sábado, 5 de abril de 2008

Viernes en la city




Los viernes en Buenos Aires son un infierno…
Embotellamientos en todas las calles, gente que viene y que va desesperada por volver a sus casas…
El también venía apurado. Llegaba a tarde a la reunión en la oficina de siempre y no quería perder dinero en ese negocio por nada del mundo. Odiaba perder, y si era dinero, peor todavía. Ninguna suma le parecía suficiente para no ganarla, aunque tuviera mucho. El tránsito era imposible y hacía mucho calor. Estaba a punto de llegar, sólo faltaba doblar a la izquierda, pero justo sonó su celular, y al atender se distrajo. Cuando volvió a mirar a la calle, se perdió. No recordaba si había doblado o no, y encima no aparecía ningún cartel que le señalase cual era la calle por la que iba.
El tránsito seguía trabado, y él increíblemente no podía ubicarse. Instintivamente volvió a doblar y se desorientó más aún.
¿Cómo puede ser que me pierda estando tan cerca?
De repente apareció un estacionamiento que nunca había visto. Supuso que era nuevo.
Se construye tanto últimamente. Ya no conozco a mi ciudad…
Mientras estaba entrando y un empleado murmuraba que se dirigiera al cuarto subsuelo, sonó por enésima vez el celular y se distrajo nuevamente.
¿El tipo me llamó por mi nombre? Juraría que me dijo Dante…
Cuando llegó al cuarto subsuelo, notó algo extraño, pero no podía determinar qué era…Se bajó del auto y empezó a buscar la salida. No aparecía. Finalmente encontró un largo pasillo que terminaba en una puerta. Caminó lentamente hacia allí. Junto a la puerta estaba el mismo sujeto de la entrada, y ahora sí que lo oyó claramente cuando le dijo
¡Pase, Dante!
Detrás había una cortina. Más adelante, estaba muy oscuro y escuchaba voces conocidas. Gritos. Sintió terror pánico. Quiso volver pero no encontró la puerta. Al final de ese lugar había una escalera descendiente y aunque estaba oscuro, entre formas indescriptibles creyó reconocer al empleado de siempre diciéndole
¡Venga Dante, acompáñeme por aquí !
Los viernes en Buenos Aires son un infierno

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué dantesco Buenos Aires!

Anónimo dijo...

Marce,me encanto el cuento!!!!!!Genial!!!!!

Anónimo dijo...

Ah!!El anterior mensaje es mio...JA!!soy Marisol estoy en un rato libre y aproveche para entrar,ya se me acaba!!
Beso

Marcelo dijo...

Muchas Gracias Marisol! Y tengan cuidado en los estacionamientos de Buenos Aires...

Anónimo dijo...

De nada Marce!!!Recien lo leyo Her y le encanto!!Por suerte no dejamos el auto en los estacionamietos pero podria aparecer el infierno en cualquier otro lado...a estar atentos...
Besos

Claudio dijo...

Buenisimo!!!Como te pudiste acordar de eso, que barbaro!, Fue una constante de todas nuestras mañanas. Un abrazo

Natalia dijo...

Qué bueno que está!!!!!!!
Quiero más!!!!
Besos, te quiero.

Marcelo dijo...

Gracias Naty...!!!