domingo, 31 de julio de 2011

Huelga de payasos

En el circo dicen que la idea fue del payaso Pastillita. No querían más dinero ni mejoras laborales. En realidad no se conocían sus pretensiones. Parece que el asunto comenzó cuando un chico se asustó del maquillaje fuerte de Pastillita y éste, en lugar de ganarlo a fuerza de pura simpatía como corresponde en estos casos, le soltó un buuuuuuuuuu que el niño cambió por buaaaaaaaaaaaa. Y ahí comenzó la revuelta.

Una hora más tarde ningún payaso trabajaba y el que podía, asustaba a cualquiera del público. Incluso con gestos soeces no exentos de lenguas libidinosas o pitos catalanes. Aguantaron la presión de los patrones y ni siquiera los irascibles enanos lograron parar la huelga. Los domadores aprovecharon para salir con las mujeres barbudas y los leones se plegaron al paro, puesto que querían dormir únicamente.

Finalmente se formó una asamblea. Se presentaron 11.222 payasos, y algunos vinieron de tan lejos que el maquillaje se les borró y la suciedad les tapó los colores de sus trajes. Por suerte para ingresar, a modo de carnet, bastaba con la nariz de payaso.

Pastillita quiso empezar a hablar pero los payasos, hartos de tanta seriedad, comenzaron a reírse de él y le tiraron bollos de papel y le amagaron cachetadas para que Pastillita se agachara y repitiera el movimiento. El barajuste fue tan desbaratado y el bochinche tan abochinchado que llegó la policía y reprimió con carros hilarantes y perros malhumorados, lo cual empeoró la cosa. Los padres del menor que aún seguía haciendo buaaaaaaaa querían sangre de payaso y entonces le formaron una rueda de reconocimiento con cinco payasos que resultó una fantochada, porque ninguno era Pastillita. Una periodista le recriminó al Payaso Cabezota la falta de cohesión y claridad para definir los puntos del reclamo payasil. Le dijo que al movimiento le faltaba conducción política. Cabezota le dio un piquete de ojos y al grito de buuuuuuuuu levantó la Asamblea sin haber dado el orden del día. No hubo detenidos porque la policía les tiró a los revoltosos gases lacrimógenos pero claro, no funcionan con payasos.


(Dedicado al que esté triste)

miércoles, 27 de julio de 2011

Una belleza que no me robo porque aún soy decente

… Debería llevar puesto un impermeable,

uno viejo, sucio

por no tener bastante dinero para llevarlo al tinte.

Sacará las gafas, y allí,

en la librería, hojeará mis poemas,

luego pondrá el libro en la estantería

y se dirá a sí misma:

“Por este precio, puedo llevar

mi impermeable a la tintorería.” Y lo hará.


Ted Kooser, traducido por Hilario Barrero y que me descubrió Beatriz

miércoles, 20 de julio de 2011

Una historia de sexo

La fálica llave traicionó a su cerradura de toda la vida con otra. Intentó explicarle a la amada que el desliz fue provocado por un brazo irresistible (no sabemos si real o imaginario) quien la introdujo en el conducto equivocado. Vana justificación, la cerradura no entró en razones porque es muy tradicional. Los delatores fueron el chismoso del candado y la microllave que lo penetra, quienes frígidos por vivir en perpetuo acoplamiento, viven mirando lo que pasa en el llavero.

sábado, 16 de julio de 2011

Los últimos momentos de Mr. Camembert

“Queso camembert. Para consumirlo retirar de la heladera 1 a 2 hs. antes (hasta alcanzar alrededor de los 20º C) y comerlo con cáscara”

Eso hice, aunque en verdad no lo retiré de la heladera dos horas antes de comerlo con cáscara sino que lo retiré y esperé dos horas, que no es lo mismo. Es que no soy de comidas rigurosamente puntuales. El problema fue que no lo comí entero, así que luego de quedar a la intemperie durante tres o cuatro horas volví a guardarlo en la heladera (con cáscara, desde luego) y unos días después de eso aquí me encuentro, saboreando el mismo queso, aunque un poco más fuerte de aroma y de gusto. Bueno, desde Heráclito ya se sabe que nunca somos los mismos, ¿por qué habría de serlo este camembert?

