domingo, 30 de noviembre de 2008

El extraño pacto del pianista F.



Música para esta entrada: Batucada
Cuarenta años después de haber comprometido su alma en Bahia para ser el más grande pianista de todos los tiempos, F. estaba a punto de conocer su último destino. Imaginaba una risa mefistofélica en el fondo del pasillo oscuro, anunciándole que su infierno infinito estaba por comenzar. Era la hora de pagar por un talento que le fue dado a cambio de algo que no sabía a ciencia cierta qué era, pero que podía imaginar.
Menuda sorpresa se llevó cuando se abrió la puerta y se encontró con Dios, y que su infinito particular tenía forma de paraíso.
Porque como saben todos los que hacen promesas al pie de la Santa Cruz, al Altísimo también le gustan los pactos con los hombres.
Aunque no necesite de ellos.






jueves, 27 de noviembre de 2008

Coplas de mi niñez


Música para esta entrada: La minifalda
Cuando era un chico, para las fiestas de fin de año se juntaba mi familia andaluza con sus esposos, esposas e hijos argentinos. Mamá (en la foto antes de subir al barco) y cinco de sus hermanos, más mi abuela, cantaban y recitaban:


Me lo dijeron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hace un mes...
Y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera, en mi caso,
se hubiera echado a llorar;
yo, cruzándome de brazos,
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro,
ni de enredarme a maldiciones,
ni de apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casado? ¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de la muerte
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor.
Porque sin ser tu marido
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy quien más te ha querido:
¡con eso tienes bastante!
.
Aunque yo recuerdo que decían "echao" "casao" "mare" y terminaban "con eso tengo bastante!"
Y todo el mundo aplaudía...
Mi tío Miguel, que era tan andaluz como porteño, cantaba un poco de su tango preferido, "Antiguo reloj de cobre":

"Antiguo reloj de cobre
que vas marcando el tiempo
los pasajes de mi vida
que me llenan de emoción.
Fuiste orgullo de mi viejo,
te lucía en su cadena
como un puente levadizo
delante del corazón"
.
Si aparecía una estampilla de Franco todo el mundo recordaba a mi abuelo, fusilado por El generalísimo, se procedía a escupir su foto, y se continuaba la fiesta.
Mis primas bailaban flamenco, y el asunto seguía con
"La bien pagá", "Doce cascabeles" "La minifalda" y las "sevillanas del espartero":
Al hijo del Espartero, lo quieren meter a fraile
Lo quieren meter a fraile
Al hijo del Espartero
Al hijo del Espartero
Al hijo del Espartero
Lo quieren meter a fraile
Lo quieren meter a fraile
Y la cuadrilla le dice
Ole, ole, ole y ole
Y la cuadrilla le dice
Torero como tu padre.
.
También nos acordábamos de nuestra tía Mary, la única que se quedó en España por haberse casado antes de viajar la familia, y que me dejó dos primos en Madrid (a Alejandro ya lo hice hincha de Vélez...)
Y luego sí, el final a toda orquesta de andaluces y argentinos cantando el "Porompompero" desde el viejo disco de vinilo de Manolo Escobar, algo así como el mismísimo Carlos Gardel andaluz para mi familia, y que está aquí abajo en su versión original gracias a iutuf...
"El trigo entre todas las flores
ha elegido a la amapola,
y yo elijo a mi Dolores,
Dolores, Lolita, Lola"
Así eran las fiestas de fin de año cuando se juntaban los andaluces...
.
El que quiera escuchar el video, sólo tiene que apretar el stop en "música que me gusta" que está un poco más abajo a la derecha. Lo encontraste Merche?



Mamá sos famosa!


