
EL: ¿Vamos a un hotel?
ELLA: No sé, estoy cansada, conversemos un poco y después vemos.
EL: OK. Estaba pensando en Internet. Creo que acabará con la pornografía.
ELLA: ¿Cómo? ¿No es al revés y la incentiva?
EL: No. ¿A quién puede interesarle hacer un click y que aparezca una catarata de tetas, y encima gratuitas? Cuando era chico iba a un cine que permitía la entrada a menores de edad, camuflados en la parte de arriba. No te daban una entrada común sino un papel que parecía el número de una rifa. Arriba el ambiente era turbio. Parecía más peligroso que una operación de contrabando. Y por eso era hermoso. No había más dinero que para ir una vez al mes. De grande, tenías que juntar coraje el sábado y elegir la porno en el videoclub, y si se acercaba gente al mostrador en el momento de pagar, la tapabas con una de Bergman, que también llevabas y por supuesto luego no veías. Hasta que llegó el maldito sistema Blockbuster que todos los negocios copiaron, ese de verificar en voz alta el título de las películas elegidas. El niño/empleado con cara de Einstein te decía: ¿”Entonces lleva Amarcord y Blancanieves y los siete enanos degenerados?” Esa adrenalina no se compara con nada, odio la pornografía por Internet, segura, gratuita, y a disposición las 24 hs.
(Entra una mujer exuberante y se sienta con tres tipos en la mesa de al lado. Pone cara de comerse a todos los hombres del bar. Ella la mira y él trata también de verla, pero con disimulo)
ELLA: ¿Te acordás del cine erótico de los viernes? Lo daban por el cable. Había una chica que era tan hermosa como estúpida. Hacía de todo con carita de Heidi, aunque en realidad no se veía nada.
EL: Por supuesto. Era en el canal I-SAT. ¿Cómo se llamaba ella? Tenía el nombre de la protagonista de un cuento de Poe. ¿Ligeia?
ELLA : ¡Justine!
EL: ¡Eso! Y luego daban otra de unos extraterrestres que estudiaban el comportamiento sexual de los humanos mediante un aparato que les permitía sentir como ellos. Había uno que se llamaba Teo y se enamoraba de una humana y no quería volver porque se la pasaba dale que te dale. En las escenas calientes pasaban a 3 D y había que ponerse los anteojos especiales. Imagino a miles de televidentes cambiando en ese momento a las gafas bicolores. Televidentes con dinero, claro.
ELLA: Tampoco mostraban nada fuera de lo común, en los momentos en que se podía ver algo explícito, con la cámara filmando en redondo para mejorar el efecto tridimensional, justo se interponía una columna, un mueble o uno de los participantes, de espaldas.
EL: ¿Y las películas que daban en los canales codificados? Si no pagabas se escuchaba bien, pero se veía la imagen completamente distorsionada.
ELLA: Sí, pero de vez en cuando, durante un microsegundo, la imagen se quedaba quieta y se podía ver algo. Además, si ibas de un canal explícito al otro, tenías otro microsegundo de escena sin distorsionar, aunque no siempre funcionaba. Otras veces se podía ver claramente, pero sólo la mitad de la pantalla.
EL: ¿Un microsegundo? jajajajajajaja! había un mito urbano que decía que a veces el empleado del cable, adrede o por accidente, dejaba de distorsionar la imagen y podías verlo todo, y gratis. Yo me he pasado horas esperando eso, y nunca ocurrió. Igual el asunto me excitaba bastante. Todos mis amigos y los padres de mis amigos, incluido el mío, cada uno en su casa, hacían lo mismo todos los viernes. No sé si era la excitación o la distorsión, pero los ojos te quedaban destruidos y la cabeza partida al medio, como la pantalla del microsegundo. No sé si las mujeres harían cosas así.
ELLA: Yo las hacía. Aunque a veces me excitaba pensando que esa mancha era el miembro de él en las tetas de ella, cuando a lo mejor eran un codo, una pierna o una cabeza.
(Aquí ambos se ríen a carcajadas llamando la atención de todo el bar, incluida la pechugona de al lado que se levanta y pasa junto a ellos)
ELLA: ¿La viste? Te pasó por al lado mostrándote las tetas.
EL: No me las mostró a mi. Se las mostró a todo el bar. ¿Habrá escuchado nuestra conversación?
ELLA: No creo. ¿Vamos al hotel?
EL : ¿No es un poco tarde ya?¿Lo dejamos para otro día?
ELLA: ¡Bueno!








1939 - Liv Ullman (FOTO), actriz.




