestro lenguaje no posee definiciones que dosifiquen el grado de realidad ni definan su densidad. Digámoslo sin rodeos: la fatalidad de este barrio consiste en que nunca nada se realiza hasta su culminación, nada llega a su definitivum, todos los movimientos iniciados se suspenden en el aire, todos los gestos se agotan tempranamente y no pueden superar su punto muerto. Hemos podido observar la gran frondosidad y el despilfarro en las intenciones, proyectos y anticipaciones que caracterizan el barrio. Todo él no es otra cosa que la fermentación de deseos crecidos muy deprisa, y por ello, sin fuerzas y huecos. Bruno Schulz "la calle de los cocodrilos" (Siruela)

"Cuando por la noche regresé a Jocaral, los árboles aullaban como si los estuvieran desollando. Me puse a escribir este diario, no quiero que la soledad ronde en mí sin sentido, necesito a los hombres, a un lector...No para comunicarme con él. Sólo para emitir señales de vida. Ya hoy consiento en este diario las mentiras, los convencionalismos, las estilizaciones, con tal de poder pasar de contrabando, aunque sea como un eco lejano, un tenue sabor de mi yo aprisionado" Witold Gombrowicz "Diario argentino" (Adriana Hidalgo editora)

Pensando en ellos tres se me ocurrió unir sus pueblos. Casi una recta encontré entre estos lugares caídos del mapa. Una recta que atraviesa Ucrania y Polonia para terminar en otro punto perdido del otro lado del mundo. Buenos Aires.




Ver mapa más grande

jueves, 26 de agosto de 2010

¡Pare de sufrir! Hoy presentamos: el palmarés de La Menor Idea


Queridos visitantes: en este blog no pregonamos con el ejemplo y así, luego de llenarnos la boca con las bondades de una vida vivida con hedonismo griego, terminamos viviendo inmersos en un fatalismo budista bien regado de tangos lastimeros. Y el asunto es que estamos recibiendo desde hace unos días una corriente de cariño y reconocimiento que desde ya este blog y su Comandante Supremo no merecen. Pero los homenajeadores sí ameritan que los destaque, así que quiero compartirlo con el resto de la respetable teleaudiencia de La Menor Idea.
Con el amigo Miguel Angel Bruno, residente en Capilla del Monte de nuestra argentina Córdoba, hemos realizado una alianza estratégica de bares y personajes, y es así que nuestro Detective y el aceitoso Zurdo, junto a Hemingway y Jack Vodka van y vienen de Vivencias a La Menor Idea.
También se han fugado El Cronista y otra vez El Detective al blog de nuestra querida Miralunas, en una historia protagonizada por Estercita y que también recomiendo leer.
Iraide, por su parte, nos ha ilustrado el cuento "La Tortuga Fugitiva y el Canario Feliz" como ya hemos señalado hace unos días.
No falta tampoco un homenaje involuntario: una pandilla de desquiciados está convencida de que el poema de Francis Oliverio Recúpero intitulado "El salero y la puta" le pertenece al genial francés Arthur Rimbaud, y a esta altura de mi vida en que estoy tan escéptico, incluso de mí mismo, estoy empezando a sospechar si Recúpero no se lo habrá hurtado al verdadero poeta maldito. Lo encuentran aquí

Ayer hemos conversado con nuestro amigo Juan Duque en su programa de radio Luz de Gas Radioblog, acerca de las vicisitudes del concurso 20 minutos blogs, donde La Menor Idea marcha en décimo lugar, aunque con posibilidades de empeorar (estamos por el minuto 43 aproximadamente, si les interesa saber acerca de las pruebas mortales que haremos en La Menor Idea para recuperar el terreno perdido en el concurso, no dejen de escucharlo)





Y para terminar, nuestra querida Doctora en Filología Anabel Sáiz Ripoll insiste en apostarle al caballo equivocado y nos regala un hermoso estudio sobre las letras que se encuentran en este blog. Anabel lo ha publicado en la página Suite 101 net, contenidos de calidad, y pueden leerlo aquí
Este estudio prueba una vez más el Teorema De Luna, que dice que en materia de estudios y biografías no importa la calidad del objeto estudiado (baja como en este caso) sino la del investigador.


¿Qué más puedo decir? ¿que estoy muy contento? sí ¿que no lo merezco? también ¿que me he emocionado y se lo agradezco profundamente a
todos los que me han recordado? También. Escribir es una dicha o una catarsis, pero si no hay nadie del otro lado es simplemente nada.
¡Muchísimas gracias!







