martes, 30 de noviembre de 2010

Dos locos de Buenos Aires

Ni bien me instalé en mi nueva calle los descubrí. Hay quien detecta rápidamente los supermercados o los deliverys o los cajeros automáticos o las ferreterías. Yo descubro a los locos de cada barrio.
El de la derecha vive reparando el motor de su auto: anciano, barbudo, pelo largo pero limpio. Noté que siempre le habla a alguien que está en el interior de su casa. En seguida me di cuenta de que adentro no había nadie. Sólo lo acompañan media docena de gatos, pero…¡atención! Que el hombre es extremadamente limpio y no permite que se instale el clásico olor a orina de los michifuces. Incluso les fabricó una casa de madera que está frente a la suya y que siempre, pero siempre, está inmaculadamente limpia. Con mi hija lo observamos desde el balcón y ella decidió que había que ponerle una multa por hablar en tono alto. Estuve de acuerdo y le dije que la preparara. La escribió en un pequeño rectángulo de papel y solemnemente descendimos y la colocamos en el limpiaparabrisas de su vehículo, ese que está en eterna en reparación.

El loco de la izquierda es menos loco. Es más, no sé si en verdad está loco. Pero es que instaló un lava autos en el medio de la cuadra. Tiene unos cincuenta baldes llenos de agua y, cuando alguien quiere dejar su vehículo impecable, confía en él. El problema es que cuando paso y no hay nadie me parece que murmura cosas para sí. Y además está allí unas dieciocho horas al día. Si todavía no se chifló lo hará próximamente. Estos son los dos locos de una calle del barrio de Palermo, el de la derecha y el de la izquierda.
En realidad, quizás no sean los únicos locos de esa calle.
Tal vez haya un tercer loco que los observa detenidamente y escribe acerca de ellos. Y les escribe porque le caen muy bien. Le resultan humanos, muy humanos, y más cuerdos que la mayoría.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Ramos

Hay un error en pensar
Que las flores
Sólo son para las mujeres
Toda una vida regalándolas
para entender
Que lo que yo quiero en realidad
Es que una mujer
alguna vez
me las regale a mí



domingo, 21 de noviembre de 2010

Esperando a Godot

Sábado de luna llena y el viejo lobo sale de su guarida. Buscando algo parecido a un hogar se sienta en el rincón del último bodegón de Buenos Aires. Las mesas desbordan, bulliciosas. Pide comida y un vaso de vino, mientras lee “Esperando a Godot”, intentando ser ajeno a la dolorosa alegría de los otros.
Se le acerca un tipo con una valija. Tiene pinta de ser Dios o el Diablo, y encuentra risueña semejante ocurrencia. El que sea de los dos le deja la valija en pago por “los servicios prestados” La mira de soslayo. Está repleta de dinero. Termina la pobre cena y se vuelve a su no hogar, valija en mano. Pero no la abre, siente que el contenido no podrá cambiar las cosas que le importan de su vida. Espera un poco más a Godot y decide ir a tomar la última copa a “Mundo bizarro” dejando la valija intacta. Ya tendrá tiempo para revisarla.
Se ubica en la punta de la barra y la ve. No está seguro de conocerla pero se ponen a conversar como si fuera la primera vez. Empieza a sentir su cuerpo nuevamente. Una hora después están en la casa de ella, amándose. Luego se marcha sin hacer ruido, ella ya está dormida.
Regresa a la guarida y sobre la mesa, la valija. Ahora sí la abre, pero ya no están los billetes. No le importa. Se sirve un whisky y se va a esperar otro poco a Godot. Seguramente no vendrá, no la misma noche de luna llena en que vio a Dios o al Diablo, tuvo entre sus manos una valija llena de dinero y luego, a un ángel que se quedó dormido.



Samuel Beckett y yo tenemos algo en común: ambos escribimos "Esperando a Godot"

sábado, 20 de noviembre de 2010

¿Cómo le gustan los huevos?


Leyendo un poco de cada cosa encontré un par de anécdotas ovoides que quisiera compartir con ustedes:

“El largo intervalo entre el enigma y su respuesta puede traer a le memoria del lector una vieja historia de Joe Miller, en la que un viajero, aparentemente persona inquisitiva, al cruzar por una barrera de peaje dijo al cuidador: “A usted, ¿cómo le gustan que le preparen los huevos?” Sin esperar respuesta, se alejó cabalgando; pero veinticinco años después, al pasar a caballo por el mismo sitio, que era vigilado por el mismo individuo, el viajero miró a éste con fijeza y recibió como respuesta: “Escalfados” (Thomas de Quincey, “La esfinge tebana”)

“Sirven un plato de huevos y la dueña de casa pregunta a Marcelo T. de Alvear:
- ¿Les pone sal?
- No, señora
- ¿Les pone pimienta?
- No, señora
- ¿Les pone mostaza?