Mamá y tía Loly



Internet cuesta un poquito...pero todas esas cosas dicen de mi?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El pájaro



Música para esta entrada: bedshaped

El suicida estaba dudando. Ya tenía una pierna colgada del otro lado de la baranda del puente, cuando repentinamente apareció un pájaro que se posó muy cerca de él y que parecía observarlo. O al menos eso es lo que el suicida sintió. De un golpe la vida no fue tan hostil, y su pena se alejó. Se quedó un rato observando al pájaro y el pájaro a él, y por primera vez en años se sintió dichoso. Y sintió también ganas de mirar al sol con los ojos bien abiertos, sin miedo. Se preguntó qué estaba a punto de hacer y se bajó de la baranda, borracho de sol y de vida, enceguecido de felicidad. Tan enceguecido, que no vio el camión que venía raudo por el puente y lo arrolló.
Suerte que la muerte es cumplidora con quien la cita, aunque a veces no aparezca huesuda y de capa negra, sino con forma de pájaro.

martes, 25 de noviembre de 2008

Trampa (II)


Música para esta entrada: son of a preacher man

Hace días que estoy detrás del pianista F. y no acierto. Hay algo que no me dejar salir de la trampa, y no son las letras de mi última entrada, que pueden estar un poco mejor o un poco peor. Me di cuenta que caí en una trampa dentro de la trampa, y es la canción que elegí: es Janis Joplin la que no me deja salir, hablando de una mujer abandonada. Y cuando entro a ver si hay comentarios, aparece ella y no puedo pensar en el pianista F. que hizo un pacto para ser eximio ejecutante…
¿Y qué debo hacer entonces? Nada, dejar a Janis cantando todo lo que quiera…Y si encima está en Pulp fiction, película que amo, mejor todavía.

Así que amigos, de esta trampa tampoco voy a salir.




viernes, 21 de noviembre de 2008

Trampa

Música para esta entrada: A woman left lonely

Estaba ahí, a la vista de todos.
Pero nadie hablaba con ella en la fiesta, como si supieran algo.
Me acerqué. Estaba radiante.
Me sonrió.
Le sonreí.
Me invitó a bailar, era música movida, no nos tocamos.
Bailamos así un buen rato, sin rozarnos siquiera.
Fuimos a tomar algo, la fiesta estaba en su mejor momento y yo, en las nubes.
Ella se reía.
De golpe las luces se apagaron y vino esa música de Janis.
La invité a bailar y me dijo que sí.
Entonces nos abrazamos, y me di cuenta.
Que ella pensaba en otro tipo. Que lo amaba. Que la había abandonado.
Que no querría nada conmigo. Nada, pero nada. Nada. Que estaba llorando.
Que era una trampa cazabobos.
Y el bobo cazado era yo.
Pero era demasiado tarde.
Porque el bobo no podía salir de la trampa.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sangre


Música: Chopin
En el Mayor Momento de la fe cristiana
ha sido siempre hermanada con el vino
la Cena en cruz se trocará mañana
para cumplir así nuestro feliz destino

Metáfora que mezcla la espina con la rosa
en toda historia es prédica que cunde:
que sabe a dulce la daga silenciosa
en el postrero instante en que fatal se hunde

Yo admiro la bebida del festejo
de los amigos, la risa, la alegría
Rival eterno de la sangre derramada
el vino tinto y fuerte de la vida.

martes, 18 de noviembre de 2008

Un notario, un perro y un mediodía nublado


Música: La libertad

Almorzaba hoy en San Isidro, adonde fui por cuestiones de trabajo, y que como queda algo alejado de Buenos Aires tiene la tranquilidad de los barrios.
Aunque estaba nublado elegí una mesa en la vereda arbolada y pedí un poco de asado y vino, es decir algo así como la mismísima naturaleza argentina.
Estaba solo y hojeé el diario. El lugar aparecía despoblado, hasta que llegaron dos parejas que se ubicaron al lado mío.
No quise, pero uno de los hombres hablaba alto. Entonces, además de oírlo le escuché contar que no sólo él era escribano, sino que también lo era su padre, como también lo fue su abuelo, e incluso sus tíos abuelos.
Imposible no observarlo. Era un muchacho, no más de treinta años, aunque parecía de cuarenta. Tampoco fue posible no advertir que lo contaba con falso orgullo, que quería en realidad esconder cierta tristeza. No tengo nada contra ninguna profesión. A cada uno la vida, o nosotros mismos, nos pone en lugares insospechados, y cada ocupación es valiosa para la comunidad. Eso vale para todos los trabajos, incluso los menos glamorosos.
Lo que no me gusta es cuando alguien no puede elegir, como me parecía era este caso: si tu papá tiene el mismo trabajo que vos, O.K. Pero si además lo tiene tu abuelo y tus tíos abuelos, me parece que hay algo que no funciona bien. Que no elegiste. Mc Cain por ejemplo, que es nieto de militares… ¡y todos se llaman John!

