jueves, 28 de octubre de 2010

Restos de un Diccionario del Diablo apócrifo. Hoy: el hombre y el sexo (revisitado)


Estimados lectores, en La Menor Idea hemos recibido muchas cartas enviadas del otro lado de la Cortina de hierro: Wolfang Peter Müller nos escribe desde la República Oriental de Alemania; Kazimiers Lato, desde Polonia; Franz Ganz, desde Checoslovaquia y Dimitri Raskolnijcovsky desde la Unión Soviética, entre otras, y todas con la misma súplica:

Marcelo, Ud. que sabe tanto de tantas cosas, no se le escapará que la caída del comunismo es inminente. Tampoco pasará por alto que de este lado del mundo tenemos muy poca información sexual y unas ganas de liberarnos que nos prendemos fuego. Pero para no pasar vergüenza frente al destape que se viene, queremos cumplir con el viejo aformismo griego que dice "conócete a ti mismo" ¡Por favor! ¡háblenos del hombre y el sexo y seremos libres!

Si bien en La Menor Idea tenemos algunas dudas respecto de la fecha de esta correspondencia, no nos queda más remedio que reeditar nuestro opúsculo "El Hombre y el sexo" para poner al día a las masas que vuelven al justo, equitativo y compasivo sistema capitalista que tanto sacrificio nos costó conseguir.
¡Les deseo la mejor de las suertes camaradas! ¡y conózcansen!

Eyaculador precoz: tipo que come el postre cuando los demás van por el aperitivo

Eyaculador tardío: tipo que toma el aperitivo cuando los demás van por el postre

Multiorgásmica: asmática

Eyaculador precoz con problemas de erección: Ciego sordomudo

Viagra: cemento

Manos masculinas: como el apéndice, parte que el hombre no sabe bien para qué sirve (en el sexo) Cuando debe usarlas suavemente las usa con fuerza y viceversa, siempre en el lugar equivocado.

Sexo conyugal: oxímoron

Sexo oral: fellatio

Orgasmo femenino: ataque de epilepsia del cual el hombre lo ignora todo. No sabe cuando llega, por qué, qué hacer cuando aparece y qué hacer cuando se va. Al igual que con las manos, suele hacer lo inverso a lo que aconseja el sentido común.

Lengua: reemplazo natural del órgano sexual, de las manos, de la palabra.

Nunca: palabra que suele querer decir “a veces” o directamente “siempre”: nunca estuve con una prostituta, nunca tuve sexo con otro hombre, nunca fui infiel, nunca me sucedió esto que estás viendo.

Beso: trámite migratorio que todos quieren terminar rápidamente.

Tetas: la madre en la cama.

Homofóbico: heterosexual. Si se ve apremiado por el tema, el heterosexual asegurará que tiene un amigo gay. Y si sigue apremiado por el tema, dirá que tiene un amigo gay, negro y judío.

Mujer: extraterrestre que muta permanentemente y no permite acumular experiencia sobre ella. Lo que es bueno para la Sra. A, es malo para la Srta. B e indistinto para la joven C.

Tamaño: extraño mito por el cual los hombres discuten, y que tiene el mismo sentido que medir el tamaño de los revólveres en lugar de la puntería de los tiradores.

Homosexual: tipo que conoce todos los caminos a Roma.

Clítoris: Atlántida

Punto G: Neverland

Estimados Wolfang Peter, Kazimiers, Franz y Dimitri: ya saben el 50% de lo que deben saber para tener una vida sexual plena. Del otro 50%, en La Menor Idea no tenemos la menor idea.

martes, 26 de octubre de 2010

Sobrevivientes

Revolvió, su calor, con su voz
Con leche y azúcar se lo dio a beber
Bebe




Sobrevivientes
Me revolví sin abrigo
Sin paraguas sin piloto
Sin póliza de seguro
Sin testamento

Me revolví sin planes a futuro
Sin dinero en el banco
Ni debajo del colchón

Me revolví sin defensa
ni mediocampistas
Sin disimular las lágrimas

Me revolví
como si estuviera borracho
Frente a una taza de café

Me revolví caminando
caminando caminando
Y me encontré con un perro
que quería cruzar la avenida
asesina

