martes, 27 de octubre de 2009

La impaciente hora del poeta: ¡El documental de Recúpero!

La Menor Idea multimedia presenta...
una coproducción argentino española mexicana: ¡La impaciente Hora del Poeta en youtube!

Querido Visitante, más no se puede hacer por ti y tu cultura. ¡Esto es poesía pura! Saldrás mejor persona luego de ver este video, que ya está seleccionado para la próxima edición del Oscar 2.009 en las categorías mejor documental, mejor guión, mejor actuación, mejor musicalización, mejor edición, mejor fotografía y mejor compañero. Básicamente representará a México, España y Argentina, y para asegurarnos la victoria lo hemos anotado por la República de la Boca y Trinidad y Tobago, tres opciones más que no estamos en condiciones de desechar. Ya tenemos una propuesta para viajar a China y exponer allí el fenómeno Recúpero. Eso, si conseguimos dar con el vate en la ardiente selva misionera (ardiente por el calor y no otra cosa, aunque hay quien dice haber visto a Recúpero con una india guaraní de extraño nombre)

Sin más introitos, la película. Espectadores impresionables abstenerse (¡contiene escenas tremendas!)

domingo, 25 de octubre de 2009

¡La impaciente hora del poeta está llegando! "El salero y la puta" recitado por Recúpero

Paul Verlaine. París, circa 1.890
John Keats. Londres, circa 1.820

Francis Oliverio Recúpero. Buenos Aires, circa 1.930


Damas y Caballeros, es un honor para La Menor Idea presentarles un archivo oral de valor incalculable: el maravilloso poema titulado "El salero y la puta" recitado por el mismísimo Francis Oliverio Recúpero, el último poeta maldito y único argentino.


Esta coproducción argentino-española ha permitido traerles el primer tesoro de la Suma Docena Recuperana. Una vez más esperamos que estén a la altura de semejante biblia literaria. ¡Cultívense! ¡La impaciente hora del poeta está llegando!




Créditos
Elenco por orden de aparición:

Primera Presentadora, Virgilio de los Infiernos Recuperanos: Susana, de La Cueva

Francis Oliverio Recúpero: el mismo

Primera Ninfa: Miriam, de La Vida en Danza

Segunda Ninfa: Prof. Marisol Gómez Alarcón

Tercer Ninfo: Hernán, de De lirios y otras hierbas

Segundo Presentador, Pedro Menárdez: Juan, de Luz de Gas Radioblog


Dirección, Producción Integral, Guión, Maquillaje y Efectos Especiales: los ya presentados, un poco cada uno.


Enrique Suárez, boxeador (mi tío)

En realidad era el tío de mi viejo. Pero yo lo alcancé a conocer de niño. Lo recuerdo siempre con una sonrisa. Y eso que la vida lo había golpeado, por dentro y por fuera. No tengo muy en claro su trayectoria. Pero sí que boxeó en la provincia de Buenos Aires. Y que una vez en Junín iba muy bien para clasificarse como boxeador olímpico, pero desde Buenos Aires bajó la orden de que él esa pelea no la iba a hacer. Y se clasificó el otro. Ayer anduve indagando un poco, y los veteranos de la familia me dijeron que fue de la generación de Firpo, el Toro Salvaje de las Pampas. Que lo conoció. Y es posible porque el Toro era de Junín, y mi familia de Lincoln, que está cerca.

Pero me interesa contarles otra cosa de mi tío. Ya con setenta años, iba en un colectivo (ómnibus) y el chofer no le paró a una embarazada. Y el tío le protestó. Y siguió protestando al bajar. Y el colectivero lo empezó a insultar (le dijo algo así como “viejo de mierda”) y mi tío le dijo que lo esperaba abajo. El chofer, de unos treinta años, descendió a pelearlo al viejo.

- Cuando vi como caminaba me di cuenta que no había peleado nunca…

El “viejo de mierda” lo mandó debajo de las ruedas con un cross de derecha y terminó el combate. Llegó la policía y todo el mundo a declarar.

Esa es la pelea que más me gustó de Enrique Suárez, boxeador. Mi tío.

jueves, 22 de octubre de 2009

La gente se oye pero no se escucha


Hagan la prueba
díganle a alguien que discute con ustedes
tenés razón”
Él seguirá exponiendo
sus razones
sin advertir la venia,
en vez de hacer lugar
a silencios elocuentes
y cambiar de tema.

Escultura: "Una seria discusión" de Tejosh Halder

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martes, 20 de octubre de 2009

Adioses

Odio las despedidas

Lo mejor es dar la vuelta y ya

En lo posible no ir a la terminal

A la estación

Al aeropuerto

/

Mejor hacerse el duro

A riesgo de una bronca

Que se vaya y listo

Cualquier confesión

Cualquier beso

O un abrazo

no dados antes

/

Son puro cine.