Mientras pensaba en esas cosas llegó mi comida. La verdad que la carne estaba algo dura. En ese momento se acercó un perro, ya que como se ve en la foto (es el verdadero restaurante) estaba en la vereda. El tipo parecía de raza, pero al rato de observarlo, me di cuenta que era callejero, que ningún dueño lo esperaba. Le di un pedazo de carne, y contentísimo, se quedó haciendo guardia.
Le dije que le iba a dar más con la condición de que se fuera después, porque no quería que me siguiera. Bueno, no se lo dije exactamente así, que tampoco estoy loco. Fue apenas un murmullo. Me miró a los ojos, y no me contestó nada, claro.
La mesa del notario dedicó una mirada al tipo que hablaba con el perro, y siguieron hablando de negocios imposibles.
Después del primer pedazo, le di otro, y luego otro. Al final, comimos mitad del plato cada uno. Cuando terminó, me movió la cola. Lo acaricié un poco, y les juro que me sonrió. Después de eso se fue sin volver la vista atrás.
Eso es lo que sucedió este extraño mediodía de escribanos y perros que lo entienden todo.




Lamenté no llevar la cámara, pero podría decirse que era parecido a éste.

domingo, 16 de noviembre de 2008

El transmisor de emociones


Música para esta entrada: Thelonious Monk

Estaba buscando un regalo para el hijo de mi amigo, y en el último estante de una vieja juguetería me encontré con un aparato extraño. Las especificaciones venían escritas en chino o japonés, y lo único que tenía en varios idiomas era el título: “Transmisor de emociones”
Le pregunté a la vendedora y no tenía la menor idea de qué se trataba. No aparecía ese nombre en su stock, era el único que tenían y tampoco se mostraba segura de que fuera un juguete. El precio estaba pegado a la máquina y decía “veinte pesos”
Por supuesto que lo compré, pero no para el hijo de mi amigo sino para mí, sin importarme la advertencia de la vendedora sobre la falta de garantía y de manual de instrucciones.
Impaciente, al llegar a casa lo abrí. Sí tenía instrucciones, pero estaban en chino, o japonés.
Entonces lo fui a ver a Juan, que en realidad creo que se llama Wang, el dueño del autoservicio de la esquina. Me acordé que mientras espera a los clientes en la caja, lee como una especie de diario pequeño escrito en chino.
Le llevé las instrucciones: tardó un rato en contarme qué decía. Incluso llamó a su esposa y estuvieron discutiendo un rato en su idioma natal.
Luego me dijo que estaba escrito en un dialecto llamado yué, que se usa en el sur de China, de donde era su padre y que por eso lo entendía.
No fue mucho lo que me dijo, porque además no domina el castellano fuera del vocabulario que usa en su negocio, es decir, mercaderías, precios, pesos y medidas.
Lo que sí me explicó fue que la máquina sirve únicamente para los artistas (pintores, músicos, escritores)
El aparato garantiza que la emoción del creador llegue a su público. No es que le ayude a transformar una obrita en “Las mil y una noches”, ni unos humildes garabatos en “Las señoritas de Avignon” ya que no provee del talento natural, que dependerá de cada usuario.
Lo que sí garantiza el transmisor es que la emoción del autor sea recibida íntegramente por quien perciba su obra: la alegría, la tristeza, el desasosiego, la ira o el amor del artista llegará espontánea y absolutamente a quienes se interesen por su trabajo. Aclara también que no sirve para expresar sentimientos personales a personas determinadas.
Lo que Juan/Wang no me pudo explicar es cómo funciona el aparato, porque ese punto era un poco complejo de leer. Además en ese momento llegó una señora con su carro lleno de mercaderías, lo que apagó el interés del oriental por mi nota y su lengua paterna, en la misma medida que se despertó su avidez comercial por la venta importante que se venía en estas épocas de carestía… Sólo me dijo muy serio que un gran cartel indicaba: "peligroso, cuidado al usar..."
Así que aquí estoy en casa, mirando el aparato. No sé si tengo que escribir algo primero. Sí está claro que tiene un botón rojo de encendido, y como una especie de ranura arriba, por donde me imagino que debo colocar el escrito con las emociones que quiero transmitir. Pero hay una botonera completa y una palanca que no sé para qué sirven.