Como no lo dejaban
esperó la luz roja
Pasó por detrás del auto parado
Y lo seguí

Me revolví y busqué un refugio
Un amigo
Una mujer
Pero no los encontré

Espero tener ganas mañana
De buscar un amigo
Un refugio
Una mujer

Y si ellos no aparecen
Tal vez siga al perro de nuevo
él tuerto, yo ciego
sobrevivientes

En el país de los ciegos.


jueves, 21 de octubre de 2010

Oculto

Escribo para el olvido
Y me aseguro de ese modo
que momentos felices
Se vayan por la alcantarilla del adiós


Escribo para que me olvides
Y así permanezco
Sin que lo notes
Oculto

En ti




lunes, 18 de octubre de 2010

Las metamorfosis

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño muy tranquilo, observó con espanto que su padre, su madre y su hermana Greta se habían convertido en tres monstruosos insectos. Estaban tumbados en sus camas, sobre sus espaldas duras, en forma de caparazón y, si ellos levantaban un poco sus cabezas, conseguía ver sus vientres abombados, parduzcos, divididos por partes duras en forma de arco. Las múltiples patas del trío, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de sus cuerpos, vibraban desamparadas ante los estupefactos ojos de Gregorio.


«¿Qué les ha ocurrido?», pensó.


Colocó unos mendrugos de pan embebidos en leche en tres cuencos; se los dejó a su padre insecto, a su madre insecto y a su hermana insecto; cerró con llave cada habitación y se marchó de la casa que tanto le gustaba. Es que no tenía tiempo que perder. El tren partiría a las cinco y su padre, bajo ninguna circunstancia, hubiera aceptado que faltase a su trabajo.



Variaciones sobre "La Metamorfosis" de Franz Kafka

viernes, 15 de octubre de 2010

Doce monos


Juntémonos
Riámonos
Perdámonos
Escondámonos
Descubrámonos
Juguémonos
¡Traigámonos algo de amor hoy!
Peleémonos
Escuchémonos
Amiguémonos después.
Olvidémonos
Y si tenemos ganas

Una vez más
Amémonos.

lunes, 11 de octubre de 2010

La filosofía de No Tsé, un pensador inigualable

En este fin de semana largo, propicio para un examen de conciencia, La Menor Idea presenta la segunda entrega de los trípticos de No Tsé, el legendario pensador chino, fundador de la milenaria doctrina del notseísmo. Según una revolucionaria investigación llevada adelante por Xin ShaoDeng, cajero del autoservicio “Argenchino” de la bonaerense avenida Gaona -y que algunos ubican en el barrio de Ramos Mejía, otros en el de Ciudadela, e incluso los más arriesgados en el populoso barrio de Las Antenas- el notseísmo data del 4.708, año del Tigre de metal, más precisamente en el don tsing de dicho período (1), y lo iremos revelando en tandas de a tres, conforme las precisas instrucciones del Maestro.

Como todos vivimos con perpetua prisa, sin más ambages pasamos a la segunda entrega de una filosofía que puede cambiar tu vida, querido lector, con sólo abrir tu mente, o bien la parte del cuerpo que prefieras. Lo importante en este caso es la apertura.

