lunes, 30 de noviembre de 2009

Lecciones para escribir "El Cuervo" como Edgar Allan Poe


Muy de vez en cuando (hacía rato que no sucedía) escucho o leo a alguien decir que Poe escribía como escribía por el efecto que provocaba en su mente el consumo de opio y alcohol.
Creo en el valor verdadero de la palabra escrita y si alguien escribió una cosa como esta, seguro que ha de ser cierta.
Pero como para un científico la comprobación empírica lo es todo, durante quince días me dí a la bebida en forma desenfrenada. El opio me costó bastante obtenerlo, como entenderán, porque no estamos en el siglo XIX y en Argentina no es ni libre ni fácil. Pero una vez que mi amigo Juan/Wang me lo consiguió, me lo embutí conjuntamente con todo el ron del que fui capaz, lapicera en mano y papel en mesa.
Tristemente debo confesar que no me salió ni “Un entierro prematuro” ni “El Gato Negro” ni mucho menos “Ligeia”Me pregunté qué pudo haber fallado, porque escribí las mismas tonterías a las que estoy acostumbrado, sólo que más ilegibles y más olvidables.
Entonces, en un servicio a la comunidad y partiendo de la premisa de que el alcohol y la droga convierten en artista a cualquier idiota, redoblé la apuesta por Ud., querido lector émulo de Poe, que quiere escribir tan brillantemente como él y no sabe qué le falta. Por favor, tome nota de algunos detalles adicionales que lo llevarán sin dudas a la fama.
Son las…

20 Lecciones para escribir “El Cuervo” como Edgar Allan Poe
1) Nazca en Boston pero críese en el sur de los Estados Unidos. Preferentemente, intente que esto ocurra en el siglo XIX (no excluyente)
2) Quédese huérfano a los tres años.
3) No sea adoptado jamás. Viva con un matrimonio que lo tenga temporariamente por espacio de veinte años, mientras a su hermana de sangre la recibe otra familia.
4) Sea criado por una nodriza negra (esencial para escribir cuentos de muertos o aparecidos)
5) A los cinco años lea magazines escoceses e ingleses que abran su mente e imaginación.
6) A pesar de que nadie lo quiera tanto como para adoptarlo legalmente, consiga una muy buena educación escolar. No desdeñe lo que pasa en las calles de su ciudad, Richmond preferentemente.
7) Escuche de primera mano historias contadas por capitanes de veleros. Podrían servirle para escribir relatos como “Manuscrito hallado en una botella”
8) Viaje a Inglaterra y Escocia siendo un niño aún. Sienta los rigores de esa educación escolar.
9) Peléese a muerte mil veces con su casi padre adoptivo. Ame sin condiciones a su casi madre adoptiva que también lo ama a Ud.
10) Domine y traduzca las lenguas clásicas.
11) Vaya a la universidad pero un año solamente porque su casi padre adoptivo no le da un centavo de más.
12) Por el mismo motivo, al regresar derrotado de la universidad, váyase de su casi casa paterna.
13) Hágase soldado y luego inscríbase en West Point.
14) Harto de la vida militar, hágase expulsar ex profeso de la famosa academia solamente para no violar el juramento iniciático.
15) Viva en la pobreza más absoluta intentando ser el primer escritor de los Estados Unidos que intenta vivir exclusivamente de lo que escribe.
16) Cásese con su prima de 13 años que nunca madurará del todo, y jamás la abandone.
17) Vístase siempre de negro.
18) Lea todo lo que encuentre por ahí, sistemáticamente.
19) Búsquese una granja en las afueras de Nueva York. Asegúrese que la finca tenga un busto de Palas Atenea (es un excelente lugar para escribir la ansiada poesía)
20) Luego de perder a su madre, pierda a su casi madre y a su esposa.

