- No, jefe.
- Son Ray Van, pibe, ¿no te parece que valgan dos pesos? Cuando te de el sol y te los pongas las chicas se van a morir por vos.
- No
- En cualquier lado valen trescientos...
- Maestro, no me interesan. Gracias.
- Después vos jugás a lo que yo juegue.
- ¿…?
- Se me terminó la plata y en la que viene tengo un caballo que no puede perder. Vos me das los dos pesos, te llevás los anteojos y encima le jugás al que te diga, es una fija y nadie la conoce más que yo. Va a pagar, mínimo, noventa y nueve por peso a ganador.
- …
- Cuántos años tenés pibe?
- Dieciocho
- ¿Y no tenés dos pesos?
- Sí, pero vine al hipódromo a mirar un rato, no quiero sus anteojos y no quiero apostar al caballo suyo, jefe.
- Pendejo, sos un pelotudo. ¡En tu puta vida vas a agarrar un caballo de noventa y nueve pesos! Te estoy pidiendo dos mangos de mierda, lo que vale un boleto de colectivo, un diario. ¡Dame dos pesos la puta que te parió! ¡Mirás el caballo al que le apuesto y ganamos los dos!
- No me putee viejo, no le doy los dos pesos.
Nunca supe si su caballo ganó porque no me dijo cual era, claro. Cuando sonó la campana de largada me seguía insultando. Y tuvo razón. En mi vida, puta o no, jamás gané en el hipódromo. Yo le hubiera dado los dos pesos. Pero no me gustó cómo me los pidió. Y las gafas eran horribles.
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Jockey uruguayo Ireneo Leguisamo junto a Carlos Gardel en el Hipódromo de Palermo (Buenos Aires, 1.930) Entre nosotros, Legui y Carlitos
jajajajajaja!
ResponderEliminarPor una cabeeeeeeza...
Después de comer al argentino me tomo un Logui.
Copa de balón, hielo hasta el tope.
Tras esta lectura, al Logui de rigor, lo acompañarán sonrisas.
Y carcajadas cuando vea gafas horribles...jajajajajaja!
Besos, Divinorum!
Donde dije Logui dije Legui...
ResponderEliminarQué cabeza la mía.
Debe ser exceso de bife, provoleta, matahambre, postre del vigilante etc.
(Acabo de escuchar la grabación...Enhorabuena!!!! Felicidades para ti y para Luz de Gas!...me encantó!)
ResponderEliminarSeguro que con buenas formas vos sos muy generoso. Y yo también.
ResponderEliminarBesos.
Anda y que le den, valiente menda, que atosigamiento.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Ese Ray Van era un pesado pelotudo! No hubiera ganado, de todas formas. Hizo bien en no comprar esas gafas horribles.
ResponderEliminar(Aún no he tenido tiempo de escucharte en LUZ DE GAS pero en cuanto tenga un minuto, lo haré). Besotes, M.
Me he imaginado un hambre violento en los ojos del pedigüeño. Hambre de algo extraño -algo que no se sacia con dos pesos-. ¿Viste tú eso, Marcelo?
ResponderEliminarYo he visto esos ojos alguna vez... y no ha sido grato.
Un beso.
Soledad.
Tienes razón, a veces sobran las palabras y lo que se valoran son los gestos...
ResponderEliminarNo importa, tampoco te hubieses hecho millonario, pero sí ganaste en convicciones...
Salud!
Muy bien, muy bien: mantener las convicciones cuando se trate de billetes de cualquier denominación (ya sean dos pesos tuyos o cien de un cadete) ;-)
ResponderEliminarAdemás, es cierto: las formas importan...
Un abrazo.
Antón.
Un saludo rápido chico guapo aprovechando que ahora me funciona.Un beso.
ResponderEliminarTampo le hubiera dado los dos pesos, ¡¡¡¡por pesado!!!
ResponderEliminarEs que, a veces, "las formas" pierden a muchas personas. Y parece una tontería, pero no...
Buen relato, como siempre; y la música que le acompaña, perfecta.
Mil besos!!!! (y gracias por "tu tango")
Di que si Marcelo , la educación está para algo ...
ResponderEliminarUn besoteeeee
Prefiero la teoría que le escuchaba a mi papá:
ResponderEliminar"En vez de apostar, prefiero gastar esa plata en comprar chocolates".
Un abrazo.
