jueves, 30 de junio de 2011

Cementerios vivos

Un cementerio de noche puede ser bien diferente a como lo imaginamos. Recuerdo que de niño iba a uno con mis amigos, en fila india, que quedaba a un par de kilómetros del pueblo donde nació mi padre. En la noche clara se pueden ver las sombras de extraños visitantes y la fiesta de los gatos. Los cementerios no suelen ser silenciosos. Está el ruido del viento, por empezar. El de las hojas. Los inquilinos son callados, desde luego. Los cementerios tienen vida, se la da cada nuevo huésped y lo que rodea su ingreso: flores, llantos, deudos. Los que están muertos son los cementerios museo. Ya nadie se muda a ellos, y tienen algo como de templo profanado por guías de turismo. En el de la Recoleta no pasa nada, pero nada. De noche la inmovilidad es total. Salvo la pobre Rufina, siempre inquieta. El otro día fui a buscar un libro a una librería que queda casi enfrente del cementerio de la Chacarita, cementerio vivo por excelencia. Extraño lugar para una librería, me dijo un amigo. Quizás las librerías tienen algo de cementerio, con sus hileras que en lugar de nichos albergan libros. Claro que los libros tienen una ventaja. Reviven cada vez que los leemos. Los del cementerio de enfrente, no. Que yo sepa, al menos, ya casi ningún muerto sale vivo de allí.



40 comentarios:

h.j. dijo...

:)....

Helena dijo...

Con la de vida que se alimenta de un cuerpo muerto!!! ;-)

Iraide dijo...

Y ahora que lo pienso; ya ni muertos habrá en los cementerios dentro de poco, ¿no crees?, con eso de quemar ahora a todo "muerto viviente".

Pero es cierto, los cementerios tienen un no sé qué. Fue nuestra amiga Heidi quien un día me dijo algo como "fíjate en los cementerios"... y le dí la razón; no hay dos iguales, y dicen mucho de la cultura de cada pueblo.

He dicho.

BLAS dijo...
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Marcelo dijo...

h.j. :) :)!

Marcelo dijo...

Totalmente de acuerdo Helena! Por empezar, nosotros.

Marcelo dijo...

Es cierto Iraide, no hay dos iguales! Hay que fijarse en ellos sin miedo!

Marcelo dijo...

Querido Blas, no estoy de acuerdo con tu desacuerdo. A la larga la eficacia de los libros es mayor. Es más fácil olvidar a un muerto que a un libro. Qué te emociona más, el Quijote o la tumba de Cervantes?
Un abrazo!
PD: no sabía que tenías venas góticas.De haberlo sabido te dedicaba esto!

BLAS dijo...
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Alelí dijo...

esto tiene una calma que no puedo explicar

beso
PD: hoy escuche una noticia interesante: una mujer estaba siendo velada y al parecer se despertó a los gritos, del susto, claro. Todos gritaban en un ataque de histeria...tan intensa que la mujer se murió! de un ataque al corazón!!!!

soylauraO dijo...

¿Quién podría discutir que el milagro en esta vida es estar vivo y reinventarse para ser feliz? Claro, cada uno a su manera, uds disfrutaron de esos paseos especiales.
La voluntad, el trabajo, las elecciones privadas nos distinguen humanamente, a pesar de los discursos políticos la definitiva Igualdad se alcanza en esos cementerios, donde ya no queda otra oportunidad...Y, en verdad, ninguno de sus habitantes ha salido a hacer daño. Al fin y al cabo, todos los muertos son buenos en ese estado, al menos para los vivos; tal vez entre ellos se diviertan.
http://enfugayremolino.blogspot.com/

Merche Pallarés dijo...

