domingo, 6 de septiembre de 2015

Mi religión



Iba caminando de regreso a casa, domingo a la noche. Nada para soñar, ensimismado, sin respuestas como siempre para las preguntas de siempre. No la vi hasta que casi la tuve frente a mí. Una señora mayor en silla de ruedas, en la oscuridad de la plaza. Pensé que me iba a pedir, de otro modo qué podría estar haciendo allí. Me miró sonriente, musitó unas palabras casi para ella misma que no entendí. Yo venía escuchando “Iba caminando por las calles empapadas en olvido/iba por los parques con fantasmas y con ángeles caídos/ iba sin luz, iba sin sol/ iba sin un sentido, iba muriéndome”
No entendí lo que me dijo pero sonreía. No leí sus labios pero sus ojos decían “lo que sea, no es para tomarlo tan en serio”

Y sus ojos, desde luego, tenían razón.