sábado, 22 de mayo de 2010

Venenos borgianos


Ahora dicen que los Borgia no eran tan malos. Mejor dicho, no eran más envenenadores y maquiavélicos que el resto de las poderosas familias renacentistas. Por ejemplo, Lucrecia no habría sido tan diabólica, aun algunos la vieron santa. A lo sumo fue moneda de cambio para los fines políticos de su padre, el Papa Alejandro VI, pero no mucho más que eso. César, brioso condottiero (*) y modelo de Maquiavelo para su Príncipe, actuó como cualquiera de su condición social. Incluso el gran Leonardo Da Vinci trabajó para los Borgia y buscó nuevos tóxicos mortales para esconderlos dentro de los exquisitos platos que su imaginación, conocimiento y gusto por el arte culinario le dictaban, ya que era una costumbre de la época el refinado arte del asesinato sutil.
De modo que estos venenos borgianos no habrían sido muy distintos a los de otras familias, como por ejemplo los Orsini o los Colonna. Además ya no se los usa mucho, para alegría de los vendedores de armas de fuego.
Estas desmentidas me desilusionan, porque me gustaba imaginarme a la inigualable, a la sensual Lucrecia rondando por detrás de los angustiados comensales. Y ahora resulta que cada familia pudo haber tenido una como ella.
Por suerte hay otros venenos borgianos que están fuera de discusión y, cubiertos de ironía, siguen siendo letales pese al paso del tiempo. Y además los tenemos al alcance de la mano:
“Creo que la mentira es muy necesaria por razones de cortesía, de buena educación y de reserva también. Yo, al cabo de un día, con palabras o callándome, habré mentido constantemente, y eso que me considero un hombre ético”
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“El psicoanálisis no me gusta. Es el lado oscuro de la ciencia ficción”
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“La novela es una superstición de nuestro tiempo, así como lo fue el drama en cinco actos o la epopeya en otras épocas. Es muy verosímil que la novela desaparezca, mientras que el cuento…No veo una literatura sin cuento o sin poesía, en tanto que una novela de cuatrocientas, quinientas páginas puede muy bien desaparecer”
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“Vivimos en un tiempo en que las gentes que tienen éxito son personas primarias. Incluso si no lo son, procuran volverse primarias para colocarse al alcance de todo el mundo
Borges nos invita con manjares de una peligrosidad que no pudo concebir la imaginación del Gran Leonardo a las órdenes de los Borgia.
Querido lector, escoge el veneno borgiano de tu preferencia: el más antiguo te hará retorcerte de dolor, mientras los inmensos ojos de Lucrecia acompañan tu final. El otro te dejará pensando un buen rato y te hurtará más de una sonrisa. Ambos son letales
¿Cuál de los dos prefieres?
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Textos de Borges extraídos de "Borges, sus días y su tiempo" de María Esther Vázquez y "De jardines ajenos" de Adolfo Bioy Casares
(*) Los condotieros eran los capitanes de tropas mercenarias al servicio de las ciudades estado italianas desde finales de la Edad Media hasta mediados del siglo XVI. La palabra condottiere deriva de condotta, término que designaba al contrato entre el capitán de mercenarios y el gobierno que alquilaba sus servicios (fuente Wikipedia)

13 comentarios:

SIL dijo...

GRACIAS, Marce...


Tu opinión y este tipo de publicaciones se cotizan en -más- que oro en algunos de tus lectores.

Tienen efecto ¨residual¨-
como algunos venenos...

Un beso grande.

SIL

Quidquid dijo...

Hola Marcelo:
Un venenoso y emotivo relato el tuyo sobre los mafiosos Borgia...
En todas las épocas los ha habido y por desgracia también los habrá... aunque hoy lo disimulen más.
Feliz fin de semana,
Luis

SUREANDO dijo...

Carta de Lucrecia Borgia a su confesor:
"Padre, si usted fuera mujer
entendería las razones
y no me haría decir tantas avemarías.
Padre, ¿no se da cuenta?
mi castigo de ahora
es libertad en el siglo XX."
Carlota Caufield

Andamos de coincidencias, algo he leído sobre el Conde Alessandro...
ahora estoy leyendo Los textos cautivos de Borges en la revista Hogar.
Un abrazo
Beatriz

Marcelo dijo...

jajajajaja
Bendito efecto residual que nos deje retorciendo de ideas!
Un beso Sil

Marcelo dijo...

Es cierto Luis! Pero los prefiero a ellos, refinados hasta para matar. Nada de usar una ametralladora que nos deje todos los muebles manchados!
Un abrazo

Marcelo dijo...

Qué buena cita Betariz! Se estaría confensando con el Santo Padre? Con su padre?
Un beso y felices coincidencias!

Cristina dijo...

Horóscopamente hablando soy escorpión y serpiente, mi juego preferido era la mancha venenosa, era fan de Poison, cantaba todo el tiempo "Mi niña veneno" y siempre soñé con parecerme a Cristina "La Veneno".(Prefiero no dar detalles de mis relaciones con el clero, mucho menos contar que escuchaba a Natalia Oreiro cantando "Tu veneno")
¿Seré borgiana, como Lucrecia?

Lindísimo juego el de esta entrada

BLUEKITTY dijo...

Es la verdad, el veneno es para personajes refinados, te ayuda a que tus manos no se manchen con el delito.

Genial entrada.

Daniel Os dijo...

Retorcerse de incredulidad siendo observado por los ojos del placer es, sin lugar a dudas, un final deseado. De hecho no existe sedimento de banquete más amargo que dejar de ser observado por esos ojos.

Gran entrada doblemente borgiana, donde no es necesario ser el dueño de casa para atreverse al primer bocado.
D.

miralunas dijo...

quisiera saber con certeza quiénes fueron sus elegidos, para darle opacidad de santa a Lucrecia, que me gusta por mala.

santo tampoco es usté que me ha enseñado a reconocer el estilo de Borges en menos de tres letras. Y su exquisito veneno, que viene cada vez mejor y menos santo.

a sus pies, Cronista

El sereno de los faros dijo...

será que María Kodama fue la lucrecia en la vida y muerte de Jorge Luis? Será que el veneno prodigado en la historia de las familias aritocráticas estuvo en Jorge Luis al ironizar y ser aristócrata no primitivo?. Celebro que hayas encontrado éstas coincidencias que no parecen ser tales y lo son.
Niesztche decía," no me entienden, de ahí mi autoridad".
Será que no entendemos los laberintos y las paradojas de la historia?

abrazo rodricelo,

El alter ego de Mabel dijo...

Menos mal que leo blogs. Ahora puedo pasar la referencia a envenenador de Yiya Murano a los Borgia según el círculo social y quedar como una auténtica eminencia. Menos mal.

Pamela dijo...

Definitivamente me quedo con el veneno literario que me dará lenta y dulce muerte. Qué entrada que te mandaste Marce, fenomenal