Ahora que pasaron todas las fechas festivas y que la montaña se ve
empinadísima; ahora que los deseos de ocasión han sido olvidados porque la vida
real sigue, empieza o termina, es el momento en que yo prefiero renovar los votos
y desearles buena vida a todos, si nos dejan y queremos. Porque reinventando a
Oscar Wilde sacrílegamente, diría que “Cualquiera puede tener espíritu navideño
el 24 de diciembre, pero tenerlo el 9 de enero requiere una naturaleza
delicadísima”
Desde mi naturaleza delicadísima, también te deseo Feliz Navidad. En cualquier caso siendo verano y disfrutando de vacaciones es más fácil tener ese espíritu, el mérito lo tiene desear desde el curro y con nubarrones que no acaban de descargar. Besos
ResponderEliminarSiempre dije que usted es un hombre de una naturaleza delicadísima.
ResponderEliminarNo me he equivocado, gracias e igualmente para usted.
Un saludo y los mejores deseos para ti también, Marcelo. Me sorprende lo miserable que podemos llegar a ser el resto del ciclo; y mejor no sigo porque me pongo de lo más iconoclasta, has de saber.
ResponderEliminarMuy bella entrada , enhorabuena. Besos.
ResponderEliminarLa vida real sigue, simplemente sigue...
ResponderEliminarGracias, Marcelo, vienen más que bien estos deseos que bien pecan de originales, lo mejor para ud también che.
Besos.
Nunca es tarde si la felicitación es buena. Feliz año también para tí.
ResponderEliminarY mantenerlo para marzo o abril ya es cosa de otro mundo. Buenísima entrada.
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