Soy forofa de algunos cementerios. De los famosos. Por ejemplo, el Père Lachaise de Paris es simplemente grandioso. Ver todas las tumbas de esos personajes históricos: Balzac, Chopin, el de los "Doors" de cuyo nombre ahora no me acuerdo pero que vivió en Ibiza en los '70; de los revolucionarios de la Revolución Francesa uno de los cuales tiene una estatua en bronce encima de su lápida con su traje de la época y cuyo pene está reluciente como el oro porque es de buena suerte frotarlo para encontrar marido... Además es que el revolucionario (de cuyo nombre tampoco me acuerdo...) era ¡guapísimo! (yo también froté su pene pero nada de nada...). Besotes, M.

Arancha dijo...

Jim Morrison era el líder de The Doors enterrado en el Père Lachais.

Recuerdo bien el reluciente pene del soldado revolucionario francés (era una estatua de bronce). Pero no era para encontrar marido, era para la fertilidad. Me acuerdo porque por entonces no tenía en mente lo de ser mami aun y procuré acercarme lo menos posible al miembro en cuestión. PEro sí que la metodología para el sortilegio era esa: Frotarse bien contra el pene del soldado. Por el brillo, me da la sensación de que el soldado se lo pasa mejor muerto que estando en vida (al menos su escultura).

Un saludo!

SIL dijo...

La analogía entre anaqueles y filas de tumbas está muy buena: albergan hombres que han muerto y almas eternas.
Cuando abrimos un libro, obramos el milagro de Lázaro, cada vez...

Me ha gustado a rabiar esto, sin incurrir en plásticas tautologías, Marcelo.

Beso

SIL

Marcelo dijo...

Amigo Blas, no estoy de acuerdo con tu desacuerdo a mi desacuerdo de tu desacuerdo (creo que voy bien, verdad?) Por otro lado, si me permites quisiera que reflexionemos sobre este párrafo tuyo: "cuando leo libros sobre la batalla de Culloden en Escocia, que me hacen pensar, sin embargo jamás olvidaré las lágrimas que solté en aquel páramo donde murieron tantísimos hombres y donde siguen señalados los lugares donde yacieron los principales "laird" de los clanes" ¿Por qué rodaron tus lágrimas en aquel páramo? Porque habías leído la historia en un libro. El páramo, sin la memoria almacenada en los libros, no podría significar nada. Los muertos tampoco, salvo para los contemporáneos que los quisieron. ¡Nadie llora muertos de generaciones pasadas si no hay un libro que nos reviva sus historias! Aunque hayas llorado en el campo de batalla y no con la lectura, la historia conmovió tu corazón gracias al libro. La emoción en el páramo es sin duda escenográfica, como si estuvieras en Hollywood. Incluso imagino el son de las gaitas...

Marcelo dijo...

El nombre, Alelí! El nombre! Que la historia lo vale...

Marcelo dijo...

"Y, en verdad, ninguno de sus habitantes ha salido a hacer daño. Al fin y al cabo, todos los muertos son buenos en ese estado, al menos para los vivos; tal vez entre ellos se diviertan" Es así de sencillo Laura, y sin embargo, a todos nos dan miedo los muertos. Increíble, no? Una cosa es temerle a la muerte. Pero a temerle a los muertos, es curioso!

Marcelo dijo...

Querida Merche:
Una alegría verte de nuevo por aquí.
Estimada Arancha:
Una alegría verte por primera vez por estos lares, encima con esta curiosa temática.
Les contesto a las dos juntas porque me han dejado ojiplático. Iba a decir boquiabierto, pero por razones de seguridad cambié de adjetivo. Mil preguntas me vienen a la mente. El primero es cómo vestía el hombre en cuestión. Ya sea soldado o revolucionario, o ambas cosas a la vez...no se supone que las partes blandas hay que protegerlas más? Tienen alguna foto que ilustre el asunto?
Por otra parte, y escuchando vuestros testimonios también me pregunto si no será que el soldado en lugar de casar, embaraza. Se habrán transmitido mal sus poderes?
Por último y no menos importante... Con qué parte del cuerpo se frotaron o hubieran querido frotarse? Y qué actitud deben tomar los visitantes masculinos? hay algún tipo de proscripción para ellos? Me sacaron de tema, cre, pero es muy interesante. El tema del brillo se los pregunto más tarde.