Querido amigo, ya está en condiciones de escribir “El Cuervo”. Recuerde que también debe recitarlo de este modo:
“Las damas, sobre todo, estaban fascinadas oyéndolo hablar. Edgar lo hacía admirablemente, seguro de sí mismo, pisando, por fin, el terreno que durante tantos años había tanteado. Su conversación…alcanzaba a veces una elocuencia casi sobrenatural. Modulaba la voz con asombrosa destreza y sus grandes ojos, de variable expresión, miraban serenos o infundían una ígnea confusión en la de sus oyentes, mientras su rostro resplandecía o manteníase inmutablemente pálido, según que la imaginación apresurara el correr de su sangre o la helara en torno al corazón. Las imágenes que empleaba procedían de mundos que un mortal sólo puede ver con la visión de un genio…”

Ahora, claro está, debe beberse de un trago un vaso de ron y probar con el láudano…

¿Que no escribió El Cuervo? Lo siento muchísimo. A lo mejor no era como leí por ahí. Tal vez hiciera falta una insignificante pizca de talento que nada ni nadie se lo puede dar.

“Si un hombre que sólo sabe hablar de bueyes se convirtiera en tomador de opio, lo más probable es que sueñe sobre bueyes”Thomas de Quincey, “Confesiones de un opiómano ingles”


Hoy a mi puerta un pájaro trinó,
pero abrí
y una sombra se echó a volar.
Hoy recordé a Edgardo,
aquel señor fumador
de amapolas, que era juglar.
//
Hoy haré una página celeste,
trovadicta, trovardiente.
Hoy cantando solo con la luna,
ya que se hizo puta la fortuna.
Hoy me trovaré para alegrarme,
como Edgardo, sin alarde.
Silvio Rodríguez, "Trova de Edgardo"


Los datos biográficos fueron obtenidos de las Narraciones Extraordinarias de Edgar Allan Poe, traducidas por Julio Cortázar.










domingo, 29 de noviembre de 2009

Un café en Barracas

Hay un mundo inabarcable para Menárdez. Un mundo que es un país, una región, o un universo, según quien lo descubra. Deliberadamente lo omitió por años, no pensó en él. Y sin embargo siempre estuvo ahí, esperándolo.
Hubo de suceder ese descubrimiento inevitable en la madrugada, cuando la semioscuridad nos revela la monstruosidad de las cosas, pero no en una quinta sobre la avenida Gaona (en Gaona ya no hay quintas de veraneo ni vive nadie, sólo deambulan grises vehículos buscando la autopista) sino en un bar de Barracas, mientras tomaba un café esperando que pase la tormenta. Observó que el sobre del azúcar decía

“Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres”

La espantosa frase era inapropiada. Resulta evidente que no se trata de una sentencia hecha para agradar o para dejar un pensamiento breve, positivo, durante la ceremonia del café. Y sin embargo estaba allí. Distraídamente, Menárdez se acercó al mostrador de estaño, hasta la caja que contenía los sobres de azúcar. Ya sabía que ningún otro repetiría la temible frase, pero era menester comprobarlo. Y así fue. Entre los cientos de sobres no había uno igual al primero.

Se volvió a sentar y pidió otro café. El sobre de azúcar que lo acompañaba decía

“La metafísica es una rama de la literatura fantástica”

Menárdez comenzó a entender la naturaleza de las sentencias. Alguien le indicaba que piense en aquel cosmos, el incomprendido, para salvarlo. Quizás si él recordase un tomo de una antigua enciclopedia todo ese universo que hace muchos años se conoció como "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", no fuera olvidado definitivamente. Pero Menárdez no tiene madera de elegido, él lo sabe. Tenía que haber algo más, algo que lo involucrara de otra manera. Quizás la clave le sería revelada con el postrero café.

El sobre decía:

“Los hombres mortales son capaces de concebir un mundo”

Pensó Menárdez que tal vez no le fue indicado recordar ese mundo concebido por otros hombres para salvarlo, sino a la inversa. Tal vez recordando ese cosmos de tigres transparentes y torres de sangre, sus habitantes pudieran pensar en un hombre tomando café.
Al fin y al cabo Menárdez nunca fue otra cosa que el recuerdo de un recuerdo, inventado por un señor que lee en un hotel de Adrogué, afligido por el gran espejo que adivina su figura en la sala taciturna.