No Tsé y el suicidio
“Bien lo dijo una tía de Bioy Casares: suicidarse es como presentarse en una fiesta a la que no has sido invitado. ¡No te suicides jamás! Si tienes esos pensamientos oscuros, rápidamente haz este ejercicio: olvida tu lado negativo, enfócate en lo bueno que tienes; ubica cinco aspectos positivos de tu persona y por los que no estás debidamente agradecido. Por ejemplo, dones corporales, tu familia, la posibilidad que tienes de alimentarte bien, el gusto por la naturaleza o el arte. Una vez que reuniste los primeros cinco, ve por cinco más, y así sucesivamente hasta llegar a los “Cien bienes personales de No Tsé” (2) Puedo asegurarte que todos tenemos esos “Cien bienes personales de No Tsé” y comparados con ellos, tu costado negativo es ínfimo y transitorio. Celebra estos hallazgos, revalorízalos. Ahora bien, si no consigues avanzar en los cinco primeros bienes y de veras no encuentras alegría en tu vida, déjate de lloriquear y practica el seppuku, ritual japonés más conocido como haraquiri. Previo a ello deberás beber sake y luego sí, sé hombre (o mujer) y hazte el irreversible tajo a la altura de tu vientre. Si bien al principio la vista de tus intestinos impresionará hondamente a tu familia, más tarde te lo agradecerá, porque tu melancolía había conseguido fastidiarlos enormemente. No olvides tampoco dejar tus papeles medianamente ordenados. Lo ritual no quita lo cortés y cuanto más orden pongas, menos abogados comerán de ti, de tus vísceras y de tus posesiones”

No Tsé y las religiones
“No es importante creer en Dioses con nombres y apellidos, con nombres o con apellidos. Tampoco es importante que concurras regularmente al templo, o que aportes para la manutención de tu iglesia. Tampoco es capital que ores o te comportes bien para lograr así la salvación eterna. En realidad, lo verdaderamente importante –debes saberlo cuanto antes- es que Dios no existe y que después de muerto polvo serás, ¡idiota! (3)”

No Tsé y las grullas
“Para alcanzar un máximo de bienestar personal es muy importante observar e imitar los movimientos, sonidos y sistema de reproducción de las grullas. Es el animal más inteligente de la naturaleza y por eso es fundamental en mi filosofía. Son aves de lugares abiertos. Se desplazan dando zancadas con sus largas patas y recogen semillas e insectos con sus largos picos. Viven en bandadas y muchas de ellas recorren largas distancias para criar. Se emparejan de por vida y tienen un espectacular exhibición de cortejo. Los machos y las hembras se pavonean, se inclinan y saltan bastante alto. Las grullas tienen una tráquea muy larga y emiten agudos sonidos como de trompeta, que pueden escucharse a dos kilómetros de distancia. La grulla común estuvo muy extendida, pero su número ha descendido mucho debido a que necesita vivir en un hábitat tranquilo. Otra grulla, que es abundante y muy común en zoológicos por su vistosidad y sociabilidad es la grulla damisela (antropides virgo) (4)

¿Estás triste? Imita a las grullas. ¿No tienes deseo sexual? Pavonéate, inclínate y salta bastante alto. ¿Quieres pareja? Corteja, emparéjate de por vida. Como las grullas. (5)”

CONCLUSION: Como notarás, querido lector, ningún asunto le es ajeno al pensador chino. Me preguntarás si en verdad creo en la existencia de No Tsé. Te respondo “ipso facto”: No sé. Pero que sus enseñanzas existen, existen. Y yo las sigo.

(1) Nota del especialista: sería algo así como agosto de 2.010
(2) Nota del especialista: Los “Cien bienes personales de No Tsé” están registrados en la Oficina de Derechos de Autor de Pudong, y puedes solicitarlo por e mail.
A vuelta de correo recibirás el libro, el DVD y el cancionero de No Tsé, todo por U$S1.000.-
(3) Salvo que adquieras por e mail los “Cien bienes personales de No Tsé” (c) En ese caso tendrás vida eterna, y lo que es mejor, con tus facultades sexuales intactas. Incluso, mejoradas.
(4) párrafo robado íntegramente de Wikipedia, cuyo administrador –como todos sabemos- adhiere a la doctrina del notseísmo. Para nuestro gusto, en la especie abusa del calificativo “larga”
(5) para soportar el emparejamiento de por vida, No Tsé recomienda creer en la reencarnación. Con ese placebo es más digerible asumir decisiones no del todo felices tomadas en la única vida que tenemos.



