Nooooo, que pena! Si pudiera pasar el primer momento de vacio, de terror, podría ver que está ante una posibilidad maravillosa... Nuevo desafío, son los mismos pero diferentes. Hoja en blanco para escribir una nueva melodía...
Me recuerda mi infancia tan lejana. Tuve que presentar un monólogo de fin de curso y me quedé en blanco.Fue la primera gran vergüenza de mi vida. Me quería morir. Tenía unos 8 años. No articulé palabra alguna.Me había olvidado de todo. Pero en los 68 años desde entonces, jamás olvidé el bochorno.
Final espectacular, lo grafiqué como un tirabuzón que lo despidió lejos.
ResponderEliminarLuego, me di cuenta que el concertista es cada paciente con Alzheimer. Me dolió.
http://enfugayremolino.blogspot.com.ar/
Nooooo, que pena!
ResponderEliminarSi pudiera pasar el primer momento de vacio, de terror, podría ver que está ante una posibilidad maravillosa...
Nuevo desafío, son los mismos pero diferentes.
Hoja en blanco para escribir una nueva melodía...
Jo, más que desconcierto, impotencia. es como el que padece miedo escénico y se olvida hasta de quién es.
ResponderEliminarMe están gustando mucho estos microrelatos... Muy buenos :) Besotes, M.
ResponderEliminarParece una analogía de algunas vidas..., con la diferencia que no escapamos, nos llevan.
ResponderEliminarbeso
SIL
Pavorrrr!!!!!!
ResponderEliminarMe vino a a la mente un dibujo animado flaco y alto, en blanco y negro, con ojos sin pestañas como dos huevos fritos.
Creo que no entendí. Imaginé mil cosas.
ResponderEliminarMe recuerda mi infancia tan lejana. Tuve que presentar un monólogo de fin de curso y me quedé en blanco.Fue la primera gran vergüenza de mi vida. Me quería morir. Tenía unos 8 años.
ResponderEliminarNo articulé palabra alguna.Me había olvidado de todo. Pero en los 68 años desde entonces, jamás olvidé el bochorno.
los escapes,a menudo,son muy buenos.como lo que describís Marcelo.UN BESO
ResponderEliminarA veces sólo queremos escapar... :(
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