lunes, 25 de agosto de 2008

¡Saravá Bossa Nova!


Música para esta entrada: desde Vinicius a Gal Costa
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En el año 1.986, con la mayoría de edad recién cumplida, mi amigo Cacho y yo nos fuimos de vacaciones, supuestamente a un balneario cercano a Buenos Aires. Pero luego de despedir a nuestros padres pusimos en marcha nuestro plan y nos tomamos un ómnibus que al día siguiente, y luego de más de 700 km, nos dejó en Paso de los Libres, Provincia de Corrientes. Cruzamos la frontera con el Brasil, y le preguntamos al vendedor de pasajes de la “Rodoviaria” de Uruguaiana adonde iba el primer ómnibus que salía. “Rio de Janeiro em vinte minutos” contestó ¿Y la distancia? 1.400 km…
Rápida resolución del asunto, ya que casualmente era carnaval. Tres días después de haber salido llegamos a la “cidade maravilhosa” Cuando llamamos a casa nuestras madres nos querían matar. Luego hablé con mi padre, viejo lobo de mar, y me dijo que tuviéramos cuidado, pero que Rio de Janeiro, veintiún años y carnaval se da una sola vez en la vida.
El asunto es que los quince días se pasaron volando (no sé como será Ibiza, pero esto fue increíble…) y el departamento que habíamos alquilado había que devolverlo. Por otra parte a esa altura los cruzeiros eran muy escasos, y el dueño nos recomendó pasar los cuatro días adicionales que nos quedaban para volver en la casa de una abuela, que por muy poco dinero nos alquilaría un cuarto. Pero claro, ya no era en Copacabana, sino en el Rio profundo.
Del viaje solamente contaré esto, porque justifica otra entrada: me había comprado un disco de Gal Costa con Caetano Veloso y moría por escucharlo. Por supuesto que era de vinilo, y le pregunté a la simpática señora si tenía tocadiscos. Me dijo que sí, y además nos preguntó si ya habíamos probado la “feijoada”. Ante nuestra total ignorancia, nos invitó a almorzar y probar el típico plato brasileño. Mi amigo me miró de reojo, habíamos arreglado con unas chicas para las dos de la tarde. Le dije que eran las diez de la mañana, que la anciana almorzaría temprano, que no podíamos despreciarla, que nos sobraría el tiempo.
Mientras armaba el tocadiscos algo destartalado, llegó el novio de la abuelita. Y se puso a hablar de samba, de escolas, que ya conocíamos del sambódromo. ¿Y escucharon bossa nova…?
Nos sirvieron un pantagruélico almuerzo con exquisiteces de todo tipo regadas con cerveija.
Luego, postres caseros inolvidables y cachaca, y mientras tanto el hombre se puso a revolver en la casa, buscando viejos discos. Y aparecieron Joao Gilberto, Tom Jobim, Vinicius, Baden Powell... Se hicieron las cinco de la tarde y nunca llegamos a la cita. Seguíamos escuchando esa música única, comiendo y bebiendo…





Un día como hoy pero hace cincuenta años, Joao Gilberto sacaba a la calle un disco simple con una canción de Tom Jobin y Vinicius de Moraes ya conocida, pero por él interpretada en forma completamente distinta: “Chega de saudade”. Del lado “B” tenía “Bim Bom”
Cada vez que este caballero viene a Buenos Aires lo voy a ver como si fuera el Dalai Lama, ya que fundó uno de los movimientos musicales “mais grandes do mundo”: la bossa nova.
Hablando de la aparición de ese disco, dice Caetano Veloso en su libro “Verdade Tropical” (traducción lamentablemente en manos del cronista) “Yo tenía 17 años cuando oí por primera vez a Joao Gilberto. Todavía vivía en Santo Amaro (Bahia), y fue un colega del gimnasio quien me mostró la novedad que le pareció extraña y que, por eso mismo, él juzgó que me interesaría. -Caetano, a vos que te gustan las cosas locas, precisás oír el disco de ese sujeto que canta totalmente desafinado, la orquesta va para un lado y él para otro”…“En Santo Amaro escuchábamos a Joao Gilberto en el modesto bar que nosotros llamábamos de “Bubú” por causa del negro gordo que era dueño del bar. El compró el primer disco de Joao, Chega de Saudade –el disco inaugural del movimiento- y lo ponía repetidas veces. Primero, porque a él mismo le gustaba, y después, porque él sabía que nosotros íbamos ahí para oírlo. Eramos un grupo pequeño: cuatro o cinco gimnastas sin dinero para comprar el long play”