sábado, 9 de octubre de 2010

La sirena

Estoy en casa haciendo cualquier cosa, y empieza destacarse el rugido de una sirena. Primero irrumpe apagadamente pero, segundos después, es atronadora. Ninguna duda tengo, no es una ambulancia ni la policía. Son los bomberos, y pienso si no se tratará de un incendio en mi edificio y que el único que no lo sabe soy yo. Me doy cuenta que es inverosímil y empiezo a seguir, preocupadamente, el movimiento del sonido. ¿Será en algún predio vecino? No. La sirena comienza alejarse, el escándalo se atenúa. Debe ir a otro barrio, concluyo, y vuelvo a mis cosas aliviado y contento. El problema es de otro que vive lejos. Entonces no es problema.

jueves, 7 de octubre de 2010

Mis problemas con El Principito

Es delicado meterse con una historia tan bella porque se hieren sensibilidades extremadamente sensibles. Señores, Señoras, odio El Principito . No hay confusión, me refiero a la hermosa historia de Saint Exupéry. ¿Y cómo odiar algo bello? Bueno, Bette Davis era bella y muchos la odiaban, ¿no?
Tengo mis motivos. El otro día hablando con un amigo salió el tema de mi aversión a El Principito, pero no las razones. Es cierto que cuando me traen una cita “principesca” me gustaría tener un Winchester a mano, aunque la referencia no sólo sea adecuada sino también eficaz.
Me resulta increíble no haberme percatado antes de mis traumáticas razones para detestarlo, y quisiera exorcizarlas con ustedes. Tal vez, luego de eso, lo ame.

En los años setenta yo leía historietas y luego comencé con los libros. Mi tía Nena (en realidad, Elmida, en realidad, tía de mi padre) me regalaba unos libros fabulosos: recuerdo Sandokán, La Isla del Tesoro, Ivanhoe, algunos de Verne y Robinson Crusoe. Era culta la tía Nena (alguna vez hablaré de ella, maestra jubilada y soltera que siempre esperaba un candidato mejor que el que se le presentaba, era bellísima además) Me elegía bien los libros. ¡Me encantaban sus libros de aventuras!
Un día vino con El Principito y me imaginé una historia al estilo Robin Hood. Y me encontré con un niño tristón en un miniplaneta. Me daba claustrofobia que viviera en un lugar tan chiquito y oscuro, que no era una casa sino… ¡todo un planeta! Me mareaba verlo boca abajo allí en su planeta desolado. Ganas de llorar. No mejoraba con la serpiente ni con el elefante. Tampoco con la rosa. No me interesaban las alegorías, yo quería acción. La desilusión fue tremenda. Me imagino que la de Tía Nena también. Nunca lo terminé y siempre sentí que era uno de esos libros que hay que leer. Lo olvidé. Lo perdí.

En los años ochenta estaba noviando con una chica que no vivía en Buenos Aires. Una maravilla. Pero hubo un detalle trágico. Se vino para aquí. Y así nos conocimos mejor. Un día la cito para hablar con ella. Le explico que no podíamos seguir. Se puso a llorar, me dijo que el final la tomaba de sorpresa, que por qué y que cómo era posible. Que me había traído un regalo, que quería dármelo de todos modos. Me negué todo lo que pude. Finalmente lo acepté. Estaba empaquetado, pero era fácil advertir que se trataba de un libro. Mientras seguía llorando esperaba ilusionada. Lo abrí. ¿Hace falta que les diga qué libro era? Yo creo que el niño con cara de ángel se reía de mí en la portada. Culposamente lo agradecí, pagué los dos cafés y nos fuimos, ella por un lado, El Principito, mi culpa y yo por el otro.
A veces buscando otra cosa me lo tropiezo en la biblioteca. Me sigue mirando desde la portada, arriba de su miniplaneta y con el moñito rojo puesto. Y mi inquina permanece. No es su culpa. No es culpa de ustedes, que seguramente lo aman y de vez en cuando me envían una cita a modo de comentario. Quizás ahora que largué el rollo lo quiera un poco. Pero por favor, no me lo citen. Porque además sospecho que casi nadie lo lee y van directo a los “grandes momentos” que otro ha seleccionado. Díganme que hay cosas importantes pero no que “lo esencial es invisible a los ojos”, que es hermoso pero me enceguece. No me hablen de la rosa amorosa, o disparo. Igual, ya sé que harán lo que quieran. Es más, para embromarme, les imagino un montón de citas principescas…