Sabés que me parece simpatiquísimooooo el rescate del folklórico insulto argentino (que parece interminable) en este caso, en boca del vendedor frustrado/jugador compulsivo.
ResponderEliminarA su vez me recordaste una antigua pieza publicitaria de Legui, donde un caballero anglosajón -con marcado acento- miraba con desconcierto su vaso de licor y se preguntaba ¿Y por qué le habrán puesto “Legui”?
Gracias por la primera sonrisa del día!
Un beso!
Marcelo
ResponderEliminarPero estaban baratos los Ray van, je; bueno si no eran piratas.
Un beso
Si me piden las cosas de ota manera, porqe para eso está la educación, igual me lo pienso. Pero este chico tenía un problema de los grandes, además de ser un maleducado. Aún así nos has dejado un relato muy bueno, con sabor costumbrista.
ResponderEliminarSaludos desde La ventana de los sueños.
Fe de erratas: El caballero del comercial de Legui preguntaba: ¿Por qué le habrán puesto caballos?Disculpe Amigo, cosas de la edad!
ResponderEliminarUn beso!
Desesperado el hombre...
ResponderEliminarBesos
Pibe, esta bien, si no te gusta, no te gusta, la manera que te lo pidio y las gafas.
ResponderEliminar:)
Besos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPibe, tengo un reloj para vos, baratito eh...si te interesa charlamos el precio, tampoco te lo voy a dejar en dos pesos. besote
ResponderEliminarJajajajaja, BIEN AHI!!! sino te gustaban, no te gustaban y punto y es feo cuando te piden las cosas mal.
ResponderEliminarEstoy deacuerdo con usted Señor Marcelo.
Besos
buenisimo paso a saludarte me encnato , cariños desde formosa
ResponderEliminarwww.sentirherra.blogspot.com
te espero
A veces son tan importantes las formas...que si te piden algo de una manera amable...lo das todo y si te lo piden con groseria..no das aunque te sobre....
ResponderEliminarBesotes
Es mejor perder manteniéndonos guapos a ganar con unas gafas horribles. (Es un intento de consuelo).
ResponderEliminarUn abrazo
Cuando escribes diálogos así, es que van tan fluidos, se leen tan ligeros, tan como si viniera una brisa repentina cálida de palabras, que cuando acabo me quedo esperando por si detrás vienen más vientos con nuevas palabras.
ResponderEliminarMe he reído muchísimo.
Un dulce beso.
Muy bueno!
ResponderEliminarMe encantó la conversación.
Yo tampoco se los hubiera dado... no me gusta que me pidan las cosas sin explicaciones y con exigencias:)
Besos!
Muy buen díalogo, Marcelo.
ResponderEliminarUn beso.
Ya sabía, mientras leía, que el que no quería comprar las gafas eras tú. Yo tampoco lo hubiera hecho... faltaría más.
ResponderEliminarUn beso, Marce.
¡Que tiparraco tan desagradable!... ni por un peso le compro las gafas, ¡vaya simvergüenza!
ResponderEliminarMuaccc
Por cierto, me uno a lo que dice LENA, ¡por una cabezaaaaaa! tarataratara, tarataratara...
Dí que sí, Marcelo. Con buenas maneras se llega a todos lados.
ResponderEliminar(Con el cambio de look de mi rincón habia perdido tu enlace, pero ya he vuelto ;D)
Muakk
Vaya maneras!!en vez de pedir exigia...pues que le vayan dando,hiciste bien en no darle ni un céntimo.
ResponderEliminarTe he oido en radio blog me ha encantado.
No me aclaraste si tu gato está comprometido.
Besitos
Linda foto de los dos uruguayos!
ResponderEliminar:)
¿Te puedes creer que me pica la curiosidad? No te dijo el caballo... Yo ni siquiera estuve en un hipódromo nunca, pero me encantaría, no por apostar sino por verlo, por encontrarme con tipos como éste y poder contar historias como las tuyas (nunca serán tan buenas).
ResponderEliminarPero lo entiendo... las gafas no merecían los dos pesos.
Un beso.
Hay que reconocer que lo pusiste nervioso Marcelo. El hombre empezó bien...cómo entender que no que aprecien unos Rayban por dos pesos!!! Cualquiera pierde la paciencia.
ResponderEliminarUn beso
Muy buena la foto!!
ResponderEliminarVi en tu blog fotos de Bioy y de Manucho M Lainez, yo los conoci personalmente.
Saludos,Oscar