De lo que sí estoy seguro es que si logro ponerlo en funcionamiento, ustedes se darán cuenta enseguida.



sábado, 15 de noviembre de 2008

Guardia Vieja


Música para esta entrada: Libertango

Yo tengo otra barra de amigos. La de mi viejo. Los tipos tienen cincuenta y cinco años de egresados del colegio secundario. En esa mesa se habla de todo: de viajes (algunos de ellos conocen hasta China) de política, de fútbol, de mujeres, de tenis, de tango, de autos, de la vida después de la muerte, de libros, de Perón, de los vascos, de Obama, del origen de los apellidos, de Wall Street, de la biblia y el calefón. Hoy por ejemplo hablamos de la final de la Davis (yo dije que lamentaba que no viniera Nadal y casi todos estuvieron de acuerdo) del amero (¿saben qué es?) y en otra ocasión aparecieron testimonios de ciertos espectáculos dantescos de la vieja calle 42 de Nueva York. Cuando nos juntamos discutimos un poco y nos reímos mucho, pero no se cuentan chistes.
Ahora están jubilados, pero han sido de todo en la vida: gerentes, vendedores, contables, empresarios, comerciantes, bancarios, hombres de campo rodeados de animales. También les gusta la economía y los libros.
Me corrijo, no han sido. Son.




De repente los tipos descubren algo a la salida del restaurante que les llama la atención. Qué será?




Ahora entiendo...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Homeless (II)


Música para esta entrada: Vicentico
He vuelto a ver luz en tu ventana
mientras camino por la calle oscura.
Ese simple detalle
inadvertido por el mundo
Para mí es la vida.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Hoy dice el periódico


Música: Víctor Manuel
.
"Pasados los veinte años son pocos los seres que guardan un resto de ese afecto espontáneo, el de los animales. ¡El mundo no es lo que uno creía! ¡No es más que eso! ¡Entonces cambias de expresión! ¡Y de qué modo! ¡Por haberte equivocado! ¡En menos que canta un gallo te conviertes en mala persona! ¡Esto refleja nuestra cara pasados los veinte años! ¡Un error! Nuestra cara no es más que un error."
Louis Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche.
Hoy dice el periódico: ellos son una de las pocas excepciones...


"Ellos me hicieron, me engendraron, me lo legaron todo, lo que poseían y lo que nunca tuvieron, las palabras, el miedo, la ternura, los nombres, el dolor, la forma de mi cara, el color de mis ojos, la sensación de no haberme ido nunca de Mágina y de verla perderse muy lejos y muy al fondo de la extensión de la noche, contra un cielo que todavía es rojizo y morado en sus límites, no una ciudad y ni siquiera una patética conmoción de nostalgia que se dispersará tan rápidamente como el humo de una hoguera encendida una ventosa mañana de lluvia entre los olivos, sino una geografía de luces que tiemblan en la distancia como mariposas de aceite y se van quedando rezagadas en el horizonte del sur a medida que avanzo sin poder detenerme hacia la serranía horadada de túneles y de barrancos por donde cruza un expreso en dirección a Madrid"
Antonio Muñoz Molina, El Jinete polaco.
Hoy dice el periódico: Esto es Rafa.
.
"1826-1839. París.
¡Otra vez! Es maravilloso. Resurreción; vuelta a la luz. Dios bendiga a las mujeres, pues todo viene de ellas; tanto se lo han pedido al Compte de Molé, actual ministro, que éste ha acabado por resignarse a cerrar los ojos ante el hecho de que Henry Beyle, Cónsul de Civitavecchia, ha ido prolongando descaradamente el permiso de tres semanas de que estaba disfrutando hasta hacerle durar tres años y que no piense aún en regresar a su puesto. Sí, tres años hace que el cónsul vive cómodamente en París en vez de estar allá en Civitavecchia; deja que aquel bribón de empleado haga allí lo que quiera" Stefan Zweig, Stendhal.