Marcelo dijo...

Así es Sil! Hay un Lázaro esperando en cada libro. Da un poco de miedito la metáfora, pero es así!
Besos tautológicos.

Reina dijo...

Siempre cruzaba a través del cementerio de Olivos para cortar camino cuando iba a casa de una amiga... desde que ella se mudó no lo volví a hacer... me gustaba leer las dedicatorias de las lápidas... Nunca entré al de Recoleta aunque sí pasé muchas veces.
Y hace poco encontré que una librería en frente al cementerio de Chacarita tiene el libro que yo estaba buscando... pero me da fiaca ir hasta allá... cuando vaya seguro entraré al cementerio, nunca fui...
Me gustó la comparación con las librerías y eso de que los libros revivan al leerlos... :)

Arancha dijo...

Hola Marcelo!
Si, leo muchas veces el blog, pero no suelo comentar. Sin embargo, el mero recuerdo de aquel firme y sobresaliente esplendor entre tanta sobria lápida, me ha hecho reaccionar. Como veo que la historia en cuestión, no solo no te es indiferente, sino que estimula y excita tu curiosidad, me extenderé:
Este buen hombre en realiad no era soldado de carrera en el momento de su muerte, sino periodista, se llamaba Victor Noir. PEro en una época de disturbios políticos importante. Fue asesinado en un duelo por un sobrino de Napoleón el dia previo a su boda y su escultura es fiel imagen de como se le encontró antes de levantar su cadáver: Ropas arrugadas, despeinado y al parecer con ciertas características fisiológicas que pueden aparecer en el momento del "rigor mortis" en algunos casos. En la escultura no sale de sus vestiduras el firme miembro que le ha hecho famoso mundialmente, sino que se percibe claramente que el señor se alegra de ver a sus admiradoras a través de su pantalón, por el estilo y moda de la época, bastante ajustado.
El rumor de que aporta fertilidad mágica por su frotación, tiene una base popular que se pierde, no aporta una base real, creo que fundamentalmente es una leyenda urbana.
Respecto a las técnicas utilizadas por las damas que necesitan de sus favores mágicos, hay de todo, siempre y cuando la frotación sea llevada a cabo. De hecho, también la región labial de la estatua se encuentra desgastada. Esto parece implicar que algunas señoras deseosas en grado sumo por su maternidad, se lo pasaron en grande con la estatua.

Espero haber satisfecho en la medida de mis posibilidades culturales tu curiosidad, Marcelo.

Un abrazo!

BLAS dijo...
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Alelí dijo...

ni idea lo mencionaron en la programa de petti el viernes a la matina!

Merche Pallarés dijo...

Leo que ARANCHA ya te ha informado profusamente sobre el susodicho Victor Noir (y, gracias Arancha, por lo de Jim Morrison cuyo nombre había olvidado... Es que ya estoy un poco gagá...). Pues esa estatua es preciosa, de tamaño natural vestido con sus pantalones y casaca de la época con la parte de sus partes pudendas brillando de tanto frotamiento. En lo de la boca no me fijé pero igual algunas se volvían locas del todo y le besaban apasionadamente (yo,no). Seguro que las que lo hacían habrán tenido trillizos... Los hombres seguro que también disfrutan frotándolo... que hay mucho sarasa suelto... Besotes, M.

Marcelo dijo...

Reina: es la misma librería que yo digo, no dejes de ir. Está muy bien provista y tiene buenos precios. Y además, enfrente está Carlitos...
Un beso

Marcelo dijo...

Muchas gracias Arancha. El nombre no me resulta desconocido, claro. Tus metáforas son maravillosas. Entre ellas me quedo con "sobresaliente esplendor". Luego busqué la escultura y, efectivamente, allí está el detalle que lo ha hecho mantenerse vivo por siempre!
Un beso

Marcelo dijo...

