domingo, 8 de febrero de 2009
Veinticuatro horas en la vida de una mujer
Ella había decidido tomarse en soledad un sábado sabático, porque a sus cincuenta y cinco excelentemente llevados tenía ese derecho. Por la mañana paseó por Recoleta, almorzó en la Munich y luego fue hasta el Malba. Tenía tiempo y decidió tomar algo en la cafetería del museo. De allí volvería a casa a descansar un rato, darse un baño, arreglarse e ir al Colón. "La carrera de un libertino", su ópera favorita, no se la perdería por nada del mundo.
Se sorprendió con ese joven leyendo "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" ¿cómo conocía a Zweig? Nunca supo si se le escapó la idea en voz alta, o lo hizo a propósito.
- Porque estudio letras- contestó él.
Primero hablaron tímidamente, de mesa a mesa. Pero cuando ella le comentó su gusto por Miller, Bukowski y D.H. Lawrence, y él la sorprendió otra vez con los exquisitos autores de su preferencia (Flaubert, Camille Stein, Bioy Casares) ya estaban en la misma mesa...
El tiempo parecía volar, y ella volaba con él. Le propuso delicadamente otra ronda de cafés, pero él le dijo algo acerca de cierta suma de dinero por pasar la noche juntos.
Ella se dio cuenta que se le hacía tarde. Si no se apuraba, no llegaría a tiempo al teatro. Es que los artistas no esperan al público. Generalmente sucede al revés.
Se sorprendió con ese joven leyendo "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" ¿cómo conocía a Zweig? Nunca supo si se le escapó la idea en voz alta, o lo hizo a propósito.
- Porque estudio letras- contestó él.
Primero hablaron tímidamente, de mesa a mesa. Pero cuando ella le comentó su gusto por Miller, Bukowski y D.H. Lawrence, y él la sorprendió otra vez con los exquisitos autores de su preferencia (Flaubert, Camille Stein, Bioy Casares) ya estaban en la misma mesa...
El tiempo parecía volar, y ella volaba con él. Le propuso delicadamente otra ronda de cafés, pero él le dijo algo acerca de cierta suma de dinero por pasar la noche juntos.
Ella se dio cuenta que se le hacía tarde. Si no se apuraba, no llegaría a tiempo al teatro. Es que los artistas no esperan al público. Generalmente sucede al revés.
La advertencia
Hay un loco dando voces por la calle
¡todos moriremos! ¡todos moriremos!
la gente disgustada se desvía
porque tiene razón.
¡todos moriremos! ¡todos moriremos!
la gente disgustada se desvía
porque tiene razón.
sábado, 7 de febrero de 2009
El alma de las cosas
Quizás buscamos sin saber
lo que no existe;
dentro del pecho, detrás de tu mirada
Tal vez debiéramos dejar que nuestro cuerpo
sea sólo eso, la mejor de las moradas.
¿No será en otro lugar donde ella vive?
(en una carta, en un café o en una rosa)
¡oh geografía equivocada del poeta!
no es en el cuerpo donde hay alma
es en las cosas.
lo que no existe;
dentro del pecho, detrás de tu mirada
Tal vez debiéramos dejar que nuestro cuerpo
sea sólo eso, la mejor de las moradas.
¿No será en otro lugar donde ella vive?
(en una carta, en un café o en una rosa)
¡oh geografía equivocada del poeta!
no es en el cuerpo donde hay alma
es en las cosas.
jueves, 5 de febrero de 2009
Los perros
Hoy venía por el parque y al ver a las dos “clases” juntas por primera vez, me cayó la ficha. Creo que los perros callejeros, cuando tienen dueño, son más felices que los perros de departamento. No se trata que éstos sean de raza y aquellos no, porque las procedencias no respetan los destinos: un perro caro puede terminar en la calle y uno mestizo en el superpiso de Recoleta. Me refiero a la actitud, a la mirada, a la alegría. Creo que el que es llevado por el paseaperros no sabe bien si es un perro, un juguete o un adorno. Encima en Buenos Aires muchas veces los tienen en sitios que no son acordes con su tamaño. Comen bien y duermen bajo techo, pero ven a su dueño dos horas por día y casi no pueden correr.
Los otros pasan frío y por ahí no comen tan fino, pero saben que tienen una misión. O varias: cuidar a su dueño cuando duerme, darle calor (pasar las noches en las calles de la gran ciudad siempre es peligroso); vigilar las pocas cosas del jefe cuando se va; acompañarlo en la búsqueda de cartones y cualquier trasto que se pueda vender. Mientras hace alguna de estas cosas también puede darse una vueltita solo, por ahí. Y siempre sabe regresar, claro.