"De pronto recordé una cosa. Un día, en el cine, Jane hizo algo que me encantó. Estaban poniendo un noticiario o algo así. Sentí una mano en la nuca y era ella. Me hizo muchísima gracia porque era muy joven. La mayoría de las mujeres que hacen eso tienen como veinticinco o treinta años, y generalmente se lo hacen a su marido o a sus hijos. Por ejemplo, yo le acaricio la nuca a mi hermana Phoebe de vez en cuando. Pero cuando lo hace una chica de la edad de Jane, resulta tan gracioso que le deja a uno sin respiración"
J. D. Salinger, El guardián entre el centeno.

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.
Miguel Hernández

"El aire del dormitorio parecía estar lleno de palabras no dichas, culpas no formuladas, un silencio malévolo, como momentos antes de que se hunda un puente. Estábamos tendidos el uno al lado del otro, sin tocarnos, como efigies de una cama convertida en tumba; víctimas de las náuseas que nos producía el miedo a decir lo que realmente pensábamos. Al final ella habló, con una voz que trataba de ser normal, pero que sonó áspera.
- No quiero hacerte daño y cuanto más te quiera...más daño te haré"
John Fowles, El Mago

Sólo una cosa no hay. Es el olvido
Dios que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que ira dejando todavía.


Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

Y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.

Jorge Luis Borges, Everness


Enzo Ferrero marcó al Barça uno de los goles más espectaculares de la historia de El Molinón. Fue el 28 de octubre de 1979, en la séptima jornada, con Novoa en el banquillo. Era también la séptima victoria consecutiva.
Quini había marcado tres goles, en un partido espectacular, en el que el empate de Landáburu fue una anécdota. Ferrero puso la guinda a dos minutos del final con un gol que no olvida: "Tengo guardado en vídeo tanto el reportaje como el gol, aunque lo tengo grabado en la memoria".
Ferrero lo recuerda: "Fue un contraataque desde el centro del campo. Llegué al área y me encontré con Migueli, al que tuve que hacer tres quiebros. Se quedó tendido en el suelo, lo que me permitió apuntar el disparo y puse el balón en el ángulo superior contrario, al que Amigó no pudo llegar".
El ex jugador bonaerense comentó que "fue un partido impresionante y me sacaron en volandas. Puede que haya sido el gol más bonito que marqué, aunque también el que le hice al Torino fue sensacional".



Si uno es lo que lee, todo esto es Rafa. Tenemos pendiente una comida, unas sidras en Gijón, y un partido en la playa.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Un paseo por La Boca (1) El Puente Avellaneda



Este sábado me fui hasta La Boca detrás de dos símbolos del barrio: el Puente Avellaneda y el pintor Benito Quinquela Martín. ¿Me acompañan a ver sus huellas?



En realidad no es uno sino que son dos los puentes Avellaneda. El primero se empezó a construir en 1.908 y era transbordador. Unía la Capital Federal con la provincia de Buenos Aires, transportando peatones, carros y tranvías. Fue motivo de pinturas de Quinquela Martín, y en 1.940 fue reemplazado por el nuevo puente, que es de tránsito ligero (de este último son las dos fotos de arriba, tomadas durante su construcción en 1.934)



Es posible que justo ahí haya desembarcado Pedro de Mendoza en 1536 realizando la primera fundación de la ciudad. Se ha gestionado
su declaración como patrimonio de la humanidad y por invitación de España, que ha hecho lo mismo con su puente transbordador, el Bilbao-Vizcaya.




