domingo, 9 de noviembre de 2008

Un paseo por La Boca (2) Benito Quinquela Martín



En el Buenos Aires de los fines del siglo diecinueve es tiempo de inmigración masiva y pobreza. Una madre llega hasta la calle Expósitos 1466 que hoy es la Avenida Montes de Oca número 40 , y deja a su bebé. Eran seis las hermanas de la caridad encargadas de cuidar a los pequeños. Tres niños son abandonados por día producto de la gran crisis económica que vive el país. Según un acta de los archivos del Hospital General de niños Dr. Pedro de Elizalde llevaba el numero 447. Fue bautizado el 21 de Marzo, día de San Benito, con el nombre de Benito Martín, que era el apellido que se le colocaba a los niños Espósitos. En el orfanato a la edad de 7 años fue adoptado por Manuel CHINCHELLA, un genovés que había trabajado en Olavarría y que cargaba carbón. Su padre adoptivo estaba casado con Doña Justina Molina. Esta mujer analfabeta le brindó todo su amor y cuidó a Benito Chinchella Martín. A los 29 años cambió la grafía de su nombre por las confusiones y problemas que le generaba ya que a Chinchella le apodaban burlonamente “chinche”, además los genoveses lo pronunciaban Quinquela, por eso pasó a llamarse BENITO QUINQUELA MARTÍN. Su origen humilde le llevó a desempeñar los mas variados oficios, entre ellos carbonero y el de estibador de puerto que lo inspiró para plasmar e inmortalizar en la tela las imágenes del puerto de la boca y del riachuelo como el centro de su obra. Vivió con sus padres hasta que ellos fallecieron a los 78 y 84 años. Con sus primeras ventas les compró la casa y la carbonería donde trabajó de niño, y luego compró los mejores terrenos para construir una escuela para 1.000 niños, un lactario donde las amas de leche dieron alimento a los niños abandonados o pobres, una escuela de artes gráficas para que se especializaran los niños del barrio y un instituto odontológico modelo y un jardín de infantes.

(Fuente: Carlos Constrintano)



La Orden del tornillo
Un grupo de artistas e intelectuales comenzó a darse cita en el Atellier de Quinquela, de la Vuelta de Rocha. Así fue como todos los domingos se reunían en ese lugar. En cierta oportunidad el ceramista y amigo de Quinquela, Lucio Rodríguez, llamado el poeta de las pátinas, le propuso una idea jocosa, divertida y fuera de lo común.
Consideró que los locos debían ser merecedores de honores y agasajos. Llamaron locos a aquellas personas cultoras de la verdad, del bien, y de la belleza de espíritu. Así nació en 1948 La orden del Tornillo eligiéndose a Quinquela Gran maestre de la Orden. Todos estos “locos”, fueron premiados y agasajados, dejando a un lado el cargo o jerarquía que dentro de la sociedad pudiesen ocupar. Entre ellos se encontraba a un número variado de personas que se desempeñaban como artistas, embajadores, benefactores, músicos, periodistas y poetas.
"La ceremonia consistía en una comida, una serie de humoradas y la entrega del Tornillo. Luciendo mi uniforme de gran maestre, con abundancia de jalones y orlado de simbólicos tornillos, entrego a los nuevos miembros de la Orden el diploma que los acredita como tales... y coloco con aparente solemnidad la preciada condecoración, consistente en un gran tornillo dorado, que pende de un cordón de color."
Alrededor de trescientas, fueron las personas a las que Quinquela les rindió homenaje a lo largo de esos encuentros.
Hace muchos años mi padre trabajaba en las oficina de un almacén naval en la Boca. Lo mandaron a llevarle unos papeles al viejo maestro, a quien no conocía. Quinquela ya era una celebridad mundial. Con su humildad de siempre lo hizo pasar a su casa, le mostró el museo, conversó un largo rato con él y le regaló un dibujo suyo…¡Igual que las celebridades de ahora! Este sábado entré a la Casa Museo del artista, y me imaginé a mi padre, subiendo nervioso las escaleras para cumplir con el recado, sin saber que don Quinquela lo iba a recibir como si fuera el hombre más importante del mundo.

Hay algunos críticos que consideran que Quinquela no es un pintor destacado. Para mi es el mejor pintor del mundo.

(Fuente: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)




Hace muchos años mi padre trabajaba en las oficinas de un almacén naval en la Boca. Lo mandaron a llevarle unos papeles al viejo maestro, a quien no conocía. Quinquela ya era una celebridad mundial. Con su humildad de siempre lo hizo pasar a su casa, le mostró el museo, lo invitó a charlar un buen rato y le regaló un dibujo suyo…¡Igual que las celebridades de ahora!

