sábado, 29 de diciembre de 2018

ORGANICEMOS LAS FILAS DE LA ESPERANZA 2019



Los que esperan a Godot a la izquierda; los que esperan la carroza, a la derecha. Los que esperan que no sea nada, al centro, y los demás esperan sentados.


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Coplita


Sonría el que tenga dientes!
Y el que no tenga, también
Sonría el que deba plata
Y al que le sobre también
Sonría el enamorado
El enfermo, el que está solo
Sonría ese Dios que existe
Y si él no existe…¡amén!
Sonría el que tenga dientes
Y el que no tenga, también.

martes, 10 de abril de 2018

Los pasajeros invisibles


Los pasajeros invisibles no son fantasmas. No los vemos por pereza, por mirar el teléfono, por ir pensando en nosotros. Viajan en el asiento de al lado y nos sonríen,  eso tampoco lo vemos. Quisieran cuidarnos, pero son pasajeros invisibles, no ángeles de la guarda. Ellos también van hacia algún lugar. El viernes volviendo de Glew vi uno, supe que era invisible por el susto que le dio notar que lo estaba observando. Luego me sonrió y se bajó en Bánfield.
Ahora, cuando viajo en tren apago el teléfono. Me gusta mucho verlos, van por decenas mirando a los pasajeros normales, apenándose por no poder sacarlos de su melancolía.  Yo los miro de reojo para no asustarlos. Me siento siempre al lado de uno para cuidarlo sin que se de cuenta porque son muy sensibles. Eso sí, cuando llego a mi estación,  desde el andén les guiño un ojo. Los pasajeros invisibles me sonríen y luego siguen  apenándose  de tantos pobres pasajeros que nada ven.

sábado, 7 de abril de 2018

NACIÓN SIOUX


La tribu de los amantes vive en el país del amor
La de los poetas, en un pantano de palabras (de amor)
Contrariamente a lo que se suele pensar
Ambas naciones son enemigas.

lunes, 23 de octubre de 2017

La vida se va
Aunque las noches de domingo acaben mal
Es aquí y ahora
Mañana no existe
O quizás seamos nosotros los que no existamos 
No dejes nada por hacer!
No maldigas tu suerte
Que hay un tipo esperando
Por tus zapatos

domingo, 1 de octubre de 2017

MANGOSTA


Dejé la ventana abierta y la tormenta trajo una enorme mangosta de escolopendras que se posó sobre el samovar de la tía Sara, haciéndolo  pedazos. Cuando el último aleteo se perdió  en la oBscuridad de la noche salí del escondite (no tengo reparos en admitir mi pánico por bichos tan pegajosos) y pegué  orfebremente cada poquito. Terminé en el preciso instante en que tía Sara volvía de las compras. Por las dudas, para disimular el estropicio, delante del samovar reempedazado puse el astrolabio de tío Julio, que con su brillo tapa todo.

sábado, 27 de mayo de 2017

CIRCULADOR


No era amor
Era costumbre
No era costumbre
Era miedo
No era miedo
Era locura
No era locura
Era amor