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sábado, 17 de octubre de 2009

El Casero del judío



“Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, lo excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos, con la aprobación del Sto. Dios y de toda esta Sta. Comunidad, ante los Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de La Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o transcripto por él” (Texto de excomunión de la Comunidad Judía de Ámsterdam. 21 de julio de 1.656)



La Haya, 1.677

El Señor era un sabio. Lo visitaban regentes y nobles; aldeanos; calvinistas, cuáqueros, mennonitas y hasta católicos. Era un filósofo, pero también tenía profundos conocimientos de química, medicina y física. No es cierto que puliera anteojos para ganarse la vida. Los Sres. Jelles y de Vries no permitieron que pasara zozobras económicas. Como cualquier otro sabio, pulía sus lentes ópticos para desarrollar sus propias investigaciones. Permitía una ayuda mínima de sus amigos para dedicarse por entero a la búsqueda del bien verdadero. El Señor era religioso, pero de una manera distinta a la de los demás. Tenía una inteligencia superior y un alma cristalina. Cuando la naturaleza de mis tareas me lo permitía, apuntaba algunas de las ideas que expresaba a sus visitantes, aunque yo no las comprendiera o aceptara totalmente:

 
“Después que la experiencia me hubo enseñado que todo lo que ocurre 
frecuentemente en la vida es vano y fútil; después de haber visto que todo lo que para mí 
era objeto o motivo de temor no contenía nada bueno ni malo en sí, fuera de los efectos
 que ejercía sobre mi alma, me decidí finalmente a investigar si no habría algo que fuese
 un bien verdadero, posible de alcanzar y al cual sólo pudiera entregarse el alma una vez 
rechazadas todas las demás cosas ; más aún, si no habría algo cuyo descubrimiento
 y adquisición me diera el goce eterno de una alegría suprema y continua..."  
"...veía, por cierto, las ventajas que nos procuran los honores y las riquezas y veía, 
asimismo, que era necesario renunciar a ellas si quería entregarme seriamente 
a este nuevo propósito..."
"...los honores son un gran impedimento, porque para lograrlos es necesario vivir según 
el criterio de la gente, huyendo de lo que ella vulgarmente huye y buscando lo que ella 
vulgarmente busca" 
”Todas las cosas que el vulgo persigue no sólo no ofrecen ningún remedio para la 
conservación de nuestro ser, sino que por el contrario lo impide y son, a menudo, 
la causa de la perdición de aquellos que las poseen  y siempre la causa de la perdición 
de aquellos que son poseídos por ellas”
“La ciencia eterna e infinita que llamamos Dios o Naturaleza actúa con la misma 
necesidad con que existe”
“El vulgo considera los ministerios eclesiásticos como dignidades y los oficios 
como beneficios y tiene en alta estima a los pastores. Pues, tan pronto se introdujo
 tal abuso en la iglesia, surgió inmediatamente en los peores un ansia desmedida 
por ejercer oficios religiosos, degenerando el deseo de propagar la religión divina 
en sórdida avaricia y ambición”
 

No es verdad que en el último instante de su muerte se mostrase arrepentido de sus ideas y entre sollozos, pidiera su absolución. Tampoco es cierto que se haya suicidado. No utilizó opio. Murió tranquilamente en presencia un médico de Ámsterdam que era de su amistad. Me sorprendió su muerte, claro. No sabía que su dolencia fuera tan grave. Tenía 44 años. Ese día mi esposa le había preparado un caldo de pollo y nos fuimos al segundo oficio religioso. Luego nos enteramos que había muerto. Su amigo, el médico, se fue presuroso aduciendo que no quería perder su barco de la tarde a Ámsterdam. Más tarde advertí que faltaban un ducado de oro, unas monedas y un cuchillo de plata que había dejado distraídamente sobre la mesa.

El Señor no dejó testamento pero sí me había encomendado una tarea llegado el momento final. Debía despachar su escritorio de trabajo al Sr. Rieuwertsz, su editor en Ámsterdam. Me instruyó que el embalaje no mostrase ninguna señal que lo vinculara a él, lo que cumplí fielmente, como todas las indicaciones que me dio. Tampoco debía declarar su contenido en la Aduana. Unas semanas más tarde Rieuwertsz me escribió contándome que el escritorio llegó sin problemas, aunque los parientes del Señor estuvieron merodeando por el puerto. Creían que en su interior se ocultaban grandes riquezas. Y tenían razón, aunque no de la manera en que ellos lo sospechaban. No había dinero en el escritorio sino un manuscrito intitulado “Etica”

Me llamo Hendrick van der Spyck, y entre los nombres que tuvo el Señor que vivía en uno de mis cuartos, yo prefiero el más portugués de todos: Bento D'Espinosa.


