domingo, 19 de abril de 2015

Superhéroe


¡Quisiera tanto no ser yo!
Ser un Superhéroe
Que no salve ningún mundo
Escondido tras la máscara
De mí







jueves, 9 de abril de 2015

El parecido (III)






SUJETO 2: ¡Por favor! Dos empanadas de carne y una cerveza negra (espera en una especie de barra de la casa de empanadas de Pueyrredón y Arenales)
SUJETO 1: ¿Te dijeron alguna vez que sos igualito a Echarri?
SUJETO 2: …
SUJETO 1: En serio, ¡sos igualito a Pablo Echarri! ¿Nunca te lo dijeron?
SUJETO 2: Me dijeron que soy igualito a Camero, a Sergio Dalma, A Francescoli, a Cacho Castaña, a Tarantini, a Montgomery Clift, a Rodrigo, al Turco García  y a Fabio Posca. Pero a Echarri, no.
SUJETO 1: ¿Pero no te da orgullo que te digan que te parecés a Pablo Echarri, el actor?
SUJETO 2: Y, papi, que me lo diga un barbudo, la verdad que loco no me vuelve…
(Llegan las empanadas, el SUJETO 2: extrae un libro para dar muerte a la charla y poder comer en paz)
SUJETO 1: ¿qué lees?
SUJETO 2: …
SUJETO 1: ¿es literatura?
SUJETO 2: Las memorias de Giacomo Casanova en España
SUJETO 1: ¡¡guauuuu , debe ser erótico!!!
SUJETO 2: en absoluto, apenas habla de eso, es un tipo que viaja y cuenta lo que ve, nada más.
SUJETO 1: ¡Yo estuve en España!
SUJETO 2: Yo también
SUJETO 1: Soy pianista. En España se trabaja de cualquier cosa, en cambio en Francia se trabaja de lo que uno desea. Y ahí trabajé de pianista en un hotel.
SUJETO 2: ¡qué bien! ¿ Y qué hacés acá?
(se interrumpe la conversación porque entra una llamada al teléfono del SUJETO 1: Trata de convencer a alguien de que vaya a la casa de empanadas, que está genial (?), el interlocutor/a no parece dispuesto a ir, el SUJETO 2 le sugiere que le cuente que está con Echarri: Se corta la conversación telefónica)
SUJETO 1: Me tuve que ir de Francia porque se me venció la visa… ¡qué bien viven los franceses! El dueño del hotel, el cocinero, los huéspedes y yo comíamos  la misma comida, nada que ver con acá…
SUJETO 2: ¿una especie de comunismo cool?
SUJETO 1: ( fastidiado) eso le dicen acá, comunismo, es una manera distinta de ver la vida. Así que me fui a Brasil, a Río.
SUJETO 2: Yo también estuve en Rio.
SUJETO 1: Pero ahí para trabajar me pedían que me ponga un smoking, son re caretas como acá. Así que de ahí me fui a Búzios. Ya sé, me vas a decir que también estuviste en Búzios…
SUJETO 2: No todavía (se acerca a pagar a la caja)
SUJETO 1: Un lugar soñado es Rusia. Y también Israel.
SUJETO 2 (mientras paga) Genial.
SUJETO 1: ¿Ya te vas?
SUJETO 2: Sí. ¡Pero nos vemos en Búzios!
SUJETO 1:  (sonriendo) Me llamo Germán, y vos?
SUJETO 2: Pablo. Te lo juro.



domingo, 29 de marzo de 2015

Aisa




Al fin soy feliz

Asombrada

Me descubre

Victorioso

Y eterno

Sonríe arrepentida

Es muy tarde

Ya escribió

Mi designio







Dedicado a Beatriz Rodríguez, una especie de Aisa que no quiso cortar los hilos de esta poesía que ya tenía destino de papelera de reciclaje.

domingo, 15 de febrero de 2015

El impulso vital


No seguimos por nuestros hijos, ni por la esperanza. Seguimos, náufragos sin isla ni  balsa, por el impulso vital. Aunque estemos hecho pedazos. Impulso gallináceo de seguir buscando enloquecidos la comida, pese a la cabeza cercenada. Muertos de Swedemborg que no saben, no quieren saber, que ya están muertos.