- No, señora
- Pero, ¿qué les pone a los huevos?
- Talco, señora, talco"

(Recogido por Adolfo Bioy Casares en “De jardines ajenos”)

Tal vez quieran saber cómo me gustan los huevos. Yo diría que ilesos. Es que si no los comemos, veremos que adentro de cada gran huevo siempre se encuentra un gran pollito, con toda una vida por delante y que tal vez podría ser un genio si no fuera porque insistimos en incorporárnoslo. Ahora, si están pensando que soy un rompe ilusiones y que debo poner mis pensamientos sobre la mesa de una vez, contestaría que fritos, duros o pasados por agua, me gustan por igual. ¿Y a Ud?.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El Resucitado

Que es más fácil nacer que resucitar nadie puede discutirlo. Sobre todo si consideramos que muchísima gente no cree en la resurrección. Aunque crean en la reencarnación, les resulta difícil de aceptar que alguien vuelva a la vida en su mismo cuerpo. Yo conozco a uno que resucitó. Y no se trata de Lázaro, precisamente. Mi amigo, el resucitado, me dice que es muy extraño. Porque se da cuenta de que es el mismo tipo al que todos conocen. Pero a la vez es otro. A veces se siente como una especie de Mr. Hyde, otras un Frankenstein tan sensible como el de Mary Shelley. Y tan brutal también, pero sin instintos homicidas. Me dice mi amigo que resucitó que en general nadie advierte que estuvo muerto. Y mucho menos que volvió. O mejor dicho, que está volviendo. Hay gente que ni siquiera se dio cuenta que está algo demacrado y flaco, metida como está en sus problemas. Que es verdad eso que dicen de que nos morimos solos. En cambio resucitamos por alguien, o cerca de alguien.
Mi amigo se siente muy extraño. Se pone los zapatos y la ropa de antes, pero hay dolores desconocidos que lo hicieron distinto. Porque morirse, duele. Y resucitar también.
Está un poco asustado porque lo que le sucedió no ocurre todos los días. Digo, uno se baña, se viste, se desayuna y se va derechito al trabajo. Pero una vida rutinaria no admite muertes seguidas de resurrecciones. Al menos no muy a menudo que digamos.
Volviendo a sus zapatos y, tratando de ponerse en ellos para entender lo que le pasa, me cuenta mi amigo que excepto atarse los cordones, lo demás lo está aprendiendo de nuevo. Todo. En eso la resurrección se parece un poco al nacimiento, sólo que se aprende todo junto, mezclado y con parte de la información que ya se tenía. Lo otro que me dice es que ve las cosas diferentes. Los cortos de vista lo entenderán bien. Ahora ve algunas cosas con lente de aumento y otras sin las gafas puestas. Antes lo veía todo bien, pero igual. Sin matices. Antes pensaba en lo que sucedió ayer y lo que pasará mañana. Ahora también, pero además le concede un lugar mayor al presente. Sabe que, en caso de morirse de nuevo, va a ser difícil resucitar otra vez. Porque no es un gato, debe tener más cuidado. Eso le estoy diciendo a mi amigo ahora mismo, mientras me afeito y lo miro de frente, cara a cara, sin posibilidad de que se me escape con alguno de sus viejos chistes malos de siempre, que insiste en contarme aún después de resucitado.



lunes, 8 de noviembre de 2010

Diccionario del Diablo apócrifo: Mundo Blog


Estimados lectores, en La Menor Idea seguimos recibiendo correspondencia enviada desde el otro lado de la Cortina de Hierro. Una vez más Wolfang Peter Müller nos escribe desde la República Oriental de Alemania; Kazimiers Lato, desde Polonia; Franz Ganz, desde Checoslovaquia y Dimitri Raskolnijcovsky desde la Unión Soviética, entre otros, y todos con la misma súplica:

Marcelo, Ud. que sabe tanto de tantas cosas, seguirá sin escapársele que la caída del comunismo es inminente. Tampoco pasará por alto que de este lado del mundo tenemos muy poca información sobre internet y especialmente acerca de los blogs, y tenemos unas ganas de comunicarnos que nos prendemos fuego. Pero para no pasar vergüenza frente a la apertura informativa que se viene, le rogamos que nos cuente como insertarnos en ese medio, que nos resulta desconocido y hostil.

Luego de pensarlo mucho (exactamente 28 segundos) hemos decidido reeditar el Diccionario del Diablo Apócrifo: Mundo blog. Por un lado para responder al angustioso llamado de nuestros queridos amigos del planeta comunista, que llega débil pero resuelto, cual comunicación de Yonni Barrios desde el fondo de la mina chilena cuando le dijeron que había unas señoras preguntando por él en la superficie.

