domingo, 13 de septiembre de 2009

El Trueno entre la Rosa

Mire oficial, Ud. crea lo que quiera. Yo le voy a contar cómo fueron los hechos. Mejor dicho, como creo que fueron. Para mí el guardia privado que me denunció está equivocado.
Recuerdo que anoche salimos y bebimos vino. Bastante. Calculo que me acosté a las tres. Los domingos suelo correr por la Rosa, y a mí me parece que hoy no fue la excepción.
Empecé a dar la vuelta y la vi a ella. Le juro que me miraba desde el césped, a la sombra del árbol. Era Isabel. Ud., ¿ qué edad tiene? Yo le calculo arriba de cincuenta, tiene que haber visto “El trueno entre las hojas” Así la vi. Voluptuosa. Y me miraba fijamente con ese mohín que siempre hace. Y claro, qué hubiera hecho cualquier mortal? Me acerqué y le hablé, por supuesto. Le pregunté qué hacía ahí, solita. Que si ella quería podía acompañarla, que si estaba esperando a alguien en cuanto llegara yo me iba. Es una zona peligrosa los domingos la mañana porque no hay nadie en la Rosa. Le dije:
- Coca… Y si te aparecen los desesperados de “Carne”?

Ud. la vio “Carne”, oficial? Tiene la frase nunca dicha más famosa del cine nacional
"Qué pretende Ud. de mi?"
Nunca la dijo, oficial. Se lo aseguro. Si no me detiene vamos volando a algún videoclub y la vemos las veces que quiera. Se supone que la dijo en el camión de carne, con los tipos a punto de violarla. El imaginario popular determinó que Isabel es tonta y no se da cuenta que los tipos van a violarla y hace la preguntita idiota. Se lo pregunté a Isabel, por si la frase hubiera quedado fuera del corte final y me dijo que no. También le pregunté por Armando. Es celoso Armando, me dijo. Y para que hiciera las escenas fuertes me daba un whisky. Mi mamá no quería que las filme…
Ud. vio “Ultimo amor en Tierra del Fuego”, oficial? A Armando el malo le sale muy bien. Los besos no tanto, quedaban un poco artificiales. Pero a quien le importa la actuación de Armando? En el cine Ciudadela, cuando tenía 13 y con mis amigos nos habilitaban la parte de arriba, lejos de los inspectores de Moralidad, a nadie le importaba la actuación de Armando. La de Isabel tampoco. Nosotros queríamos verle las tetas, vio. Porque en esa época se les decía tetas, no "lolas". Quien empezó a decirle "lolas" a las tetas? No lo sé, pero las de Isabel son tetas. Y bueno, el asunto es que tenía tanto para decirle a Isabel, que me senté con ella entre las hojas. Y mientras me contaba su vida le quise dar un beso. Ella se resistió apenas, girando levemente su cara. Y bueno. Lo demás ya lo sabe. Me vio el guardia del parque y lo llamó a Ud.

Para mí los hechos fueron así...
Por qué me esposa, oficial? Dónde está la Coca? No vamos a ver “Carne”? Me dijeron que el cine Ciudadela existe todavía…















Para Richard, con quien compartimos algunas cosmovisiones.


sábado, 12 de septiembre de 2009

Aristocracia argentina

Me da ternura cierta aristocracia
que ya no es sino que ha sido
En ciertos linajes de guerreros
En estancias inmensas como pampas
Pero ya no
Aquella señora que mayor
bebe té en la Recoleta
Ya no hay fortunas
Pero aún tiene bibliotecas

y recuerdos de París
para contarme
.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Un loco en la torre



Los campesinos dicen que es un gigante. Un cíclope, incluso. Polifemo que rechaza a infieles y cristianos por igual. Pero no es nada de eso. Es un hombre como cualquier otro, sólo que a él le fue indicado en tiempos inmemoriales que debía custodiar La Torre. Y cumplió (cumple) con ello.
Los Señores lo evitan. La Torre no tiene ningún valor, y es vano perder hombres por un loco gigante, con un ojo o con los dos. Porque si le tiran flechas, él las devuelve envenenadas; cada piedra que le arrojan desciende envuelta en llamas; y cambia las lanzas recibidas por otras más filosas, con puntería sin igual.
El hijo del Sultán supo de su leyenda, y ya sabemos cómo son los hijos de los sultanes. Como un juego fue por el loco, con algunos de sus hombres más leales. Comenzaron a dar pedradas a lo alto de La Torre. Y el loco les respondió. Una piedra alcanzó al joven y lo mató. Los suyos juraron venganza. Y el loco rió, porque todos se van prometiendo venganza. Pero no regresan jamás.