 No es el optimismo del gurú, ni el futuro mejor, lo que nos mueve. Es el absurdo impulso vital que sigue contra todo, incluso contra el sentido común, y vence.

Algunos parecen  anularlo. Pero a esa mano que dirige la pistola hacia la sien, la mueve el impulso vital. Quizás el mayor impulso vital de todos, ese de querer salirse de una cárcel.

Así están hechos nuestros pedazos. Los cementerios están llenos de antiguo impulso vital resplandeciente, mágica luz que sólo algunos pueden ver.

Resta seguir. Abrir la mano imaginaria que aprieta en la garganta. Y seguir.

sábado, 24 de enero de 2015

Caballeros


Se encontraron en la calle
Eduardo iba caminando
Don Guido, con su caballo
Pensaron batirse a duelo
Pero fueron al serrallo

Hubo chicha y manzanilla
En homenaje de Lima
Y más tarde
Por Sevilla

Compartieron sus hazañas
Cubiertas de oro y tisú
¡Caballeros refinados!

De Andalucía y Perú





(a propósito de los caballeros de las "Coplas por la muerte de Don Guido" de Antonio Machado, y "Fina estampa" de Chabuca Granda, que se me ocurre que podrían haber sido amigos)

viernes, 16 de enero de 2015

Alicia en el subte


Cuando la miré ella estaba dejando de mirarme. Se llama Alicia, trabajó conmigo hace muchos años. Yo la hacía reír, ella me ofreció un café el primer día de mi primer trabajo, y ahora se subió al subte. La dejé de mirar cuando ella volvía a mirarme, ambos dudábamos de remover la mole de ladrillos que nos separaba de aquellos que supimos ser con un "¡hola! ¿cómo estás?". Nunca pasó nada entre nosotros, ni quisimos que pase, sólo recuerdo que cuando se metió con El Uruguayo a mi no me gustó. No me gustó porque Alicia era jovencita y él un señor mayor y con hijas apenas menores que ella. Además El Uruguayo -que trabajaba en otra dependencia- tenía la mala costumbre de no mirar a los ojos. En las oficinas, todo el personal tiene derechos adquiridos para opinar de los noviazgos de los compañeros, y yo lo ejercí. Ya llega la estación donde Alicia bajará, me pregunto si seguirá trabajando en el mismo sitio porque la estación es la misma. Me apresuro a tomar una decisión, ¿qué podría preguntarle? Por El Uruguayo no creo, quizás lo dejaron enseguida después de que renuncié. O se murió; o lo que es peor, sigue con él. La volví a mirar cuando ella dejaba de mirarme y adivinaba dudas parecidas en su mirada escurridiza. Subí la música de mi teléfono y fingí dormirme, igual bajo en la siguiente estación.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Una tragedia que se repite en Buenos Aires


Desesperado, el Perdedor de Unicornios se fue hasta el desarmadero de la avenida Warnes y lo que vio le encogió el corazón:
a)      cebras pintadas de negro
b)      caballos pintados de cebra
c)       leones con las melenas afeitadas y un cartel debajo que decía “cuidado con el puma”
d)      Etc.
El Perdedor de Unicornios quiso meterse en el perímetro para buscar al suyo de color azul (a esa altura probablemente rosa) pero lo interceptó un huraño mono con navaja que le dijo con cara de pocos amigos y fuerte acento ruso: ¡¡¡xxxaxaxsxsxaxsxsxaxax!!!
Más desesperado todavía,  se fue hasta la Comisaría 33º a hacer la denuncia, pero el gato policía lo paró en seco: “¿Ud. sabe cuántos unicornios se roban por día en la ciudad de Buenos Aires? ¡Cientos!  Hay una banda de babilonios que  los plastifican y los venden como caballos de calesita en Copenhage, yo la denuncia no se la tomo y el seguro tampoco lo hará”

Resignado, el Perdedor de Unicornios volvió a su casa, sin saber qué decirle al hijo cuando le pregunte por su mascota. Pese a todo, puso un cartel en la puerta de su casa prometiendo que cien mil o un millón él pagará a quien tenga información, y yo lo estoy buscando hasta en Babilonia. No lo busco por sentimentalismo, si yo  odio los unicornios, especialmente a los azules. Es que necesito el dinero.