Cuando regresamos a Buenos Aires, mis padres no me reprendieron. Es más, papá me contó que casi veinte años atrás había visto a Vinicius con Maysa, una de las más grandes voces del movimiento, en un show que dieron en “La Fusa”, mítico antro porteño donde se escuchaban a genios de la música. Pero tuvo un percance. Cuando se sentó a la mesa y preguntó cuanto salía la consumición, él entendió que le dijeron “diez” Pero en realidad eran “cien”, lo cual lo dejó boqueando todo el mes. Pero mi padre vio al gran Vinicius. El artista se bebió una botella de whisky entera en el show de La Fusa (casi igual al nombre del blog de nuestra nueva amiga) y aún hoy lo recuerda. Entre las canciones inolvidables, ademas de “Chega de saudade” y “Bim Bom”, están “Corcovado”, “Garota de Ipanema”, “Desafinado”, “Insensatez” y tantas otras…
Y yo también. Aunque en fútbol les quiero ganar siempre, amo a Brasil. Su gente. Sus playas. Su comida. Y por supuesto, su música. Y especialmente la bossa nova. El Gran Vinicius tomó una palabra del candomblé, ritual afro del nordeste brasileño, “saravá” , que quiere decir que las cosas te vayan bien, que estés protegido y seas feliz. Es como un deseo de buen viaje o buena vida.
Por eso en este día de homenaje, digo ¡Saravá bossa nova! ¡Saravá Brasil!



Aclaración del autor para los que dicen que argentinos y brasileños somos irreconciliables: Joao Gilberto tiene un carácter muy difícil. Una vez en un show en San Pablo, al público no le estaba gustando el repertorio escogido, y hubo unos tímidos abucheos. Entonces el Maestro dijo: "Me voy a vivir a Buenos Aires, capital del Brasil" y dio por terminado el show. El ama a nuestra ciudad y nosotros lo amamos a él.



Fotos:
Tom Jobim y Vinicius de Moraes
Joao Gilberto y Caetano Veloso
Tapa del mítico disco grabado en vivo en "La Fusa"

22 comentarios:

Marichu dijo...

Qué locura!!! Pero que maravillosa experiencia!

m.eugènia creus-piqué dijo...

Estoy escuchando tu musica y me transporto en un viaje astral al maravilloso Brazil, me apasiona la Bossa Nova, me encanta Rio, bonito post, y vaya aventurilla la vuestra, es la inconsciencia de la juventud de no ver peligros en ningun lado, pero mira Marcelo, que os quiten lo bailao, lo pasasteis fenomenal y esto lo recordareis toda la vida.

Euphorbia dijo...

Qué fantástica historia, a mí sí que me hubiesen matado mis padres, vamos, es que no me hubiese atrevido a hacerlo. Seguro que fue inolvidable.
De jovencita tenía varios discos de música brasileña, también tenía ese disco grabado en "La Fusa", me encantaba la voz de Maria Creuza. Genial. También me gustaba mucho Caetano Veloso.
Un beso

begoyrafa dijo...

¡Qué historia Marcelo! y qué sabio tu padre. Empiezo a necesitar saber más cosas de ese hincha de Vélez que tan bien comprende a un chico de 21 años. Por cierto cuando pensaba en una canción de Sabina que dedicarte, dudé mucho con la Cuando era más joven , al final me decidí por otra, pero si llegas a publicar esta entrada antes, no lo hubiera dudado.
Y menudas casualidades lo de el Show de Fusa.
Yo no he estado nunca en Brasil. De momento, amo su fútbol y aprovecho para recomendar la peli Tropa de élite.
Un abrazo
Rafa

Cecilia Alameda Sol dijo...

Me encanta la música brasileira. He ido a un conciertos de Caetano Veloso hace cuatro o cinco años. Y tengo cintas que ya están desgastadas de tantas veces que las oí. Fue una buena experiencia pero me imagino la zozobra de tus padres cuando se enteraron de dónde andabas.
Los viajes de los veinte años se recuerdan siempre. Siempre

DianNa_ dijo...

Me ha encantado leerte, preciosa y musical entrada.

Yo me escapé, con 17, pero a Ibiza :) también genial, aunque diferente.

Gracias por entrar a mi blog y dejar huella, muy amable.

Nos leemos

Besos

Juan Luis dijo...

Hola Marcelo.

Maravillosa locura, con una estupenda banda sonora.

Saludos.

elshowdefusa dijo...

Jajaja. Me imagino a vuestras madres, qué difícil tarea. Y me imagino la serenidad de tu padre, tirando de la locura de su hijo para recordar las suyas propias. Y, por supuesto, qué casualidad el nombre. Cuando ayer me dijiste que hablarías de un show de Fusa no me imaginé esto, ni siquiera me pude imaginar nada. Qué grata sorpresa.

