martes, 31 de agosto de 2010

Casi una línea recta

Que cada uno sueñe lo que quiera. Atravesar el Amazonas, la mítica ruta 66, la 40 que va junto a los Andes o el camino de Santiago. A mí me gustaría recorrer 1.000 km que van de Ucrania a Polonia. Ni siquiera es una sola ruta. Tampoco sé si hay bonitos paisajes o cuán segura puede resultar la travesía.
Me gustaría empezar en Chechelnyk. Algunos miles de habitantes y en 1.920 un lugar no muy acogedor para los judíos. Los nazis no existían pero los bolcheviques sí, y pese a que muchos de sus líderes eran judíos, pronto empezaron las persecuciones. Hasta Drohobich hay 599 kilómetros y las cosas no eran muy diferentes allí. Treinta mil habitantes en la década del treinta. Primero las tropas soviéticas, luego los alemanes. Y siempre era un problema que te cosieran la estrella de David en el pecho. Sigo otros 400 km y ya estoy en Maloszyce, un señorío cercano a Varsovia.

Allí también estaba difícil, y con los nazis empeoró todo.
Si buscamos por la computadora, no encontraremos nada de estos lugares por sí mismos, alejados de la mano de Dios, ignotos parajes de imperios olvidados, casi imaginarios (el astrohúngaro, el Tercer Reich, la Unión Soviética)
Sin embargo, aparece información de estos tres sitios vinculada con tres individuos, que para mí son tres milagros. En 1.904 nace en Maloszyce, Polonia, Witold Gombrowicz. En el año 1.939 es invitado a un crucero a Buenos Aires y a los pocos días los nazis invaden su patria. No puede volver a Polonia el judío Gombrowicz, por supuesto. Tampoco con los comunistas. Veinticuatro años vivirá en la Argentina. Luego regresará a Europa, viejo y enfermo. Pero no a Polonia.

En 1.920 nace Clarice Lispector en Chechelnyk, Ucrania. A los dos años sus padres emigran al Brasil. Por supuesto que la literatura brasileña se la adjudica y con razón. Pero yo no me olvido que huyó de los pogromos que hubo en la Rusia zarista, y en la comunista también. Y eso marcó a fuego su literatura, aunque no tuviera recuerdos.

Bruno Schulz no pudo huir. Casi nunca había salido de su Drohobich natal, que en aquel entonces pertenecía a Polonia y hoy a Ucrania. Durante la ocupación nazi, Schulz trabajaba para un oficial alemán como un esclavo en pleno siglo XX. A punto de escapar con papeles falsos, otro oficial alemán, rival de su “amo”, le disparó en la cabeza.
Los tres pueblos existen en la red por causa de sus tres escritores, prácticamente como único motivo.
Quisiera saber si existen las casas natales. Una escuela, un registro civil que de cuenta de sus personas. Tal vez algún pariente o alumno de quienes escribieron esto:


"Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él saco sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo esconden otras: ¿cuáles?. Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada en lo hondo del pozo." Clarice Lispector "Un soplo de vida" (Siruela)

"Nuestro lenguaje no posee definiciones que dosifiquen el grado de realidad ni definan su densidad. Digámoslo sin rodeos: la fatalidad de este barrio consiste en que nunca nada se realiza hasta su culminación, nada llega a su definitivum, todos los movimientos iniciados se suspenden en el aire, todos los gestos se agotan tempranamente y no pueden superar su punto muerto. Hemos podido observar la gran frondosidad y el despilfarro en las intenciones, proyectos y anticipaciones que caracterizan el barrio. Todo él no es otra cosa que la fermentación de deseos crecidos muy deprisa, y por ello, sin fuerzas y huecos. Bruno Schulz "la calle de los cocodrilos" (Siruela)

"Cuando por la noche regresé a Jocaral, los árboles aullaban como si los estuvieran desollando. Me puse a escribir este diario, no quiero que la soledad ronde en mí sin sentido, necesito a los hombres, a un lector...No para comunicarme con él. Sólo para emitir señales de vida. Ya hoy consiento en este diario las mentiras, los convencionalismos, las estilizaciones, con tal de poder pasar de contrabando, aunque sea como un eco lejano, un tenue sabor de mi yo aprisionado" Witold Gombrowicz "Diario argentino" (Adriana Hidalgo editora)

Pensando en ellos tres se me ocurrió unir sus pueblos. Casi una recta encontré entre estos lugares caídos del mapa. Una recta que atraviesa Ucrania y Polonia para terminar en otro punto perdido del otro lado del mundo. Buenos Aires.




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17 comentarios:

SIL dijo...

// Los tres pueblos existen en la red por causa de sus tres escritores, prácticamente como único motivo.//


El post no tiene desperdicio, pero la línea que copié y pegué me ha conmovido profundamente.
Su connotación es estremecedora.