Pero todos lo conocían por Spinoza, el judío.





Bibliografía:
"Spinoza" de Carl Gebhardt
"El Hereje y el Cortesano" de Matthew Stewart
"Acercamiento a Spinoza" de Jorge Graneri
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miércoles, 14 de octubre de 2009

Chipi Chipi






Chipi se ríe

Mr. Craft también

/ /

En realidad Chipi no es su nombre,

Craft lo sabe pero no le preocupa

Porque él tampoco es Craft

//

Cuando no ríen

(casi nunca)

se lamen sus heridas

como gatos callejeros

//

Chipi tiene talento

Craft tiene gracia

Y como se ríen los dos

No se lastiman

//

Ellos están locos

Pero saben

Que el mundo lo está más

Y de eso

sólo ellos se dan cuenta

//

Pero no importa, porque

está la cerveza

el bar

la ventana nocturna

//

Y allí no entra el miedo

sólo las risas

También pueden lamerse

sin heridas

//

Mañana con el sol

La vida pegará su zarpazo

Hacia el vacío

otra vez.





lunes, 12 de octubre de 2009

Doce poemas mortales de Recúpero: Hoy “El salero y la puta”

.......................................... Arthur Rimbaud............................................


Con análisis psicoliterario a cargo de Pedro Menárdez (1)

Estimado lector, La Menor Idea pone a tu alcance (2) el primer poema de la “Suma Docena Recuperana”

Descuento tu aprecio y agradecimiento por recibir en forma gratuita semejante opus, por el cual Victoria Ocampo hubiera derrochado otra vez las estancias de su padre. Sin embargo, ella nunca obtuvo lo que tendrás tú ahora mismo, y a riesgo de pecar de reiterativo, gratis. Luego, las interpretaciones de un humilde servidor.

El salero y la puta

“Sobre los faunos del mal

la luminosa espera

del vino malhadado.

//

En Casa Elena

Estábamos con Georgie

Ella me vio

Luego nos saludamos

//

La acompañé detrás de una cortina obscura

Con falsos gemidos copulamos

//

Testigo mudo

Del pago de ese amor

//

Fue un salero andaluz

Arábigo y callado”

//

Coro de Ninfas:

Si llegare la muerte en este instante…

¡Feliz la acepta!

Es que la vida

¡todo se lo ha dado!

//

¿Qué tenemos aquí? No estoy seguro, pero es brillante. A mitad de camino entre el ultraísmo y el modernismo (3), Recúpero sugiere una juerga juvenil con Borges, en un famoso prostíbulo mallorquín de los años veinte. Hay una mujer enigmática, rentada por supuesto, que produce sensaciones contradictorias en el vate. Por un lado reconoce los elementos mercantiles del vínculo (4) pero luego en un pase imprevisto y por ello magistral, en dos pinceladas nos seduce con la posibilidad de un amor puro, espiritual (5)

Los primeros versos son un enigma. Modestamente opino que Recúpero los puso al final, para cumplir con el canon maldito, esto es, la tendencia autodestructiva, el vicio y los turbios significados (6)

Es la impaciente hora del poeta! (7) Recúpero preanuncia su magna obra, la del pisapapelazo (8)¿la recuerdan? (9)

Pero luego, el giro magistral, copernicano (11): “Fue un salero andaluz, arábigo y callado

El poeta nos dice que hay una categoría de saleros que debiéramos conocer, esto es, los andaluces. Ahora bien, debo admitir que nunca he oído hablar de tales saleros, imagino que al lector le ocurre lo mismo. Y ahí está el talento ilimitado del homérico, del predestinado. Recúpero sabe que su lector está perplejo, y lo rescata yendo en contra del canon malditista (12) Le explica como son sus saleros andaluces: arábigos (13) y callados (14)

Y ahora, el final a toda orquesta, el que cambió el curso de la poesía, el que rompió los cánones, los códigos, las biblias de la literatura…¡El coro de las Ninfas! Aquí el poeta nos sugiere dos cosas. O bien cambió el mundo de la poesía por su amor a aquellas deidades mitológicas griegas de la naturaleza (16) o estaba borracho (17)

Pero ese detalle del coro, que denota claramente un sentido oral a la manera griega, en contraposición a la letra escrita, casi muerta, del mundo decimonónico (18) le asegura el paraíso literario a Recúpero, me atrevería a decir, por encima de un multipremiado Pedro Aníbal Mansilla.

