viernes, 6 de julio de 2012

Albedríos indultados


Un demonio travieso y envidioso de Dios quiso ser  bueno, entonces le retornó la vista al zaino manso que, herrumbrado en el establo, esperaba la muerte. El viejo patrón advirtió enseguida la alegría del caballo y lo mató, mientras se preguntaba por qué la suerte  perra hace milagros tan crueles. El demonio le susurró al viejo quién era y luego, le arrancó los ojos.

En eso llegó Dios, absoluto y perezoso. Por no intervenir, concedió esa tarde albedríos indultados a demonios bromistas que pretendieran imitarlo, y descansó.

5 comentarios:

BLAS dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
esteban lob dijo...

Soñé que Dios generaba un baño de humildad para su homónimo de la mano,para el titiritero que se retira de los oro y cielo y para el DT que se autoinculpa en ataques a jefes de obra.

Saludos.

SIL dijo...

Qué difícil se me hace comentar debajo de las genialidades de Blas.


Hace desde que tengo memoria- y de eso hace bastante- que Dios duerme la siesta y demonios traviesos gozan de un libre albedrío absoluto.


Beso, Marce.


SIL

Malena dijo...

Dios no atiende en el campo. Sólo tiene sucursales en las grandes ciudades.

Reina dijo...

Creo que los demonios se reproducen en demasía... últimamente.... :(