Por otra parte, y no es un tema menor, no tenemos computadora desde hace unos días y por ello no sólo que no podemos producir nuevos contenidos, sino tampoco visitar vuestros maravillosos y únicos blogs. En cuanto tengamos el ordenador en condiciones, los visitaremos nuevamente porque es como si no tuviéramos oxígeno. Y si no nos creen, solamente tienen que leer lo que a continuación decimos...


Y no lo olviden: ¡La vida es bella!


BLOGUERO: Loco/a. Sujeto extravagante e incomprendido por sus parientes y amigos (salvo que también sean blogueros) que prefiere entablar relación con Kഅxc, residente de la provincia de ёіўыэ del país de Стефанови, en lugar de ser amigo del vecino de enfrente. Además sabe que Kഅxc tiene dos hijos, llamados ਪਫਬ y د ذ ر y también el nombre de su cónyuge, Iii y las fechas de los cumpleaños de todos. El bloguero alienta a Kഅxc con su literatura y lo lee permanentemente, aunque considere que es desastrosa y sin solución. Pero lo hace porque le tiene cariño. Asimismo quiere asegurarse que Kഅxc lo lea a él, quien piensa exactamente lo mismo de sus poesías y cuentos pero en lugar de decírselo, prefiere referirle que es “atrapante”, aunque en su idioma suena más o menos como “ტუ-ფქ”

BLOG: el diario de un loco. No necesita ser autorreferencial. Aunque le guste hablar de la bolsa de Londres, es el diario de un loco.

BLOGGER: Gran Hermano. Sabe todo de los blogueros, y los blogueros no saben nada de él. Cuando no funciona, hay gente que prefiere suicidarse.
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COMENTARIO DE BLOG: el combustible que da energía a la locura ajena, con fines espurios: obtener que el comentado retribuya la visita del comentarista.

COMENTARIO ELOGIOSO: tautología

LECTOR DE BLOG: masoquista.

COMENTARISTA: masoquista que además es faquir. Persona que lee con un solo ojo sin ser tuerto, y se maneja intuitivamente con los títulos de las entradas. Cobrador que pretende con su comentario ser recompensado con una visita a su blog. En 1.774, según el Dr. Johnson, citado por el Dr. Hermann Burmeister, hubo un comentarista de blog que no pretendió ser retribuído con una visita. Pero la fuente, atendiendo a la fecha en que supuestamente existió el bloguero, no parece ser muy fidedigna.

CONCURSO 20 BLOGS: Circo romano dirigido por unos prestidigitadores que cambian las reglas permanentemente, quienes sin leer un solo blog e invirtiendo una suma de dinero exigua, consiguen mantener en vilo a toda la blogosfera. Sacerdotes de una religión que aún no tiene un Cristo, ni un Judas ni Doce Apóstoles, pero que seguramente los tendrá en próximas ediciones.

CRITICO DEL CONCURSO 20 BLOGS: inscripto al concurso que obtuvo dos votos.

LECTOR DE BLOGS QUE NO TIENE BLOG PROPIO: San Francisco de Asís. Lo espera el paraíso aunque sea ateo.

POST: arma de fuego letal. Generalmente hace centro en cualquier parte del cuerpo del lector y lo somete a una agonía espantosa, particularmente si es extenso. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, hay uno que impacta en el corazón o en la mente del lector, casi como por error.

ANUNCIO DE LA ULTIMA ENTRADA DE UN BLOG: promesa lamentablemente incumplida en el 99% de los casos. Según el Dr. Johnson, otra vez citado por el Dr. Hermann Burmeister, en 1.788 hubo un bloguero que dijo que esa sería su última entrada y cumplió. Pero sólo porque instantes después lo atropelló un BMW a 200 km por hora. La verosimilitud de la especie también es discutible.


REUNION DE BLOGUEROS: manicomio sin internación, sin chalecos de fuerza y sin médicos.


¡Los esperamos prontito!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Efemérides de 1.964

El año 1.964 ha sido pródigo en episodios que deslumbraron a la humanidad. La Menor Idea prepara para ti, querido lector, una breve reseña de los mismos:

Un tres de noviembre como hoy, pero de 1.964, el Coronel del ejército norteamericano James Patton VIII está preparando una barbacoa en el fondo de su casa en Connecticut. Se detiene un momento, abre la décima lata de cerveza del día y le pregunta a su esposa, que está decorando la mesa para sus invitados:

- ¿Che Molly, y si en lugar de invadir otra vez la Bahía de los Cochinos porque Fidel nos cortó el agua en Guantánamo intentamos viajar a la luna?

El presidente de Estados Unidos es Lyndon Johnson y ese día gana las elecciones presidenciales.

