lunes, 28 de noviembre de 2011

Desayuno

Yo estaba en el bar haciendo que leía

Y vos pasaste simulando no mirarme

Eso pensé

En realidad no me viste ni un poquito

Por suerte el pie asomado funcionó

Y caíste sobre mí

Me manchaste de café

leche y tostadas

Con manteca que asomaba

Por tus labios

Sólo el agua se salvó

Esa que tiraste luego sin querer

Sobre el libro

Que fingía estar leyendo

Y no leía

12 comentarios:

Reina dijo...

Eso sí que es una táctica.... jaja

Chica Peligro dijo...

Desayuné.

Café y letras.

Faltas vos.

Pero estás en la carta.

En los especiales del día.

aina dijo...

Que escena tan romántica, lástima que sólo lo fuera para uno de los dos.

Daniel Os dijo...

Lectura fingida y accidente fingido… después decimos que son las mujeres las que fingen los placeres.
Un abrazo virtual, que no fingido.
D.

Merche Pallarés dijo...

¡Ay, qué pillín eres mi Marcelito querido! No me extraña que ligues mucho y tengas minas haciendo cola para pasar un rato contigo tomando... café..., bueno, en tu caso, mate... Besotes, M.

Lena Yau dijo...

Yo desayuno avena.

:)

Me encantó, Marcelus!

esteban lob dijo...

Sigo Marcelo con mis deformaciones deportivas. Seguramente al hacerle "el foul" a la mina, pensaste en la más reciente infracción a David Ramírez. Pero esta no produjo tiro libre.

Cecy dijo...

Debe haber sido Simona, sino mirà:

http://gotasdelluviasobremipiel.blogspot.com/2011/11/un-nuevo-desayuno.html

Bs....

Laura dijo...

De ahber sido yo la chica, el pie no me hubiera hecho falta. Soy tan torpe que llevando todo eso conmigo, me habría caído seguro. Sobre quién? Si yo te contara...Son muchos tropezones en mi vida.

Un abrazo.

SIL dijo...

Nada debe haber más lindo que tropezar con esa clase de piedras, aunque nadie quiera :)


Un beso, Marcelo.


SIL

Viviana dijo...

¡Qué lindo tropiezo! ¡Y qué maravillosa manera de decirlo!
Lo voy a tener en cuenta ;)
Besos

Ana M. dijo...

me gustó, fingir que se lee es un buen recurso