Al Grande y Unico Poeta Maldito Argentino ¡Salud!

NOTAS

(1) Poeta Argentino Contemporáneo. Erudito en cuestiones literarias. Alineador. Balancista

(2) Disculpa que te tutee, querido lector

(3) Justamente lo que opinan sus más encarnizados críticos

(4) “Con falsos gemidos copulamos” y “del pago de ese amor”

(5) “Con falsos gemidos copulamos” y “del pago de ese amor”

(6) Menárdez, Pedro “Los poetas malditos y sus claves oscuras” (Editorial Sol de Mayo, 1.967)

(7) Perdón por la hipálage

(8) Perdón por la extravagancia en el uso del sufijo "azo"

(9) “Tu c… (10) es prácticamente hermoso”

(10) Culo

(11) adj. Dicho de un cambio de comportamiento, de una manera de pensar, etc.: Muy marcados. ¡Burros! Debían saberlo sin leer esta nota

(12) Esta no es mía, es de Wikipedia

(13) En nombre del poeta, perdón por el pleonasmo

(14) Será salero pero no es alcahuete (15)

(15) Alcahuete: en Argentina, delator.

(16) Ninfas

(17) O ambas cosas

(18) adj. Del siglo xix o relativo a él: "la industrialización decimonónica de Barcelona"/Anticuado, falto de vigencia: "es increíble que un chico tan joven tenga unas ideas tan decimonónicas"

domingo, 11 de octubre de 2009

El Centenario de Recúpero, el último Poeta Maldito


(Por Pedro Menárdez) (1)

Francis Oliverio Recúpero nació en Tapiales, Argentina, el 11 de octubre de 1.909. Nunca perteneció a ninguna de las corrientes literarias de su época, y ese desarraigo lo pagó con sangre en la única oportunidad que tuvo de dar a conocer su poesía. El duro tributo lo obló en la SADE (2) una fresca tarde de fines de 1.928, ocasión en que recibió un pisapapelazo en su frente (3), segundos después de anunciar el título de una poesía que nunca alcanzó a recitar (4)

El meteoro en cuestión (6) le produjo gran impacto emocional y físico también, ya que sufrió una herida sangrante. De inmediato se trenzaron a golpes de puño las fuerzas de choque de los antagónicos grupos de “Boedo” y “Florida”, lo que arrojó un triste saldo de heridas y contusiones varias: entre otras un chichón en la magna testa borgeana, producto de un paraguazo “boedista” (7), y un ojo en compota sufrido por Mariani, consecuencia de un puñetazo desconocido y avieso.

El disgusto que sufrió Recúpero por esa batahola fue tan grande que nunca más se lo vio en público. Edwin Williamson dice que fue invitado por Horacio Quiroga a acompañarlo en el que sería su postrero viaje a la selva misionera (8), dato que nunca fue verificado porque a ninguna otra persona se le ocurrió preguntar por el poeta en los calurosos aserraderos y trasmanosas (9) aldeas del norteño litoral argentino

Las últimas noticias nos dicen que en el reciente descubrimiento del sótano de la SADE se han encontrado también algunos versos del último poeta maldito (y único argentino) que según Harold Bloom (10) integra el parnaso malditista (11) junto a un Rimbaud, un Mallarmé, un Verlaine, un Villon, un Baudelaire, un Corbiére, un Artaud, un Keats y un Poe (12)

Lo cierto es que a cien años de su natalicio, no sabemos si por el mismo vate (quien continuaría sus días en la selva misionera) o bien a través de un hijo suyo (que alimentaría la confusión sobre la supervivencia del padre a la manera del mago Gamauta) hemos recibido autorización para recordarlo mediante la publicación de los legendarios “Doce Poemas Mortales de Recúpero”

La Menor Idea quiere homenajear al poeta y en futuras entregas irá dando a conocer en forma exclusiva cada uno de los trabajos que componen La Suma Docena Recuperana.

Espero, distinguido lector, que esté a la altura de tan excelsa obra (13)



NOTAS

(1) Poeta Argentino Contemporáneo. Erudito en cuestiones literarias. Matricero

(2) Sociedad Argentina de Autores

(3) Perdón por la extravagancia en el uso del sufijo "azo"

(4) “Tu c… (5) es prácticamente hermoso”

(5) Culo

(6) Perdón por la metáfora

(7) Sin embargo algunos creyeron ver la mano del otro Oliverio empuñando el artefacto, pese a ser ambos del grupo de Florida. Girondo podría haber aprovechado la confusión para saldar cuestiones de polleras ajenas al quehacer literario (digo las cuestiones, no las polleras)

