viernes, 29 de abril de 2011

Pobre perro viejo

Te perdiste ya de grande
No tenés adónde ir
La gente no te mira
Vos buscás entre las piernas
Una mano que te quiera
Que proteja
Que alimente


No sabés cruzar las calles
Eso es mortal
Un nene te acaricia y vos
Lo festejás
Pero la madre teme que los sigas
y enfila a cualquier parte
Hasta perderte

¡Pobre perro viejo!
Dejame curarte las heridas
Que te cuide
Porque yo estoy tan perdido
Como vos

16 comentarios:

Reina dijo...

Los viejos siempre terminamos perdidos...:(

María Eugenia Mendoza dijo...

Pero de muchas formas ese perro viejo es un suertudo, mira que no saber cruzar las calles y mantenerse vivo e inspirar las caricias inocentes de un niño son dos bendiciones que hay que agradecer y el colmo de la felicidad: encontrar a alguien dipuesto a cuidarle.
Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Yo me hago verso
y me incluyo.

Saludos.

esteban lob dijo...

Hola Marcelo:

Hace poco observé asombrado a un perro de la calle subirse al Metro. Cuando me bajé quedé con una mezcla de emociones, entre alegrarme por el jolgorio de los niños que lo trataban con cariño y las dudas acerca de lo que le esperaba al can cuando "decidiera" bajarse.

Saludos.

soylauraO dijo...

Y para el mundo de las medidas la conclusión es: ¡Qué pobre humanidad que somos cuando despreciamos el afecto de un perro, solo por ser perro y porque "no nos queda cómodo"!
http://enfugayremolino.blogspot.com

BLAS dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SIL dijo...

Las heridas se curan más rápido así.

Beso, Poeta Imperfecto

SIL

Malena dijo...

Yo soy de las que mima a los perros y mis hijos me retan. :S

Merche Pallarés dijo...

Precioso y triste poema. ¡Ojalá! un alma caritativa lo adopte. Besotes, M.

Laura dijo...

Porque no es necesario ni ser viejo, ni ser perro para sentirse perdido, para buscar que nos queiran, nos cuiden y nos alimenten. Para que nos digan cuándo debemos cruzar.

Un saludo

Luis dijo...

Hola Marcelo:
Ese perro podría muy bien ser un Juan, un Luis, un Enrique...y que arrastra su soledad por esta selva urbana que oculta a veces el sol...
Muy edificante tu relato.
Un cordial saludo,
Luis

Nieves LM dijo...

Precioso poema Marcelo. Muchos podríamos identificarnos con ese perro casi abandonado. Besos.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Pobre perro viejo, ya me lo hubiera llevado a mi casa.Un abrazo.

Iraide dijo...

En repetidas ocasiones me he encontrado perros solitarios en la calle. En seguida ves que están solos, que necesitan compañía. Alguna vez, por la prisa, los he espantado, las más he dejado que me acompañen porque es difícil sustraerse a esa mirada lastimera que te pide ayuda.
Pero te cuento que tuvieron final feliz Marcelo, todos volvieron a sus casas o acabaron con compañía.
Hay esperanza.

Iraide dijo...

Enseguida enseguida enseguida... copiar cien veces enseguida en el encerado

miralunas dijo...

los perros viejos no saben cruzar la calles, es verdad! qué honda tristeza tanguera tienen estos versos! me dió como una cosa acá.
caracho!
abrazo