El Nicolás Avellaneda está compuesto por una estructura de hierro, construido por partes en Inglaterra, trasladada en barco armada en Buenos Aires. Entre los siglos XIX y XX se construyeron en el mundo, 20 puentes similares en áreas portuarias. De los 20, sólo 8 quedan en pie. De esos 8 sólo el Nicolás Avellaneda, único en América, se encuentra en desuso.




La obra fue inaugurada el 30 de Mayo de 1914 y en 1960 el puente fue desactivado. En 1994, tras haberse ordenado su desarme, los vecinos junto con los legisladores porteños, impidieron su desaparición, reconociendo su importancia patrimonial y emblemática para el barrio.
Era hora de ir hasta lo de don Benito...



Un paseo por La Boca (2) Benito Quinquela Martín



En el Buenos Aires de los fines del siglo diecinueve es tiempo de inmigración masiva y pobreza. Una madre llega hasta la calle Expósitos 1466 que hoy es la Avenida Montes de Oca número 40 , y deja a su bebé. Eran seis las hermanas de la caridad encargadas de cuidar a los pequeños. Tres niños son abandonados por día producto de la gran crisis económica que vive el país. Según un acta de los archivos del Hospital General de niños Dr. Pedro de Elizalde llevaba el numero 447. Fue bautizado el 21 de Marzo, día de San Benito, con el nombre de Benito Martín, que era el apellido que se le colocaba a los niños Espósitos. En el orfanato a la edad de 7 años fue adoptado por Manuel CHINCHELLA, un genovés que había trabajado en Olavarría y que cargaba carbón. Su padre adoptivo estaba casado con Doña Justina Molina. Esta mujer analfabeta le brindó todo su amor y cuidó a Benito Chinchella Martín. A los 29 años cambió la grafía de su nombre por las confusiones y problemas que le generaba ya que a Chinchella le apodaban burlonamente “chinche”, además los genoveses lo pronunciaban Quinquela, por eso pasó a llamarse BENITO QUINQUELA MARTÍN. Su origen humilde le llevó a desempeñar los mas variados oficios, entre ellos carbonero y el de estibador de puerto que lo inspiró para plasmar e inmortalizar en la tela las imágenes del puerto de la boca y del riachuelo como el centro de su obra. Vivió con sus padres hasta que ellos fallecieron a los 78 y 84 años. Con sus primeras ventas les compró la casa y la carbonería donde trabajó de niño, y luego compró los mejores terrenos para construir una escuela para 1.000 niños, un lactario donde las amas de leche dieron alimento a los niños abandonados o pobres, una escuela de artes gráficas para que se especializaran los niños del barrio y un instituto odontológico modelo y un jardín de infantes.

(Fuente: Carlos Constrintano)