(8) Edwin Williamson, “Recuperando a Recúpero”, pág. 1

(9) Perdón por el neologismo por derivación

(10) Harold Bloom, “El Canon Literario”, pág. 2345

(11) Esta no es mía, es de Wikipedia

(12) No los he leído a todos, pero si lo dice Bloom…

(13) Me refiero a Usted, querido lector

La pintura es Coin de table (1872) de Henri Fantin-Latour (1836-1904): Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Léon Valade, Ernest d’Hervilly, Camille Pelletan, Elzear Bonnier, Emile Blémont y Jean Aicard (Musée d’Orsay).


sábado, 10 de octubre de 2009

Improbable conversación entre un atribulado joven y un poeta viejo, desconocido y anticuado - Dedicatorias


- Quisiera dedicarle un libro a una amiga y no se me ocurre nada. Me ayuda, Poeta?
- Yo no dedico los libros que regalo. Los libros son eternos, las dedicatorias, pasajeras. Ud. le regala un libro a su novia, por ejemplo. Por decirle algo, “Las Flores del mal”:

“Ella estaba desnuda, y, sabiendo mis gustos,
Sólo había conservado las sonoras alhajas
Cuyas preseas le otorgan el aire vencedor
Que las esclavas moras tienen en días fastos”

Luego viene la inevitable ruptura. El libro está oculto en la biblioteca de la muchacha. El nuevo novio ve el volumen de Baudelaire y lo abre. Allí está su dedicatoria, gritándole al mundo:
“A Clarita, mi eterno amor…” Su eterno amor duró tres meses y el novio lee el obsequio que recibió su amada:

“Ella estaba tendida y se dejaba amar,
Sonriendo de dicha desde el alto diván
A mi pasión profunda y lenta como el mar
Que ascendía hasta ella como hacia su cantil”

Entiende lo que le digo? La joven, antes de que eso ocurra, arrancará la primera hoja del libro, o lo que es peor, para aventar toda sospecha se deshará del libro, incluso podría tirarlo a la basura. Y todo por qué? Porque Ud. necesitaba marcar el momento, sacarle una fotografía. Pero la vida se parece más a un film, amigo mío. Me dirá Ud. que también sufren ese mismo destino las cartas, y me apresuro a darle razón, pero con un pequeño agregado: Ud. escribe como Poe?
.
"He apretado tu carta una y otra vez contra mis labios, dulcísima Helen, bañado en lágrimas de alegría, o de una "divina desesperación". Pero yo, quien tardíamente, en tu presencia, alardeaba sobre el "poder de las palabras" ¿de qué me sirven ahora? Yo puedo creer en la eficacia de las plegarias al Dios de los Cielos, yo puedo efectivamente arrodillarme humildemente, arrodillarme en esta la más formal época de mi vida suplicando de rodillas por palabras, pero las palabras que pueda revelarte, más vale que me permitan yacer desnudo junto a tí, mi entero corazón. Todos los pensamientos, todas las pasiones, parecen ahora mezcladas en este único deseo que me consume"

No? Entonces no tema al destino de bollo de papel que le espera a su misiva. En cambio, la trascendencia de un libro es diferente. Es superior a la trascendencia que pueda tener su amor por Clarita, desde luego…El libro que nos habla de un amor es eterno; en cambio, el amor que lo inspiró, no.
Pero imaginemos que Clarita tiene un fuerte temperamento, y mantiene el Baudelaire dedicado en el anaquel del medio, sobre la izquierda:

“Fijos en mí sus ojos, como un tigre amansado,
Con aire soñador ensayaba posturas
Y el candor añadido a la lubricidad
Nueva gracia agregaba a sus metamorfosis”

¿Se imagina al inocente que llegó después de Ud. y su pluma en forma de puñal? Ahí tendrá un Otelo, caballero, y a una Desdémona en lugar de Clarita. Todo por qué? Porque Ud. no pudo contener su antiliterario “A Clarita, mi eterno amor…” que tiene más de despedida fúnebre que de dedicatoria para un libro. ¿Entiende el peligro al que está exponiendo a personas inocentes y a Ud. mismo?
Podría suceder que finalmente Ud. se case con Clarita, y con eso pensará que toda mi teoría se viene abajo. No es así, amigo mío. Esa sería la peor de las hipótesis. Cuando dentro de 25 años Ud. esté con sus amigos jugando al billar en el bar de la esquina, y su esposa solitaria y malquerida busque una lectura que la libre de su desidia (la de usted), encontrará a nuestro querido Charles B. diciéndole:

“Y sus brazos y piernas, sus muslos y sus flancos
Pulidos como el óleo, como el cisne ondulantes,
Pasaban por mis ojos lúcidos y serenos;
Y su vientre y sus senos, racimos de mi viña…”

Su esposa, conmovida por la sorpresa, por qué no decir excitada, buscará en la primera página al corazón de fuego que puso en su biblioteca semejante poesía. Y qué encontrará?
“A Clarita, mi eterno amor” Qué deprimente amigo mío…qué deprimente!

