viernes, 10 de julio de 2009

ADN ¡TANGO! presenta: El tango de las últimas cosas




Hay un tópico en el tango que es escribir sobre los últimos amores, las últimas cosas, las últimas personas. Y es entendible, porque siempre hay poesía y drama en el adiós. Por ejemplo tenemos "La última curda". Alguno de ustedes recordará "El último café". Otros, "El último organito" ...y ya está? No! esto recién empieza! Repasemos algunos títulos:
La última
La última cita
La última copa
La última esquina
La última grela
La última molleja
La última ronda
La última tentación de Gardel
El último acorde
El último acto
El último beso
El último cafiolo
El último escalón
El último farol
El último guapo
El último juglar
El último round
El último zorzal

Yo creo que están todos los últimos, no? A lo mejor se me escapa alguno...Repasemos algunas letras "últimas", las que a mí me gustan:
El último café (Catulo Castillo y Héctor Stamponi)
Llega tu recuerdo en torbellino
vuelve en el otoño a atardecer
miro la garúa, y mientras miro,
gira la cuchara de café.
/
Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro.
/
Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
/
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...
/
¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final
de un rencor sin porqué...
/
Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad
sin para qué...
/
Llovía y te ofrecí, ¡el último café!
Señores, esta letra lo tiene todo. Es cierto que a mí me gustan muchos los bares y seguro influye, pero aquí se presentan todas las prendas del amor que se termina. Veamos: el tipo está tomando un café y recuerda otro café, el último. La tristeza domina la escena, incluso garúa, y él recuerda una y mil veces -como cualquier amor no correspondido- la ceremonia final, la de la separación. Todo se termina al mismo tiempo: el café, el amor y el olvido. El está triste y llueve, pero igualmente le ofrece a ella...el último café! Por favor! Si alguien puede pintar mejor la derrota que la letra de este tango, que me avise...
El último organito (de Homero y Acho Manzi)
Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal
con un caballo flaco y un rengo y un monito
y un coro de muchachas vestidas de percal.
/
Con pasos apagados se elegirá la esquina
donde se mezclen luces de luna y almacén
para que bailen valses detrás de la hornacina
la pálida marquesa y el pálido marqués.
/
El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego
que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.
/
Tendrá una caja blanca el último organito
y el alma del otoño sacudirá su son
y adornarán sus tablas cabezas de angelitos
y el eco de su piano será como un adiós.
/
Saludarán su ausencia las novias encerradas
abriendo las persianas detrás de su canción
y el último organillo se perderá en la nada
y el alma del suburbio se quedará sin voz.
/
Este hermoso tango de los Manzi evoca un tiempo que se está yendo. Añora de antemano al organito que pasea por la calles de Buenos Aires....
Bien: ya tenemos al último café que en realidad es el amor que se va. Al último organito que despide en realidad a una época....Seguimos?
El último cafiolo
Miraba la ciudad desde el estrolo
de la piedad mortal de sus veredas,
buscando aquella edad de amor y sedas
y del bulín bacán en el Barolo.
/
El era sólo el último cafiolo
lanzado en el final del tobogán,
sin fiestas de champán ni de nebiolo,
cruzando pobre y solo el macadán...
/
¡El último cafiolo!
Desastroso papel
de un drama vil
tras un mantel-cumplido y obsequioso-
sirviendo al "mundo gil"...
/
¡Yugándolas de mozo!
¡El último cafiolo!
Y hasta la mina fané
del cabaré, la que mangaba "caldito de gallina",
anoche le dio un mango de propina
y atrás de aquel gomina se le fue.
/
Los años con su marca de vitriolo
gritaron la verdad de aquel espejo:
junaba su perfil, y estaba viejo,
miraba alrededor, y estaba solo.
/
¡Telón burlón del último cafiolo!
¡Sentía desangrar su corazón!
¡Servime, che cartón! -gritó un pipiolo,
y él le quebró un nebiolo en el melón.
/
Este tango es de los mismos autores de "El último café" (tenían la idea fija...) El cafiolo es un rufián que vive de las mujeres. Pero este proxeneta está viejo, y trabaja de mozo. Ya es más digno de lástima que condenable: no lo respetan ni sus ex protegidas (una le da un peso de "propina" y se va detrás de otro tipo, más joven) El protagonista está triste y solo pero conserva un destello de dignidad: cuando un cliente le falta el respeto (¡Servime, che cartón!) procede a partirle un botellazo en la cabeza...
Entonces tenemos en este último tango una referencia al paso del tiempo pero no de una época, sino al tiempo personal, a la decadencia del que fue un grande y ya no lo es:recordemos que vivir de las minas, conforme lo vimos en la entrada anterior, era una aspiración que nació con el crack de los años 30...y creo que sigue!
Seguimos con Cátulo Castillo y vemos que tiene también la autoría de "La última curda"! Don Cátulo es el maestro de las últimas!
Como es un tango muy conocido, apenas ve un fragmento:
Pero es el viejo amor que tiembla,
bandoneón, y busca en un licor que aturda
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón!...
"Curda" es borrachera y aquí cuando se vaya, se va la vida con ella....
Damas y caballeros, vamos terminando. Transcribo este hallazgo (yo no lo conocía) que es "La última molleja" Para los que no sepan qué es la molleja les tiro con el diccionario: "excrecencia carnosa que se forma en el ganado vacuno joven por infarto de una glándula, particularmente de las amígdalas" Es evidente que el académico que la definió nunca comió un asado, porque en ese caso hubiera revisado tantos infartos y excrecencias. Es que es muy sabrosa! Y además escasa, porque como imaginarán son muy pequeñas. Veamos el periplo de esta molleja tanguera, que parece que se la olvidaron en la parrilla:
La última molleja (de Lucio Arce)
Un perro que merodea
pa que le tiren un hueso
Dos dedos de un tinto espeso
donde flota una colilla
/
Quemada, seca y sin queja
Sola y triste en la parrilla
Sobre las tibias cenizas
yace la última molleja
/
Pasaron el chinchulín,
Las morcillas, los chorizos
Si hasta uno que fue al piso
Fue parte del gran festín
/
Pasó la tira, el vacío
Volaron las ensaladas
La molleja chamuscada
Fue quedando en el olvido.
/
Ahora no tiene consuelo su pena
Llegó el almendrado,
llegó el flan con crema
Y en el abandono brutal
que la aqueja
La última molleja
Allí se quedó.
/
Glandulita barrillera
Consistencia cerebrosa
No te quieren por hermosa
si no por ser exquisita.
/
Pero esta pobrecita
y desgraciada molleja
nunca llegó a la bandeja
que sirvió a los invitados.
/
Una mosca se ha posado
sobre la última molleja
tendida sobre la reja
su emoción se desbordó.
/
Con su piel curtida y vieja
sobre las inertes brasas
una lágrima de grasa
la mollejita lloró.

