
Los especialistas en análisis literario de LMI lo vienen sosteniendo en las entradas del Sr. K y desde antes también: Don Francisco podía ser simpático, mujeriego y juerguista, y sus escritos no. Sin embargo pasó a la historia como un personaje sufrido, solitario y torturado. Siguiendo con la sección "recomendados no vistos por el recomendador", les vamos a sugerir un libro que aún no hemos leído, aunque en este caso nos salva el hecho de no haber llegado a nuestras librerías: "Cuando Kafka vino hacia mi" (Acantilado), que recoge 45 testimonios de personas que conocieron a uno de los grandes, pero grandes de la literatura de todos los tiempos. Repasemos qué dicen algunos según nos ilustra Xavi Ayen del diario La Vanguardia:
"¿Kafka? ¡Sí, hombre, el señor aquel con que me fui de juerga!" "Era mi antiguo novio" "Qué hombre más guapo, alto y con aquellos ojos grises!" "Hum, llegaba siempre 15 minutos tarde al trabajo en la compañía de seguros"
Hans-Gerd Koch, el editor de esta obra, dice que fue el primero en darse cuenta que los testimonios recogidos chocaban con "la imagen estereotipada de un Kafka introvertido, que sufría por sus circunstancias vitales, místico, visionario de un mundo dominado por oscuras, absurdas y anónimas burocracias" Aunque hay algún testimonio así, muchos también lo destacan como un tipo alegre, vital y seductor. Sí es cierto que el tipo no soltaba un manuscrito hasta que no lo consideraba perfecto. Sigamos con las aventuras de Don Franz: su hermana se quejaba de que "de vez en cuando se escapaba para irse a vivir con alguna mujer" le gustaba jugar con los niños en la plaza y eso sí, nadie en la oficina sabía que escribía... "no era un hombre introvertido. en sociedad se mostraba alegre y divertido, siempre con un juego de palabras a mano, fuera en alemán o en checo"..."qué es lo que eres, querido, siempre tan guapo y con una sonrisa? la suya era una sonrisa especialmente hermosa" Así que estimado lector, ya lo sabe. En esta casa nos gusta mucho Kafka, alegre o triste. Particularmente creemos que era todo a la vez: sórdido, simpático, sufrido, divertido, torturado y amable.
Y por sobre todas las cosas, nos gusta imaginarlo a don Franz riéndose mientras escribía sus universos kafkianos, anticipándose a la perplejidad y vacío que pudiera provocar en sus lectores...
Fuente:http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20090608/53718944067/un-nuevo-libro-sobre-kafka-rompe-con-su-imagen-torturada.html