- ¿Entonces no le pongo nada?
- Tampoco dije eso. Con un “feliz cumpleaños”, su nombre y la fecha, es suficiente. El libro permanecerá por siempre junto a ella y con él, el delicado recuerdo de su persona. La lucha contra el olvido es vana, amigo. Salvo que Ud. sea Baudelaire o Poe. En ese caso será Clarita la que no pierda el tiempo y le muestre al que siga en la lista que fue USTED quien le dedicó aquel libro. Pero si fuera uno como aquellos dos, Ud. no hubiera venido hasta mí, un viejo y desconocido poeta, para que lo ayude a sacar las papas del fuego. Pero haga lo que le plazca, porque yo, de mujeres, no sé nada.
¡Buenas noches!
.
A la Magah, porque le regalé un libro donde le puse un insípido pero sincero "feliz cumpleaños", nombre y fecha.
Los párrafos de Baudelaire pertenecen a su poesía "Las joyas"

viernes, 9 de octubre de 2009

Requiem para el Cementerio de los Ingleses


Donde ahora hay una plaza había un cementerio
recatado y silvestre, casi familiar, íntimo
vecino de la clásica silueta proletaria
del Mercado Spinetto a cuyo gris tejado
en cada primavera vuelven las golondrinas
(¿Es posible? Es el mismo mercado de mi infancia)

Yo miraba con ojos de niño fascinado
esas tumbas severas de contornos floridos
y esas lánguidas cruces y las losas calladas,
ya con borrados nombres.


Una serenidad, una paz convincente,
fluía del conjunto de tumbas sin desvelo
que abandonaran seres a su vez ya finados.
Y más que un cementerio era un jardín profundo
como un pájaro del tiempo
en un rincón tendido, decoroso, del barrio.


A mi amiga Emily Bronté, la inglesa insólita,
le hubiera seducido ese lugar fantástico
sin memoria de muertos.
Indagar quienes fueron en la vida esos nombres
y dialogar allí con el Silencio.


Esta hermosa poesía de Raúl González Tuñón, llamada "Requiem para el Cementerio de los Ingleses" despertó mi insomne curiosidad. ¿Un cementerio donde había una plaza? ¿Cómo no conozco ese dato? Por suerte, la alusión al viejo Mercado Spinetto me dio la pista. Sin dudas la plaza tenía que ser la "Primero de Mayo", que se encuentra entre Pasco, Yirigoyen y Alsina. Pero, ¿no será una licencia poética de Tuñón? Para colmo por "Cementerio de los Ingleses" no encontraba nada. Finalmente los notarios me dieron la solución: En "Las Casas del Colegio" los escribanos cuentan la historia de la plaza que está enfrente de su edificio:
"Del otro lado de la calle Alsina, en la actual Plaza Primero de Mayo, se encontraba el Cementerio de los Disidentes, también llamado Cementerio Inglés. Nos resultó difícil precisar la fecha en la cual se dejó de utilizar como tal, pues algunos historiadores dan como válido que no existía a comienzos del siglo XX; sin embargo, hemos encontrado registros en los catastros de la ciudad de 1.887 y de 1.905 que así lo afirman. Aunque también ofrecen datos, con diferencias de 15 años, sobre el momento en que comenzó su utilización como cementerio"...."A fines del siglo XIX, en 1.892, se prohibió su utilización, por lo que se cedió a los disidentes un sector del Cementerio de la Chacarita. Los cuerpos de los ya enterrados permanecieron allí hasta 1.923, fecha en la que la Municipalidad compra el terreno y lo convierte en plaza pública, trasladando los cuerpos de los enterrados a la Chacarita"
Raúl González Tuñón nació en 1.905, con lo cual los datos estaban corroborados. ¡Perdone don Raúl por la duda! Me queda la perplejidad de saber que donde juegan los niños, hubo muertos cuyo descanso fue interrumpido para trasladarlos a la Chacarita. ¡Ironía del destino! La plaza se llama "Primero de Mayo", día en que todo el mundo descansa...


Fuentes:
"El banco en la plaza" Raúl González Tuñón, Editorial Losada, 1.977
"Las Casas del Colegio" del Colegio de Escribanos (https://www.colegio-escribanos.org.ar/docs/lascasas_72dpi.pdf)

Caballos Salvajes

jueves, 8 de octubre de 2009

martes, 6 de octubre de 2009

Una razón para entender

No parecía que los ancianos vinieran de enterrar a su hijo. Al menos, no le pareció eso a nuestro detective. Pero era así.

