historias, pareceres, experiencias e ideas menores que hablen por sí mismas!
viernes, 5 de marzo de 2010
En el bar
- ¿Qué desea? preguntó la moza - Felicidad- dijo el cliente bromista La chica pensó un segundo y respondió - Felicidad no me queda, pero puedo hacerlo sonreír El cliente bromista sonrió, y pagó su cuenta.
Pagó la cuenta, pero no se fué del lugar. El cliente bromista encontró en esa respuesta sencilla la felicidad. Uno nunca sabe donde ni como cae sobre nosotros. Pero si sonrió ¿Qué mas puede pedir?
y ..."De este modo comenzó el amor, feliz y aturdido..."
Cuenta la leyenda que Felicidad se encuentra en algunos bares, y es gratis! Y viene acompañada de risas y sonrisas...Qué bonito post para viernes y happy hour!
Debería ir a ese bar. Cuando yo era adolescente y mi mamá me preguntaba qué quería, yo decía: "la felicidad eterna". Mi madre me decía: "No, para comer".
Por eso no tengo hija, mirá si me viene con respuestas así.
Hola Marcelo: Hoy quedan pocas mozas de estas y si tu intentas hacer alguna broma, es posible que te contesten con un exabrupto. Hoy el humor está muy "demodéeee" por desgracia. Que pases un feliz fin de semana, Luis
Vengo de leer tu primera entrada. Claro que hoy es una ciencia tomar café en buenos aires,pero por lo visto vos sabes como y donde se puede hacer. Lugar en el que no solo se lee, sino que te arrancan sonrisas.
Por qué arrugó el bromista ? A lo mejor era el comienzo de una buena amistad ...y se lo perdió. Recuerdo que en "La dolce vita" en una de sus últimas secuencias , Marcello sostiene un díalogo en una trattoría junto al mar ,con una bellissima moza y su sonrisa es como un amanecer prometedor...pero el, perdedor y de vuelta... paga y se aleja, como el bromista. Saludos desde este Rosario Canalla y de pasado prostibulario...
y supongo que tambien una muy buena propina...
ResponderEliminarOye, Marcelo ¿Cuál sería el precio? ¿Tienen precio las sonrisas?
ResponderEliminarYo vengo aquí y me las llevo gratis.
Estoy en deuda contigo
Hoy, una sonrisa grande.
Besos.
Evidentemente a La buena moza le quedaba algo de felicidad para ofrecer...
ResponderEliminar:)
Besos miles Marce.
SIL
Pagó la cuenta, pero no se fué del lugar. El cliente bromista encontró en esa respuesta sencilla la felicidad.
ResponderEliminarUno nunca sabe donde ni como cae sobre nosotros.
Pero si sonrió ¿Qué mas puede pedir?
y ..."De este modo comenzó el amor, feliz y aturdido..."
Creo!
Cuenta la leyenda que Felicidad se encuentra en algunos bares, y es gratis! Y viene acompañada de risas y sonrisas...Qué bonito post para viernes y happy hour!
ResponderEliminar¡Algo es algo!
ResponderEliminar¿Qué deseo?...buena pregunta.
ResponderEliminarDebería ir a ese bar. Cuando yo era adolescente y mi mamá me preguntaba qué quería, yo decía: "la felicidad eterna". Mi madre me decía: "No, para comer".
ResponderEliminarPor eso no tengo hija, mirá si me viene con respuestas así.
Besos.
me dice el nombre de ese bar, Cronista?
ResponderEliminarah, le dije que me parece una preciosura este encuentro?
ResponderEliminarbueno, se lo digo.
como un leve temblor en las pestañas, es
Genial, Marcelo. Chica lista ella.
ResponderEliminarSaludos
Que lindo microcuento, lleno de simpatía.
ResponderEliminarChe, en ese bar no hay mozos hombres?
ResponderEliminarUn abrazo
Igual le hubiese podido dar un magnum... Besotes, M.
ResponderEliminarUn grano no hace granero, pero ayuda al compañero.
ResponderEliminarUn saludo
Hola Marcelo:
ResponderEliminarHoy quedan pocas mozas de estas y si tu intentas hacer alguna broma, es posible que te contesten con un exabrupto.
Hoy el humor está muy "demodéeee" por desgracia.
Que pases un feliz fin de semana,
Luis
Vengo de leer tu primera entrada. Claro que hoy es una ciencia tomar café en buenos aires,pero por lo visto vos sabes como y donde se puede hacer. Lugar en el que no solo se lee, sino que te arrancan sonrisas.
ResponderEliminarTe sigo.
Por qué arrugó el bromista ?
ResponderEliminarA lo mejor era el comienzo de una buena amistad ...y se lo perdió.
Recuerdo que en "La dolce vita" en una de sus últimas secuencias , Marcello sostiene un díalogo en una trattoría junto al mar ,con una bellissima moza y su sonrisa es como un amanecer prometedor...pero el, perdedor y de vuelta... paga y se aleja, como el bromista.
Saludos desde este Rosario Canalla y de pasado prostibulario...
Profunda la moza!
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