jueves, 19 de noviembre de 2015
HERMOZOS
Los mozos se suelen parecer a los restaurantes donde trabajan. Pueden ser más o menos agradables pero si el establecimiento es muy fino, el empleado gastronómico suele hacer notar esta distinción, incluso no tan amablemente. En el mismo sentido, el mozo de bodegón puede ser muy simpático o no tanto, pero si al depositar el plato que pedimos nos bautiza con un poco de salsa de tomate, tampoco se hará demasiado problema. Aunque todos recordemos más de una excepción a esto que digo, sobre todo en los restaurantes de alcurnia, creo que se produce bastante este fenómeno de mimetismo entre el lugar y su personal. Por eso es que me gustaría intercambiar por un día a los camareros del restaurante Cinco Tenedores con los mozos del fondín. No sé si dejaría alguna enseñanza al personal o a los clientes, pero sería divertido ver cómo vuela hasta la falda de la condesa un resbaloso y poco cocinado "lomo en camisa de hojaldre" llevado por Antonio, mi mozo de cabecera correcto, pero sin demasiado voulez vous; o bien cómo el Maítre Principal Monsieur Philippe, accede a realizar tareas de categorías inferiores alcanzándome delicadamente un rebosante plato de fuccile pesto y tuco a mi mesa de cantina, con mantelería de papel, donde luego deberá escribirme la adición.
sábado, 31 de octubre de 2015
El futuro es hoy
Cuando era chico soñaba con un año 2.000 lleno de futuro y gente que se transportaba telepáticamente. A los diez años me parecía que faltaba muchísimo, verme un señor con treinta y seis se me hacía imposible de creer, era más fácil pensar en gente con túnicas blancas teletransportándose.
Ahora estamos en 2.015 y me veo tan sobreadaptado, tan un hombre de estos tiempos llenos de polución ambiental y guerras como siempre y gente que viaja mejor aunque no telepáticamente, que menos mal que no llevo adentro al niño que fui sino órganos, sangre y huesos, porque no sabría qué decirle. Soy tan dosmilmente normal en el subte A (sin los vagones viejos que tanto quería), tan cincuentón eso sí leyendo en un smartphone (los teléfonos naranja con cable tirabuzón ya no existen) que si me topara con el chico que soñaba un futuro futurista le diría: “¡avivate pibe! El futuro, como aseveran los Reyes de los Lugares Comunes, está con vos en 1.974”
sábado, 17 de octubre de 2015
Novia
Antes, cuando veía una novia entrar a la iglesia me
preguntaba qué estaría sintiendo el señor que la esperaba en el altar (nunca me
pasó)
Recién acabo de ver una novia entrando a la iglesia y me pregunté qué estaría sintiendo el señor que la llevaba al altar.
Recién acabo de ver una novia entrando a la iglesia y me pregunté qué estaría sintiendo el señor que la llevaba al altar.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Soltar (1)
Parece que soltar
es lo adecuado
Si cruje una amistad
Una esperanza
O un amor
“Si lo amas déjalo ir”
Como si hundirse
fuera un acto voluntario
Como si en cada
amor
No muriésemos un
poco
Como si el lastre
fuera nuestra perdición
En lugar de lo
que nos salva
(1)
Nota
del Editor (1)
El autor no ha
querido soltar nada, ni siquiera Rayuela y aquel amor que “te deja estaqueado en la mitad del patio”
El Editor ha consentido en publicar estas
líneas porque el autor jura que sólo después de escritas se le aparecieron las
imágenes del “rayo que te parte los
huesos” y que fue culpa de esa moda de “soltar” que está bien pero está
mal. Agrega que también fue culpa de la lluvia, como dice la canción. Y el
Editor le cree.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Mi religión
Iba caminando de regreso a casa, domingo a la noche. Nada para soñar, ensimismado, sin respuestas como siempre para las preguntas de siempre. No la vi hasta que casi la tuve frente a mí. Una señora mayor en silla de ruedas, en la oscuridad de la plaza. Pensé que me iba a pedir, de otro modo qué podría estar haciendo allí. Me miró sonriente, musitó unas palabras casi para ella misma que no entendí. Yo venía escuchando “Iba caminando por las calles empapadas en olvido/iba por los parques con fantasmas y con ángeles caídos/ iba sin luz, iba sin sol/ iba sin un sentido, iba muriéndome”
No entendí lo que me dijo pero sonreía. No leí sus labios pero sus ojos decían “lo que sea, no es para tomarlo tan en serio”
Y sus ojos, desde luego, tenían razón.
lunes, 31 de agosto de 2015
RODRIGUEZ PEÑA, ENTRE CORDOBA Y VIAMONTE
A la altura del
árbol número “C”, el muchacho que caminaba delante mío hizo un movimiento
ninja. Cuando estaba por apoyar su pie derecho en la vereda con todo el peso
del cuerpo, lo frenó y, desmintiendo la ley de gravedad, subió una escalera
invisible. ¿Qué fue lo que no quiso pisar? Un cadáver de murciélago, ratoncito
alado que a nadie podría asustar. Inmediatamente miró para todos lados para ver
si había testigos de su asco poco varonil. Ya se estaba quedando tranquilo cuando
sintió una mirada implacable detrás suyo. Me miró avergonzado justo cuando yo
sorteaba con un saltito canchero a la bestia fenecida.
Más adelante, en
el árbol letra “5”, un perro fino con alma vagabunda lengüeteaba, feliz, un invicto chorizo. Un señor que pasaba le
dijo a su amigo: “tengo ganas de esperar a ver qué hace, porque si no se lo
come él, me lo como yo”
miércoles, 29 de julio de 2015
Liniers
Estar en casa de mamá. Acostarme en la que fue mi cama hace
tanto tiempo. Mirar mi cuarto y tratar de pensar como aquel chico de quince
años. Mamá mira la TV en su habitación, hace zapping. No la veo, sólo oigo la tele.
Se detiene en un canal, escucho la música de la Pantera Rosa. Ahora sí, estoy
en 1.980. Qué bueno es no tener que ir al colegio mañana, donde fui tan feliz.
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