miércoles, 25 de abril de 2012

Sueño 39



El colectivo se desvía imprevistamente. No estaba en su recorrido doblar, pero dobló. Me encanta ese momento porque gobierna una angustia que yo llamo efecto Titanic.
Algunos pasajeros se miran entre sí y deliberan. Finalmente dos o tres se acercan a inquirirle qué sucede al chofer, quien contesta invariablemente que adelante hay obreros trabajando o una marcha. Cinco o seis calles más tarde retoma el trayecto habitual y entonces sí, vuelve la seguridad del camino conocido.
A  mí en verdad me importa un pito. Jamás pregunto qué pasa ni adonde piensa ir. Por mi, que el tipo me lleve a su casa, al infierno o al fondo del mar, abajo del barco más seguro del mundo. Si cinco o seis horas más tarde el paisaje cambia mucho y se empieza a ver  algún animal prehistórico quizás le revolee un ¿qué pasa maestro?
 Mientras tanto pienso, leo, escucho música o me rasco la cabeza. ¿Qué más da? Si no tengo  nada urgente que hacer, nadie me espera, nadie sabrá nunca si no llego a casa, me secuestró un colectivero o me comió un velociraptor.

¡Quédese tranquila doña! Que sí, que este bondi va a Chacarita. Tarde o temprano todos llegaremos  allí.



                                                       Estación Chacarita

viernes, 20 de abril de 2012

Una señora

No espera nada
Ni de la gente
Ni de la vida
Ni del amor

Antes de dormir
Leche caliente
Y un padrenuestro
Para soñar

Con un pasado feliz
De fotos viejas
Tan antiguo
Que tal vez

No existió jamás


El anfitrión


Me estaba esperando. Lo primero que hizo cuando atravesé la puerta de su casa museo fue preguntarme quién cantaba ese tango. Me agarró frío, no recordaba por qué pensaba él que yo sabría de tangos, y además me puse nervioso. Traté de concentrarme en el antiguo cantor que sonaba, y nada. El problema es que el anfitrión no cerraba la puerta ni me decía que me siente. Evidentemente la pregunta era muy importante, y si no la resolvía no habría segundo plato.
- ¿Goyeneche?
- Sí. Pero tardaste mucho
- Es que es una versión de cuando era joven y no estaba quemado por las drogas y el alcohol. Cantaba muy bien ahí, pero parece otro.
- A mí me gusta el que estaba quemado por las drogas y el alcohol. Es más auténtico
Sentí que aprobé el examen de iniciación. La excusa de mi visita era retirar unos libros de Ross Macdonald que quería que leyese. Una especie de Educación Sentimental. O mejor dicho, educación de novela policial, porque le había dicho que me gustaba Chandler. Mi anfitrión es muy generoso y me dio algunos libros del creador de Lew Archer. Exactamente fueron once. Más “La novela policial” de Boileau-Narcejac.
Mientras él buscaba lo que me daría, husmeé en su casa museo. Las paredes, repletas de pinturas. En los estantes, porcelanas y esculturas. Incluso en un cuarto, una especie de teatro vidriera con muñecas antiguas. Muchos CD. Y libros, cientos de libros. Por todos lados. De todo hay en la casa de mi anfitrión. Y todo bueno. Su novia/esposa/ amiga radicada en Europa me ofreció café pero le dije que prefería agua. Al rato vino con té y acepté, aunque sentí que ya estaba decidido de antemano que diría que sí.
Hablamos algo de política, bastante de libros y mucho de tango. Tarantino, Demare, Franchini, Pontier. De letristas. De cantores. Estaba calculando el tiempo en que correspondía decir que me iba, la visita estaba pautada sólo para recibir sus libros y largarme. Pero estaba tan cómodo que me levanté un segundo más tarde de lo que debía. Antes, le pregunté a qué se había dedicado. Conocía algunas cosas sueltas de sus antiguos trabajos, pero no sabía a ciencia cierta qué había sido: si librero, si periodista, si dueño de un bar. Si todo o nada de eso. Porque mi anfitrión sabe de todo. Te gusta todo, le dije. Y él me respondió
- Me gusta todo, sí.
Todo es lo que hay en su casa. Una especie de universo casa museo que jamás había visto en mi vida y no sé si vuelva a ver.
- ¿Vas al bar el viernes?
Me contestó que no sabía, porque no está bien de salud y hay un parroquiano que lo fastidia un poco.
- Los demás esperamos que vengas
- Hace rato que ya no pienso en los demás- me dijo con una sonrisa triste.
Pero no le creí.

martes, 10 de abril de 2012

Flores

Te olvidaste las flores
Que ayer te regalé
Las tipas se preguntan
alarmadas
Si habrá aire
Si habrá agua
Si habrá luz
¡Pobrecitas!
Yo les digo que
Se callen y se duerman
De una vez
Aquí abajo
No hay respuestas
tranquilizadoras
Para nadie.