Anabel Sáiz Ripoll

miércoles, 25 de agosto de 2010

Telón

Telón para un amor que se escurrió
Entre las grietas del olvido
Como un tango en la amargura
Del que sabe que perdió
Y ya no tendrá revancha
Ni milagro
Ni tal vez

Pero hay que ser bien macho
Cazar la pilcha
Colgarse el funyi
Silbar bajito, bien bajito
Y dar la vuelta una vez más
por la esquina del telón.





Vocabulario
Cazar la pilcha: levantar la ropa, hacer la valija
Colgarse el funyi: ponerse el sombrero

Relanzamiento

He decidido cambiar
Parecer joven, simpático e
inteligente
Cortarme el pelo de otro modo
Ir a lugares nuevos
Usar otro tipo de ropa
Hablar de otros temas
¿Quizás cambiar de nombre?
¿Algún retoque en la cara?
¿Y si aseguro con una pastilla?
Mejor proyecto otro pasado
Y me invento un futuro.

El único problema es que
en este lugar nuevo y oscuro
Todos han hecho lo mismo
Todos tienen cara de botox
Esa rubia atroz que me come con los ojos
Puede ser

Una rubia que me come con los ojos
Mi vecino de enfrente
Su madre
O yo frente al espejo
De aquí a dos horas




domingo, 22 de agosto de 2010

Quisiera

Quisiera ser Dios por esta noche
y obligarte
A que me quieras
sin saber

Pero no soy Dios
(gracias a Dios)
Tal vez en algo
nos parecemos

Ni a él ni a mí
Nos ves



sábado, 21 de agosto de 2010

El secreto de la vida eterna

En el bar “San Cayetano” de la avenida Rivadavia al once mil servían algo en el desayuno que aseguraba la inmortalidad, pero nunca se supo en qué elemento estaba la clave: ¿en el café, en la leche, en las medialunas, en el licuado de banana, en el jugo, en el vigilante, en el terrón de azúcar, en el rulo de la manteca, en las tostadas, en la mermelada de durazno, en el dulce de leche, en los merengues, en la pasta frola o en el vasito de agua? Nadie lo sabía, pero el que acertaba con el ingrediente adecuado detenía el tiempo, por lo menos hasta el siguiente desayuno.
El problema es que, como en todos lados, hay gente sin paciencia para probar cada una de las partes y opta por el todo; así fue que el Loco Luis tuvo una reacción atávica y mató a la gallina: atravesó al encargado de un cuchillazo y se lo comió. Nunca sabremos dónde estaba el secreto. Ahora, lamentablemente, todos moriremos, como cualquier parroquiano de cualquier bar de cualquier universo, quede en Liniers o en un barrio cualquiera. Y Luis está preso, sin dar muestras de no envejecer. Yo voy al bar todos los sietes de agosto. Uno nunca sabe. Tal vez el lavacopas ascendido emboque el secreto de la vida eterna y, de aquí a cien años, esta crónica tenga su segunda parte.




viernes, 20 de agosto de 2010

Sobre escupido mojado

Señales confusas por culpa
del humo mojado
Botellas al mar que llevan
mensajes benditos
con whisky

Se escribe como se vive
Feliz domingo
Tal vez mejor sería bailar
con lágrimas que no quieren salir
Aun todavía

¿Cuántas canciones nos reserva
El que pasa la música?
Sabé que con vos
Princesita

Voy a bailar siempre.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Un dibujo

"Escribir es una piedra lanzada en lo hondo de un pozo"
Clarice Lispector "Un soplo de vida"



A veces me pregunto para qué escribo. En general las respuestas son muchas y consecuentemente ninguna, por lo que me quedo sin saber. Hoy obtuve una respuesta inesperada. También escribí el cuento "La tortuga fugitiva y el canario feliz" para que Iraide, a quien sólo conozco por sus letras, se lo cuente a un niño y lo dibuje. Desde el inicio del cuento, "La vieja casona de San Pedro tiene un patio hermoso" me había gustado la idea de darle imagen, pero no pudo ser. Ahora sí, y gracias a Iraide, podemos ver a los protagonistas de la historia caminando hacia un destino muy especial.
¡Muchas gracias Iraide! por darme algunas respuestas.
Los que quieran dejar algún comentario, por favor háganlo aquí

El cuento que ilustró Iraide, abajo.

