miércoles, 30 de marzo de 2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Ojos chinos

Ojos chinos de cansancio
Voy pensando en esa cama
Que me atrape
Y sin embargo
Un poco más
No sea cosa que esa cama
Fuera tumba
Y me desciendan
Sin decir aquellas
Cosas importantes
Y que ahora se me olvidan.
Por tu culpa
Puedo irme de este mundo
Silencioso y
de ojos chinos

viernes, 25 de marzo de 2011

Tríptico por el 24


Desaparecida

Alguien falta en su casa
Ya es una foto gastada
Un cartel en la plaza
Un recuerdo en el diario
Alguien falta en la casa
Y en las fotos nuevas
Su hijo no la conoce
Y su madre sueña
Hace treinta años
Con una mañana como esta
en que ella

vuelve.




Represor

El tipo es muy formal
Cena en familia
Colegio religioso a sus hijos
Ayuda en misa
Hoy mató a uno en una mesa
de torturas
pero está tranquilo
Alguien debe hacerlo

y además
Dios está de su lado.



Nosotros

No sabíamos
No queríamos saber
Isabel era un desastre
El terrorismo
Los militares son serios
Nos falta orden

Cuando nos sacamos la venda
Fuimos demócratas
Horrorizados
Incrédulos

Por suerte
A nosotros

no nos pasó.
/




El 24 de marzo de 1.976 yo tenía once años y recuerdo bien que la mayoría de la gente estaba contenta con el golpe de estado. Ojalá que no pase nunca más.

martes, 22 de marzo de 2011

Tres años de La Menor Idea


Hace exactamente tres años nacía La Menor Idea. Efectivamente, el 16 de marzo de 2.008 publicamos una Guía para tomar café, y de apuro designamos como correo electrónico del blog a guiacafe@gmail.com, quedando condenados al eterno malentendido de ser sospechados como agentes comerciales de Café de Colombia o Café do Brasil, lo cual no es cierto: sólo ocurrió que no habíamos pensado en un mail "ad hoc"
Lo cierto es que hace 1.095 días (más algún bisiesto si lo hubo) que aquí estamos, haciendo L.M.I., acompañándolos con escasos aciertos y certeros desaciertos, pero siempre con la frente bien alta.
Para todos nuestros seguidores (211 registrados según la estadística, aunque yo en cada esquina me doy vuelta con gesto de Mesías para ver si alguno de ellos me está siguiendo, y nada) nuestro agradecimiento con lágrimas en los ojos.
Nos juramentamos frente a una foto de Gardel a seguir intentando hacerlos reír y llorar, y si a veces se produce el efecto contrario (risa frente a un trabajo serio o llantos frente a un paso de comedia) no importa, porque la vida es así y lo único que nos interesa es demorar a los glaciares del olvido.
A propósito de olvidos, un monitor nos apunta que hemos cometido un error imperdonable, ya que hoy no es 16 de marzo sino 21. ¡Tampoco importa! Lo festejaremos ahora, porque el 3 es un número que nos gusta mucho.

¡SALUD, AMIGOS DE LA MENOR IDEA!

domingo, 20 de marzo de 2011

Luna Cerca

Le pedí a esta luna que se lleve
Las tristezas, los temores
Los deseos
Imposibles y que duelen

Y mientras eso le pedía
Me parece
Que la luna le rogaba al sol
Que se llevara

Sus tristezas, sus temores
Sus deseos
Imposibles.
Creo que el sol

¡el pobre sol!
Nada precisa
y sólo enciende
Las hogueras cada día




jueves, 17 de marzo de 2011

La sopa en la mosca


Asqueada de recibir su comida con inconfundibles restos de sopa, la mosca se juramentó no volver nunca, pero nunca más, a ese maldito restaurant.

martes, 15 de marzo de 2011

Hiroshima

La Rosa de Hiroshima
Otra vez
Me pregunto si algún sobreviviente de aquella
Estará viendo esta
El hombre no aprende nada
Puertas cerradas
Hendijas tapadas
¿Y la sabiduría oriental?
Si eso sucedió allá
¿qué nos podría pasar a nosotros,
los bárbaros?
El hombre no aprende nada
Las grandes potencias corren
O hacen que corren
A revisar lo que estaba bien
Supuestamente bien
El hombre no aprende nada
Nadie está afuera, nadie está a salvo
Nadie está exento
Somos niños jugando con navajas
Peor aún
Los que juegan son monos.
.