La letra, como la molleja, parece tierna... Tiene los grandes temas del tango: el olvido, la el dolor de ya no ser....la poesía no tiene límites, pero que llore la molleja por haber sido olvidada en la parrilla, me supera!!! De todos modos, está claro que la letra es en broma.

Me guardé para el final "La última" de Blanco y Camilloni, por dos motivos. El primero porque es la última así, a secas, y se refiere a una mujer, claro. Para el poeta será su última mujer, y no es poca confesión. Si estuviera agonizante vaya y pase, pero decirle a una mujer que será la última...mamma mía! Es una promesa más difícil que la del casamiento! Pero en realidad la dejé para el final porque me trae un grato recuerdo. Mi papá tenía un amigo, el Gordo, que era un porteño de ley (cómo me gustaría que hubiera podido leer estas entradas!)
El tipo, ya entrado en años, cuando estaba en los momentos de la seducción, ponía este tango. Leemos la letra?
Ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida,
y es la última moneda que me queda por jugar.
Si no gano tu cariño la daré por bien perdida
ya que nunca más la vida me permitirá ganar.
/
Te confieso deslumbrado que no esperaba tal cosa.
Ya están luciendo mis sienes pinceladas de marfil,
ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa
y se realizó el milagro con la última de abril.
/
Sos la última y espero que me traigas la ternura,
ésa que he buscado en tantas y que no puedo encontrar.
Ya no quiero pasionismo, ni amorío, ni aventura...
Yo te quiero compañera para ayudarme a luchar.
/
No me importa tu pasado ni soy quién para juzgarte
porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
Además hay un motivo para quererte y cuidarte:
se adivina con mirarte que no te han querido bien.
/
Fue por eso que te dije ya no puedo equivocarme,
sos la última que llega a perfumar mi rincón
y esas gotas de rocío que no te dejan mirarme
me están diciendo a las claras que alcancé tu corazón.
/
Pero si la mala suerte me acomoda el cachetazo
con que siempre está amagando para hacerme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y yo seré como un grillo, muerto al pie de tu rosal.