- Qué puedo hacer por ustedes?
- Encontrar al responsable de la muerte de nuestro hijo
- Pero me dicen que se suicidó
- Eso no quiere decir que nadie tenga la culpa. Ninguna persona se suicida por nada. Vea detective, de nuestro hijo lo ignoramos todo. Solamente venía a casa los 24 de diciembre y para nuestros cumpleaños. No sabemos donde trabajaba. Si estaba enamorado. Si tenía amigos. Creemos que nadie se mata por nada. Debe haber una razón que explique esto. Tiene que haberla. Pero él no dejó ninguna carta. Estamos seguros que la clave está en su departamento. No podemos revolverlo, no nos dan nuestras fuerzas para eso. Jamás entramos allí, él no nos lo permitía. No lo haremos ahora. Por favor, échele un vistazo. Nosotros somos creyentes. El suicidio, además de incomprensible, es un pecado. Si encuentra algo, una razón, cualquier cosa que nos ayude a entender, le pagaremos lo que Usted quiera.

No fue la firmeza en el hablar del padre, sino la vista perdida de la madre la que le hizo tomar el caso. Un rato más tarde estaba en el departamento del hijo. La policía ya se había ido. Todo estaba impecable. A nadie le pareció importante hurgar en la vida de un hombre que se cuelga de la puerta de su departamento. Además, este tipo era de gran tamaño. La punta de sus zapatos casi tocaban el piso. Morir así requiere una determinación inclaudicable, porque es fácil zafarse. Esa fue la forma que eligió. Y para la policía fue suficiente. La instigación al suicidio es una figura retórica del Código Penal. Un relleno desde Romeo y Julieta que no le interesa a nadie.

Siguiendo la línea clásica empezó por la mesa de luz, los cajones del escritorio, los bolsillos, la biblioteca. Nada extraño. Llamó a los últimos números que estaban grabados en el teléfono. Video club, deliverys varios, incluso uno sexual. Todo lo que se podía esperar de un tipo soltero. El buscaba por allí simplemente para no dejar ningún cabo suelto, pero intuía que la clave estaba en su computadora. Por fortuna, el tipo no tenía el acceso restringido. Primero revisó sus correos. Nada especial. Al tipo le gustaba el cine francés. Le pareció demasiado robusto para ser intelectual. Se maldijo por el prejuicio. La última que había visto, estaba en la compu, fue “Tango” Le hizo gracia imaginar el acento en la o, tan francés, tan poco argentino. Otra cosa no se veía. Ninguna mujer, ningún hombre. El historial no estaba borrado. Cero chat, cero póquer, cero porno. Se había equivocado, no había nada en el ordenador. Se hizo un café en la cocina y prendió un cigarrillo. Por no parecer poco profesional, empezó a revolver sin ton ni son, y se puso frenético. Levantó el colchón, abrió los frascos de la heladera, el botiquín del baño. Lo había apresado una especie de locura. El portero le golpeó la puerta alarmado. Su identificación lo calmó en el acto. Se ve que al urso no lo quería mucho. Se sirvió un whisky doble y fue al placard. Tiró toda la ropa al piso, empezó a abrir las cajas de zapatos. En la última había fotos viejas. El urso veinte años atrás, adolescente; el urso en la comunión. Todas las fotos estaban recortadas. El asunto se empezaba a poner interesante. Estaba a punto. Sólo faltaba encontrar el patrón de recorte de las fotos. Ya tenía la sospecha cuando llegó a las del bautismo. Ahí las fotos estaban recortadas de otra manera. Estaban los parientes. Estaban los que parecían ser el padrino y la madrina. Solamente estaban mutiladas las imágenes de dos personas. Les faltaba el redondel de las caras. Eran su padre y su madre. No tenían las caras. Volvió a revisar las fotos menos antiguas. En ninguna estaban sus padres. Mejor dicho, no estaban después de cortadas. Contó las fotos de la caja: trescientos cincuenta y siete. Todas mutiladas. El tipo no guardaba ninguna foto completa. Era un niño, un adolescente en todas ellas. Y en ninguna quedaban rastros de sus padres.
Una hora después sonó el teléfono.

- Encontró algo, detective?
- No. Y no me debe nada, por supuesto
.