sábado, 12 de marzo de 2011

Te llamaría

Te llamaría esta noche
Para salir por ahí
Hay un lugar extraño
Al que me asomé
Te quiero llevar
Porque es misterioso
Como vos
Tomaríamos algo
Nos perderíamos en la oscuridad
Y luego veríamos
Te llamaría esta noche

Pero me da una terrible pereza
Y encima hay fútbol
Por TV

martes, 8 de marzo de 2011

Menárdez y el regreso

Hace a la esencia de la porteñidad el regreso, aunque nunca se haya salido de Buenos Aires. Menárdez no se fue de su barrio, ni de su esquina, ni de su café. Y sin embargo no estuvo. No estuvo en la calle Honduras. No estuvo en Serrano. No estuvo en la plaza. No puede explicarlo bien porque, como decimos, nunca se fue de Palermo. Su espíritu lo abandonó por mucho tiempo y sabemos que sin él no es nadie, nadie lo es. Pero ahora siente que está de regreso. Dando una vuelta por su barrio nota que todo está igual pero distinto. Al loco de los gatos lo ve ligeramente cambiado. A sus gatos también. La casa de Carriego se le ocurre más abandonada que antes. No pasó nada más que el tiempo. Nada menos. Y los paisajes borgeanos parecen ser vistos sólo por él:

“y divisé la hondura
los naipes de colores del poniente
y sentí Buenos Aires.
Esta ciudad que yo creí mi pasado
Es mi porvenir, mi presente;
Los años que he vivido en Europa son ilusorios,
Yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires”

Menárdez no vivió en Europa. Ni en otra ciudad. Ni en otro barrio. Sin embargo camina por las calles de Palermo como la primera vez. Sobrevivir lo mantuvo ajeno, ausente, olvidado. Ya no. Viene con ganas de tomar los naipes de colores del poniente (ese que permanece, milagrosamente) y apostarlo todo, aunque no tenga nada; de una ginebra en la esquina de Guatemala y Borges. De caminar Palermo con ella.

Ella, la que aún no llegó.



Los versos pertenecen a “Arrabal” de Jorge Luis Borges.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cicatrices

La vi en el lugar más oscuro de la barra y me gustó. Al rato noté la pequeña cicatriz al lado de su ceja. Me gustó más. A mí –que sé de cicatrices- me pareció que lejos de afearla, ese pequeño surco oblicuo en la sien la hacía más humana, más bella, más todo. Hablamos un montón y luego, cuando nos sentamos en un lugar más tranquilo para que llegaran los abrazos, sucumbí a la tentación de besarle la cicatriz antes que nada. Ella dijo un apenas audible “ay”, y le pedí perdón por si le había dolido.

- Sí, me dolió –dijo ella-
pero no en la forma en que pensás. No es que me duela por fuera esta cicatriz. De vez en cuando conozco a algún tipo que se obsesiona con ella y no entiendo por qué, creo que a veces les parece que con ese beso perdonan un pasado que imaginan turbio, o tal vez de mucho sufrimiento. Incluso alguno lo hizo con lágrimas en los ojos, o con palabras entrecortadas, como vos. Y lo que en verdad sucedió es que me caí de la bici de chica, lloré un poco y nada más. Nunca falla lo que pienso de esos tipos: que son idiotas. Y no creo que seas la excepción.

Cuando el mozo llegó con las dos cervezas ella ya se había ido. Mientras me tomaba la primera traté de recordar qué había sucedido desde el beso en la cicatriz. Cuando lo conseguí, me dije algo un poco más intenso que idiota y procedí a beberme la segunda. Entre la marea de gente del bar me pareció que una chica hermosa me sonreía. También me pareció que tenía el tabique ligeramente ladeado. Salí del bar corriendo, por supuesto. Porque mi camino esta lleno de piedras clonadas, pero antes de la tercera cerveza siempre trato de esquivarlas.