Un amanecer vio a alguien acercarse, solitario. No llevaba armas, y el loco nada más lo observó. Era una mujer. Durante siete noches, la mujer cantó al pie de La Torre. El loco nunca había oído cantar a nadie, y primero se rió. Pero luego comprendió que las canciones contaban historias de una vida maravillosa, la vida de un hombre que él ni siquiera se había atrevido a soñar.
La séptima noche no lo soportó más, y arrojó una soga a la base de La Torre. La mujer seguía cantando mientras escalaba, y el loco comenzó a llorar, temblando de felicidad ante su cercanía. Ya estaban a punto de tocarse, el loco con la mano extendida, cuando la mujer se detuvo. Un presentimiento la atemorizó y descendió de nuevo, presurosa, alejándose corriendo de La Torre. Siete días y siete noches estuvo el loco llorando de dolor, recordando esas dulces historias del hombre imaginario que la mujer le cantó.

Al octavo día el horizonte se puso blanco. El loco pensó que eran rayos tormentosos, pero no. Era un ejército de sarracenos y catapultas, con el Sultán a la cabeza. Llevaban algo adelante, pero no era una bandera ni un estandarte. Era el cuerpo de un joven. Esta vez sí, alguien cumplió. Venían a vengarse y el loco se dio cuenta que no podría con todos ellos.

Sin embargo, él está dispuesto a defender La Torre con su vida. Sus enemigos se acercan y el loco apila sus piedras, prepara el veneno de las flechas, afila las puntas de sus certeras lanzas.

Mientras se dispone a cumplir con su destino, sin advertirlo canturrea una hermosa canción que cuenta la dulce historia de un hombre, que no es la suya.



Foto: Torre Moruna de Paterna, Valencia (España)

martes, 8 de septiembre de 2009

El tango más famoso


Damas y caballeros, ADN ¡Tango! se viste de fiesta. Es que hoy nos toca hablar del que tal vez sea el tango más famoso de todos. Estas letras serán breves porque –siguiendo una excelente idea de nuestra amiga América- tenemos invitados de lujo.
Dicen que Piazzolla dijo que era “El peor de todos los tangos escritos jamás... lo más espantosamente pobre del mundo”, por mi parte tengo mis dudas que haya dicho eso porque…él la grabó! Creo que a don Astor le gustaba polemizar. Por empezar es un tango del que se habla en otros tangos:
“Señora, pero hay que ver,

tu berretín de matrona,
si te acordás de Ramona,
abonale el alquiler.
No te hagás la rastacuer,
desparramando la guita,
baja el copete m'hijita
con tu vida bacanada,
pero si sos más manyada
qu'el tango La Cumparsita”
"Tortazos" (de Casaravilla, Maroni y Razzano)


Es del año 1.917 y se compuso en Montevideo... Sí señor! Se trata de “La Cumparsita”

Pero como me encantan las paradojas debo aclarar que iré al revés de la cátedra, y algo de razón le doy a Piazzolla, si es que dijo lo que dicen que dijo (lo que me deja dudas) El tango me gusta más partiendo de sus letras que de su música, porque si esta viene sola lo mando al grupo de tangos prohibidos por diez años. Eso sí, las letras tienen varios padres y madres: ¿vemos cuantas hay?
Tenemos la que inmortalizó Gardel, que es de Contursi y Maroni; la del autor de la música, Matos Rodríguez; la de Alejandro del Campo; la de Augusto Mario Delfino; hasta hay una versión en inglés!: la de Olga Paul, que se llama… "The masked one" Y para terminar tenemos, "Por qué canto así" del gran Celedonio Esteban Flores, que acompaña la versión grabada por Julio Sosa. Hubo litigio con tantas letras, hasta se llegó a un laudo arbitral dictado por don Francisco Canaro…
Pero hoy no viene de reseña histórica el asunto, esta es una pequeña introducción para dar paso a los artistas. Decía que me gustan sus letras, y de todas ellas mis favoritas son dos:
La de mi adolescencia es la del gran “Cele”, autor de Margot, Mano a mano y Viejo smoking. Para ahogar penas de amor recuerdo haber comprado un cassette (ese extraño rectángulo con un rollo de cinta adentro, las generaciones jóvenes no tienen la menor idea de lo que hablo)
Escucharemos esa letra en la voz de nuestra querida amiga Maracuyá














Sí Maracuyá! Yo también me hice en tango!