Los textos en cursiva pertenecen a "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", de Jorge Luis Borges.
Si alguien nunca vio sobrecitos de café como los que aquí se cuentan, encontrará uno en los laterales de la izquierda, abajo.



sábado, 28 de noviembre de 2009

De cómo dos traducciones fallidas de la “Historia del Concilio de Trento” del Padre Sarpi me permiten concluir que Dios es conservador.

Cuenta James Boswell en su “Vida de Samuel Johnson” que el en aquel entonces ignoto y pobre escritor inglés le propuso al editor de The Gentlman's Magazine la traducción de dicha obra del original italiano, a la cual le sumaría una vida del autor y notas teológicas, históricas y críticas, con tanta mala suerte que, apenas publicados algunos capítulos de dicho trabajo “se dio el caso, por extraordinario que pudiera resultar, de que otra persona que atendía por el nombre de Samuel Johnson, bibliotecario de St. Martin in the Fields y cura de la misma parroquia, había emprendido idéntico trabajo con el patrocinio del clero”
Es por ello que se produjeron “escaramuzas de poca monta” entre los homónimos rivales y luego de destruirse mutuamente, ninguno de los dos traductores siguió con el trabajo iniciado.



Superstición por la estadística

Me preguntaba cuantas posibilidades había de que ocurriera lo que ocurrió, es decir que dos traductores se llamaran Samuel Johnson y quisieran traducir en un dieciochesco Londres la “Historia del Concilio de Trento” del Padre Sarpi. Por empezar, el primer dato que obtuve fue que en la Inglaterra de aquel entonces había seis millones de habitantes. Es cierto que Johnson parece un apellido muy común, siendo que significa “hijo de John” Por otra parte Samuel quiere decir “al que Dios escucha” o “nombre de Dios” y también era y es un nombre común. Y que si bien hubo un auge de traducciones en la Inglaterra de aquel entonces lo cierto es que en pleno siglo de las luces el 70% de la población europea era analfabeta. Por otra parte, si bien la bibliografía que existía en ese momento sobre un concilio tan importante era copiosa, lo cierto es que Sarpi, siendo un enemigo de la Iglesia Católica y estando su historia del Concilio incluida en el Index librorum prohibitorum, tenía que ser un personaje interesante para los ingleses.


Malas noticias: Dios es conservador
Pero aún así, que dos Samuel Johnson quieran traducirlo a la vez, me parece que es un desafío a las estadísticas que puedo atribuírle carácter metafísico: a contrario sensu de la etimología del nombre de los traductores, Dios no quiso escuchar a ninguno de los dos Samuel decir que un Papa que elabora listas de libros prohibidos no puede ser bueno. Lo cual me lleva a una conclusión escalofriante. A Dios le gustan los papas como nuestro querido Benedicto XVI.

Consultas
Vida de Samuel Johnson, de James Boswell
http://html.rincondelvago.com/la-primera-fase-de-la-revolucion-industrial.htm
http://significadodelnombre.net/samuel.html http://www.misabueso.com/nombres/nombre_samuel.html
http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5577/1/RAEI_01_07.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Ilustraci%C3%B3n
http://es.wikipedia.org/wiki/Paolo_Sarpi

Imágenes: Paolo Sarpi y uno de los dos Samuel Johnson

Volviste

En realidad te fui a buscar
(querías mi deseo)
El jovencito que te hizo el tratamiento
Llamémosle Frank Eistein
Dice que estás perfecta.
Y la verdad es que así te noto
Renovada
Aunque sospecho de vos, de tu constancia.
Porque me parece que volverás a las andadas
Y me quedaré solo

Una vez más.





domingo, 22 de noviembre de 2009

La impaciente hora del poeta está llegando: Recúpero y su Segundo Poema Mortal



¿Quién es Francis Oliverio Recúpero? ¿El héroe derrotado con un artero pisapapelazo en la Sociedad Argentina de Escritores una fresca tarde de 1.928? ¿El asceta solitario que espera y desespera el imposible retorno de Horacio Quiroga a la choza compartida por décadas? ¿El más grande Poeta Maldito Argentino, título que no se ensombrece por el hecho de ser el Único? ¿O acaso es un impostor de pasado inventado por burócratas de la pérfida industria editorial, tan sedientos de fama como de fortuna? ¿Por qué sigue en la selva luego de ochenta años? ¿Qué lo retiene allí?