Con esto no quiero hacer una apología de la miseria. Lo que digo es que me gusta que a los perros no les interese el CC.VV. de sus dueños, sino que prefieran a los que además de quererlos, respetan su esencia. Por eso, cuando veo al perro del cartonero no me dejo engañar por la tristeza de su dueño. Sé que él es mucho más que una “mascota”: es el que le cuida las espaldas. El compañero, agradecido y leal hasta el final. Y ese perro es más feliz que el cuzquito de la señora del 4 “A”. A mí me parece, bah.
Los otros pasan frío y por ahí no comen tan fino, pero saben que tienen una misión. O varias: cuidar a su dueño cuando duerme, darle calor (pasar las noches en las calles de la gran ciudad siempre es peligroso); vigilar las pocas cosas del jefe cuando se va; acompañarlo en la búsqueda de cartones y cualquier trasto que se pueda vender. Mientras hace alguna de estas cosas también puede darse una vueltita solo, por ahí. Y siempre sabe regresar, claro.
Con esto no quiero hacer una apología de la miseria. Lo que digo es que me gusta que a los perros no les interese el CC.VV. de sus dueños, sino que prefieran a los que además de quererlos, respetan su esencia. Por eso, cuando veo al perro del cartonero no me dejo engañar por la tristeza de su dueño. Sé que él es mucho más que una “mascota”: es el que le cuida las espaldas. El compañero, agradecido y leal hasta el final. Y ese perro es más feliz que el cuzquito de la señora del 4 “A”. A mí me parece, bah.
miércoles, 4 de febrero de 2009
El Luchador

¿Se puede recomendar una película que no se ha visto? Sí, porque eso es lo que voy a hacer ahora: vayan a ver “The Wrestler" (El luchador) con Mickey Rourke . Está dirigida por Darren Aronofsky (el director de “Réquiem por un sueño”, película que me gustó mucho) y la música es de Bruce Springsteen, “The Boss”.
Randy “The Ram” Robinson (Rourke) es un exitoso luchador profesional en los años 80, pero tiene que retirarse porque sufre un ataque cardíaco y los doctores le advierten que puede morir si sigue en ese oficio. Entre esteroides, alcohol y otras drogas, “The Ram” quiere regresar a la lucha. Ya ganó un montón de premios y puede darle a Rourke su primer Oscar.
A mí me gusta desde “La Ley de la calle” (The outsiders) de Francis Ford Coppola en los 80. También en “Barfly”, cuando lo hizo a Bukowski, “El año del Dragón” y “Angel heart” con De Niro.
En realidad me gusta el tipo porque pese a la vida que tuvo, se levantó:
Nacido el 16 de septiembre de 1956, su nombre verdadero es Philip Andre Rourke. Su padre, un fisicoculturista amateur, los dejó cuando Mickey tenía apenas seis años.
Cuando sus padres se divorciaron, su madre se casó con un policía, padre de cinco hijos; se mudaron a Miami, a Liberty City, la zona más violenta de la ciudad.
La violencia física y la rudeza fueron desde su infancia la mejor manera que encontró para sobresalir, y fue por ello que desde los 12 años comenzó su carrera amateur en el boxeo bajo el nombre de André Rourke. De hecho, entrenaba en el mismo gimnasio en el que Muhammad Ali comenzó su carrera.
Ganó 20 de 27 peleas, 17 por knock out. Llegó a entrenar con varios campeones del mundo como Luis Rodríguez, quien lo noqueó fácilmente. Los doctores le recomendaron entonces que dejara de pelear un año y así lo hizo. Entonces un amigo de la Universidad de Miami lo invitó a participar en una obra de teatro llamada Deathwatch.
-Ha sido adicto al alcohol y a distintas drogas.
-Dejó sus adicciones, acudiendo al psicólogo durante varios años y a un centro convencional de rehabilitación.
-Un tiempo fue cliente asiduo de bares gay, por lo que algunos columnistas de chismes decían que era homosexual. El lo negó, no porque le pareciera malo, dice que si lo fuera, lo diría. Sólo ahí no lo molestaban si quería beber.
-Como fue amigo del boxeador argentino Carlos Monzón, quien estuvo preso por homicidio, lo visitó en una ocasión y juntos lucharon en una pelea de exhibición en la cárcel.
