domingo, 25 de enero de 2009

Historias de ginebra



No, no voy a contar anécdotas de Suiza. La ginebra en Argentina es la compañera del gaucho, nuestro ya extinguido hombre de las pampas (en el sur de Brasil se llama gaúcho, no poca fue mi sorpresa al ver en Rio Grande do Sul a sus descendientes con ropas similares, pero hablando en portugués y tomando chimarrão)
Borges, que escribió mucho sobre el gaucho, dice que nunca vio uno, porque desapareció como tal antes del siglo XX. Pero sí quedan muchos “paisanos” que heredaron las características de aquellos en el hablar y vestir, y que actualmente hacen las tareas rurales. Me consta que éstos también beben ginebra en los almacenes de campo, porque los he visto. Es decir que la ginebra es una bebida muy arraigada en estas tierras, por supuesto junto con sus hermanos mayores, el vino y el mate.


Cuando era chico, a mi padre le habían regalado un par de botellas de ginebra como la de la foto. Las botellas eran preciosas, por eso cuando se terminó la primera, mi madre decidió continuar usándola, poniendo en ella agua fresca. Una calurosa noche de enero, como podría ser cualquiera de este enero porteño, me desperté con mucha sed. Todavía me acuerdo caminando por la casa a oscuras, tendría 8 o 9 años. Recuerdo también el resplandor de la luz de adentro de la heladera, y recuerdo como empiné la hermosa botella, sediento, dándole grandes tragos directo del pico, como hacía luego de un partido de fútbol. Para mi desgracia, esa no era la primera botella sino la segunda, la que tenía ginebra de verdad y que mi padre había abierto sin que yo me enterase, y también decidió enfriar. Es extraño como funciona la mente cuando está segura de algo. Y la mía había resuelto que la botella tenía agua. Recién varios tragos después un fuego helado me subió por el esófago, incontenible, espantoso…Ahí se termina el recuerdo. No sé si, como supongo, habré llamado a mamá, si vomité o empecé a beber desesperado el agua de la botella correcta.
Lo que sí, nunca más tomé ginebra.

La ginebra en Argentina fue cosa de hombres, como en un principio también lo fue conducir o fumar. Amiga de las charlas a fondo, a suerte y verdad, o del juego de naipes. Espero tener alguna vez la oportunidad de entreverarme en una charla como esas de las pulperías gauchescas, que a veces terminaban resueltas a cuchillo. Es sólo cuestión de esperar que aparezca la oportunidad y ginebra de por medio resolver este viejo entripado que tengo.

Con la ginebra, digo. Porque cuchillo, hace rato que no llevo.

22 comentarios:

Helena dijo...

Sabes Marcelo yo soy de las que creen que en esta vida todo llega sise desea de verdad. Un beso.

gloria dijo...

Entiendo tu relación traumática con la ginebra, quizás algún día te cuente la mía, que también existe, aunque no es tan ¿divertida? como esta.
Prefiero el whisky, aunque es bebida de pistolas en lugar de cuchillos, tampoco yo uso el arma, claro. Pero prefiero el whisky.
Un abrazo Marcelo.

HADA ISOL dijo...

Yo confudí Whisky con mirinda manzana,como quemaba adentro! lo loco es que me gustó esa sensación y la única bebida alchólica que me gusta es el whisky,aunque no lo consumo,porque no tomo!
muy buena la imagen de los gauchos y la ginebra,te imagino allí!jejeje! de seguro los convertis a la iglesia electrónica a todos!Un abrazo Marce!

olhodopombo dijo...

E esta bebida eh feita de que?Gengibre?
Marcelo,
espero que quando venhas ao Brasil eu ja esteja bem instalada na proxima moradia....(casa)

Viviana F. dijo...

Vine por el convite y acá la encontré, fresquita, recién servida. Aunque confieso que, como Hada Isol, prefiero el whisky, solo que yo sí lo tomo... (me gusta el Old Parr).
En fin, cuando vi la botella (o más bien su foto) recordé una vieja publicidad:
"¿Quiere tener smowing?: Tome ginebra Bols".
Nunca nadie pudo saber qué era eso del "smowing", pero después de tantos años vengo a comprenderlo cuando leo tus notas: tienen "smowing" (¿será que todavía te dura el empine?).