Qué mujer se le podía resistir al Gordo con esto? Le estaba diciendo que ella era la elegida para la última etapa de su vida! El problema es que se lo dijo a varias, y al mismo tiempo.... Y el día que falleció el Gordo se presentaron al sepelio. Por supuesto, todas decían que eran "La última"...




miércoles, 8 de julio de 2009

Una oficina en Lisboa

- Moreira, ¿dónde está Soares?
- Debe haber salido un momento, Patrón.
- ¿No estará en “A Brasileira”? Es temprano para beber y la contabilidad se atrasa. ¡Vaya a averiguar dónde está!
- No hace falta Patrón, ahí está llegando.

Nada le dijo el Patrón Vasques a Bernardo Soares, y este se dispuso a continuar con la interminable contabilidad de “Vasques y Cia”, supervisado por Moreira. Pero Soares tiene sus sueños en otra parte: un cuaderno pequeño, debajo del grueso Libro Mayor. Y al mediodía, cuando queda desierta la oficina y con un gato como único testigo, gusta de escribir sobre la vida de un personaje imaginario. Lo llamó Fernando Pessoa, y es parecido a él, pero distinto.








martes, 7 de julio de 2009

ADN TANGO presenta: Los dopados del gotán


Cuando yo era chico y escuchaba rock con mis amigos, nos gustaban las letras prohibidas, como “cocaine” por ejemplo. Lo que no sabíamos en aquel entonces, es que a las letras con drogas no había que buscarlas tan lejos. Que en el tango también se tocaba ese tema. Me atrevería a decir que más a fondo que en el rock. Veamos algunas letras, la mayoría de la década del 20:

Siga cochero (Cadícamo y Melingo)

"Al Tano Bertolucci se la compraban

a tres mangos el mogra y era un ponche.
Los gominas farristas se la mandaban
para entrar bien encendidos en el ballet.

Desde el bar de Rosendo, Maipú y Corrientes,
a Recoleta se echaba un cuarto de hora.
Las parejas subían alegremente
y el mateo arrancaba sin más demora.

Y ya marcha empezaba la menesunda
y como ellos eran tan caballeros
la primer narigada honda y profunda
se servía a las damas siempre primero.

Gritándole al auriga, siga cochero
Llegaban las farfalas y los gominas
bajaban encendidos en el palé
dándole a Bertolucci buena propina
y además le obsequiaban con un touché.

(Al Tano Bertolucci, que descanse en paz)"

Señores, aquí tenemos el homenaje a un "dealer", ni más ni menos. Qué roquero se hubiera animado a semejante recuerdo? Hay que reconocer que Bertolucci era un genio porque el servicio era en un carruaje. Otra que Peter Capusotto…


Vemos otra?

PACKARD (De la Cruz y De la Púa)

"Era una mina bien
Era un gran coche
Era un Packard placero
Era una alhaja
Auto que siempre laburó de noche
Llevando siempre la bandera baja

Pero un día la droga la hizo suya
Y en vez de cargar nafta echó morfina
Y cerrando el escape por la buya
Se fajaba de buche en cada esquina

Ayer la vi pasar, iba dopada
Y me sentí yo curda un santo Asís
Al ver que de su pinta bacanada
Pinta que fuera de auto de parada
Sólo queda cuan resto de chocada
Con los cuatro fierritos del chasis"

Qué tenemos aquí? Una mujer hermosa y de la noche para más datos. El poeta traza un paralelismo con un taxi lujoso, el Packard: “auto que siempre laburó (trabajó)de noche llevando siempre la bandera baja”
Hasta que la droga la atrapó: “pero un día la droga la hizo suya y en vez de cargar nafta echó morfina” Por supuesto que finalmente del gran coche no queda nada, terminó chocado.

Y qué sucede con “Los Mareados”? Todos conocemos ese hermoso tango. Pero antes de la letra de Cadícamo tuvo otra letra, la de Weisbach y Doblas, siempre con música de Cobián. La letra era bien distinta y se llamaba Los Dopados, o sea, los drogados:

"Pobre piba, entre dos copas,
tus amores han logrado,
triste hazaña de un dopado
que hoy, festeja el cabaret.

Ya no sufres, ya no sientes
el champán mato tu almita
y, en tu pecho no palpita
ni nostalgia ni tristeza
por lo que fue.

