miércoles, 6 de agosto de 2008

Mi bisabuelo Emilio, el exiliado político, y mi abuelo Florentino, asturiano y peronista




A principios de siglo pasado llegó a Buenos Aires mi bisabuelo Emilio Suárez, huyendo.
-¿Por razones políticas? Le pregunté una vez a mi padre, saboreando por adelantado el placer de llevar en mi sangre ideales de libertad.
En realidad no venía huyendo de la política, sino de un político, por un problema de faldas muy embarazoso. Y era con la hija de un alcalde asturiano, estando él ya estaba casado y con niños. Entonces la familia se vino para Argentina. Todos los parientes pusieron dinero para pagar los pasajes de barco, que eran carísimos. Pero se trataba de una cuestión de vida o muerte. Con tanta prisa fue organizado el viaje, que la hija mayor de la familia se quedó en Asturias al cuidado de su abuela, ya que se suponía que mi bisabuelo regresaría cuando todo se compusiera, lo que nunca sucedió.
Cuestión que se afincaron en la provincia de Buenos Aires, a más de trescientos kilómetros de la capital, en medio de la llanura pampeana.
El bisabuelo asturiano se consiguió un trabajo en el ferrocarril, y luego de contribuir al crecimiento demográfico de nuestra Argentina con 9 hijos más, se subió a su tren, y nunca más volvió.
Con él llegó mi abuelo Florentino y un hermano de cuatro años. El tenía un año. Siendo tan pequeño, ningún rastro quedó de España en su persona. Trabajó en una estancia de herrero y fue un peronista leal hasta el día de su muerte. ¿Quién podía hacerle entender que muchos creían que su líder era un fascista amigo de Franco y Mussolini? él sólo veía al hombre que limitó su trabajo a ocho horas por día, y además impuso las vacaciones y el sueldo anual complementario (aguinaldo) Gracias al General podía volver a su casa todos los días, en vez de vivir en la estancia y ver a su familia una vez por mes.
Hablar mal de Perón en la mesa del abuelo era una blasfemia, que mi padre religiosamente cumplía cuando íbamos al campo a visitarlo. Recuerdo los gritos y a mi tío tratando de conciliar a los irreconciliables…
Mi padre, en el año 1.953 se fue del pueblo a la gran ciudad, a la pensión que aparece en la foto y que actualmente está casi intacta. Allí conoció a una malagueña recién bajada del buque “Juan de Garay”, que es mi madre.
Pero esa es otra historia.



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25 comentarios:

Selma dijo...

Con cuatro pinceladas has retratado a la perfección como fue el inicio de la vida de tu familia en tierras argentinas... Y creeme, es muy interesante. Este Bisabuelo tuyo, menudo Don Juan era y prolífico, si he contado bien son 11 los hijos que tuvo... :-O
En cuanto a la comidas "en compañia" de Perón, épicas...

Hoy he sido la primera en comentar... Porque no espero la actualización de mi Blog para venir a visitarte y de paso escucho la música que nos propones...

Un beso Marcelo.

Camille Stein dijo...

otra historia que también será contada, no ? :)

siempre es una delicia leerte, y cuando se trata de tus orígenes... entonces el sabor de lo verdadero hace tus palabras insuperables


un abrazo

begoyrafa dijo...

Qué historia tienes ahí para contar. Tu bisabuelo asturiano era todo un personaje.
Me gusta también la descripción de tu abuelo y de su peronismo. No podemos olvidar nunca (como aquí en España con Franco) que hay personas que, sin meterse en cuestiones políticas,ven las cosas de otro modo. Y ya tengo ganas de saber la historia de esa malagueña y de tu padre y de cómo se hizo seguidor de Vélez y de... a qué esperas Marcelo.
Un abrazo
Rafa

Laura dijo...

Muy interesante, Marcelo. Sería importante que historias como esta fueran leídas por muchos españoles que rechazan la llegada de inmigrantes. Somos un "pueblo emigrante enfermo de amnesia".

Martona dijo...

Marcelo
la historia de miles de "gallegos" que no hace tantos años tuvo que dejar su tierra e intentar buscar una vida mejor.
Paradojas d la vida, ahora la vuelta fue al reves, pero a los "gallegos" nos tiene que quedar la mala conciencia de que no fuimos tan gratos anfitriones como fueron ustedes en otra epoca.
Interesante, muy interesante.
Mils de petonicos, sempre.

brujaroja dijo...

Creo que ya te he comentado alguna vez si conocías una serie de televisión que se emitió aquí, dirigida, si mal no recuerdo por Campanella, y que cuenta la historia de una emigración de ida y vuelta: un asturiano que se va a Argentina, y su hijo que posteriormente vuelve a España. Es una historia tan repetida y a veces tan triste, tan injusta...
Ahora bien, aparte de las consideraciones puramente sociales: pedazo de historia y pedazo de personajes que tienes ahí...
Y en tu voz, con tus palabras, se convierte en memorable...
Me quedo aguardando nuevas entregas...

Euphorbia dijo...

Esta historia de tu familia daría para iniciar una novela. Lo de tu bisabuelo, emigrando por problemas de faldas tiene mucha enjundia.
Me encanta la sencillez y claridad con la que escribes.
Un beso

Merche Pallarés dijo...