La otra que me gusta mucho, pero mucho, es la de Contursi, el gran autor de exitazos como Mi noche triste y El motivo. Quien se la grabó a don Pascual? Un pibe del Abasto, un tal Gardel. Ahora se las presento en la voz de
Susana.













Volviendo a tu pasado, te acordarás de mí...



Qué me Contursi? Pero esto no termina aquí! Tenemos un bonus track…Un magnífico dibujo creado para la ocasión por Richard, mi socio de cantina...


Qué les pareció? sugiero escuchar relajadamente, si hay una copa de vino, mejor. En el caso del dibujo, ampliarlo, naturalmente, para observar los preciosos detalles. Fuerte ese aplauso para los artistas! Gracias amigos. Me han hecho muy feliz. Con ustedes, dos minas fieles de gran corazón y un verdadero taita del arrabal, nuestro querido tango está a buen resguardo.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Remedios antidomingo

En esas horas en que el suicidio no parece un disparate
Mejor refugiarse en cualquier medicamento:
Un libro hipnótico
Un gesto anticonvulsivante
Una ansiolítica tarde
sin malos pensamientos

Tal vez algo de vino tinto

y antipánico
Y miorrelajantes caricias

homeopáticas


Nada de muertos en noticias policiales
Ni polos derretidos, o tigres africanos
Urge olvidarse de ayeres y mañanas
Que nos conduzcan a la angustia del fracaso

No disculpés la situación en esas horas
en que el suicidio no parece un disparate
pues toda precaución resulta poca
ante la tentación del somnífero balazo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Una casa en Garay



“Nuestra mente es porosa para el olvido” Jorge Luis Borges

Pedro Menárdez estaba en el subsuelo de la Oficina Municipal de Catastro siguiendo una corazonada: tal vez encontrase alguna antigua propiedad de la calle Garay, a nombre de Zunino y Zungri. Pero no existían tales condóminos, y se fue. Volvió sobre sus pasos con otro pálpito:
- Y por Viterbo? Aparece algo?

Esta vez sí. En Garay había una casa con un propietario de ese apellido. La finca tendría unos setenta años, con lo cual Menárdez sintió que debía tratarse de la que buscaba.

Un cartel de “En venta” reveló que estaba desocupada. Fingiendo interés en comprarla ingresó con el vendedor, que con cansado profesionalismo exaltó bondades y ocultó errores y decrepitudes de la construcción.
- ¿Tiene sótano la casa?
- Sí, uno muy pequeño, pero está clausurado. Pertenecía a la edificación anterior.

Volvió Menárdez por la noche, inexorablemente. Con una herramienta consiguió abrir la tapa sellada que la humedad había ablandado. Linterna en mano descendió los escalones empinados. En el fondo del negro pozo, unos trastos irreconocibles eran el único mobiliario. Se tiró en el piso helado y empezó a contar diecinueve escalones. Luego se quedó a oscuras. Cerró los ojos, y al abrirlos allí, al costado del décimo noveno escalón, estaba la esfera pequeña y luminosa, “el punto del espacio que contiene todos los puntos”: el Aleph. Simultáneamente vio un tigre y todos los tigres, un noruego en Río Grande do Sul, un poniente en Querétaro, un vendedor de biblias antiguas en la avenida Belgrano, un laberinto roto en una isla, una pelea de gauchos en el Sur, un espejo, una diversa Andalucía, un Cristo en la cruz, un libro de arena, un inmortal, dos amigos riéndose, un poeta en la calle Honduras, una tumba en Ginebra, una mujer en York, un anciano conversando con un joven junto al río Charles, un ciego en una biblioteca recitando versos.


Era de día cuando Menárdez corrió a ver al agente inmobiliario. Pero ya era tarde, la casa estaba vendida. Le preguntó quien la había comprado.

- Una empresa. La va a demoler para hacer una torre.

Menárdez comprendió que una vez más desaparecería “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, visto desde todos los ángulos”

Pero él, como su maestro, lo había visto.

-"Cambiará el universo, pero yo no” dijo Menárdez, a sabiendas de que eso es imposible.

