miércoles, 2 de julio de 2008

Una secta peligrosa



Tengan cuidado. Si andan por la pacífica ciudad de San Bernardo, balneario bonaerense de clase media con pretensiones, estén alertas. Hay una secta que le quiere lavar el cerebro a nuestros niños. Se encuentra en las calesitas de los parques de diversiones. Por si existen ramificaciones internacionales, me estoy refiriendo a los tiovivos o caballitos.
Están capitaneados por un joven moreno, de pañuelo negro en la cabeza y sonrisa angelical. La maniobra de captación consiste en ofrecer gentilmente media docena de sortijas a los párvulos que han subido, sin ningún tipo de dificultad, para asegurarle a la mayoría una vuelta extra.
Pero sabemos que desde tiempo inmemorial, calesiteros como Don Luis, el de las fotos, disponen de una sola sortija por vuelta, y se la lleva el que tiene más habilidad para quitársela. El sabor de ganarla tiene ribetes de hazaña, y la vuelta extra vale más que un viaje a la Polinesia.
En cambio, al ser regalada masivamente, produce el efecto contrario, según he podido comprobar. Y así, los niños generalmente ya no demuestran interés en dar la vuelta gratis.
Eso es peor que los carruseles, donde jamás ofrecen sortijas.




Para poner en un ejemplo la gravedad del asunto, es parecido a la relación que tienen con el dinero los niños de las familias pudientes.
No saben lo que es el ansia, porque juguete que le señalan al padre, juguete que tienen de inmediato.
En cambio el pibe sin tantos recursos, pasa todos los días por la juguetería, y desespera por ese camión un tanto pobretón. Y cuando llega la víspera de su cumpleaños, no duerme pensando en que tal vez mañana se dé el milagro.
Y si finalmente aparece el juguete tan deseado, el mundo no tiene límites…(yo sé de qué estoy hablando)
Por eso, volviendo a la amenaza que aquí denuncio, tengan cuidado.
Estos sujetos quieren alterar el Orden De Las Cosas. Son tan peligrosos como el peor de los delincuentes.
Les quieren sacar el deseo a nuestros chicos.
¡Ya lo saben!

(Nota del autor: parece que la sortija es un invento argentino. Para indagar más acerca del asunto, si no lo hicieron arriba, sólo hace falta cliquear aquí y aquí)


16 comentarios:

Miriam dijo...

Ninguna duda, la sortija hay que ganársela! y la calesita es como la vida, circular, a veces monótona y a veces gloriosa...
La gloria llega, claro cuando te sacas la sortija!
Y en la vida? la gloria cuando llega?

begoyrafa dijo...

Hoy no voy al fondo de lo que denuncias, hoy me quedo con la forma porque me encantan esos carruseles de los que aquí carecemos, me encanta la palabra calesita y calesitero y me gusta ese don Luis de la foto.
Un abrazo
Rafa

Cecilia Alameda dijo...

Ver el mundo mientras das vueltas en un caballito de cartón... eso es parte de la magia de ser niño. Y conseguir la sortija, una proeza para ellos.

brujaroja dijo...

Desconozco el asunto de la sortija. Aquí, al menos cuando yo era pequeña no existía. Y sí: es muy peligroso. No más que lo que muchos padres hacen con los niños: venga sortijas en todos los dedos... No hay posibilidad de desear nada, porque todo está. Y si un día algo no se consigue, la frustración se convierte en una enfermedad mental grave. Me han dicho que las consultas de los psiquiatras están llenas de adolescentes incapaces de encarar la primera dificultad con la que se encuentran, el primer "no" (una chica que no quiere salir con ellos, una dificultad cualquiera...)

Camille Stein dijo...

el deseo cumplido sin demora, inmediato y sin espera, destruye la ilusión y los sueños del niño... y los convierte a su vez en adultos desgastados

el camino para la consecución del deseo, ahí está la belleza del misterio

un abrazo

Marcelo dijo...

Miriam: yo creo que tu mano y tus ojos están bien abiertos. Y la sortija está llegando!
Un beso

Rafa: siempre vas al fondo de las cosas, aún cuando lo querés evitar! Porque la forma de su calesita es su fondo.
Un abrazo

Cecilia: Yo tengo unaniña de casi seis, y hemos entrenado el movimiento pacientemente. Y cuando la consiguió por primera vez, su expresión fue impagable. Y ocurre cada vez que la obtiene.
Un beso

Marcelo dijo...

