Se le acerca un tipo con una valija. Tiene pinta de ser Dios o el Diablo, y encuentra risueña semejante ocurrencia. El que sea de los dos le deja la valija en pago por “los servicios prestados” La mira de soslayo. Está repleta de dinero. Termina la pobre cena y se vuelve a su no hogar, valija en mano. Pero no la abre, siente que el contenido no podrá cambiar las cosas que le importan de su vida. Espera un poco más a Godot y decide ir a tomar la última copa a “Mundo bizarro” dejando la valija intacta. Ya tendrá tiempo para revisarla.
Se ubica en la punta de la barra y la ve. No está seguro de conocerla pero se ponen a conversar como si fuera la primera vez. Empieza a sentir su cuerpo nuevamente. Una hora después están en la casa de ella, amándose. Luego se marcha sin hacer ruido, ella ya está dormida.
Regresa a la guarida y sobre la mesa, la valija. Ahora sí la abre, pero ya no están los billetes. No le importa. Se sirve un whisky y se va a esperar otro poco a Godot. Seguramente no vendrá, no la misma noche de luna llena en que vio a Dios o al Diablo, tuvo entre sus manos una valija llena de dinero y luego, a un ángel que se quedó dormido.

Samuel Beckett y yo tenemos algo en común: ambos escribimos "Esperando a Godot"
Oh my Godot! Lectura pendiente, aplazada, demorada… por falta de fe.
ResponderEliminarA su Esperando a Godot: está corto, surrealista y sabroso, mi piace molto!
Luego me decía que el (su) personaje, debía ser necesariamente masculino. Una mujer comiendo y bebiendo un vaso de vino, sola y con un libro; un extraño y la valija de dinero; el rato amatorio con el ángel que se duerme, el regreso a la guarida. Una loba hubiera provocado punto y coma, no punto final. Y Godot…ya sabemos, para cualquier caso, nunca llega. Un beso!
Godot llegó dos veces, en forma de prosperidad y de amor pero, mi querido Vladimir, me temo que usted esperaba un hogar.
ResponderEliminarSiempre el Mesías se les aparece a los fieles de la religión de enfrente.
Un abrazo y saludos a Estragon.
D.
La leí conteniendo el aliento. Muy bien tensada, estaba todo el tiempo preguntándome: ¿qué habrá realmente en la valija?
ResponderEliminarAlgunos nos pasamos la vida esperando a Godot, mientras nos van ocurriendo las cosas...
ResponderEliminarY nos morimos esperándolo.
Me obligaste a espiar esta historia.
Agendar y leer.
Lo presentaste maravillosamente.
Intuyo q´tenés más de una cosa en común con Samuel Beckett.
Ya veré.
Beso en la eterna espera, Marce.
SIL
Quizás sean las personas, quizás cómo se van dando las cosas, el momento dado y las propias circunstancias, pero hay modos y modos de esperar a este señor.
ResponderEliminarHay una canción de Sabina en que volvía al lugar a buscar su ángel y se encontró con una sucursal de un banco, del señor Godot, seguro.
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ResponderEliminarY NOS DIERON LA DIEZ...
ResponderEliminarGracias ANA, se me vino a la mente cuando leí esta entrada.
:)
Comentario suprimido con errores :)
¿Quién se llevaría el dinero (la plata) de la valija??? Besotes, M.
ResponderEliminarUna historia de Buenos Aires, sus lunas, sus ángeles,y sus demonios.
ResponderEliminarTal Vez Godot pueda tener tus pasos.
Abrazos de Vladimir .
M.
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ResponderEliminarInteresante planteo el de Beckett... no conocía la obra...
ResponderEliminarInteresante tu forma de integrarla al mundo de tus historias...
Muy bueno...
A veces, por esperar algo determinado no vemos ni disfrutamos de lo que nos está sucediendo...
Un beso
me llevo esta espera. se merece mis aplausos y mis abrazos.
ResponderEliminarsaludos
ah! y tambien me llevo un comentario.
gracias.
ángeles, demonio y dios. un bar y palermo. la luna y el amor.
ResponderEliminary la espera...la espera que hace de cualquier lugar un infierno.
beso
Alguien capaz de dejar una valija de plata, por una mujer, es del todo poético.
ResponderEliminarSaludos.
Godot tampoco va a venir esta noche sin ángeles, ni dioses, ni diablos.
ResponderEliminarVámonos.
El juego del absurdo, el explorar lo inexplorable, el humor corrosivo, la jerga y la chanza como exquisito recurso, la condición de transeúnte observador, la admiración por Joyce. Sí que tienen algo en común, Samuel Beckett y usted.
ResponderEliminarCuriosamente, su (de Beckett) "Esperando a Godot" se representó por primera vez en una cárcel. Dicen que los prisioneros entendieron que la vida significa esperar, matar el tiempo y aferrarse a la esperanza de que la liberación puede estar a la vuelta de la esquina. Que cada interno se vio reflejado en los personajes que esperaban venir algo para dar sentido a sus vidas.
Su (de usted) "Esperando a Godot" llega en tiempos de otras prisiones. Y más de uno podemos decirle, como el preso en su carta a Beckett: "Your Godot was our Godot".
Mis respetos y mi admiración.
Me ha gustado tu excelente relato,
ResponderEliminares un placer pasar por tu casa.
feliz semana.
un abrazo.
Lectura pendiente, que gracias a ti quedará más cerca. Buenos Aires me llama desde tus textos y yo sin poder ir! besos
ResponderEliminarPuedo decir como muchos que es una lectura pendiente... qué originalidad la mía!
ResponderEliminarEstoy leyendo Pulp de Bukowski, me ha recordado a ti todo este tema de los detectives :).El libro quedó a la mitad porque se ha extraviado...misterio!
ResponderEliminarIntuyo que Beckett y vos tienen algunas otras cosas en común.
ResponderEliminarGodot ya ha llegado pero algunos elegimos seguir esperándolo.
Un beso.
Tuve el libro, planté el hijo,y escribí el árbol. Debería pensar en dejar la bebida.
ResponderEliminarhttp://eekshop.com
ResponderEliminarRemember: your attitude determines all of the things The way your family think is the way all your family act. The way your family act is this what makes all your family members a winner or perhaps a multi function loser.