Caminando
por la arena me pregunto
¿por qué, quiénes, para qué?
Ninguna respuesta obtengo
hasta que veo la sonrisa de mi niña
construyendo palacios, no castillos
y entonces cualquier interrogante
pierde toda relevancia.
¿por qué, quiénes, para qué?
Ninguna respuesta obtengo
hasta que veo la sonrisa de mi niña
construyendo palacios, no castillos
y entonces cualquier interrogante
pierde toda relevancia.
La niña ya no juega
con muñecas
Ahora ve novelas en la
tele
Y pregunta qué hace
mejor
Si cantar o actuar
Yo le contesto,
ensimismado
Ella sonríe, soñadora
Y al despertar permite
Que juguemos juntos
Testamento
Me preguntan cómo me gustaría
que me recuerde mi hija mañana.
Como a todos, que su padre fue un buen hombre.
Que con errores, luchó para que la vida
la dañe lo menos posible. Que la amó.
Que le enseñó algunas cosas.
Pero esos deseos los tenemos todos los padres.
Mi sueño particular es que un día, revisando trastos en desuso
ella encuentre uno
con forma de poesía imperfecta
Y se diga que su viejo
no lo hacía tan mal.


Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEsa niña ya intuye el tesoro que le va dejando su padre.
ResponderEliminarVa creciendo entre poemas y de la mano de un calesitero que ofrece sortijas.
Me gustan las Clasiquitas.
Un abrazo
Norah Lange por mi blog.
ResponderEliminarGracias a ti.
AYYYYYYYYYYYYY...
ResponderEliminarson tan parecidos!
¡Qué mayor se la ve! Ahí, al ver a los hijos como crecen, te das cuenta cuán rápido pasan los años... Tú, querido Marcelo, seguro que has sido y sigues siendo un gran padre. No tengo la más mínima duda :)) Besotes, M.
ResponderEliminarhabia dejado un comentario aqui
ResponderEliminarseguro que tu nena no me hizo una travesura´'
¿? :P
ResponderEliminarHay sonrisas que le dan sentido a todo... hasta cuando uno edifica en la arena...
He redactado el mismo testamento.
Un beso grande, muy grande.
SIL
Hola Marcelo:
ResponderEliminarBastante más avanzado en años, me identifico con tus pensamientos y afanes, recordando la infancia de mis queridos hijos, renovada ahora en el devenir de mis adorados nietos.
Un abrazo.