La Orden del tornillo
Un grupo de artistas e intelectuales comenzó a darse cita en el Atellier de Quinquela, de la Vuelta de Rocha. Así fue como todos los domingos se reunían en ese lugar. En cierta oportunidad el ceramista y amigo de Quinquela, Lucio Rodríguez, llamado el poeta de las pátinas, le propuso una idea jocosa, divertida y fuera de lo común.
Consideró que los locos debían ser merecedores de honores y agasajos. Llamaron locos a aquellas personas cultoras de la verdad, del bien, y de la belleza de espíritu. Así nació en 1948 La orden del Tornillo eligiéndose a Quinquela Gran maestre de la Orden. Todos estos “locos”, fueron premiados y agasajados, dejando a un lado el cargo o jerarquía que dentro de la sociedad pudiesen ocupar. Entre ellos se encontraba a un número variado de personas que se desempeñaban como artistas, embajadores, benefactores, músicos, periodistas y poetas.
"La ceremonia consistía en una comida, una serie de humoradas y la entrega del Tornillo. Luciendo mi uniforme de gran maestre, con abundancia de jalones y orlado de simbólicos tornillos, entrego a los nuevos miembros de la Orden el diploma que los acredita como tales... y coloco con aparente solemnidad la preciada condecoración, consistente en un gran tornillo dorado, que pende de un cordón de color."
Alrededor de trescientas, fueron las personas a las que Quinquela les rindió homenaje a lo largo de esos encuentros.
Hace muchos años mi padre trabajaba en las oficina de un almacén naval en la Boca. Lo mandaron a llevarle unos papeles al viejo maestro, a quien no conocía. Quinquela ya era una celebridad mundial. Con su humildad de siempre lo hizo pasar a su casa, le mostró el museo, conversó un largo rato con él y le regaló un dibujo suyo…¡Igual que las celebridades de ahora! Este sábado entré a la Casa Museo del artista, y me imaginé a mi padre, subiendo nervioso las escaleras para cumplir con el recado, sin saber que don Quinquela lo iba a recibir como si fuera el hombre más importante del mundo.

Hay algunos críticos que consideran que Quinquela no es un pintor destacado. Para mi es el mejor pintor del mundo.

(Fuente: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)




Hace muchos años mi padre trabajaba en las oficinas de un almacén naval en la Boca. Lo mandaron a llevarle unos papeles al viejo maestro, a quien no conocía. Quinquela ya era una celebridad mundial. Con su humildad de siempre lo hizo pasar a su casa, le mostró el museo, lo invitó a charlar un buen rato y le regaló un dibujo suyo…¡Igual que las celebridades de ahora!

(Fuente: mi viejo)





En el almacén naval donde mi padre trabajaba en los años sesenta, también hacían reuniones similares a la del maestro y sus artistas, pero de tango. Así se daban cita cantores importantes de la época los sábados al mediodía, cuando cerraba el almacén. Dice mi papá que su empleador era muy generoso y nada faltaba en su mesa, y luego de la pantagruélica comida empezaba el sonido de los bandoneones...
Yo estuve allí de niño, pero apenas tengo el recuerdo difuso de una concurrida mesa del almacén...

(Fuente: mi viejo y yo)

viernes, 7 de noviembre de 2008

Vocación

Música para esta entrada: Rollings Stones

Me ocurre a veces.
Estoy en el colectivo. Una viejita se sienta al lado mío, es adorable. Me recuerda a mi abuelita que tanto quería. Mientras me encuentro relajado, siento algo en el medio del pecho, como un calor que me llega de repente. Y entonces lo único que me hace bien, es pensar en matarla. Con mis manos.
Por suerte me bajo en la siguiente parada.
Y regreso al seminario.
En diciembre seré sacerdote.
Por la gracia de Dios.
Amén.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

París es un lugar imaginario


Música para esta entrada: Julliette Grecó
.
Para los que vivimos aquí, en el lejano sur, París es una ciudad imaginaria. Existe sólo en las películas de amor y en los libros.
En mi caso, París es el de los años veinte y treinta, el que pintaron Henry Miller, Anais Nin, Picasso, Brassai, Hemingway, Carlos Gardel y los niños "bien" de Buenos Aires. Esos porteños adorados por las prostitutas francesas porque eran generosos como nadie, según cuenta don Ernesto en "París era una fiesta"
Esos que iban en familia, con la institutriz inglesa y la vaca para ordeñar leche criolla, en barcos cargados de granos y materias primas de todo tipo, y que volvían llenos de muebles y mármoles de carrara.
También el anterior de Proust, claro...
Ese París imaginario es el de los cafés, el de la música, la pintura, los croissants; el de los artistas tan talentosos como pobres.
Ese lugar donde abunda el amor, no los problemas raciales.
Ese París en blanco y negro y de entre guerras es el que quiero conocer.
¿Existe? seguramente que no, al menos como lo imagino.
Me gustaría que alguien me guíe por sus calles.