Nuestro detective sintió hambre. Se tomaría otro whisky en lo de Sandy, tal vez ella le diera algo de comer. Se deshizo de la caja de zapatos lejos, bien lejos del departamento del urso. Si él no quiso explicar nada, no sería el detective quien quebrantara ese deseo. Al fin y al cabo, era una disposición de última voluntad.






sábado, 3 de octubre de 2009

Restos de un Diccionario del Diablo Apócrifo. Hoy el hombre y el sexo

Estimados lectores, hemos recibido cartas de algunos de ustedes conminándonos, casi obligándonos a continuar esta saga espantosa y apócrifa. Hoy, además, tocará temas delicados en forma escatológica y que La Menor Idea no comparte en absoluto. Pero sus pedidos son órdenes, y aquí va la entrega del día.

EL HOMBRE Y EL SEXO

Eyaculador precoz: tipo que come el postre cuando los demás van por el aperitivo

Eyaculador tardío: tipo que toma el aperitivo cuando los demás van por el postre
Multiorgásmica: asmática

Eyaculador precoz con problemas de erección: Ciego sordomudo

Viagra: cemento

Manos masculinas: como el apéndice, parte que el hombre no sabe bien para qué sirve (en el sexo) Cuando debe usarlas suavemente las usa con fuerza y viceversa, siempre en el lugar equivocado.

Sexo conyugal: oxímoron

Sexo oral: fellatio

Orgasmo femenino: ataque de epilepsia del cual el hombre lo ignora todo. No sabe cuando llega, por qué, qué hacer cuando aparece y qué hacer cuando se va. Al igual que con las manos, suele hacer lo inverso a lo que aconseja el sentido común.

Lengua: reemplazo natural del órgano sexual, de las manos, de la palabra.

Nunca: palabra que suele querer decir “a veces” o directamente “siempre”: nunca estuve con una prostituta, nunca tuve sexo con otro hombre, nunca fui infiel, nunca me sucedió esto que estás viendo.

Beso: trámite migratorio que todos quieren terminar rápidamente.

Tetas: la madre en la cama.

Homofóbico: heterosexual. Si se ve apremiado por el tema, el heterosexual asegurará que tiene un amigo gay. Y si sigue apremiado por el tema, dirá que tiene un amigo gay, negro y judío.

Mujer: extraterrestre que muta permanentemente y no permite acumular experiencia sobre ella. Lo que es bueno para la Sra. A, es malo para la Srta. B e indistinto para la joven C.

Tamaño: extraño mito por el cual los hombres discuten, y que tiene el mismo sentido que medir el tamaño de los revólveres en lugar de la puntería de los tiradores.

Homosexual: tipo que conoce todos los caminos a Roma.

Clítoris: Atlántida

Punto G: Neverland


Y no lo olviden: el sexo es salud!

viernes, 2 de octubre de 2009

Los Conferencistas

Ellos eran tres
A la derecha una señora muy seria y muy mayor
A la izquierda un caballero primerizo en esas lides
Y en el centro Ella.

Ella abrió la conferencia
Simpática, aguda, sonriente
El público ya estaba en su bolsillo
Mejor dicho en su bolso

Le dio la palabra a la señora muy seria y muy mayor
Que se despachó con unos antecedentes históricos
de nadie sabe muy bien qué

Ella le avisó al advenedizo
Que luego le tocaría a él
Hablando de tocar, él
Sin querer
Tocó la pierna de Ella

Seguramente fueron los nervios
Ella se sobresaltó, pero sólo interiormente
Oficio de conferencista, le dicen
Nunca perdió la sonrisa
Aunque lo miraba de reojo
Como diciendo
¿qué estás haciendo?

La señora muy seria y muy mayor no terminaba
Y el advenedizo se dio cuenta donde había puesto la mano
Al sentir el contacto de la falda
De las medias que apenas disimulaban la piel
de ella
Y los nervios se fueron
Y se olvidó del público
Y de la voz monocorde muy seria y muy mayor
De la señora

Y empezó a jugar con Ella
Aprovechando su aplomo indestructible
Y el reborde de la mesa
Que apenas los tapaba
De la gente

Y le subió un poco
La falda
El contacto del nylon lo excitaba
Quería saber donde terminaban
Las medias
Y siguió subiendo
Y se encontró con inesperados
portaligas
Y sintió que el corazón le latía en la entrepierna
Siguió subiendo hasta encontrar un encaje suave

La señora muy seria y muy mayor
había terminado
Y Ella mantenía su sonrisa ganadora
pero no hablaba

Pasaron unos segundos
los tres en silencio
La señora muy seria y muy mayor
la miró a Ella con ojos de fuego

Ahí Ella se dio cuenta y comenzó a hablar
No recuerda bien de qué
porque sintió cierta dulzura que bajaba
Por su cuerpo
hasta los dedos de él.

Pero era el turno de vengarse
el advenedizo nunca había hablado en público
hasta ese momento.