-Por su afición al box se tuvo que someter a varias cirugías plásticas que intentaron, fallidamente, reconstruir su rostro.
-Con los golpes no sólo sufrió heridas superficiales, sino también cierto daño cerebral, lo cual se ha manifestado con síntomas como pérdida de memoria.
-Ya que su familia es de origen irlandés, donó parte del salario que obtuvo en la película Francesco a la causa del Ejército Republicano Irlandés.
Como a todos, no me gustan las historias de ganadores que ganan. Me gustan un poco las de ganadores que pierden (¿alguien vio más humano a Federer que al perder el domingo?) Y las historias de perdedores, me gustan siempre, ganen o pierdan.
Y este tipo te muestra todo lo que vivió con su cara.
Veamos qué dice:
“Tenía que regresar al boxeo, porque sentía que me estaba autodestruyendo y no tenía respeto por mí mismo como actor. Quería probarme a mí mismo físicamente, mientras tenía todavía un poco de tiempo. Quería regresar al boxeo pero de manera privada, el problema es que soy Mickey Rourke, así que me perseguían toda clase de idiotas, desde conductores de televisión hasta periodistas y locutores"
Cuando hizo a Bukowski, dijo:
“No había otro papel que podía haber hecho mejor en esa época de mi vida. Estaba destruido y no sólo por el alcohol y las drogas, mi mente estaba deshecha. Me aterraba salir porque desarrollé una fobia a subirme a los coches, a penas podía salir de mi casa, no tenía confianza de nada ni de nadie”
El otro día vi un reportaje en la tele diciendo que de la última película sólo vio las escenas de lucha, porque las dramáticas le hacían daño al recordar por lo que pasó. Tal vez sea marketing. Pero yo le creí. Me gustan los tipos que caen y se levantan. Se vuelven a caer y se vuelven a levantar.
Ustedes se estarán preguntando después de esta perorata, que por qué no la vi. Porque todavía no llegó a estas lejanas comarcas. En cuanto la estrenen voy. Y aunque sea un bodriazo, seguro me gusta.
El año pasado escribí esto:
.
“Un round más”
.
Ya sé que estás exhausto
Que no sentís las piernas
Que estás mareado
Que te falta el aire
Y que tenés ganas de llorar de dolor.
//
Y yo que estoy afuera
En tu rincón
Sólo puedo hablarte
Y en un minuto curarte las heridas.
//
Sólo para que vayas de vuelta;
A dar y a recibir.
//
Un round más
Sólo eso te pido
No que ganes
Un round más.
//
Respirá profundo
Abrí bien los ojos
Movete por el ring
No te quedes quieto.
//
¡Subí la guardia!
Que si bajás los brazos
La vida te mata
¡Usá tu derecha!
//
Yo sé lo que querés
Que te tire la toalla
Pero no hay toalla en tu rincón.
¡No la hay!
//
Son sólo tres minutos,nada más
Que parecen eternos
Cuando estás golpeado y solo
Contra las cuerdas.
//
Pero no hay toalla en el rincón
¡No la hay!
//
No te queda otra
Usá tu derecha
Abrí bien los ojos
Movete
Y salí de nuevo
//
Un round más.
Fuente: http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/funcion/cine/mickey_rourke_lucha_contra_si_mismo/477217
Fuente: http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/funcion/cine/mickey_rourke_lucha_contra_si_mismo/477217
Etiquetas:
boxeo,
opinión,
recomendados no vistos por el recomendador
lunes, 2 de febrero de 2009
El último de la clase
El convidado de piedra
El último orejón del tarro
El que nadie nota cuando se va
El cuatro de copas
El bueno para nada
El callado
El último de la clase...
él también
se puede enamorar.
El último orejón del tarro
El que nadie nota cuando se va
El cuatro de copas
El bueno para nada
El callado
El último de la clase...
él también
se puede enamorar.
domingo, 1 de febrero de 2009
Poesía imperfecta
Poesía torpe de mi amor irregular
Plagado de defectos, de recortes,
de intentonas
que llega sin saber adonde va.
¿Adonde irá pues este amor?
Con ansias de salir maravilloso
Pero es rudimentario y con hilvanes
Y su poesía, tan imperfecta como yo.
Plagado de defectos, de recortes,
de intentonas
que llega sin saber adonde va.
¿Adonde irá pues este amor?
Con ansias de salir maravilloso
Pero es rudimentario y con hilvanes
Y su poesía, tan imperfecta como yo.
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1939 - Liv Ullman (FOTO), actriz.