Estimados lectores:


Siguiendo sus pasos desde el barrio de Tapiales hasta la provincia de Misiones, en un viaje más enigmático que el éxodo judío, incluso que el éxodo jujeño, La Menor Idea intentará develar sino por sus actos, al menos por sus letras, los interrogantes que envuelven al enigma más inextricable desde que se puso en tela de juicio la existencia del mismísimo Guillermo Shakespeare: la verdadera historia del otro Gran Bardo de la Poesía Mundial de Todos los Tiempos Pasados, Presentes y Futuros. Recúpero.


Hoy presentaremos en exclusiva al Segundo de los Poemas Mortales, integrante de la Suma Docena Recuperana e intitulado: "Apreturas de un amor apopléjico":






Cuando la muerte se aposente en este mundo


No temeré más que por el fin de nuestro amor


Conmigo estarás tú


¡Querida mía!




Cual apotema, directa a mis sentidos


Apósito del alma


Apostadero




Pues ni Apolonio de Atenas


Ni el de Pérgamo


Tampoco el de Rodas, o el de Tralles


Han advertido la muerte


Que es la vida sin tu amor.




Aportillaste mi alma.


Sobre apriscos desolados,


apoteosis




¡Qué aporía!


Sólo apraxia da tu ausencia


Aposentado en tu regazo soy feliz




Apologéticas palabras te dedico


Y apostrofo a los apóstoles del mal


Apoquinen sus culpas ¡desalmados!


¡Que ya me apresto a desnudar mi corazón!




Coro de Ninfas:
Si llegare la muerte en este instante…
¡Feliz la acepta!
Es que la vida
¡todo se lo ha dado!










Análisis psicoliterario a cargo de Pedro Virgilio Oliveiro. Filólogo. Talabartero. Asesino a sueldo.




¿Qué tenemos aquí? No estoy seguro, pero es brillante. A mitad de camino entre el romanticismo y la ingesta de las Flores del Mal, Recúpero nos regala justamente una florida, una pirotécnica loa a la amada cuyo nombre deliberadamente omite, tal vez por tratarse de un amor prohibido, como era tan común en la selva misionera de la década del treinta.


El vate exhibe su versatilidad, y con un profundo conocimiento de la lengua castellana superpuebla de rimbombantes epítetos a la mujer innombrada (¿tal vez Jéssica, la india guaraní? ¿tal vez un Quiroga sublimado?)


Otra posibilidad que nos permite este opus claustrum es que Recúpero, presa de un ataque de pánico de página en blanco, se haya detenido en una llena, más exactamente en la página "Apolodoro de Damasco/aproximar" del "Diccionario Enciclopédico Ilustrado" que sin solución de continuidad nos encolumna a los Apolonios de Atenas, de Pérgamo, de Rodas y de Tralles, como así también las voces "apologético", "apoplejía", "apoquinar", "aporía", "aportillar", "aposento", "apósito", "apóstol", "apostadero", "apotema", "apoteosis", "apostrofar", "apraxia", "aprestar", "apretura" y "aprisco", que resultan tan a gusto del críptico estilo del poeta. A esta última teoría adhiere un envidioso Alexis Jacinto Luque y Ortiz, por ejemplo, quien desde su columna en "Gentleman s Magazine" asegura que Recúpero es simplemente un pelmazo y un farsante, o por decirlo a la francesa siendo que de poetas malditos se trata, de un "bluff" (1)


Por mi parte, no puedo más que colocarme en las antípodas de esa corriente. ¿Cómo calificar sino de brillante esa aproximación al oxímoron que es "Sobre apriscos desolados, apoteosis", aproximación que no llega al ansiado destino pero que sin embargo (o tal vez por ello) es épica?




