miércoles, 25 de abril de 2012

Sueño 39



El colectivo se desvía imprevistamente. No estaba en su recorrido doblar, pero dobló. Me encanta ese momento porque gobierna una angustia que yo llamo efecto Titanic.
Algunos pasajeros se miran entre sí y deliberan. Finalmente dos o tres se acercan a inquirirle qué sucede al chofer, quien contesta invariablemente que adelante hay obreros trabajando o una marcha. Cinco o seis calles más tarde retoma el trayecto habitual y entonces sí, vuelve la seguridad del camino conocido.
A  mí en verdad me importa un pito. Jamás pregunto qué pasa ni adonde piensa ir. Por mi, que el tipo me lleve a su casa, al infierno o al fondo del mar, abajo del barco más seguro del mundo. Si cinco o seis horas más tarde el paisaje cambia mucho y se empieza a ver  algún animal prehistórico quizás le revolee un ¿qué pasa maestro?
 Mientras tanto pienso, leo, escucho música o me rasco la cabeza. ¿Qué más da? Si no tengo  nada urgente que hacer, nadie me espera, nadie sabrá nunca si no llego a casa, me secuestró un colectivero o me comió un velociraptor.

¡Quédese tranquila doña! Que sí, que este bondi va a Chacarita. Tarde o temprano todos llegaremos  allí.



                                                       Estación Chacarita

13 comentarios:

Antón de Muros dijo...

Muy bueno Marce.

Abrazo.

Antón.

SIL dijo...

Jeje, yo he sufrido ese efecto Titanic en la big city (soy de un pueblo que no llega a 18.000 imaginesé...)

Bue..., mire, hay una intertextualidad acá que me ha fascinado.

Al margen de lo que dice, vio, dice tanto entrelíneas !!

¨Tarde o temprano todos llegaremos allí¨


La vida es corta, Marcelo,
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna y del amor (JLB)

/y de los efectos titanic...:/


Beso


SIL

aina dijo...

Marcelo, llegados a este punto y mientras viajamos en autobús, quizás ha llegado el momento de hacer la reflexión que continúa a la primera. Cambiar de trayecto, dar un golpe de timón a la insustancial vida y aprender a vivirla. ¿Qué?, ¿te hace?

Merche Pallarés dijo...

Ja,ja... ¡Me ha encantado! Ya me has alegrado la mañana mi querido Marcelo :)) Besotes, M.

Iraide dijo...

A "chacarita", bonito nombre, no lo había escuchado antes.

¿te imaginas?, que de verdad el tipo te lleve a su casa... jaja... conocer a su mujer y sus dos niños, peleándose cuando se sientan a la mesa a comer, con un plato más para el inesperado invitado : " Y a usted, ¿le pongo un cucharón o dos de sopa? ¿un poquito más de sal?. ¡Niños, paren un poquito!... que tenemos invitado"

Jaja... me has hecho recordar un día que me equivoqué de bus estando en Mendoza; no sé cuál cogí que me llevó por toda la ciudad, no conocía nada y una hora después acabé en el mismo sitio en donde lo había cogido. Fue divertido. ;-)

SUREANDO dijo...

Muy, pero muy bueno, Marcelo. Por acá llegamos todos a Avenida la Paz.

Malena dijo...

No, señor, no se confunda. A mi me va a dejar en San Martín al fondo.

Ahora, digo yo, los que preguntan .... ¿en qué estación habrán dejado su espíritu de aventura?

MAGAH dijo...

Que buena escusa para cuando uno tiene quien lo espere y sabe que llegará tarde por que un/una velociraptor le propone una "carrerita"...

...Y si el 39 va a Chacarita el único problema será que se quede, pero si nadie lo espera a este tipo/a, ni siquiera eso...

...Y me gustó

Miguel Ángel Bruno dijo...

Hola Marce, inspirado en tu historia con el 39, escribí un pequeño cuento alusivo. Se puede leer en http://elestadosincausa.blogspot.com
CUENTOS Y RELATOS.
Un abrazo

América dijo...

Sin duda si ese es el destino que más da.
Quede impactadita.
Abrazos Marce.

Reina dijo...

Estás muy tristón... o pasa algo que ignoro....?
En realidad ignoro todo lo que pasa........... :(

BLUEKITTY dijo...

La otra vez que el colectivo se salía de su recorrido no me preocupé como otras veces sino que me percaté que tenía la oportunidad de mirar otras cuadras y calles por las que nunca paso. Me quedé mirando, y todo era tan nuevo a la vista. Fue una mini experiencia agradable.

Lena Quimera dijo...

lindo es leerte marcelo y viajar con tus palabras por las desorbitadas circunstancias de la realidad.