martes, 24 de diciembre de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

Hace nada


Hace nada el mundo blog, hervía. Y así como ahora casi todo el mundo está en Facebook o Twitter, hace nada a quienes nos gusta escribir o leer o lo que sea que tuviéramos interés en contar, administrar un blog nos parecía definitivo. Y uno cuidaba del blog como si fuera una planta, y visitaba los blogs amigos como en una especie de ritual indispensable, y si bien nadie pretendía cambiar el mundo de esta manera, sí se sentía parte de algo. Luego empezó el lento declive. Algunos se cansaron, otros emigraron; algunos seguimos resistiendo aunque quizás con menos ahínco. Gracias al blog conocí mucha gente valiosa que en mi barrio no había. He generado vínculos inimaginables para mí antes de marzo de 2.008. He descubierto autores y amores; he leído poesía. Hice amigos, a algunos los he visto y a otros no. A algunos estoy seguro de que finalmente los conoceré y a otros,  probablemente jamás. Nos hemos divertido en grande, y hasta he lamentado la partida de una querida amiga, como en la vida misma. Si cayó el imperio romano, seguramente caerá el mundo blog. Pero mil cosas de los romanos siguen vigentes en estos tiempos. Quizás ciertas cositas de la estética blog, perduren en nosotros.

Hoy tenía ganas de jugar a que esos tiempos de oro del mundo blog volvían, al menos por un día. Ojalá que haya amigos con quien jugar.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lo tenemos secuestrado


Eso escucha alguien de mi familia en la oscuridad de la noche y me llama desesperado. Falsa alarma, gracias a Dios. Es sólo un intento de secuestro virtual de los que abundan por aquí, en realidad todos estamos a salvo en nuestras casas. Pero me deja insomne, cómo dormirse después de una cosa así. Juego extraño de la mente, veo una casa blanca de baldosas negras. Hay un limonero y en el fondo de la casa trabaja un carpintero. Yo tengo seis años, estoy en Haedo, y la casa blanca es de Sara, nuestra vecina. Entro sin llamar, voy directo a la cocina, al segundo cajón. Allí Sara guarda el pan y me deja tomar uno, ese pan que mamá me niega porque ya se acerca la hora de almorzar y si me lleno de pan no como. Pero a Sara eso no le importa, me permite tomar uno, se ríe ella y me río yo. Una llamada angustiosa despierta un recuerdo que dormía en mí desde 1.970. La gente es extraña. La mente también.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El beso


Puse el beso que me diste
En el frasco de luciérnagas
De tapa con agujeros
Para que respire












viernes, 1 de noviembre de 2013

Esperando la tormenta

En todos lados advierten que esta noche caerá una tormenta horrorosa. Y es posible, porque el sábado me habían invitado al Tigre, de modo que lloverá hasta el fin.
Esta noche caerá una tormenta horrorosa y me siento culpable de sentirme feliz, porque seguro que mañana habrá una lista de inundados sin hogar.
Pero es que me gustan las tormentas desde antes que pasaran esas cosas, cuando llovía y ya.
Dejaré la ventana abierta; me meteré en la cama; pondré ojos de gato; abriré todos mis sentidos, porque me gusta mucho, pero mucho mucho, cuando se huele en el aire cierta electricidad, cuando se puede tocar la quietud que nos advierte que cualquier cosa puede ocurrir; todo me despierta cuando estoy

Esperando la tormenta.

jueves, 31 de octubre de 2013

Los galanes de hoy


Habría que ver si el galán de hoy
Que escucha música beat
y usa carterita
Se le anima a una flor en el ojal
A la crencha bien fijada
A amurarse en Billinghurst
Bajo el farol
Para esperarla
A ella






martes, 22 de octubre de 2013

Homenaje desordenado a César Tiempo




¡Yo nací en Dniepropetrovsk!
No me importan los desaires
con que me trata la suerte.
¡Argentino hasta la muerte!
Yo nací en Dniepropetrovsk.


(César Tiempo)






Creo que soy periodista por haber vivido en Buenos Aires. En Nueva York seguramente hubiera sido cualquier otra cosa. Acá sentí la necesidad de hablar con la gente. Hay una especie de atracción mediúmnica que hace que uno adivine la ciudad a través de los sueños.
Vine a  la Argentina antes de cumplir un año. Aquí viví en San Cristobal, en Villa Crespo, y era, lo que se dice, un vago curioso que andaba siempre de un lado a otro. Roberto Arlt solía acompañarme. Era otro vago como yo. Y, también como yo, amaba Buenos Aires. La llevaba en la sangre. Yo la sigo llevando todavía, quizá como una forma de acordarme de él.
(César Tiempo en revista Salimos, Buenos Aires, agosto 1980)




Desciendo de profetas, de meturguemanes (vayan al diccionario) y de cuéntenikes. Soy judío por todos los costados sensibles de mi ser y no pienso desertar de mi judeidad... En cuanto a mi condición de porteño, te cuento que está amasada en el barro de la calle y de la noche. No se ven ni se viven ciertas cosas si no se llevan dentro, decía mi hermano sideral Julián Centeya. Y yo llevo adentro junto al ”alef-beis” los compases de un tango.



En Buenos Aires hubo un poeta.
¿Y ahora?
Ni una calle ni una plaza porteña llevan todavía su nombre.   

(Eliahu Toker)







César Tiempo


Él nació en un conventillo
Sobre una calle perdida
Viejos patios de ladrillos
De Scakóvaia  Ulitza


En Villa Crespo hace tiempo
Y en San Cristóbal también
Lo declararon porteño
Nacido en Dniepropetrovsk

(M.S.D.L.)


César Tiempo (nacido Israel Zeitlin) fue poeta, cronista, narrador, guionista de cine, editor, periodista gráfico y radial, actor, dramaturgo y porteño. Formó parte del Grupo de Boedo. Nació en Ucrania en 1.903 y a los pocos meses ya estaba en Buenos Aires. Murió en 1.980. Wikipedia no lo cuenta bien. Mejor buscarlo aquí:



Bitacoras.com