Selma dijo...

Es que la noche confunde, Marcelo.
Todo parece del mismo color... Con Lambrusco esto no te hubiera pasado!

Un beso, y buen final de domingo...

Gildo dijo...

Decia uno de mi pueblo, que si te bebes una botella de ginebra, ya no tienes deudas (por lo menos por un tiempo).
Salut.

SUSANA dijo...

“Tomo y obligo” decía Carlitos (y también Los Ratones Paranoicos, más light)

(Según la wiki,puede tener hasta 60º de graduación…con razón ni se acuerda en qué terminó el trago de la heladera!)

Eso sí, si acaso es gaucho el que le levanta el guante, vaya buscando el cuchillo olvidado!

Éxitos con la ginebra y el entripado.

Marcelo dijo...

Ok Helena! Será cuestión de esperar.
Un beso

Gloria: Mejor no mezclar whisky con ginebra, porque son dos bombas!
Un abrazo

IsoL :me mataste con la mirinda manzana! me encantó. A vos te parece?Mirá que los paisanos son bravos eh!
Un beso
Fatima: te paso la información de Wikipedia:
La ginebra tiene su origen en Schiedam. Es una bebida alcohólica obtenida a base de un 30% de cebada y cereales, que después de ser destilada se aromatiza con bayas de enebro y otras hierbas. Su color varía entre el dorado y el transparente. Las plantas de las que se extrae se someten a una destilación especial, casi al vacío, a fin de no perjudicar el bouquet. Su graduación suele alcanzar los 60º. Puede ser dulce, semiseca o seca. No se añeja.

Marcelo dijo...

Viviana: a mi también me gusta el whisky, por mi viejo me gusta el Chivas Regal, que hace mucho tiempo era un super whisky, aunque ahora tal vez no tanto.
Me acuerdo perfectamente de esa propaganda, aunque había dos o tres me acuerdo la del loco Gatti. Un mozo entraba a la Bombonera, le servía una ginebra a Gatti, y sacaba del arco, convirtiendo un golazo de área a área. Recién puse la palabra en google y todas las entradas están vinculadas a la ginebra. Y en un viejo diccionario de inlgés-castellano no aparece así ni tampoco "esmowing" Yo creo que era algo parecido a swing, o ahora a cool, era superpositivo. Así que si encontrás smowing aquí....Es un elogiazo que te agradezco.
Mozo! un whisky para Viviana y otra ginebra para mí!

Marcelo dijo...

Selma: es verdad que la noche unifica. "Todos los gatos son pardos..."
Por otra parte, el lambrusco hubiera sido muy sofisticado en una casa de barrio como aquella. Por más que allí en Europa sea un vino simple, por aquí prácticamente no existe, lo que lo convierte en una bebida cara. Con esto te quiero decir que mi padre no hubiera dejado una botella de lambrusco sin terminar, enviándola al oprobio del refrigerador!
Un beso

Marcelo dijo...

Gildo, termino las respuestas a los comentarios y me voy derecho a tu blog para saber de qué pueblo sos. Uno nunca sabe, tal vez me vaya volando para allí!
un abrazo

Susana: lo decía Carlitos, nada más... Los ratones? qué ratones? que sigan imitando a los Rolling que les va mejor!
Tiene razón, iré al encuentro armado. Uno nunca sabe lo que le depara el destino...Y si no viene nadie, me quedaré bebiendo mi ginebra en el mostrador de estaño. Es dura la vida del gaucho!
Un beso

marichuy dijo...

Marcelo

Pues ni la ciudad suiza ni la bebida. No sé si sea cosa de hombres -y de amantes de los martinis-, pero la ginebra no me gusta nada por su sabor "perfumado". Esa marca que ilustra tu post, es la que toma el personaje central de "El club Dumas" de Arturo Pérez Reverete, Lucas Corso, un mercenario de libros raros y caros, que no andará ente la pampa ni con cuchillos, pero se mueve entre más de un bicho peligroso.

Salud

LaClau dijo...

Marcelo,
Es interesantísimo reconocer que existen bebidas y figuras típicas de nuestra cultura. En México, por ejemplo, pensamos en la Argentina de los gauchos con nostalgia y con mate más que con la ginebra. Para mi está siendo todo un descubrimiento esto que dices.