La vieja casona de San Pedro tiene un patio hermoso, lleno de plantas y animales.Entre ellos vive un canario que tiene la puerta de la jaula abierta, aunque no se escapa. Una mañana el viejito que vive en la casa se la abrió (es que después de muchos años, muchas jaulas y muchos canarios se dio cuenta de que no es bueno encerrar a nadie) pero el canario no se animaba a escaparse. Daba una pequeña voladita por el patio, y luego volvía a su jaula.
Sin embargo, la que soñaba con la fuga era la tortuga. No sabía bien adonde porque ignoraba de donde venía. El patio era grande, lleno de plantas e incluso tenía un pequeño estanque. Tenía de todo para ser feliz allí. Menos la libertad. Las veces que se asomó al jardín, percibió los peligros que había en la calle, especialmente con las ruedas de los autos. Pero ella se quería escapar de puro cabeza dura que era.Para eso, le pidió al canario que diera un vuelo un poco mayor y que se fijara si cerca de la casa había más plantas y agua, donde ella pudiera vivir tan feliz como hasta ahora, pero libre. Al principio el canario no se animó, pero era tan insistente la tortuga que comenzó a hacer vuelos más lejanos. Incluso tuvo que esquivar algún hondazo que le tiraron, y volvía exhausto. El viejito a veces se preocupaba por él, cuando demoraba, pero a la vez le daba mucha felicidad ver que su idea había sido buena. ¡Pena que no pensó en la tortuga! Estoy seguro que de haberlo sabido, la dejaba escaparse sin problemas. Pero los hombres no entienden el lenguaje de las tortugas, y les parece que porque no están en una jaula pequeña no deben querer huir.

-¡Encontré un río, tortuga! Le dijo el canario una mañana

Y así fue que la tortuga se enteró de que en San Pedro hay un río hermoso, con un montón de lugares para vivir, donde las personas no llegan. Incluso podría encontrarse con otras tortugas fugitivas, le dijo el canario, pero no sabemos si eso lo vio, o simplemente se entusiasmó tanto con la idea, que le pareció.
Una mañana el viejito estaba regando el jardín y cayó en la cuenta de que la tortuga se le estaba escapando, muy lentamente. También vio que en lo alto volaba un manchón amarillo. Era el canario, que parecía indicarle un camino a la tortuga. Se hizo el disimulado y dejó que la tortuga huyera. Cuando una hora después la vio doblar la esquina, decidió seguir a la extraña pareja, porque le preocupaba que un auto pisara a la tortuga, o que una piedra alcanzara al canario.
Y así fue que a veces el viejito se adelantaba y dejaba un poco de lechuga tierna en el camino. Otras veces ponía alpiste en una rama para el canario, y agua para los dos. Pronto se dieron cuenta de que el viejito los ayudaba y la fuga se convirtió en paseo. ¡Al terminar la tarde llegaron al río!
La tortuga escogió con mucho cuidado el lugar donde viviría de allí en adelante y se lo enseñó al viejito, así podría venir a visitarla cuando quisiera. Se despidieron todos y la tortuga se quedó, feliz. El canario se volvió en el hombro del viejito porque estaba muy cansado. Ya tenía ganas de volver a su jaula abierta, aunque también prometió visitar a la tortuga.
Por cierto, ni la tortuga fugitiva ni el canario tienen nombre. Los animales no acostumbran ponérselos, esas son cosas de los hombres.Por eso, para poder identificarlos, podemos decirles la tortuga fugitiva y el canario feliz.

domingo, 15 de agosto de 2010

Una cruel manera de estafar

Al Detective le costó un poco entender la magnitud del problema que le estaba contando el cliente, porque la estafa, en dinero, era insignificante:

- ¿Pero sabe cuánto significaba para mí, Señor Detective, esa foto con Zully Moreno? Yo soy un fanático del cine. Al final de su vida ella no salía casi nunca, y una noche del año 95 la encuentro en el hall del Maipo. Había un fotógrafo allí que cobraba cinco pesos la foto y por supuesto que le encargué una. Zully Moreno, mi amada Zully Moreno, y yo. Y para dar testimonio de ese momento mágico, para inmortalizarlo, tenía al fotógrafo providencial. Todavía se usaban las máquinas clásicas, el tipo prometió enviarme la foto por correo, junto al negativo. Como me inquietaba el incumplimiento le di veinte pesos de propina. La foto nunca llegó. Yo creo que la sacó sin el rollo. Un estafador de la peor especie, no me importan esos veinte mangos mugrosos. Zully murió hace diez años, ¿sabía? Y lloro todas las noches pensando en esa foto que no fue. De vez en cuando paso por el Maipo para ver si encuentro al tipo. Un viejo acomodador sintió lástima por mí y me dijo que una vez escuchó que el fotógrafo se iba a encontrar con alguien en el bar “El Vacío Existencial” El problema es que no sé donde queda ese bar, lo busqué por todas partes, y nada. Lo único que tiene que hacer Ud. es encontrar el bar y ubicar al fotógrafo. Se apellida Horowitz. No tiene que contactarlo ni traérmelo. Simplemente me llama por teléfono y me da la dirección del bar. Yo me ocupo del resto. Le parecen bien 5.000 como adelanto?

Por supuesto que le parecían bien. El Detective se fue al bar de Sandy. Tal vez ella lo hubiera oído nombrar. No lo conocía, pero le marcó a un tipo al final de la barra. Le decían Hemingway, tal vez por su barba blanca, tal vez porque le gusta beber. Por si fuera la segunda opción el Detective le convidó un whisky. El viejo Hem resultó un tipazo, aunque le dijo algo muy extraño

- El Vacío Existencial es difícil de encontrar porque es una creación mental. Un cliente está, por ejemplo, un domingo lluvioso de invierno frente un café, toma conciencia de su infinita soledad y las gotas que se deslizan por el cristal empañado son sus propias lágrimas internas...Se tilda, y aparece en el Vacío Existencial…

Hemingway terminó su whisky y se largó. El Detective se sintió más solo que nunca. Buscó a Sandy con la mirada. Ella no podía ayudarlo, el bar estaba repleto. Miraba el fondo del vaso con una tristeza infinita. Vio que una lágrima golpeaba el hielo a medio derretir y cerró los ojos un segundo. Cuando los volvió a abrir vio, reflejado en el espejo del fondo de la barra, el extraño letrero de la puerta:

ЄԼ ƔƛƇƖƠ ЄҲƖƧƬЄƝƇƖƛԼ

Le iba a preguntar al barman por Horowitz , el fotógrafo, cuando vio a un tipo sentado en la mesa de la ventana con una vetusta cámara a su lado. Parecía muy deprimido y era entendible, recordó cómo se llega a este bar. Jugaba nerviosamente con la cámara, la abría y cerraba, no tenía rollo. No podía creer lo simple que estaba resultando todo. Le pidió al patrón el teléfono y llamó a su cliente. Le contó la historia de Hemingway de un tirón y le cortó, no tenía ganas de explicarle cosas inexplicables. Sabía que finalmente el tipo lo aceptaría con tal de encontrar a Horowitz . Se preguntó a quien mandaría su cliente a terminar con el asunto. Los cinéfilos no suelen resolver cosas como estas con sus manos. Una hora después, por el espejo de la barra, vio entrar al Zurdo. Iba acompañado por otro tipo que traía un maletín de herramientas.

- Sabía que eras un sentimental, Detective. ¿Te sorprende que yo también lo sea? Te presento a Jack Vodka, está conmigo en esto.

No hubo más tiempo para conversar. El fotógrafo subió las escaleras en dirección al lejano baño. Atrás lo siguieron, disimulando, el Zurdo y su amigo Jack, quien impaciente, sacó un serrucho del maletín. Parece que iba a ser un trabajo a fondo. El detective apuró el whisky y sintió deseos de largarse. Pidió la cuenta y se puso de pie. Pero había un problema: el viejo Hem la había explicado como llegar al Vacío Existencial, pero no la manera de salir de él. Detuvo la cuenta y pidió otro whisky. Era cuestión de pensarlo un poco. Algo se le ocurriría.


