Ordeno la biblioteca
raleada. No hay mucho que hacer además de dejar el tiempo pasar. Que el tiempo pase, me traspase. A dormir y a soñar una vez
más. Mientras tanto, el tiempo sigue detenido. La tormenta anunciada no cae. La
ciudad no late. No se culpe a nadie. Es
domingo por la noche.

Del viernes al domingo cambia el almanaque y el universo también
ResponderEliminarQué grata sorpresa en domingo.
ResponderEliminarEl mismo valor que hay que tener para cruzar un abismo.
ResponderEliminarY de enero a febrero, existen ciertas profesiones que hacen que se agigante el abismo.
Pero bue...
no deja de ser heroico cruzarlo.
Besos, Marce.