Nuestra bebida es, como bien sabes, el Tequila. Durante mucho tiempo fue una bebida "popular" que no se tomaba "en sociedad" o quien lo hacía no era bien visto del todo. Al paso de los años, este delicioso, fuerte y embriagante licor del agave se ha convertido en algo especial y reconocido mundialmente como mexicano. Cada vez lo toma menos la mayoría de la gente por su altísimo costo, pero sigue siendo el distintivo de México (tal vez junto a la cerveza Corona) y los Mariachis. Estos últimos, por cierto, los sentimos y disfrutamos todos los mexicanos, pero son originales del Estado de Jalisco, en la costa del Pacífico mexicano.
En fin. Que tu post me llevó de viaje por este tema.
Un beso.

PS. Siempre disfruto muchísimo la música de tu blog. Tienes una selección excelente.

Rachel dijo...

qué buena historia marcelo, debiste quedarte k.o. creo yo, tan joven y con la ginebra...por eso no te acuerdas del final jeje. Un beso, Rachel

Soledad Sánchez M. dijo...

Un relato magnífico, Marcelo. Y para mí, de descubrimientos. En España somos más de vinito, y en tiempos de los gauchos, los hombres recios españoles mataban el frío con aguardiente.

Un beso.

Soledad.

begoyrafa dijo...

Con las bebidas me pasa lo mismo que con el tabaco. Tienen una estética que me atrae pero un sabor que me desagrada. Todo por culpa del maldito cine y de la maldita literatura.
Un abrazo
Rafa

Cigarra dijo...

Puede ser una buena manera de inmunizar a los niños contra el alcohol. Lo malo es si, en lugar de odiarlo, les gusta la experiencia. Mejor lo dejamos...

Merche Pallarés dijo...

Esta anécdota tuya me ha recordado una que me contó mi ex-Fernando (el padre de mis hijas). Cuando era pequeño había una bebida dulce que a el le encantaba (una especie de Quina Santa Catalina que no sé si existe en Argentina), una tarde, sigilosamente fué a la cocina, cogió (bueno, agarró) el frasco y se pegó un lingotazo sin saber que una de las chicas de servicio había metido un líquido caustico en esa botella. Se iba muriendo. Vino el cura a darle la extremaunción. Un dia llegó el huevero--que no huevón--(el que vendía los huevos a la familia...) y le trajo un cesto repleto de naranjas que dejaron en el cuarto del moribundo... Al dia siguiente, Fernando estaba como ¡una rosa! Se había comido todas las naranjas con cáscara y todo... ¡Se salvó! ¿Te imaginas? Fué un milagro. (Ahora que lo pienso, ésto me hubiera dado para un post...). Besotes, M.

Reina dijo...

Jajajaja, Marcelo! ¿Sabes, a mi me pasó con vino blanco? Era pequñita, hacía muchísimo calor (en julio, jeje) y venía de correr y jugar con mis amigos; no me fijé y..., creo que también debí llamar a mi madre.

Besitos

fritus dijo...

Meenorca...una isla balear, vecina a la mía, perteneció durante casi un siglo a la corona británica antes de ser recuperada por España...en ese tiempo aprendieron a fabricar una ginebra cojonuda, (de la marca Xoriguer) que es la que yo usualmente bebo...
es curioso lo de la fascinación de los británicos por el Gin...en la epoca en que eran un imperio colonial, y tenían posesiones en Africa, o en la India...para evitar los contagios de malaria, bebían tónica, que contiene quinina...pero como así solita les debía aburrir bastante...nació una de las maravillosas aportaciones británicas a la civilización...el puñetero gin-tonic...
coño, tanto escribir me entran ganas de soplarme uno, con su rodaja de limón y sus dos cubitos, por supuesto...
un abrazo

manu dijo...

yo tampoco soy partidario de la ginebra.

un par de veces la tomé...pero no hubo caso. tal vez sea demasiado fuerte..no lo sé...pero tiene un sabor que mi paladar (quizá demasiado fino) repele al segundo.

lo de pelar con cuchillo...bueno....si no tomo ginebra...imaginate el resto...