sábado, 11 de mayo de 2013

Los peces


Por qué será que aún los peces
muerden impasibles sus anzuelos?

Mientras me hundo a lo profundo
De mis cosas
Olvidé que en cualquier parte
De aquí abajo
El brillante metal  sigue esperando
Por los peces

8 comentarios:

esteban lob dijo...

Haré notar la observación a mis semejantes, para que dejen de morder el anzuelo y los humanos deban comprar carne de vacuno, tanto más cara.

Firma: El pez espada.

SIL dijo...

Debe haber cierta clase extraña de placer en el dolor y el cautiverio.

Hay metales irrestistibles, y no se evalúa el riesgo, ni el tamaño de la herida.


Le mando un beso, Marce.



SIL

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El hombre es el unico animal que sabe que tropieza con la misma piedra.
Y que lo acechan anzuelos.
Claro que puedo equivocarme, pero podría ser una conclucción al leer tu texto.

Miriam Tessore dijo...

Por qué será que todavía
los peces muerden impasibles
sus anzuelos?...

yo siempre me pregunto porqué las vacas nunca se rebelan cuando marchan hacia el matadero

un abrazo Marcelo

miralunas dijo...

cuando logre liberarme del anzuelo que tengo enganchado en el labio superior y que me pellizca el alma, ensayo una respuesta, le prometo.
abrazo

Reina dijo...

Hola... mi poeta imperfecto preferido...... hace rato que ando alejada de los blogs... de casualidad leí el título de tu entrada... "Los peces" y si hay algo que me puede, son los peces... me alegro mucho, me trajo de vuelta a tu hermosa poesía... y a tu maravillosa selección musical... :)

"Por qué será que todavía
los peces muerden impasibles
sus anzuelos? "

Porque los peces ansían volar... y aún creen que mordiendo el anzuelo, los puedan llevar al cielo... :)
Lo digo con conocimiento de causa... me siento medio pez...

Un placer volver a leerte...
Un beso grande
>(((º>

Amapola Azzul dijo...

Bonito blog, bonita entrada, besos.

இலை Bohemia இலை dijo...

Creo que están cansados de estar mojados todo el santo día, creo que ven el anzuelo como oportunidad de cambio...y...una vez fuera creo que añoran el mar...