Un abrazo, Marcelona.

hawwah dijo...

umm...me encanta el ritmo de la bossa nova!


te digo lo mismo que a miriam: es ua pena no poder pasar más tiempo en buenos aires y conocernos...me habría encantado...

saravá, marcelo!:)

Marichu dijo...

Echarri! él sería un perfecto indio!

Merche Pallarés dijo...

¡Una feijoada! qué maravilla... Me ha encantado tu post, querido Marcelo, vuestro viaje iniciático a Brasil, la aventura, la juventud, la música ¡precioso! Brasil es Brasil, Ibiza es Ibiza pero las dos tienen su "jeitinho". De hecho en verano ésto se llena de brasileiros y de...argentinos. Besotes, M.

La Gata Coqueta dijo...

He leido todo tu post muy bueno y un viaje de esos que no se suelen hacer a menudo, por la juventud y el tiempo disponible y alguna cosa más.

Hablando de música el otro día me fije que tenias mucha puesta y me dije, cuando tenga tiempo me paso a escucharla toda, total ayer a la hora de la cena la puse y cenamos todos en casa en tu compañia más
la excelente música que tienes.
Bravo por ello, te lo deseo yo y todos los comensales y luego consegui dos temas que me cautivaron.

Marcelo ayer has cenado con nosotros sin invitarte.

Recibe un cálido abrazo de esta que escribe desde el otro lado del charco.

siloam dijo...

toma ya!, menuda aventura...ese disco, uff.
bueno, me conformo con haber vistro a Gilberto, a Caetano (y al hijo).
Decía Caetano , aquí, que daba gusto entre gallegos...bueno, a nosa lingua é moi brasileira.
obrigada :)

esteban lob dijo...

Hola Marcelo:

Llegué a tu blog desde el de Pamela.
Es linda la historia de aquella aventura en Brasil, que no cualquiera la vive en esa forma.
También me encanta tu manera de vivir y sentir el fútbol, que es igualmente mi pasión.

Recibe un caluroso saludo desde Chile.
(Caluroso es un modo de decir, porque hace mucho frío hoy en Santiago).

manu dijo...

muy bien narrado, ya no es novedad que te lo diga. me alegró tu aventura brasilera y sobretodo tus comentarios sobre la bossa.

también pienso que mejor que no hayan visto a las mujeres ese día...porque después de una feijoada....hay efectos secundarios no muy agradables.

aparte de todo lo que te estoy comentando, estoy algo sorprendido, porque hace un rato escribí algo sobre una canción que me alegró el despertar. ya sabrás a cual me refiero.

saludos. y tenemos que ir al barcito de serrano. fui el finde, cañon!

.:*:.Hada Isol .:*:.¸.¸.•*´¨***¨ dijo...

“saravá” Marce!!!!que linda aventura la tuya,genial!!!!e inolvidable,eso si cuando me pongo en el lugar de tu mamá pobre como se habrá preocupado,mientras que en el lugar de tu padre diría Hijo e tigre!!!Y sería igual de comprensiva que él.Que tengas buen día!

Sofía V. dijo...

qué envidia che! qué buen viaje hiciste y en la mejor época para hacerlo!
mi saravá por jobim, vinicius, los afro sambas de powell y el tropicalismo de veloso!

Anónimo dijo...

Precioso Marce!!!!
Me transportaste con ese hermoso relato y la excelente musica!!
Yo tambien adoro Brasil... me ha dado momentos maravillosos y unos grandes amigos ;-)
Te quiero!!
Caro.

Pamela dijo...

Imposible no amar ese pais maravilloso, su gente, su bossa-nova, su jeito de ser felices.

Only dijo...

Entrada inolvidable, Marcelo, por la música ( que adoro también) y por imaginarte en esos viajes locos de juventud que todos hemos hecho...


Saravá de coraçao, Marcelo !

fritus dijo...

Marce, este es de los posts más bonitos que has colgado...por lo que tiene de emotivo, y de autobiográfico, y me apena el haber estado alejado estos días del ordenador y no haberlo pillado a tiempo...
casi puedo verte hace casi dos decadas en Brasil, apurando la juventud a tragos.

Supongo que os pasa con los brasileños , los vecinos de arriba, como a nosotros con los franceses, en teoría los odiamos..pero en realidad los adoramos...y si no, mira a chérie Selma.

Un abrazo

Isabel Estercita Lew dijo...

Saravá Marcelo, e muito axé, adorei teu relato, as músicas
Beijo enorme