domingo, 3 de abril de 2011

El niño

Cuando veo un niño jugar me pregunto donde estará la niña que mañana lo amará. ¿A qué estará jugando? tal vez estén los dos en la misma plaza y lo invite a jugar. Y él no quiera y se vaya corriendo, orgulloso e invicto. Quizás ella hable otro idioma y ahora esté en un parque lejano, jugando a un juego desconocido y que él nunca aprenderá. El destino es un conductor caprichoso que no aclara adónde nos lleva. A veces nos pone el amor a la vuelta de la esquina y otras, a miles de kilómetros. Tal vez nunca nos de ese regalo; o no lo veamos pese a sus intentos. El niño que estoy mirando ahora no sabe nada de eso ni le preocupa saberlo, absorto en su juego. Sólo él conoce la trama que representa, pero está claro que la obra tiene lugar para uno solo, y en eso es implacable. No hay papel para esa niña pequeña. Esa que tal vez mañana le robe el corazón y que ahora apenas mira, molesto, desde las alturas del tobogán más grande de la plaza.

23 comentarios:

soylauraO dijo...

Ha hablado la ternura del niño sabio que está adentro, hay que disfrutar el camino sin pensar en la estación. La niña llegará en el momento preciso en que él limpie con agua sus manos, después de jugar.
http://enfugayremolino.blogspot.com/

emmagunst dijo...

qué preciosura has escrito hoy Marcelo! y tan cierto y desde una mirada dulcemente dolorosa..." tal vez algunas nunca sientan el amor, tal vez esté a la vuelta de la esquina o a miles de kilómetros..."
Cómo se prepara uno a estas veultas del destino?

La música...Rem, no? Todos sufrimos...

ABRAZO

El sereno de los faros dijo...

He conocido conductores caprichosos.
En el barrio le llamabamos morfones.
Me pregunto hoy que habrá sido de sus vidas.

El texto, como siempre, impecable.

Abrazo,

Ana dijo...

¡Reconocer al otro...!
Cuánto misterio encierra desde la filosofía a la ciencia están implicadas.
Me encanta el simil que has usado, nada mejor que un tobogán.
El columpio lo dejamos para casados.
¡Buen domingo, don Marcelo! ;)

Nieves LM dijo...

y ella ni siquiera lo mira, tampoco sabe.
Besos.

Anónimo dijo...

Yo también soy de pensar esas cosas. Pero no sólo sobre el amor. Y no sólo con los demás.
A veces, cuando veo alguna foto mía, de chiquita, la (me) miro y pienso que esa niña que fui, en ese momento, no tenía ni idea de cómo iría a transcurrir su vida.

Daniel Os dijo...

Dolorsoa analogía la del amor y el tobogán… pero acertada. No se puede estar más cerca de las nubes cuando se vive un amor ni más embarrado cuando se acabó todo.

Tal vez el verdadero juego consista en subir las escaleras.
D.

SIL dijo...

A miles de kilómetros,

y sin embargo...


Sublime reflexión dominical, Poeta Imperfecto.

Un beso enorme

SIL

Mariela Torres dijo...

Es maravilloso pensarlo. No hay dudas de que las cosas importantes no las sabemos.

Saludos.

Reina dijo...

Qué bueno que ere ser niño... sólo ocuparse por jugar... ;)

Marcela dijo...

Todo a su tiempo. Ya podrá verla, pero, que se yo, para mí deben intuirse de algún modo.
Beso.

Blackberry dijo...

Hola Marcelo!
Hacía mucho que no pasaba por aquí, y me alegra ver que sigues conservando este rincón precioso con todo aquello que lo hace tan especial. Las palabras, la música, las imágenes...

Me encanta esta última entrada del niño... ¿dónde estará el mío? Si lo ves, dile que he cambiado de vida pero de momento sigo aquí... en la ciudad del viento...
Un beso

MaLena Ezcurra dijo...

Me derriba tu texto, tantas veces me pregunto que será de ese niño con carita de nerd que jugaba conmigo en la placita Güemes y del que estaba terriblemente enamorada.


Besos van mientras salto la rayuela.


M.

Malena dijo...

También puede ser que aún no haya nacido la niña que mañana lo ame.

El padre de mis hijos era mi vecino, y me enseñó a andar en bicicleta cuando yo tenía 7 y él 15.

Iraide dijo...

qué acertado pensamiento... y qué bueno también el de Daniel Os...

Os felicito a los dos!

Alelí dijo...

como dicen más arriba "reconocer" es un misterio que me inquieta y atrapa.

mucho menos niña la mayoría de las veces ando distraída y no VEO al otro! ji

besos

SUSANA dijo...

Probablemente Usted observara el brotecito de un creativo, artista, músico, escritor…suelen estar sumergidos en su propio, multifacético e invulnerable mundo. ¿Podemos pensar en un solo amor para él? Quizás. También podemos desearle más de uno, porque el juego de la vida a veces impone barajar, dar y volver a empezar más de una vez.

Anónimo dijo...

Hermosísimo! Me alegra que pienses estas cosas, porque yo a veces también lo pienso. Con la vida que llevo y los hombres que voy descubriendo allí donde voy, muchas veces juego a ese juego de ¿dónde estabas en tal año? ¿qué hacías en tal época?
Es curioso cómo se nota que la tierra es redonda para que nos encontremos.
Besos!
xili :)

Manuel Sánchez Acero dijo...

Siempre es un placer leerte. Todos nos hemos sentido alguna vez como ese niño que vive dentro de su juego sin importarle nada más, A mí me encantaría volver a esos días. Por desgracia el mundo adulto nos corrompe.

Un abrazo enorme.

Manu UC.

Helena dijo...

hay que aprender muy bien a jugar solo, para saber jugar "a dos"...ojala que a este niño le llegue el amor...
Un beso Marcelo.

BLUEKITTY dijo...

Hermoso relato. Pero no todo está escrito sobre piedra, y mucho de lo que aún no ocurre podemos cambiarlo nosotros mismos a medida que vivimos. Es algo bueno. Siempre tenemos una página en blanco para escribir y volver a escribir.

TORO SALVAJE dijo...

Es probable incluso que ella no haya nacido aún y que solo sea un deseo apasionado en la mente de sus futuros padres.

Que cosas eh?

Saludos.

h.j. dijo...

me gusta tu niño,
abrazos