La poderosa frase "El Vacío Existencial es difícil de encontrar porque es una creación mental. Un cliente está, por ejemplo, un domingo lluvioso de invierno frente un café, toma conciencia de su infinita soledad y las gotas que se deslizan por el cristal empañado son sus propias lágrimas internas...Se tilda, y aparece en el Vacío Existencial…", el mismo bar, Jack Vodka y Hemingway, son personajes de Miguel Angel Bruno del blog VIVENCIA: http://mikelbruno.blogspot.com/2010/08/principio-de-acuerdo.html
Allí pueden encontrarlos a todos. En cuerpo y alma.

viernes, 13 de agosto de 2010

Rimbaud, el plagiador de Recúpero

Advertencia a lectores desprevenidos que no saben cuando se habla en serio y cuando en broma en La Menor Idea: lo que leerán de aquí en adelante es rigurosamente cierto.
En primer lugar, es menester recordar el Primer Poema Mortal de Recúpero, intitulado

“El Salero y la puta”

Sobre los faunos del mal
la luminosa espera
del vino malhadado.

En Casa Elena
Estábamos con Georgie
Ella me vio
Luego nos saludamos

La acompañé detrás de una cortina obscura
Con falsos gemidos copulamos

Testigo mudo
Del pago de ese amor

Fue un salero andaluz
Arábigo y callado

Coro de Ninfas:
Si llegare la muerte en este instante…
¡Feliz la acepta!
Es que la vida
¡todo se lo ha dado!


La KGB de La Menor Idea ha detectado que en la página web que citamos a continuación
http://www.letrasyalgomas.com/versos-f9/el-salero-y-la-puta-t8876.htm

se afirma que esta obra de nuestro Recúpero le pertenece nada menos que a….¡Arthur Rimbaud!


Como de costumbre, desconocemos el actual paradero del querido Francis Oliverio, por lo que no sabemos si reaccionará ofendido por la comparación con el poeta francés, o lo verá como una suerte de homenaje al adjudicarle una obra imposible de serle atribuida. Particularmente nos preocupa cómo tomará Recúpero eventuales chanzas de barrio referidas a que, si él es Rimbaud, bien puede ocurrir que tenga un Verlaine…
No solamente hay un “error” en la persona que tomó la poesía vaya uno a saber de donde, sino en los comentaristas, que dejaron los siguientes mensajes:

…Arthur Rimbud ¡¡Que entrada!!...

…Hermosos versos de Arthur Rimbaud nos dejas amigo



simple, pero profundo, un tema mil veces y de mil formas tratado recreado en un poema.


jeje, no había leído eso de Rimbaud, bueno, bueno

Esta “poesía”, escrita por un poeta, en el mejor de los casos, dudoso, le ha sido atribuida al inmortal autor de “Una temporada en el infierno”. Y encima no se puede dejar comentarios en la página sin inscribirse, esfuerzo titánico para los que integramos este blog, que por supuesto no haremos. De todos modos, mejor es no dejar aclaración alguna en la página en cuestión, llamada “Letras y algo más” integrada por escritores “muy activos” (SIC) pero poco lectores, y menos curiosos por indagar las fuentes de lo que se cita. ¡En La Menor Idea sentimos vergüenza ajena!
Los seguiremos informando…




La entrada original del poeta se encuentra en
y por supuesto que se encuentra debidamente registrada.

Marceleces VII

Duda existencial: ¿por qué las personas aburridas durante el viaje en transporte público se dedican a llamar por teléfono a la amiga, al padre o a la pareja y hablan estupideces junto a la oreja de uno, en lugar de leer un libro o escuchar música sin embromar a nadie? Eh? Tormento chino para ampulosos incorregibles Cuando se quiera ir del bar, intente pedirle la cuenta al mozo que está lejos sin dibujar en el aire una firma imaginaria ¡Liberen a Chirolita! Está en una caja fuerte desde que murió el ventrílocuo (gracias por el dato Susana) Filosofía disléxica Siempre que paró, llovió. ¡Cuidado con la casita que tanto deseas! Las casas abrazan. Atrapan. Matan. Enigma Perico en su casa ¿dejará entrar a cualquiera? SABIDURIA POPULAR: “No es lo mismo lograr una meta, a que te la meta un ogro” FILOSOFIA DISLEXICA (Parte 2) Me gusta ser parte del problema, no de la solución El film recomendado por "La Menor Idea" para un fin de semana diferente Cine iraní: خواندن de Mahmud Zahhak HIJA: El papá de Candelaria combatió en la guerra de Malvinas, disparaba un cañón y un general le dio una medalla. ¿Vos qué hiciste de importante cuando eras joven, papi? PADRE: ... PADRE:... PADRE:... PADRE: ¿me das 30 días para contestarte? Un documento histórico: en este sitio de la calle Honduras, un momento después de tomar esta foto, apareció la frase "un salero andaluz, arábigo y callado" que le dio partida de nacimiento a Francis Oliverio Recúpero, el Último Poeta Maldito y Único Argentino