(Fuente: mi viejo)





En el almacén naval donde mi padre trabajaba en los años sesenta, también hacían reuniones similares a la del maestro y sus artistas, pero de tango. Así se daban cita cantores importantes de la época los sábados al mediodía, cuando cerraba el almacén. Dice mi papá que su empleador era muy generoso y nada faltaba en su mesa, y luego de la pantagruélica comida empezaba el sonido de los bandoneones...
Yo estuve allí de niño, pero apenas tengo el recuerdo difuso de una concurrida mesa del almacén...

(Fuente: mi viejo y yo)

12 comentarios:

Anita dijo...

Q bonita historia. Cuando vuelva a Argentina tengo muchos, muchos sitios a los que fotografiar y conocer un poco más a fondo. Precioso post. Muakk

SUSANA dijo...

Con Quinquela las cosas se ponen al revés: el barrio parece inspirado en su obra.
Un grande –otro más- que sufrió en vida la falta de reconocimiento (y aún sufre en la lengua y pluma de algunos críticos) y la mezquindad.
Quizás, como dijo el Poeta “"Para ver una cosa hay que comprenderla”

Muchas Gracias por tu homenaje, por la información y por compartir a tu papá.
Un abrazo.

marichuy dijo...

Marcelo

Interesante historia; ricos recuerdos y además, me encantaron los grabados que ilustran tu entrada.

Y tienes razón, ja, las "celebridades" de ahora (actualmente, cualquier papanatas que sale en la tv haciendo una telenovela es "celebridad" y "estrellita" y se siente, literalmente, parido por Dio) son igualitas de sencillas y humildes que el maestro Quinquela...

Un beso

SELMA dijo...

Apasionante este trozo de vida que compartes con nosotros Marcelo... Y emocionante... Yo también los encuentro muy lindos estos cuadros...
Ahora voy a por Boca 1.

Un beso.

Miriam dijo...

Estas entradas son las que te pintan de cuerpo entero. El amor a tu ciudad y a sus costumbre, el reconociemiento a los artistas que considerás grandes (aunque no los considere la historia)y el cariño a tu padre.
Es una buena mezcla que produce entradas tan amenas como esta.
Muy lindo Marce!!
Besos

gloria dijo...

Tienes unas fuentes maravillosas Marcelo! Qué visitas...
Gracias otra vez y ya no me quiero poner pesada pero es que... GRACIAS.

Mari Carmen dijo...

Es cierto, Marcelo, ya me hablaste de Quinquela, y qué obra tan hermosa tiene. Ese cuadro primero que has dejado es estupendo. Me encanta el colorido y el de este hombre también :)

Un abrazo y buenas noches, me voy a la camita.

Marcelo dijo...

Qué bueno Anita! Trato de mostrar las mismas cosas que todos conocen pero de otro modo. Hay una etiqueta "Buenos Aires" con esas intenciones.
Un beso

Susana: tus comentarios son siempre una fiesta. Y en efecto, todavía hay señores que fruncen el ceño ante Quinquela. Y a mí, que poco sé en estas lides, me ocurre como con los vinos: los divido entre los que me gustan y no me gustan. Y sanseacabó. Lo que diga la cátedra es respetable, pero no me van a decir cómo me tengo que emocionar...
Un beso

Así es Marichuy. Un ex participante de Gran Hermano se mueve como si fuera Bogart. Una modelo que apareció tres minutos por TV es la Monroe y un futbolísta con dos partidos en primera es Beckham. Y uno de los tres pintores más famosos de Argentina invita a un muchacho que no conoce a conversar y le obsequia un trabajo. Igualito, no?
Un beso

Gracias Selma! Nos vemos en La Boca 1
Un beso

Gracias Miriam. Aunque me parece que me salió un poco demasiado extensa. Pero uno de los personajes vos lo conocés. Y tu vieja lo cruzó al puente si mal no recuerdo...
Un beso

Gloria: pescaste lo de las fuentes! Pense que ya iban a pasar inadvertidas...
Gracias vos por tu lectura al detalle!
Un beso

Gracias por pasar Mari Carmen!
Que descanses

Marcelo dijo...

Y gracias todos los que llegaron hasta el final del paseo, algo extenso por cierto!

Fran dijo...

Marcelo,

Al final de este hermoso tour, me encanta lo que has hecho. Tu ciudad, ya sabes que la adoro, da para mucho, sus habitantes cultos la han desarrollado en lo que es. No puedo imaginar la felicidad de tu padre.

me habría encantado ver el dibujo, Muy intenso tu pintor, muy realista. Maravillosa la fuerza que le imprime a la figura humana.

Te mereces a Buenos Aires, le has rendido tributo maravillosamente bien.

Se valen peticiones?

manu dijo...

que groso quinquela carajo. cosa de grandes...actuar como nosotros, los terrenales.

Rachel dijo...

un placer visitar contigo ese apasionante lugar y con toda esa información de primera mano, bonita excursión

besos