Me enganché con este tango del año 1.931, cantado por el francés Gardel (perdón uruguayos!) y escrito por Cadícamo, personajes que construyeron también mi París imaginario. Abajo de todo se puede poner en pausa esa hermosa canción que puse de acompañamiento.

martes, 4 de noviembre de 2008

Una mancha sospechosa

Música para esta entrada: Bob Marley

Me encontraba en la tintorería entregando distraídamente un traje para su limpieza, cuando la encargada me espeta con un tono medio-alto: "...la mancha que tiene el pantalón es de comida, ¿verdad?" Cuando la miro, observo un rictus indescifrable en su rostro, a mitad de camino entre el reclamo y la complicidad.
Pensando en la noche del cumpleaños que estaba llegando no recordaba la mancha en cuestión, por lo cual le dije que me la permitiera ver, y ahí caí en la cuenta. El problema no era la mancha en sí, sino donde estaba ubicada. A mayor abundamiento había una viejita esperando su turno que no le perdía pisada al asunto. De inmediato me di cuenta que lo que la empleada quería descartar era otra cosa, pero no encontró mejor manera de decírmelo que llevando el asunto a la hipótesis de la comida. Ella sólo quería de mi un sí. Eso era todo, si decía sí, el asunto se acababa. Para colmo vino en ese instante a mi memoria una película, no recuerdo cual, donde una chica lleva una pollera manchada a la tintorería, teniendo en claro de qué se trataba pero tratando de eludir a toda costa revelar lo que era, y el tintorero la empieza a interrogar minuciosamente sobre qué podría ser, mientras el local se llenaba de conocidos de la joven. Incluso el tintorero en ese caso le pasó la lengua a la mancha, en su afán de descubrir la sustancia que la ocasionó...
Si decía que sí, que era comida, se acababa el asunto. Yo sabía que la mancha no era lo que ella sospechaba, pero no podía garantizar que sí fuera comida. Y en estos casos yo siempre elijo el camino complicado, de modo tal que le contesté con un lacónico "no sé".
La señorita perdió la compostura, la sonrisa y el aplomo. A todo esto el pantalón seguía sobre el mostrador con la infamante mancha a la vista de todo el mundo, y la viejita que me miraba entre enojada y atemorizada, pero yo me mantuve en mis trece. No sé qué puso la empleada en un papelito donde anotan manchas posibles, pagué la cuenta y me fui, con una mezcla de verguenza y risa.
Cuando volví a buscar el traje, la chica ya no estaba y me fui derecho al pantalón. La mancha había desaparecido. Eso sí, si la mancha hubiera seguido ahí, la lengua no la pasaba ni loco.

lunes, 3 de noviembre de 2008

44


Música para esta entrada: 19 días y 500 noches
Sólo un loco celebra que cumple años (George Bernard Shaw)



¿Me acompañan?

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sueños de seductor

Música para esta entrada: El gran simulador

Ensayó frente al espejo una vez más.
Con el cigarrillo en los labios, se dijo:

1) Hola…

2) Si, lo sé. Creo que es innato en mí…

3) Vamos a mi departamento?

4) No me digas eso nena…Que nadie te hizo el amor como yo?

5) No, lo digo porque es verdad. Ambos sabemos que le perteneces a él. Eres parte de su trabajo, lo que le hace seguir viviendo. Si ese avión despega y tú no estás a su lado, te arrepentirás. Tal vez no hoy, ni mañana, pero sí muy pronto y para el resto de tu vida.

6) Yo tomo whisky sin soda ni hielo…

7) Me interesa el cine, la pintura. El arte.

8) Claro que soy único. Todos me lo dicen.

Cuando se dio cuenta que sus ocho frases de cabecera estaban afirmadas, se sintió mejor. Luego, y no sin antes tropezar con la alfombra, como cada domingo se fue a ver la matineé al cine de la vuelta de su casa. Es que los lunes se levanta muy temprano, y prefiere no trasnochar.






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