Me pregunto si no habrá sido un error. Pronto lo descubriré. En los que podrían ser los últimos momentos mi cabeza piensa cosas raras. Recordé mi noticia preferida de la semana: “Medusas invaden plantas eléctricas” Así decía el titular en Internet por algo extraño que sucedió en Israel, que sonaba de título perfecto para una novela de ciencia ficción. Incluso imaginé su desenlace: ¡Comandante Kaufman!...¡Auxilio!... Le habla el ingeniero Angel A. Horowitz III desde Electric Corp. Hadera… Creo que no ha quedado nadie vivo en toda la central… ¡Es el caos!... ¡Medusas invaden plantas eléctricas!... ¡Están dejando su huella pegajosa y asesina por todas las centrales del área!... Los venenosos bichos no se repliegan ni siquiera frente a nuestros heroicos benguriones robotizados: se los chupan como si fueran de hielo seco. Estoy rodeado de estas malditas gelatinas congeladas y tengo frío, mucho frío…Ya no me quedan balas, ni siquiera fósforos. Uno goza con cosas inverosímiles en la batalla: el ssssssss de las medusas por ejemplo, que no sé si es un grito sordo o simplemente el rechinar de su viscosidad pringosa asándose al fuego. Entonces grito:¡muérete horrenda babosa!.¡¡¡.ahhhhhhhhhhhh!!!!! ¿Me escucha Comandante Kaufman? ¡¡¡Kaufmaaaaaaaaaannnnn!!!!)

Luego pensé en la sabiduría china de No Tsé, quien le hubiera dicho al Ingeniero Angel A. Horowitz III que "En lugar de lamentarte que tienes el agua a la altura de tu cuello, agradece por medir 1:76 mts." No sé si el Ingeniero Horowitz III lo habrá alcanzado a oír. Tal vez las babosas ya se lo han devorado.

Ha pasado un rato y el camembert se ha estacionado agradablemente en mi estómago, pero su fuerte aroma se mantiene en todos los rincones de mi casa. Me fijo en Wikipedia para saber si el olor es normal y me encuentro con esta definición: “El buen Camembert, posee un aroma puro y un pronunciado toque a setas, cremoso y complejo, con notas a hierba fresca”…” un sabor amargo y amoniacal es un camembert pasado” A primera lectura parece sencillo discernir la diferencia entre la hierba fresca y el amoníaco, pero luego me da la sensación de que las setas están a medio camino entre una cosa y otra. Recuerdo las enseñanzas de Don Juan y empiezo a dudar….

Mejor me voy a dormir la siesta. Una de dos, o en un rato me levanto sin mayores problemas, o soñaré con medusas que invaden plantas eléctricas.

Por si las moscas, les aclaro que fue un gusto incalculable haberos conocido.


domingo, 10 de julio de 2011

El buen escritor

Un buen escritor no piensa en la comodidad del lector, ni en su necesidad de finales felices. No le preocupa que confundan a su narrador con el autor, ni se empeña en aclarar, explicar o despejar dudas, cabos sueltos, oscuridades, salvo que lo pida la historia. Un buen escritor sólo quiere ser honesto consigo mismo y sabe que el reconocimiento de hoy puede ser el olvido de mañana, aunque a veces de milagro, sucede lo inverso. Un buen escritor huye de los talleres literarios, atajo para vagos que buscan lectoescritura predigerida, y escapa también de la escritura obscenamente catártica y autorreferencial, porque toda literatura lo es sin necesidad de dar nombres, apellidos, fechas de nacimiento y diciendo “yo” cada tres palabras. Un buen escritor va a un psiquiatra en lugar de martirizar a sus sufridos lectores con su día a día, salvo que lo cuente maravillosamente. Un buen escritor no es solemne. Un buen escritor no es el que está dispuesto a dar la vida por la literatura, sino el que es capaz de abandonarla por un buen culo (perdón Bukowski) o para traficar armas en Abisinia. Yo no tengo ninguna de esas condiciones. Eso sí, estoy dispuesto a abandonar mis desasosegados escritos ni bien se me cruce la oportunidad. Pena que Abisinia ya no exista.

miércoles, 6 de julio de 2011

Víctor Noir


Negra la muerte vino a verte

En un absurdo

¡Víctor!

Hombre niño novio

Que yaces en París

Para deleite

De quien busca

Centurias después

Lo que no pudiste darle

A tu amada