Amigo Blas, para cambiar un poco que te diré que no me acuerdo si estoy de acuerdo con mis desacuerdos, o en desacuerdo con tus acuerdos. Para tu tranquilidad quería decirte que te explicas perfectamente bien, que tampoco eres Platón. No quisiera contrariarte, pero tus "lecturas de lápidas mohosas" pertenecen, sin lugar a dudas, al mundo de la literatura. No importa que no estén escritas en papel, están escritas. Te emociona, antes que nada, la lectura. Y luego, claro, influye el decorado. Espero haberme explicado bien, aunque yo tampoco soy Hans Kelsen.
Por último, claramente buscas un golpe de efecto para ganarte el respaldo de los cientos de lectores que acuden a este blog...¡podrías haber prescindido de la historia de la niña! Por suerte, Arancha y Merche logran desviar toda la emoción hacia el eterno Víctor Noir y su sobresaliente esplendor, sino me ponías a llorar a toda la teleaudiencia.
Un abrazo desfrotado

Marcelo dijo...

Aleli! Tirás la muerta y escondés la mano, digo su nombre!
Gracias igual.

Marcelo dijo...

Ah! Entonces lo besaban! Gracias Merche, es que al saber que estaba tumbado, me picó la curiosidad...Arancha es un libro abierto, no como el Sr. Blas que es bastante cerrado, y no precisamente un libro. Le he contado de ti y tus aventuras por USA (A Arancha)
Un beso!

miralunas dijo...

tiena cada idea, usté! ahora quiero conocer la boveda de Rufina, con este frio! no me gusta pensar en librerías como en cementerios, disculpe.
el cementerio de gualeguay es muy lindo, vea. con flores y torcazas. al menos, eso es lo que recuerdo, cuando de gurisa lo recorria entrando y saliendo de los panteones (qué loca!)sin ningun miedo.
ahora me provoca ese triste mal de ausencias.
mire en las cosas que me hace pensar!

BLAS dijo...
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Reina dijo...

jaja... Ya tengo dos motivos para ir... el y Carlitos... ;) jaja
Gracias por la información !

Reina dijo...

al libro me refería.... me comí la palabra... jaja es que aún no desayuné... jaja

Fernando Terreno dijo...

¡Ay, por favor!
Todo mezclado, la Biblia y el calefón, La Chacarita con el Père Lachaise...

Dicho sea de paso, como residente en la zona de nuestro rancio (no como ese plebeyo parisino)camposanto, le pregunto: ¿está usted hablando de la librería El Extranjero?

Slds crdls

Un epitafio para despedida:
(En la tumba de Nietzche)
"El que yace acá es él."

MAGAH dijo...

Al respecto de lo de Rufina, hay algo muy personal, que raya con mi locura, reconozco, que no me permite siquiera sonreirme o hacer un chiste. Me aterra.

Pero me he quedado pegada en el remate de tu texto..."...ya casi ningùn muerto sale vivo de allì"

y yo me quedè pensando si màs allà de lo que haya del otro lado, yo quisiera volver a esta vida. Lo pienso...

Beso

Marcelo dijo...

No fue mi intención provocarle eso Miralunas! Pero lo entiendo. Prefiero pensar en ese cementerio lindo, cuando Usted no tenía miedo.
Un beso!

Marcelo dijo...

Por el epitafio de Poncela que tanto me hizo reír, le diré Blas...que tiene razón!
Un abrazo

Marcelo dijo...

Andá Reina!

Marcelo dijo...

Sí Sr. Fernando! acertaste, es El Extranjero. Mirá si estuvimos en la misma librería, al mismo tiempo, sin saberlo?
El epitafio, brillante.
Un abrazo

Marcelo dijo...

Magah: siempre es duro querer volver. A nuestra vida pasada por ejemplo, estando vivos o muertos. Veremos si estas cosas se pueden reflexionar desde el lado de adentro del cementerio!
Un beso