martes, 10 de agosto de 2010

La tortuga fugitiva y el canario feliz

La vieja casona de San Pedro tiene un patio hermoso, lleno de plantas y animales.
Entre ellos vive un canario que tiene la puerta de la jaula abierta, aunque no se escapa. Una mañana el viejito que vive en la casa se la abrió (es que después de muchos años, muchas jaulas y muchos canarios se dio cuenta de que no es bueno encerrar a nadie) pero el canario no se animaba a escaparse. Daba una pequeña voladita por el patio, y luego volvía a su jaula.
Sin embargo, la que soñaba con la fuga era la tortuga. No sabía bien adonde porque ignoraba de donde venía. El patio era grande, lleno de plantas e incluso tenía un pequeño estanque. Tenía de todo para ser feliz allí. Menos la libertad. Las veces que se asomó al jardín, percibió los peligros que había en la calle, especialmente con las ruedas de los autos. Pero ella se quería escapar de puro cabeza dura que era.
Para eso, le pidió al canario que diera un vuelo un poco mayor y que se fijara si cerca de la casa había más plantas y agua, donde ella pudiera vivir tan feliz como hasta ahora, pero libre. Al principio el canario no se animó, pero era tan insistente la tortuga que comenzó a hacer vuelos más lejanos. Incluso tuvo que esquivar algún hondazo que le tiraron, y volvía exhausto. El viejito a veces se preocupaba por él, cuando demoraba, pero a la vez le daba mucha felicidad ver que su idea había sido buena. ¡Pena que no pensó en la tortuga! Estoy seguro que de haberlo sabido, la dejaba escaparse sin problemas. Pero los hombres no entienden el lenguaje de las tortugas, y les parece que porque no están en una jaula pequeña no deben querer huir.

-¡Encontré un río, tortuga! Le dijo el canario una mañana

Y así fue que la tortuga se enteró de que en San Pedro hay un río hermoso, con un montón de lugares para vivir, donde las personas no llegan. Incluso podría encontrarse con otras tortugas fugitivas, le dijo el canario, pero no sabemos si eso lo vio, o simplemente se entusiasmó tanto con la idea, que le pareció.
Una mañana el viejito estaba regando el jardín y cayó en la cuenta de que la tortuga se le estaba escapando, muy lentamente. También vio que en lo alto volaba un manchón amarillo. Era el canario, que parecía indicarle un camino a la tortuga. Se hizo el disimulado y dejó que la tortuga huyera. Cuando una hora después la vio doblar la esquina, decidió seguir a la extraña pareja, porque le preocupaba que un auto pisara a la tortuga, o que una piedra alcanzara al canario.
Y así fue que a veces el viejito se adelantaba y dejaba un poco de lechuga tierna en el camino. Otras veces ponía alpiste en una rama para el canario, y agua para los dos. Pronto se dieron cuenta de que el viejito los ayudaba y la fuga se convirtió en paseo. ¡Al terminar la tarde llegaron al río!
La tortuga escogió con mucho cuidado el lugar donde viviría de allí en adelante y se lo enseñó al viejito, así podría venir a visitarla cuando quisiera. Se despidieron todos y la tortuga se quedó, feliz. El canario se volvió en el hombro del viejito porque estaba muy cansado. Ya tenía ganas de volver a su jaula abierta, aunque también prometió visitar a la tortuga.
Por cierto, ni la tortuga fugitiva ni el canario tienen nombre. Los animales no acostumbran ponérselos, esas son cosas de los hombres.
Por eso, para poder identificarlos, podemos decirles la tortuga fugitiva y el canario feliz.