Así es Bruji, no están preparados para la frustación cuando antes nada les ha costado. Y anoche, cuando preparaba el texto, me encontré con la sorpresa de que la sortija no existe en casi ningún otro lado. Esa direfencia le da al juego un sentido completamente distinto.
Un beso

Totalmente de acuerdo Camille! Somos los padres los que tenemos que dosificar eso, y no caer en la tentación de darles todo lo que podemos.
Un abrazo!

Gatadeangora dijo...

No se lo que es eso de la sortija...pero todo lo que se dá en demasia no es bueno nunca.
Besos

Mari Carmen dijo...

Marcelo, qué buenos recuerdos me ha traido la visión de ese tiovivo :) Eran parte de nuestra niñez y aún hoy,cuando viajo a Francia y veo esos carruseles tan maravillosos me entran ganas de montar en uno de los caballitos. Lástima que no tengo la excusa de acompañar a un nene pequeñito para subir :)

Estoy un poco perdida últimamente, lo sé, pero es que estamos en casa de pintura (y es tremendo tener pintores en casa, estoy ya desesperada después de una semana de tener todo manga por hombro, como decimos aquí), en el trabajo con las notas finales del curso y casi preparando ya las vacaciones, que estoy deseando de tomarlas.

En fin, que no sé si podré dejar muchas entradas más en los blogs, al menos quiero dejar el viaje a Granada, en Vida y Sendero.

Un abrazo y gracias por este texto tan lindo que me ha traído tan buenos recuerdos.

Sureando dijo...

Cuánta verdad tiene esta entrada.
Cuando era niña debía esperar la navidad o mi cumpleaños para recibir un regalo, tal vez esa muñeca o un par de zapatos nuevos.
La excepción era cuando estaba enferma, ahí me llegaban libros y revistas extras.
Mis hijos fueron criados con el mismo método y me han dicho que a pesar de ser profesionales y tener el poder adquisitivo que antes era escaso, ellos criarán a sus hijos de la misma forma. Para mí, eso constituye todo un éxito, es el ansia de hacerles conseguir la sortija.
Felicitaciones por esta entrada.

Marcelo dijo...

Gata, espero que hayas entrado adonde indiqué para conocer un poco lo de la sortija...
Un beso!

Hola Mari Carmen! Pero si además es en un país extranjero...Subite al carrusel vos sola! Y esperamos verte pronto...
Un beso

Sureando, dime que en Chile también hay sortija. Me gustaría que así fuera.
Un saludo

Sofía V. dijo...

Lo único bueno de la calesita era cerrar los ojos y sentir el movimiento. La sortija era mi pesadilla, una sola vez en mi vida la saqué. De niña era extremadamente tímida y odiaba llamar la atención y por eso una sola vez gané la vuelta extra...
Las dos fotos de abajo las sacaste vos?? Me gustan!
Gracias por pasar por mi página, buen finde!

Marcelo dijo...

Hola Sofia. Tu comentario refuerza mi idea que el placer de unos es el tormento de otros. Mentirte o desilusionarte? Desilusionarte (porque igual, después de la mentira siempre viene la desilusión) esas fotos hermosas no pueden ser mías.
Buena semana!

Soledad Sánchez M. dijo...

Muy curioso lo de la sortija. En mi caso siempre tuve terror a los caballitos del tiovio (sus caras brillantes y pétreas, sus belfos dilatados...) y solamente me atreví a montar en el coche de bomberos...

Me encantan tus escritos, siempre puedo aprender algo.

Un beso.

Soledad.

Marcelo dijo...

Muchas gracias Soledad! Y es curioso lo que vemos cada uno de nosotros de la misma imagen.
Un beso

Caminodelsur dijo...

Marcelo , buena como todas esta entrada que rescata el defender la inocencia infantil y conservar y mantener por eel mayor tiempo posible la capacidad de asombro.
La calesita de mi blog es de tu tierra especificamente está ubicada en los maravillosos bosques de Eseiza.
En mi pais no existe la sortija, tampoco lugares para el descanso y el disfrute público como los bosques.


Saludos cariñosos