lunes, 4 de octubre de 2010

Carta urgente para el Reparador de Sueños

Estimado Sr. Reparador

Me imagino que Ud. debe ser un señor con mucho trabajo. Aun más que Santa Claus, porque el Sr. del Jo Jo Jo trabaja unas pocas semanas y de enero a noviembre me parece verlo panza arriba en una playa del Caribe, con una chica de cada lado (o dos muchachos, por qué no, Santa Claus también tiene derecho) En cambio Ud. debe trocar lo sucio en oro todos los días del año. Supongo también que debe ser Ud. un hombre que recibe mucha correspondencia solicitando sus servicios, quejándose por sueños que han sido mal reparados o porque no pasó por la casa de alguien que lo estuvo esperando.

Yo no me quejo. He tenido sueños hermosos y muchos se cumplieron. Y Ud. pasó más de una vez por mi casa, reparando, corrigiendo, administrando mis sueños. Y he sido un soñador feliz: todo lo he soñado, mucho se cumplió. Pero hoy me encuentro con que si Ud. pasara por casa, no tendría ningún sueño para acercarle hasta mi puerta para que me lo repare. ¿Será que envejecer no consiste tanto en perder el cabello o la vista sino en que uno ya no sueña? Porque eso es lo que justamente me sucede. Ya no sueño nada. Y mire que yo he soñado mucho, Don Reparador. He soñado intensamente las cosas que deseé. Incluso he soñado cosas que no deseaba tanto, de puro curioso. Me soñé Alejandro, me soñé jugador de fútbol. He tenido cosas que ni siquiera me atreví a soñar, pues siendo tan frágiles temía que se rompieran de sólo desearlas. Y así fue que soñé en voz baja que era artista. Que era feliz, rodeado de los míos. Pero, o yo no soñé con suficiente fuerza, o Ud. debe haber estado muy ocupado reparando sueños ajenos, de esos con automóviles y rubias despampanantes. Porque no pasó más por casa. Lo entiendo perfectamente, los sueños materiales son muy difíciles de reparar porque, casi casi, no son sueños sino ambiciones. Y le deben ocupar mucho tiempo.

El asunto es que –le decía- muchos de mis sueños se hicieron realidad pero, como agua entre las manos, se me escurrieron antes de que Ud. viniera otra vez a repararlos.
Pero si no me equivoco, todos tenemos una cantidad de sueños preasignada por quien a Ud. lo emplea. O al menos eso me gusta pensar. Y aquí llegamos al punto central de esta carta. Lo que quiero saber, Señor Reparador, es si los sueños que me quedan disponibles y sé que no soñaré puedo traspasárselos a una personita feliz que es muy de mi consideración y estima. Porque, ¿sabe qué pasa Don Reparador? Son tiempos muy difíciles, y quisiera que esté bien pertrechada de sueños. Al fin de cuentas, son tan alimenticios como el pan y como el agua. Y Ud. sabe mejor que nadie que no se puede vivir sin ellos.

Esperando su respuesta favorable, me despido con un saludo cordial, deseándole que se le cumplan todos, pero todos, sus sueños.

sábado, 2 de octubre de 2010

Soy Scrooge

No soy bonito
No soy simpático
No huelo bien
No quiero otra oportunidad
Nadie me desea
Nadie me espera


Soy Ebenezer Scrooge
Expulsado, desheredado
Pisoteado, vapuleado, ajusticiado
Muerto, sepultado, olvidado
Y vuelto a levantar


Lo lamento
No es suficiente
Me presento de nuevo
¡Irrespetable público!
A alimentarme con tu desprecio

Como un dolor en la ingle
Insobornable moscardón
Aunque no quieras mirar
mis pupilas amarillas
Te daré una mala noticia

No creo en fantasmas

Tendrás que aguantarme
Esta navidad
Y muchas más.

En verdad
no soy Scrooge
Pero nadie, nadie nadie
Notará la diferencia.