También en 1.964, pero en Moscú, Nikita Kuschev es destituido de todos sus cargos en el gobierno y el Partido Comunista Soviético, acusado de culto a la personalidad y errores políticos. Suerte para Nikita, porque si lo agarraba Stalin, en lugar de destituirlo lo purgaba con 50 años en Siberia.

The Beatles ocupan el primer lugar de la lista de éxitos en EE.UU. con I Want to Hold Your Hand.

Se anuncia oficialmente el compromiso matrimonial entre el príncipe español Carlos Hugo de Borbón Parma y la princesa holandesa Irene de Orange-Nassau.

Nace Carmen Rosario Papandreu, el primer falso hermafrodita filipino. A partir de ese día en Filipinas aparecerá un falso hermafrodita cada cuatro años, igualito a los mundiales de fútbol (el plazo, no el falso hermafrodita)

Por estos pagos debuta el Gato Marín como arquero de Vélez Sársfield, y Borges escribe su poesía "1.964".

Pero por sobre todas las cosas -y es lo que justifica este opúsculo- exactamente el 3 de noviembre de 1.964 a las 3 de la tarde, nace en Sarandí del Yi, Departamento de Durazno, Uruguay, el dramaturgo Wáshington Alzamendi, más conocido por su increíble parecido con Enzo Francescoli, oriental como él, que por su breve obra teatral "Esperando al Robot", de discreto éxito al ser estrenada en el teatro Politeama de Canelones.

¡Feliz cumpleaños, Wáshington! Es el deseo de todos los integrantes del maravilloso grupo humano que conforma la familia de empleados y directivos de los turnos mañana, tarde y noche que rigen los destinos creativos, económicos y espirituales del fantástico y nunca terminado de explorar mundo de La Menor Idea.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Noche 1: el parecido

Siempre me pasa. Un desconocido se acerca y me dice que me parezco a un amigo suyo. Incluso cree que soy su amigo. Voy a una reunión y un invitado me comenta convencido y risueño que soy igualito a un actor, a un futbolista o a un cantante, sea éste lindo, feo, o ni fu ni fa.
Una vez acompañé a mi padre a la fiesta anual de egresados de su escuela secundaria. Van ex alumnos de todas las edades. El patio principal del colegio estaba repleto y, al frente, las promociones que recibían diplomas (veinticino y cincuenta años de egresados); mi padre y sus compañeros que iban a colocar una placa por ser la primera promoción de la escuela. Mientras el locutor iba anunciando las entregas, detrás de él, dos ex alumnas de los egresados que cumplían su veinticinco aniversario hablaban entre sí y me miraban. Una decía que no, y la otra decía que sí. Yo estaba confundido entre la marea de público y las ex alumnas insistían hablándose al oído y mirándome. No necesité más para saber qué ocurría. Podía apostar mi vida a que creían que yo era un compañero de ellas, y no podían entender por qué estaba entre el público y no arriba del escenario. Empezaron a hacerme señas y yo les decía que no era quien coño pensaran que fuera. No había caso. Hasta el locutor empezó a mirarme. El público. Las otras promociones. Incluso mi padre. No tuve más remedio que subir con la cédula de identidad en la mano y en el medio de la ceremonia decirle a las chicas que si querían me quedaba para que la foto no estuviera incompleta, pero que no era el viejo compañero que pensaban que era.
Este sábado fui a dar una vuelta por el barrio de Palermo, que está lleno de bares. Un señor desde la puerta de uno me sonrió y me saludó con la mano, como si fuéramos conocídisimos. Se mostró algo perplejo cuando, pese a devolverle el saludo, seguí de largo. Dos chicas empezaron a secretear entre ellas como las egresadas, en duda si yo era o no era. En definitiva, nunca sé bien a quien me parezco, pero es indudable que ahora me estoy pareciendo más a él.
La próxima vez haré lo que una vez contó mi amiga Merche Pallarés. Estaba en neoyorquino "Elaine's" y entre luces muy tenues le preguntó a un tipo si era Al Pacino. El sujeto le contestó:
-No, pero si quieres que lo sea, lo seré...

A continuación, una somera lista de sujetos a los que me encuentran un gran parecido. Para no extenderla mucho, elegí los casos en que al menos dos personas que no se conocen entre sí me encontraron igualito al tipo en cuestión...

Enzo Francéscoli (ex futbolista)
Sergio Dalma (cantante)
Cacho Castaña (cantautor, pai umbanda)
Juan José Camero (antes era actor, ahora no sé)
Alberto Tarantini (ex futbolista)

El parecido (parte II)



Fabio Posca (actor)


Washington Alzamendi (dramaturgo uruguayo)

Rodrigo Bueno (cantante)
Montgomery Clift (actor)

Participe ya! A quién se parece?