Definitivamente, ese hombre de gris empapado por la lluvia (incluso, especialmente sus anteojos) que leía “El Hombre mediocre” en el subte repleto de oficinistas, era la viva imagen de un hombre mediocre.
La naturaleza imita al arte, me acordé de Don Oscar. Sin embargo, al comprar ese libro, este hombre mediocre dejó de serlo un poco. Eso pensaba yo mientras lo observaba detrás de la marea sudorosa que inundaba el metro. Súbitamente me puse en guardia. Es que el hombre mediocre que leía “El hombre mediocre” me descubrió, y me sonreía detrás de sus gafas llenas de agua. Me pregunté por qué me miraba y se reía. Tal vez por mi piloto tan gris y empapado como el de él y por mis ojos fijados en su libro, pensó que estaba frente a un par. Seguro que tiene razón.
ja! tengo sobre mi mesa de luz "El hombre mediocre" y en el perchero cuelga el piloto arrugado y húmedo, y vea Cronista que no miento, ni es esto un mero comentario!
ResponderEliminarSalute!
La mediocridad debe consistir, entre otros factores, en medir la de los demás por las apariencias.
ResponderEliminarQué cosas...
Buena reflexión - la que me faltaba- "Éste es mediocre para mi, éste lo sería para Marcelo..." jaja
Besos.
en andar cruzando calles he descubierto que las mentes brillantes se alojan casi siempre en personas agrisadas.
ResponderEliminarbienvenidos esos pilotos mojados!
Marcelo
ResponderEliminarCoincido con el comentario anterior: a veces las mentes más brillantes se hallan ocultas tras apariencias anodinas y grises.
¿Piloto, es gabardina?
Saludos
Hay un viejo libro, parte del acervo hereditario de mi padre...
ResponderEliminar:O
cuyo titulo es El Hombre Mediocre de un tal José Ingenieros.
Mire Ud donde vengo a encontrar el potencial sentido de tal legado, en una caja de Pandora, arrumbado.
Me ajusto el piloto gris y tal vez, quién lo sabe, investigaré un poco qué dicen esas añosas páginas.
Besos y gracias, Poeta Imperfecto.
SIL
Miro la imagen...
ResponderEliminarTambién me hubiese quedado mirándote.
Por la lluvia...
Beso.
A veces duele ver en los otros a uno mismo.
ResponderEliminarReflexiva, recursiva y brillante postal urbana.
Otra cosa, hay que solucionar el tema de los anteojos empapados. Ya voy a largar al mercado los minilimpiaparabrisas para anteojos. Ahora uso lentes de contacto pero durante años sufrí ese flagelo.
Un beso, Marce!
seguro que no cronista. De mediocre Ud. no tiene nada. Se lo garanto.
ResponderEliminarabrazo,
Creo que todos compartimos hasta cierto punto algo de mediocridad... y así nos sentimos todos más cerca y menos solos en el mundo.
ResponderEliminarEso jamas!
ResponderEliminarLas apariencias a veces no lo son todo me ha encantado, es un texto intimo Marcelo.
ResponderEliminarPreciosa pintura de lo cotidiano, Marcelo.
ResponderEliminarHummmmm, no sé. Permítame un segundo, voy a buscar el libro....
ResponderEliminarEn la página 9 (en realidad todo el libro es un "collar de perlas")dice: "Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella...Custódiala, si la dejas apagar no se reenciende jamás..."
Permítame ser plomazo sin remedio y seguir citando..."Todos no se extasían como tú, ante un crepúsculo, no sueñan frente a una aurora o cimbran en una tempestad; ni gustan de pasear con Dante, reír con Moliére, temblar con Shakespeare, crugir con Wagner, ni enmudecer ante el David, la Cena o el Partenón..."
Qué lejos se ve el piloto gris y empapado...verdad?
a veces los mediocres no lo son, así se reservan y optienen ventajas en forma sileciosa.
ResponderEliminarAbrazos