viernes, 6 de agosto de 2010

El Señor Schulz



El Señor Schulz es muy tímido y se ve pequeño, muy pequeño, con las mujeres. El las ve a todas esbeltas, autoritarias y con paso seguro. Le gusta observarlas y dibujarlas con las piernas cruzadas. Pero más le gustan sus pies. Eso. Sus pies. Sus pies moviéndose. Sus pies con zapatos de taco. Sus pies descalzos. Los hombres que aparecen en los grabados llevan su cara. Son una especie de pequeños duendes sufrientes. De placer, claro. Y tienen orejas grandes como él.
El Señor Schulz vive en Drohobycz, un pueblito perdido de Polonia, que antes fue Austria y luego será Ucrania. Nada sucede allí. Salvo en tiempos de guerra.
En la casa del Señor Schulz sí ocurren cosas. O mejor dicho, en su mente. Allí hay mujeres hermosas que se portan muy mal con él. Estudiantes que esconden su lujuria, aunque no pueden ocultársela a él. Que pisan suavemente su cara, recostadas en un cómodo diván. Parece que no han visto al gnomo orejón que están usando de tapete. Y que llora de placer mientras hace sus grabados. Silenciosamente. Una lágrima suya llega hasta el tapete verdadero y reproduce maquinalmente a otros seres, más pequeños, más artificiales, más fugaces.
Cuando el Señor Schulz no dibuja, escribe. Y lo hace mejor aún. Y en sus ratos libres traduce a un escritor, a quien podríamos llamar el Señor K.
Pero el mundo de Schulz está amenazado por partida doble. Hay una calle llamada de los Cocodrilos que es una mancha blanca en el mapa. Pertenece a un barrio que no es como cualquier otro de la ciudad vieja: es gris, automatizado, impersonal. Este barrio es todo eso porque es moderno. De tan utilitario parece de utilería, y allí se exhiben y venden telas, como las que vende su padre. Y mujeres.

En Drohobycz no sucede nada excepto en la casa del Señor Schulz y en la calle de los Cocodrilos. Hasta que llega la muerte. No podrá el Señor Schulz seguir creando lo que más le gusta, deberá sobrevivir a la guerra pintando retratos para su carcelero alemán. Sabe que si concluye demasiado pronto, morirá. De todos modos un disparo absurdo –todos lo son- terminará con él.


Ochenta años después veo sus grabados. Leo sus cuentos. Pienso en la barbarie que interrumpió su obra. Que la incendió. Y que no pudo evitar que su mensaje llegue hasta el 2.010 para que un tipo cualquiera lo descubra. Igualmente eso no me alcanza y me entristezco por su muerte ¡Pobre Señor Schulz!
Tal vez si cierro una habitación con cosas viejas, con sus dibujos y sus libros, se produzca una vez más el milagro anunciado por su padre: el crecimiento de una vida, tan real como la de cualquiera; sólo que más fugaz, acaso sin terminar. Tal vez, como en el caso de aquellos seres del tapete, sólo sea necesario derramar una lágrima.

En Buenos Aires no sucede nada, igual que en Drohobycz. Quisiera que aparezca un Señor Schulz en mi habitación cerrada, para que siga pintando aquellas mujeres hermosas y un poco autoritarias. Me encantaría eso.



“Apenas me eché a andar me di cuenta de que había salido sin abrigo. Por un instante pensé en volver atrás, pero luego me pareció una pérdida de tiempo. La noche no era fría. Por el contrario, estaba veteada por corrientes de extraña tibieza, por el aliento de una primavera irreal. La nieve se había hecho compacta bajo la forma de blancos corderillos, un vellón suave e inocente con aroma de violetas. El cielo también se rizaba. La luna parecía desdoblarse y multiplicarse, exhibiendo todas sus posiciones y fases.
Esta noche el cielo develaba su estructura interna, exponiendo como sobre una mesa de autopsia las espirales y las volutas de la luz, el corte de los bloques azules, el plasma de los espacios, los tejidos de las divagaciones nocturnas”

