lunes, 7 de marzo de 2011

Cicatrices

La vi en el lugar más oscuro de la barra y me gustó. Al rato noté la pequeña cicatriz al lado de su ceja. Me gustó más. A mí –que sé de cicatrices- me pareció que lejos de afearla, ese pequeño surco oblicuo en la sien la hacía más humana, más bella, más todo. Hablamos un montón y luego, cuando nos sentamos en un lugar más tranquilo para que llegaran los abrazos, sucumbí a la tentación de besarle la cicatriz antes que nada. Ella dijo un apenas audible “ay”, y le pedí perdón por si le había dolido.

- Sí, me dolió –dijo ella-
pero no en la forma en que pensás. No es que me duela por fuera esta cicatriz. De vez en cuando conozco a algún tipo que se obsesiona con ella y no entiendo por qué, creo que a veces les parece que con ese beso perdonan un pasado que imaginan turbio, o tal vez de mucho sufrimiento. Incluso alguno lo hizo con lágrimas en los ojos, o con palabras entrecortadas, como vos. Y lo que en verdad sucedió es que me caí de la bici de chica, lloré un poco y nada más. Nunca falla lo que pienso de esos tipos: que son idiotas. Y no creo que seas la excepción.

Cuando el mozo llegó con las dos cervezas ella ya se había ido. Mientras me tomaba la primera traté de recordar qué había sucedido desde el beso en la cicatriz. Cuando lo conseguí, me dije algo un poco más intenso que idiota y procedí a beberme la segunda. Entre la marea de gente del bar me pareció que una chica hermosa me sonreía. También me pareció que tenía el tabique ligeramente ladeado. Salí del bar corriendo, por supuesto. Porque mi camino esta lleno de piedras clonadas, pero antes de la tercera cerveza siempre trato de esquivarlas.

12 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

He venido y leido todo lo que me he perdido. Ahora vengo a darte mis besotes en tus cicatrices... Ando muy mal de tiempo como sabes, querido Marcelo, pero no te olvido. Besotes, M.

Daniel Os dijo...

A veces besamos cicatrices y nos descubren tanta compasión que dudan de que tengamos pasión. A veces besamos apasionados y dudan de que podamos escuchar. A veces nos quedamos con el amor entre los labios y poco más podemos que enjuagarlo con dos cervezas y una silla vacía.

Un café y dos ginebras por favor,
D.

SIL dijo...

El protagonista huyó de la versión femenina de Ortiz, seguro, que alguna vez en lugar de hacernos un golazo de cabeza quizás chocó con el milagro del hombro de un defensor bostero...

:)

Las cicatrices nos atraen a todos, Poeta Imperfecto... Son rasgos que actúan como imanes.
Será porque todos las tenemos.

Beso, Marce

SIL

MaLena Ezcurra dijo...

Seguro que le quemaste la memoria (como dice Cordera Suelto) y ella no quería olvidar. (lo de la bici es un excusa).

Sucenden cosas en la barra del Thelonious. :)

Lindo lindo relato.



Van besos por Palermo.



MaLena.

Alelí dijo...

con poco hablás del proceso, tan humano como la cicatriz.

qué fuerte!
yo sin cerveza la repito sin cesar.

la veo venir y me mando igual!

besos

Nieves LM dijo...

pues yo creo que esa chica es una esaboría

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

cicatrices, a veces quieres que las amen y otras que las ignoren je
saludos

Cecy dijo...

hay cicatrices a simple vista que no duelen ni molestan. Y si molestan que te las recuerden mas que el mismo espejo.
Y están las otras que son muy pocos que se atreven a enfrentarlas porque les seduce una rubia fría en la barra.

Un beso Marcelo.

Helena dijo...

Un beso Marcelo...

Lara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
reina dijo...

Creo que esa chica no merecía ese beso...
Lástima que sentó un precedente y quizás la del tabique torcido sí quería que le besaran la cicatriz y le perdonaran un turbio pasado, pero la actitud de la anterior hizo que jamás sea considerada su necesidad y así fue hechada en una misma bolsa de gatos...
Cada persona es única e irrepetible... y merece tener su oportunidad de demostrar que lo es... ;)

Linda historia para reflexionar...
Un beso

SBM dijo...

¡Le besó la cicatriz antes incluso de la primera cerveza! ahhh, hay que esperar, por lo menos, hasta el primer litro (que se beba ella por supuesto)