Estimados lectores, estoy dispuesto a arrojar mi reputación literaria, incluso mi honra personal, a los perros de la desverguenza si la hora del poeta lo reclama. Pero gritaré aquí, en todas las tribunas del orbe e incluso en todas las fondas donde sirvan el vino que tanto me gusta, que Francis Oliverio Recúpero es un genio. Incluso, por encima de un Pedro Aníbal Mansilla.






Nota del editor


(1) "Bluff" en realidad es una voz inglesa, pero no es bueno contradecir a Pedro Virgilio Oliveiro cuando está inflamado por la pasión y la bebida. Además, en esas circunstancias, no escucha a nadie.

viernes, 20 de noviembre de 2009

2 x 1 desde algún lugar de Buenos Aires al que llamaremos "N"

El malentendido


El tipo dijo "a"
Y una entendió "b"
Otro interpretó "x" y dijo ¡sexista!
Aquella sospechó "h" y lanzó ¡cobarde!


- Pero...¿qué pasa con todos? ¡si yo dije "A"! (gritó)
La primera entendió "zzz" y se durmió
El Psico Otro desentrañó "abcdefg" pero le erró
Aquella imaginó una barriobajera "ñ" y se alejó.


- Yo entendí "a"...dijo Alma Bonita
El tipo la invitó a "o" y ella aceptó
Ahora son gemelos corazones doble "l"
Una ordenó un "shhhhh" lleno de envidia
Otro supuso libidinosas triples "x"
Y aquella se plantó en "H"
triste y muda


Al tipo no le importó
Es que él y Alma Bonita sólo piensan en ser "2"


Y eso, puede entenderlo cualquiera




El perro
Soñé con un gran perro que en dos saltos
Trepaba a un árbol y en la copa
Arriba de las hojas
Asomaba la cabeza y reía.
Quise tomarle una foto pero
-no sé por qué-
No podía.
El perro me observó desde lo alto
Seguía riendo
Y bajó en dos trancos
Luego se fue por sus dominios


Ahí desperté y junto a mí
Mi gata me miraba, celosa.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Marceleces (por fallecimiento)


Estimado Lector:
Con pena quería comunicarte que mi computadora ha muerto. Un jovencito de amplia sonrisa que pretende engañarme diciendo que no es un Dr. Frankeinstein del SXXI, asegura que en unos días me la dejará como nueva. Pero no le creo. Me parece que quiere llevársela por las dudas haya un anillo de brillantes en su interior.
De manera tal que he suspendido mi visita diaria a tu blog en búsqueda desesperada de actualización. ¡No te preocupes! Ni bien venda algunos muebles que no utilizo mucho (la cocina, la máquina de herramientas, algunos órganos de mi cuerpo que prefiero no mencionar) me compraré una nueva para ponerme al día con lo tuyo.
Para salir del paso te dejo algunas marceleces. Por favor no me olvides. Y si me olvidas, que Papá Ratzinger custodie tu alma eternamente.


OSITOS CARIÑOSOS GOEBBELIANOS I:

Hazte el bueno, hazte el bueno que algo queda...



Leyenda rupestre encontrada en la Isla de Pascua
Estimado visitante que llegas volando desde la blogosfera: entra, estás en tu casa. Pero eso sí. No esperes que por ello me sienta obligado a devolverte la visita. Unicamente lo haré si tengo presencia de ánimo, salud y alegría por la lectura. No temas! Que yo no te exigiré que vengas aquí cuando te visite.



Scarlett y yo
No me parece tan difícil de entender! Sólo somos amigos.


Fe de erratas maradoniana
Donde dije "chupen" quise decir "festejen la clasificación bebiendo"; Donde dije "mámenla" quise decir "ámenla" (a la selección argentina)

Profesión de fe
Creo en la edad de las mujeres, pero con límites. Si una abuelita me asegura que tiene 16, sospecho.
Bitacoras.com