jueves, 23 de mayo de 2013

Continente libros

Se me desordenaron los libros de la biblioteca. Esa  manía de buscar algo y dejar apoyado el volumen en la mesa, sin devolverlo a su lugar. A veces aprovecho los más gordos a manera de pesas o de banquito, ya que están paseando. Nada tremendo debiera costarme, es apenas mover un peón, ponerlos de nuevo en la fila, aunque tenga más libros que estantes.
Dentro de los libros, papelitos. Con un argumento no concretado, una cita olvidada; un boleto de colectivo, una apuesta de quiniela, cuentas pagas; o un número de teléfono críptico, sin ningún nombre (y si llamo a ver quién es?) El comienzo magistral de un cuento de nunca acabar, o una poesía escrita en una servilleta. Un asunto de trabajo que tenía pinta de esencial pero ya no. Monedas no hay, billetes tampoco (Borges guardaba ahí su dinero y mucha plata se le extraviaba luego en los glaciares del olvido) Una foto con mi viejo y sus amigos, que creía perdida, reaparece dentro de un libro que no leí.
De todo hay en mis libros, además de subrayados propios y ajenos (¿qué le habrá visto a esta frase? ¿Por qué no marcó esta? ¡aquí sí que acertó!) y antiguas dedicatorias perdidas (cartas, ya no)

Me gustaría que un día sucediera al revés. Y así, al abrir la cuenta del teléfono, me tropezara con Las flores del mal. O que el colectivero me diera junto al boleto un viejo ejemplar de Los verdugos. Y en la agencia de quiniela, después de haberle puesto diez pesines al doble cero asomara, tímido, un cuento de Cortázar.

A lo mejor no di con los lugares correctos, vaya uno a saber

9 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Los argumentos empezados, la mayoría por lo menos, está prolijamente guardados. Sólo que no sé como desarrollarlos.
Sí entiendo lo de buscar un libro, sin saber donde lo dejé.
Sería bueno que fuera al reves.

esteban lob dijo...

Y es peor todavía, cuando no recordamos la trama (a mi edad por lo menos) y al revivir esas notables emociones antiguas, descubrimos que...faltan páginas.¡¡¡¡¡

SUREANDO dijo...

Me encantó el título, Marcelo: "Continente libros" yo soy ordenada con mis libros, pero me van faltando estantes, ya no hay verticalidad en ellos, algunos duermen boca abajo hace meses, otros soportan el peso de sus compañeros hace años. A veces subo a la biblioteca, tomo distancia y los contemplo. Se enfrentan unos a otros, los infantiles con los de historia, las novelas con las biografías, los ensayos, las pesadas enciclopedias, por allá los de Medicina (un estante entero de mis hijos)pero por acá cerquita de la entrada, me recibe la poesía, ese estante nunca permanece quieto ni acumula polvo, siempre está en constante actividad y movimiento. Lo que hay dentro de ellos daría para una larga entrada, hay todo lo que tú narras y mucho más, recetas, papeles de bombones, decenas de marcadores de libros... Me encantó esta entrada. Un abrazo de "caracol"

miralunas dijo...

ando en falsa escuadra, sabe? así que me ha hecho moquear, no sé.
pero ese paréntesis (cartas, ya no) me moviò la estantería, igual que eso de desear lugares que me parecen que no existen.
abrazo extrañoso, Cronista!

Jo dijo...

ay!... me encantas,.,,

SIL dijo...

Como le contaba en el feisbuc, el mundo del revés que Ud plantea es irresistiblemente bello.


Le mando un beso, Marcelo.



SIL

Amapola Azzul dijo...

Las cosas siempre están todas en el lugar correcto a veces pienso que los que no estamos en el lugar correcto somos las personas.

abrazo, un placer leerte. Beso,.

Malena dijo...

Definitivamente, el mundo no es justo.

Ya querría yo que en lugar de una factura de la luz me llegara un libro todos los meses!

Anónimo dijo...

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