viernes, 9 de octubre de 2009

Requiem para el Cementerio de los Ingleses


Donde ahora hay una plaza había un cementerio
recatado y silvestre, casi familiar, íntimo
vecino de la clásica silueta proletaria
del Mercado Spinetto a cuyo gris tejado
en cada primavera vuelven las golondrinas
(¿Es posible? Es el mismo mercado de mi infancia)

Yo miraba con ojos de niño fascinado
esas tumbas severas de contornos floridos
y esas lánguidas cruces y las losas calladas,
ya con borrados nombres.


Una serenidad, una paz convincente,
fluía del conjunto de tumbas sin desvelo
que abandonaran seres a su vez ya finados.
Y más que un cementerio era un jardín profundo
como un pájaro del tiempo
en un rincón tendido, decoroso, del barrio.


A mi amiga Emily Bronté, la inglesa insólita,
le hubiera seducido ese lugar fantástico
sin memoria de muertos.
Indagar quienes fueron en la vida esos nombres
y dialogar allí con el Silencio.


Esta hermosa poesía de Raúl González Tuñón, llamada "Requiem para el Cementerio de los Ingleses" despertó mi insomne curiosidad. ¿Un cementerio donde había una plaza? ¿Cómo no conozco ese dato? Por suerte, la alusión al viejo Mercado Spinetto me dio la pista. Sin dudas la plaza tenía que ser la "Primero de Mayo", que se encuentra entre Pasco, Yirigoyen y Alsina. Pero, ¿no será una licencia poética de Tuñón? Para colmo por "Cementerio de los Ingleses" no encontraba nada. Finalmente los notarios me dieron la solución: En "Las Casas del Colegio" los escribanos cuentan la historia de la plaza que está enfrente de su edificio:
"Del otro lado de la calle Alsina, en la actual Plaza Primero de Mayo, se encontraba el Cementerio de los Disidentes, también llamado Cementerio Inglés. Nos resultó difícil precisar la fecha en la cual se dejó de utilizar como tal, pues algunos historiadores dan como válido que no existía a comienzos del siglo XX; sin embargo, hemos encontrado registros en los catastros de la ciudad de 1.887 y de 1.905 que así lo afirman. Aunque también ofrecen datos, con diferencias de 15 años, sobre el momento en que comenzó su utilización como cementerio"...."A fines del siglo XIX, en 1.892, se prohibió su utilización, por lo que se cedió a los disidentes un sector del Cementerio de la Chacarita. Los cuerpos de los ya enterrados permanecieron allí hasta 1.923, fecha en la que la Municipalidad compra el terreno y lo convierte en plaza pública, trasladando los cuerpos de los enterrados a la Chacarita"
Raúl González Tuñón nació en 1.905, con lo cual los datos estaban corroborados. ¡Perdone don Raúl por la duda! Me queda la perplejidad de saber que donde juegan los niños, hubo muertos cuyo descanso fue interrumpido para trasladarlos a la Chacarita. ¡Ironía del destino! La plaza se llama "Primero de Mayo", día en que todo el mundo descansa...


Fuentes:
"El banco en la plaza" Raúl González Tuñón, Editorial Losada, 1.977
"Las Casas del Colegio" del Colegio de Escribanos (https://www.colegio-escribanos.org.ar/docs/lascasas_72dpi.pdf)

5 comentarios:

esteban lob dijo...

Si yo hubiera sido uno de esos muertos trasladados, me habría rebelado y mi desquite hubiera sido no dejar dormir tranquilos a mis verdugos, con apariciones constantes y tenebrosas.

Magah dijo...

Que mas le puedo decir Cronista!!
Sin palabras.

Besos

MAGAH

miralunas dijo...

ufa!
apariciones constantes y tenebrosas..., cómo yo para re-escribir ahora la historia que encontré en anotación marginal, en los registros de las casas del honorable colegio?


el Cronista es un capi di tutti!!!

SIL dijo...

Se dejarán las almas trasladar impunemente
como los cuerpos mutilados por el paso de la muerte ????

CRÓNICA, PERLA, PLACER,

TODO!!!!

ABRAZO gigante, caballero.

Blackberry dijo...

Impresionante! Me he quedado sin palabras... ¿cómo se traslada un cementerio? ¿Cómo se convierte en una plaza en la que juegan niños a todas horas?

Un saludo