Querido Marcelo, ¡PRECIOSO! el relato. Entiendo porque tu abuelo estaba agradecido a Perón por lograr unas condiciones de trabajo más justas. A Bruji decirle que empecé a ver esa serie magnífica, dirigida por Campanella, y que no duró mucho... una lástima porque eran unas historias bellísimas. Mi corazón SIEMPRE estará a favor de los emigrantes e inmigrantes. Lo que está pasando en España actualmente es de lo más injusto que pueda ocurrir... Qué pronto se olvida que fuimos un país de emigrantes dónde los países acogedores, como Argentina, nos dieron la oportunidad de prosperar cuando era un país de bonanza... ¡Qué desagradecidos somos! Besotes, querido Marcelo, un post entrañable, M.

Merche Pallarés dijo...

Por cierto, querido Marcelo, ¡me muero por saber la historia romántica de tus padres! Por favor cuéntala. Seguro que tu madre era un bellezón andaluz (suelen ser MUY guapas). Besotes, M.

SUSANA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
m.eugènia creus-piqué dijo...

Hola chico guapo, ya estoy aquí,bonita historia la de tu familia, vaya,vaya con el bisabuelito, que espabilado que era, le iban las faldas y a lo loco !
Que bonito el saber de nuestros antepasados y poderlo explicar a los demas.

Cecilia Alameda Sol dijo...

En esto tienes que seguir investigando porque hay para hacer un libro de la memoria de tus antepasados. Tienes que buscar datos, cartas, fotos en periódicos... y contárnoslo luego, claro está.

Mafalda dijo...

mi madre también es malagueña!!!! algo más en común..... besitos

MARICHUY dijo...

Marcelo

Caray, tu abuelo debió ser un tipo sumamente interesante... de esos que ya casi no hay.

Saludos

A México, en los años 30's y 40's llegaron muchos grandes españoles, casi todos exiliados políticos de la dictadura de Franco...

Marcelo dijo...

Uno nunca sabe. Yo pensé que podía ser un plomazo familiar, y sin embargo les ha gustado. Uno nunca sabe. Mejor dicho, las cosas que merecen menos expectativas de parte de uno, son las que le dan mayores satisfacciones. Muchas gracias por lo que me dijeron! Y las historias de inmigrantes, son historias de todos...

Cecilia Alameda Sol dijo...

Digamos que hoy te dedico un texto.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Digamos que hoy te dedico un texto.

Sibyla dijo...

Siempre me gustó remover en la historia de mis antepasados, como tú has hecho hoy...

Ahora toca conocer la bella historia (sin duda) de esa pareja formada por tu padre y esa malagueña, llena de gracia andaluza, recién llegada a ese país grande y hospitalario como fue
Argentina.

Un abrazo Marcelo:))

Only dijo...

Opino lo mismo, Marcelo: lo que nos merece menos expectativas es a veces lo que más aprecian los demás. Yo lo he comprobado, y sigo sin entenderlo...por eso sigo de momento con el blog..jaaj.En serio.

No logro captar qué es lo que ven los demás cuando visitan el mío, por ejemplo. Es un misterio.
Sería un buen tema de debate, si se pudieran poner en común las experiencias de cada uno con sus blogs...

( Por cierto, en una entrada que hice el 5 julio, puse precisamente una foto del "Juan de Garay", por si te interesa
http://onlymaryonly.blogspot.com/2008/07/maletas-de-agua.html )

Pero narras muy bien la historia, que es bonita , y además despierta muchas preguntas, además de sonrisas ( jeje ).

Cuando quieras , continúa..:)
Un abrazo.

Anikin dijo...

Pero esa es otra historia que será contada en otra ocasión... que Ende.
Pues a ver si nos la cuentas, me quedo con la intriga...
Besazo

Miriam dijo...

En menudo lío te has metido Marce, que te piden más!! Hermoso relato y aunque muchas de estas historias las escuché en la familia, escritas por vos tienen otro color.
Bueno, aquí estamos esperando como sigue, ahora tienes que llegar a tu nacimiento... o no?
Besos

angela dijo...

Marcelo, estoy segura de que ellos están orgullosos de tí, por transmitir con tanta ternura lo que entonces probablemente era un drama. Gracias Marcelo, por tus vivencias y por tus entrañables recuerdos. A veces, la vida nos empuja a sobrevivir y tu abuelo lo hizo. ¡Precioso ejemplo el de tu padre!. Un abrazo.Angela

TOROSALVAJE dijo...

Que historia más interesante. Al leerla he tenido la sensación de que las vidas de nuestros progenitores eran más intensas que las de ahora, no sé a que es debido pero tengo esa percepción.

Saludos.

Antón de Muros dijo...

Muy buena historia, Marcelo.
¿Sabés? mi abuelo era gallego y mi abuela... ¡asturiana!
Por cierto, la serie de la que hablan creo que se llama "Vientos de agua" y se vende en CD en los kioscos de Buenos Aires.

Un abrazo.

Antón.

LA MUJER INVISIBLE dijo...

O sea..que tienes sangre andaluza y asturiana por tus venas??? vale...ahora lo entiendo todo...¿y de Gijón precisamente??
Nunca he creido en las casualidades, y últimamente menos que nunca...

Realmente estoy fascinada...