Todas las palabras en cursiva pertenecen al cuento “El Aleph” de Jorge Luis Borges
La imagen es sobre el trabajo de Mati Klarwein "Aleph Sanctuary"

jueves, 3 de septiembre de 2009

Marceleces (II)

Burocracia Cinco Estrellas

*Estrella nº 1*
Tengo que retirar una copia de un archivo estatal. Dónde debe situarse un archivo que se precie de tal? ¡Sí! ¡en el segundo subsuelo!
*Estrella nº 2*
Empiezo a descender y de inmediato me encuentro con un abuelito que también iba al archivo. Lo noté agitado por causa de los empinados escalones. Le ofrezco ayuda. Se enoja y me grita ¡¡puedo solo!!
*Estrella nº 3*
Dejo atrás al abuelito y llego al segundo subsuelo. No hay público haciendo trámites. En el mostrador hay un cartel que dice "Toque timbre y será atendido". Detrás del mostrador hay una mesa y en ella, cinco empleados fumando y tomando café. Me miran y continúan sentados, impasibles. Pienso que no es posible lo que creo que está sucediendo. Los vuelvo a mirar. Ellos me miran. Entonces pruebo y toco el timbre. Ahora sí, uno de ellos da dos pasos y me atiende.
* Estrella nº 4*
El empleado me dice que no es en ese Archivo donde está el papel que busco. Eso está en un edificio al otro lado de la ciudad. ¿Y en qué sector del otro edificio se encontrará el archivo? ¡sí! en el segundo subsuelo...
*Estrella nº 5*
Voy a subir los escalones de par en par y me encuentro con el viejito que recién llega al fondo. Lo miro un poco y me grita ¡¡puedo solo!!


El punto de vista de la vaca

Si ustedes fueran tan humanos, no permitirían que sus hijos se coman a los míos.

El punto de vista del carnívoro
"En cuanto a los escrúpulos religiosos del gimnosofista, a su repugnancia frente a las carnes sangrientas, me afectarían más si no se me ocurriera preguntarme en qué difiere esencialmente el sufrimiento de la hierba segada del de los carneros degollados, y si nuestro horror ante las bestias asesinadas no se debe sobre todo a que nuestra sensibilidad pertenece al mismo reino" (En "Memorias de Adriano" de M. Yourcenar)

El "No Chino" de Larrea
Mi barrio está lleno de autoservicios chinos. Están los chinos de Pueyrredón (2 locales), el de Córdoba, el de Azcuénaga, el de Junín, el de Viamonte. En Larrea hay un señor que tiene un autoservicio y que no es de la colectividad oriental. Como no sabíamos cómo identificarlo, ahora decimos: andá a buscar unas cervezas al “No Chino” de Larrea!


Curiosos apellidos de Pompas Fúnebres de Argentina

"Casa Vivado Sepelios" (Av. Rivadavia 8558)
"Casa Villano" (Cabrera 2979)
"Casa Marchitto" (Pasteur 761)
Otros nombres curiosos del rubro:
Velatorios "Visión" Rafaela- Santa Fe
Sepelios "Los Hornos" (calle 66 n° 1858)
Cochería "Previsora Matanza" (Crovara 2821)
Carruajes "Sentir" (Suipacha 2488 Santa Fe)
"Azafatas Funerarias" Personal para velatorios (Elcano 4866 PB)

Nuestro Detective en el Titanic:
-Señora, suba al bote tranquila. Luego le voy alcanzando sus niños de a uno. No tema! Ud., caballero! Suba también. Esos niños no pueden quedar sin padre. Abuelo…al bote! Qué importa su edad? Todos tienen el mismo derecho….Capitán, quisiera echarle un vistazo al puente. No creo que una cosa así vuelva a repetirse. Si tiene un buen whisky, le puedo contar cómo fue que me subí a este barco tan bonito. Pero esta la pasamos juntos, o no la pasamos.

El Zurdo en el Titanic
- Yo no lo empujé al agua al señor! Se cayó solo! Y vos quien sos estúpido? Andate al agua por vigilante! Espere vieja! Cuantos años quiere vivir? 900?…al agua también. Señora, el codazo fue sin querer. Igualmente le aviso que no me importan sus chicos. Yo tengo un sobrinito que me extraña, no puedo abandonarlo! Qué cuantos años tiene? 27…Y qué importa? Capitán! Me presta el revólver un segundito? Gracias!

Asesinos de metáforas
He notado un abuso en la literatura erótica, consistente en sustituir "fluído sexual" inevitablemente por los términos "néctar", "miel" e incluso "elixir" Modestamente propongo experimentar por otros territorios, alejados desde ya del facilismo y obviedad de los derivados lácteos, y embarcarse por ejemplo en "tu maná líquido" (tal vez más místico que agitador) "mi piña colada" (si hay que ser procaz) o incluso "nuestro líquido amoroso" (de raíz evidentemente químico orgánica)

De nada.
Bitacoras.com