martes, 10 de abril de 2018

Los pasajeros invisibles


Los pasajeros invisibles no son fantasmas. No los vemos por pereza, por mirar el teléfono, por ir pensando en nosotros. Viajan en el asiento de al lado y nos sonríen,  eso tampoco lo vemos. Quisieran cuidarnos, pero son pasajeros invisibles, no ángeles de la guarda. Ellos también van hacia algún lugar. El viernes volviendo de Glew vi uno, supe que era invisible por el susto que le dio notar que lo estaba observando. Luego me sonrió y se bajó en Bánfield.
Ahora, cuando viajo en tren apago el teléfono. Me gusta mucho verlos, van por decenas mirando a los pasajeros normales, apenándose por no poder sacarlos de su melancolía.  Yo los miro de reojo para no asustarlos. Me siento siempre al lado de uno para cuidarlo sin que se de cuenta porque son muy sensibles. Eso sí, cuando llego a mi estación,  desde el andén les guiño un ojo. Los pasajeros invisibles me sonríen y luego siguen  apenándose  de tantos pobres pasajeros que nada ven.

1 comentario:

esteban lob dijo...

¿Contra quién jugaba Banfield, que se bajó?