Bebe ese olvido que te ofrecen,
que acallará tu almita herida
y así podrás, embrutecida,amar, beber, reír...

Busca del vicio el triste ensueño,
bebe el olvido en su veneno,
que si el beber hace olvidar,
será esa tu mayor felicidad.

Sin embargo no sentías
ansias de una vida nueva,
para tus viejitos eras
toda su tranquilidad.

Un cariño te ha perdido
y, en el vicio te ha extraviado,
y, hoy, lamentas un pasado
que no tienes derecho
de recordar.

Bebe ese olvido que te ofrecen,
que acallará tu almita herida
y, así podrás, embrutecida,amar, beber, reír...
Busca del vicio el triste ensueño,
torna la mueca en carcajada,
que aquí no debes de llorar,
aquí debes reír, siempre reír"

Y la droga dónde está? en el dopado del título?
El Dr. Eduardo Giorlandini nos habla del eufemismo del tango, que en realidad, donde dice champagne, es droga.”Lo que pudo haber sido consumo de fármacos o sustancias estimulantes la letra informó sobre la ingesta de champán, tan presente en las letras gotaneras… Y la verdad comunica que en otros tiempos se consumía ajenjo, considerado veneno, por lo cual las autoridades prohibieron su venta en los almacenes y despachos de bebidas, dado el alcoholismo existente en la ciudad de Buenos Aires y acerca de lo que hay una larga historia. Sin embargo, no había ley que sancionara penalmente la ingesta de drogas, como la cocaína, la morfina y el opio; hubo tiempo en que el bicloruro mercúrico se usaba para el suicidio. Tangos y milongas dan cuenta de esto, en los versos y hasta en los títulos. Expresan igualmente y de un modo bastante significativo el influjo en la sociedad argentina del tabaco y del alcohol; la literatura lunfarda va un poco más allá todavía y es más rica en el vocabulario específico, el de las drogas que habrían de prohibirse con el tiempo.Así y todo a la etapa de gran consumo de alcohol sucede la del consumo incipiente de ciertas drogas, particularmente las ya citadas líneas arriba, muy limitado y solo respecto a quienes tenían recursos, dado el alto costo"


Hay un montón de tangos más, mejor sigamos con los versos específicos. Quien no conoce el tango "A media luz" de Lenzi y Donato?

"Juncal doce veinticuatro,
telefonea sin temor;
de tarde, te con masitas,
de noche, tango y amor;
los domingos, té danzante,
los lunes, desolación.

Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes
como en botica... cocó,
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor..."

Como en botica cocó, por supuesto es cocaína como en la farmacia, y la simpática "casita" es un prostíbulo...

Y "Tiempos viejos" (de Canaro y Romero)?
"Te acordás, hermano?

¡Qué tiempos aquéllos!
Eran otros hombres
más hombres los nuestros
No se conocían cocó ni morfina,
los muchachos de antes no usaban gomina..."

"Micifuz" de Avilés y Maroni
"Micifuz
triste gato de albañal
¿por qué te das tanto corte
si yo conozco el resorte
que tu vida hace mover?...

Un hijo de Farabutti,
el changador de la esquina,
dopado con cocaína¡pero si es para no creer!
Y en otros tiempos, amigo,
patinaba en la miseria
con los bultos de la feria
por un poco de bullón..."

Aquí no hay una condena al consumo, sino al cambio de vida. Pasó de pobre a un tipo refinado y con gustos caros: la droga es para los ricos...


Y en "Recordándote" de Barbieri y De Grandis, el protagonista se queja de la calidad de lo que ella le dio:


"Indignado por el opio que me diste tan fulero"


Cerramos con "El Taita del arrabal" de Padilla y Romero


"Era un malevo buen mozo/de melena recortada;/las minas le cortejaban/pero él las trataba mal./Era altivo y le llamaban/el Taita del Arrabal.


Pero un día la milonga/lo arrastró para perderlo:usó corbatita y cuello,/se emborrachó con pernot,/y hasta el tango arrabalero/a la francesa bailó.


La linda vida antigua/por otra abandonó/y cuando acordarse quiso/perdido se encontró.


Pobre Taita, muchas noches,/bien dopado de morfina,/atorraba en una esquina/campaniao por un botón"


Aquí tampoco se le critica el consumo, sino el cambio de vida.