Las tiendas color canela, Bruno Schulz, 1934



Biografía de Bruno Schulz

Escritor y artista gráfico polaco nacido en 1892 en Drohobycz (en esa fecha territorio del imperio austro-húngaro, en 1918 pasó a formar parte de Polonia, más tarde a Rusia y en la actualidad pertenece a Ucrania). Estudió arquitectura en Lwow y ejerció como profesor de dibujo en su ciudad natal. A partir de 1922 expuso su obra gráfica. Considerado uno de los maestros de la narrativa polaca, es autor principalmente de dos libros de relatos en prosa, Las tiendas de color canela (1934) y Sanatorio bajo la clepsidra (1937). En el primero recrea el mundo de su juventud, de la relación con su padre en la tienda de telas, de sus inventos y sus manías, y de sus perdidas del sentido de la realidad. El éxito de su primera obra le llevó a relacionarse con escritores de la talla de Witold Gombrowicz, o Debora Vogel. Escribió también una novela El Mesías, pero ésta se extravió durante la guerra, y siempre se especuló con que estuviera en poder de la KGB. Tradujo a Kafka al polaco. Cuando los alemanes invaden su ciudad, Schulz queda bajo la “protección” del oficial de la SS Feliks Landau, quien se aprovecha de sus cualidades de pintor. Hace murales en las paredes de la habitación del hijo pequeño de Landau, en la “Reitschule” y en el casino de la Gestapo. Acto seguido trasladan a los judíos al gueto. Schulz con sus familiares es desplazado a una casa en ruinas de la calle Stolarska 18. Empieza a guardar sus manuscritos y dibujos en varias cajas y se las entrega a sus amigos de fuera del gueto. Enferma. Intenta recuperarse en un ambulatorio judío. Está desnutrido y sufre una profunda depresión. Consigue papeles falsos con ayuda de sus amigos de Varsovia. Pretende escapar. Prepara su huida de Drohobycz. Con el apoyo de la «Judenrat» trabaja durante unos meses catalogando las bibliotecas polacas confiscadas por los soviéticos y después por los alemanes.
El 19 de noviembre de 1942: Schulz intenta escapar de Drohobycz con papeles falsos y la ayuda económica de sus amigos. Hacia las 11 de la mañana se dirige a la «Judenrat» para recoger su ración de alimentos y coincide con una «acción salvaje» de la Gestapo contra los judíos. Muere asesinado de un disparo, ejecutado por Karl Günter, miembro de la Gestapo y antagonista de Landau.
Fuente: Wikipedia-epdlp- Estudios preliminares de Elvio Gandolfo (biblioteca básica universal) y Juan Carlos Vidal (Obra completa)

martes, 3 de agosto de 2010

No Tsé, un pensador inigualable

Les copio de wikipedia:
No Tsé (en chino:孔子 , su nombre real era 李耳, que se traduce literalmente por Dragón Amaestrado) fue un filósofo oriental, creador del notseísmo y una de las figuras más influyentes de la historia china. Las enseñanzas de No Tsé han llegado a nuestros días gracias al descubrimiento de su obra en el sector "lácteos" del Supermercado Wang de la Ciudad de Buenos Aires. Muchos eruditos modernos dudan de la existencia de No Tsé. Otros argumentan que puede haber vivido durante el período de las Cien Escuelas del Pensamiento y los Reinos Combatientes. Dentro de las dudas sobre su existencia y la etapa histórica en la que vivió, se cree que pudo ser contemporáneo de Confucio y Lao Tsé.
Luego de un millonario acuerdo con el Sr. Wang, La Menor Idea les brinda en exclusiva, las "Notselectas" del gran maestro chino, que contienen algunas de las discusiones que mantuvo con sus discípulos. Cultívense y reflexionen.

No Tsé y el amor:

"Una cosa es el sexo, otra cosa es el amor, y una tercera cosa es el matrimonio. Mezclar algunos de estos elementos es como fusionar el agua y el aceite, o unir el vino con la sandía y luego arrojarse a la alberca" (Nota del traductor: "alberca", fuera de China, es piscina o pileta)

"Si la vida tiene un final, ¿por qué no habría de tenerlo el amor? Nuestra meta debe ser posible. Si el amor termina, al menos que dure más que la vida de una mariposa, o lo que demoramos en incorporarnos un pancho" (Nota del traductor: "pancho", fuera de China, es hot dog o perro caliente)

"Discípulos, en el sexo debéis ser como las luciérnagas: discretos de día y encendidos de noche. Y por sobre todas las cosas, como las luciérnagas, debéis omitir el relato de sus aventuras en el bar de la esquina, lo cual es de pésimo gusto"

Las enseñanzas de No Tsé, por un extraño designio, vienen de a tres. Así que deberán esperar a la próxima entrega para seguir aprendiendo no sólo del amor, sino también de la amistad, la salud o el karma. Ningún asunto le es ajeno al pensador chino. Me preguntarán muchos de ustedes si creo en la existencia de No Tsé. Ya les adelanto mi respuesta: No sé. Pero yo seguiré sus enseñanzas.

domingo, 1 de agosto de 2010

"El Vacío Existencial"

El bar nos mira desde afuera
Con su diarios que disputan
por leernos

Almas de poetas descarriados
nos toman en pocillos
de café

En el sector “fumadores”
Cigarrillos
Venenosos y tímidos
Desesperan temerosos

De encendernos


Dedicado al bar "El Vacío Existencial" de Miguel Angel Bruno