- ¿Pero sabe cuánto significaba para mí, Señor Detective, esa foto con Zully Moreno? Yo soy un fanático del cine. Al final de su vida ella no salía casi nunca, y una noche del año 95 la encuentro en el hall del Maipo. Había un fotógrafo allí que cobraba cinco pesos la foto y por supuesto que le encargué una. Zully Moreno, mi amada Zully Moreno, y yo. Y para dar testimonio de ese momento mágico, para inmortalizarlo, tenía al fotógrafo providencial. Todavía se usaban las máquinas clásicas, el tipo prometió enviarme la foto por correo, junto al negativo. Como me inquietaba el incumplimiento le di veinte pesos de propina. La foto nunca llegó. Yo creo que la sacó sin el rollo. Un estafador de la peor especie, no me importan esos veinte mangos mugrosos. Zully murió hace diez años, ¿sabía? Y lloro todas las noches pensando en esa foto que no fue. De vez en cuando paso por el Maipo para ver si encuentro al tipo. Un viejo acomodador sintió lástima por mí y me dijo que una vez escuchó que el fotógrafo se iba a encontrar con alguien en el bar “El Vacío Existencial” El problema es que no sé donde queda ese bar, lo busqué por todas partes, y nada. Lo único que tiene que hacer Ud. es encontrar el bar y ubicar al fotógrafo. Se apellida Horowitz. No tiene que contactarlo ni traérmelo. Simplemente me llama por teléfono y me da la dirección del bar. Yo me ocupo del resto. Le parecen bien 5.000 como adelanto?
Por supuesto que le parecían bien. El Detective se fue al bar de Sandy. Tal vez ella lo hubiera oído nombrar. No lo conocía, pero le marcó a un tipo al final de la barra. Le decían Hemingway, tal vez por su barba blanca, tal vez porque le gusta beber. Por si fuera la segunda opción el Detective le convidó un whisky. El viejo Hem resultó un tipazo, aunque le dijo algo muy extraño
- El Vacío Existencial es difícil de encontrar porque es una creación mental. Un cliente está, por ejemplo, un domingo lluvioso de invierno frente un café, toma conciencia de su infinita soledad y las gotas que se deslizan por el cristal empañado son sus propias lágrimas internas...Se tilda, y aparece en el Vacío Existencial…
Hemingway terminó su whisky y se largó. El Detective se sintió más solo que nunca. Buscó a Sandy con la mirada. Ella no podía ayudarlo, el bar estaba repleto. Miraba el fondo del vaso con una tristeza infinita. Vio que una lágrima golpeaba el hielo a medio derretir y cerró los ojos un segundo. Cuando los volvió a abrir vio, reflejado en el espejo del fondo de la barra, el extraño letrero de la puerta:
ЄԼ ƔƛƇƖƠ ЄҲƖƧƬЄƝƇƖƛԼ
Le iba a preguntar al barman por Horowitz , el fotógrafo, cuando vio a un tipo sentado en la mesa de la ventana con una vetusta cámara a su lado. Parecía muy deprimido y era entendible, recordó cómo se llega a este bar. Jugaba nerviosamente con la cámara, la abría y cerraba, no tenía rollo. No podía creer lo simple que estaba resultando todo. Le pidió al patrón el teléfono y llamó a su cliente. Le contó la historia de Hemingway de un tirón y le cortó, no tenía ganas de explicarle cosas inexplicables. Sabía que finalmente el tipo lo aceptaría con tal de encontrar a Horowitz . Se preguntó a quien mandaría su cliente a terminar con el asunto. Los cinéfilos no suelen resolver cosas como estas con sus manos. Una hora después, por el espejo de la barra, vio entrar al Zurdo. Iba acompañado por otro tipo que traía un maletín de herramientas.
- Sabía que eras un sentimental, Detective. ¿Te sorprende que yo también lo sea? Te presento a Jack Vodka, está conmigo en esto.
No hubo más tiempo para conversar. El fotógrafo subió las escaleras en dirección al lejano baño. Atrás lo siguieron, disimulando, el Zurdo y su amigo Jack, quien impaciente, sacó un serrucho del maletín. Parece que iba a ser un trabajo a fondo. El detective apuró el whisky y sintió deseos de largarse. Pidió la cuenta y se puso de pie. Pero había un problema: el viejo Hem la había explicado como llegar al Vacío Existencial, pero no la manera de salir de él. Detuvo la cuenta y pidió otro whisky. Era cuestión de pensarlo un poco. Algo se le ocurriría.

La poderosa frase "El Vacío Existencial es difícil de encontrar porque es una creación mental. Un cliente está, por ejemplo, un domingo lluvioso de invierno frente un café, toma conciencia de su infinita soledad y las gotas que se deslizan por el cristal empañado son sus propias lágrimas internas...Se tilda, y aparece en el Vacío Existencial…", el mismo bar, Jack Vodka y Hemingway, son personajes de Miguel Angel Bruno del blog VIVENCIA: http://mikelbruno.blogspot.com/2010/08/principio-de-acuerdo.html
Allí pueden encontrarlos a todos. En cuerpo y alma.










1939 - Liv Ullman (FOTO), actriz.