Señoras y Señores ya lo saben. No vayan a Amsterdan, no revisen las letras de los Stones. En la Buenos Aires de 1.920, los pibes ya hablaban latín...





















Micifuz es gato, no se si se dieron cuenta...

domingo, 5 de julio de 2009

Desencuentro (final)

El estaba en el café, ilusionado
Ella, llegó resplandeciente
Pero el problema es el cuore del cronista
(¿adivinaron? ¿le ven la falsa escuadra?)
Y nos dejó sin final.

(des) encuentro II

Ella iba con el corazón en falsa escuadra
como él.
En un duelo de miradas contra el piso
se chocaron.
Y entre claves de disculpas sonrojadas
hubo risas con promesas
de café.

sábado, 4 de julio de 2009

Desencuentro

Ella se cruzó por su camino
regalándole sonrisas
Pero él estaba con el corazón en falsa escuadra
Y no la vio.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ultimas noticias de Rayuela


El Hurgador de Libros andaba en otra cosa cuando su teléfono sonó. La llamada era de la escuela adonde había devuelto "Rayuela" la semana anterior. Cumpliendo con su palabra de informarle si tenían registrado el libro, la bibliotecaria le dijo que lo habían "descartado" porque le faltaban hojas.
Eso llamó la atención del Hurgador ya que en su momento no lo había notado. Pero recordó que cuando compró el libro no había tenido tiempo de revisarlo, porque volvía hacia la caseta la primera interesada, aquella a quien se lo birló. Y luego, cuando vio el sello de la escuela y sintió que ya no sería suyo, no lo tocó más. Así que concluyó que era posible que le faltaran hojas sin que él lo hubiera notado.
La bibliotecaria también le dijo que no podía volver a aceptarlo por el mismo motivo. Al Hurgador eso no le gustó nada. Por empezar, la palabra "descartado" le pareció ofensiva para un libro, especialmente ese libro. Creía que valía la pena poner un esfuerzo mayor en él, especialmente si se trataba de una escuela. Tampoco le gustó imaginar el periplo del libro, desde el "descarte" hasta aparecer en exhibición, a un bajo precio pero precio al fin...
Pero entendió el Hurgador de Libros que el mundo es difícil de cambiar. Que en todo caso debería aspirar a modificar -si tenía ganas- a los vecinos de su cuadra, o bien cambiar él mismo...
Mientras seguía reflexionando y oyendo ausentemente a la bibliotecaria, volvieron sus instintos de cazador, aquellos que lo asaltaron al ver por primera vez el libro.

- Entonces, si no lo quieren, ¿podrían devolvérmelo?
- ¡Claro!
dijo la bibliotecaria de la escuela.

El Hurgador estaba treinta y cinco minutos después con el libro en su poder, y una hora más tarde con la última hoja (¡sólo le faltaba la última hoja!) recuperada....

Todo esto sucedió la semana pasada y el Hurgador de Libros demoró en contárnoslo a los dueños de este blog. Cuando le reprochamos esa omisión, alegó que no le gustaba el final de la historia. Que su sentido de justicia poética le decía que el libro debía terminar en el sitio al que pertenecía: la biblioteca de una escuela, donde quiso creer que aún jugaban a la rayuela. Y sintió cierta desazón, más allá de la alegría por haber recuperado el libro. Por nuestra parte, manifestamos nuestra opinión en contrario: a La Menor Idea le pareció que la justicia poética estaba presente en este final, puesto que el libro volvió a las manos de quien en todo momento demostró su interés, nos arriesgamos a decir su amor (nada liviano, por cierto) y que estaba bien que fuera de él. Luchó por arrebatárselo a la dubitativa interesada, y fue volando a buscarlo a la no encantadora escuela descartadora. De manera tal, querido Hurgador de Libros, que puede quedarse tranquilo con Rayuela. Porque el libro es suyo.




Nota de los editores:
Agradecemos al Profesor Hermann Burmeister por habernos facilitado el texto de la última hoja que le faltaba al libro del Hurgador, el que como ya tenía la famosa página del capítulo 7 que nos ilustró Susana, se ha transformado en un libro completo, perfecto.

Agradecemos también a Pamela porque con su entrada "Rayuela" animó al Hurgador de Libros a contar el último capítulo de su historia. Es que al ver en su blog la misma tapa, un poco más vieja que la suya, se emocionó y entre vinos y ginebras solventados por nuestra producción, soltó la lengua.
La tapa del libro de ella encabeza este post, y la del Hurgador, lo termina.





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