Todos los caminos conducen a Buenos Aires, Poeta Imperfecto ?

Beso grande


SIL

ANABEL dijo...

¿Por qué sueñas eso? ¿qué te daría recorrer ese camino? Al fin y al cabo, no creo que quede ni un rastro de ellos en allí. Como mucho, un busto conmemorativo. Como tú mismo dices, cada uno es libre de soñar lo que quiera.
Besos

Mariela Torres dijo...

Antes todos los caminos conducían a Roma, ahora parece que conducen a Buenos Aires. Y yo vivo en Rosario, que siempre estuvo cerca.

Besos.

María Eugenia Mendoza dijo...

Hermoso sueño que va más allá de la geografía.
Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Incluso podrías desviarte a Chequia.
Estas vacaciones visité el cementerio judío de Praga.
Es espeluznante.
Y lo que han hecho con ellos siglo tras siglo aún más.

Saludos.

Iraide dijo...

¿Puedo añadir un punto más a esa ruta?. Aunque no queda en línea recta, en Kiev nació una de las escritoras que descubrí con asombro hace un par de años: Irene Nemirovsky. Judía también, fue una de las mujeres que llevaron a Auschwitz, donde acabó muriendo. Antes, tuvo tiempo de escribir historias hermosas. Como siempre ocurre en estos casos, esos legados son la parte que siempre permanece, la que no pueden aniquilar y llevarse.
Al igual que los ejemplos que has dado, es una suerte poder disfrutarlos.

Cristina dijo...

En el misterioso juego de las causas, nunca sabremos si fueron grandes por nacer donde nacieron, o si se hicieron grandes para que sus pueblos tuvieran entidad y hoy, un siglo después, alguien como usted los reconozca en el mapa, los una con la línea que le marca su deseo, y sueñe con visitarlos.
Tres grandes escritores, tres pueblos con un dolor común.
“El hombre puede morir sin angustia si sabe que lo que ama está protegido de la miseria y el olvido (...) Pero ni siquiera el advenimiento último de la libertad puede redimir a aquellos que mueren en el dolor.” (Marcuse, 1976: 218)

Siempre es bueno crecer leyéndolo.
Un beso

Claudia Sánchez dijo...

¿Qué puedo decirle mi estimado? Los tres deben estar bailando en el otro lado, de sentir que alguien los honra de esta manera.
Mis respetos.

SUSANA dijo...

¿Dice que “le gustaría recorrer” esos 1000 km? Al parecer, Usted “realmente” estuvo en Chechelnyk, Drohobich, Maloszyce. ¿De qué otra forma se pueden unir esos lugares de pronunciación fatigada y esquiva?
Hoy y mediante su línea,Gombrowicz, Lispector y Schulz son una misteriosa Trinidad bajo el número perfecto y mágico.
Sí Marcelo, Usted viajó. Y lo hizo como todo lector profuso, guiado por grandes autores y su propia intuición. ¿Qué le puedo decir? La geografía y momentos históricos que vivieron estos tres monstruos, y sus letras, me hacen latir fuerte el corazón.
¿Se fijó? Los tres puntos en el mapa parpadean como guiños…

Alelí dijo...

este rescate que hacés, es una tarea que yo considero de lo más valiosa. me emciona, las citas que publicás son muy sentidas, muy de las entrañas y si, los tesoros del mundo nunca deben salir de las profundidades.

beso grande!

Nieves dijo...

Pues hazlo,el camino. Por qué no?

Pamela dijo...

No es necesario ir, estoy de acuerdo con Su, ella ya lo ha dicho "tan bonito" que me he quedado sin argumento ni palabra, y lo mejor es que nos hiciste ir a todos los que te leemos ya casi como algunas viejitas rezan el rosario antes de salir de la cama, si no te leo, mi día no está completo. Besos (ahora, si además te ganás la quiniela podrías llevar a Mafalda y su madre en esa peregrinación perfecta)

miralunas dijo...

gracias por la línea recta y por las otras líneas. y por sentarse a mi mesa de vez en cuando.

un abrazo emocionado, ya sabe

Daniel Os dijo...

Las letras son a veces la línea más inconexa, y la única, entre dos puntos.

Este artículo me repercute fuertemente pues he conocido en persona a un caballero que en 1918 transitó caminos similares. Prácticamente a pie huyó de imperios que ya no existen y llegó a un país de promesas que ya tampoco existen.

Al menos, ya a salvo en tierras jóvenes, se enamoró, se casó y tuvo dos hijas… mi vieja es la menor.

Un fuerte abrazo… de aquí a Gdańsk.
D.

Epístola Gutierrez dijo...

Siento que en este escrito has recorrido ese camino, has unido esos puntos, esas ciudades, esas historias.
Excelente, creativo, original, un post de lujo!
Gracias!!
Un beso.

Fernando Terreno dijo...

Sigo tu ruta en un mapa viejo y me encuentro en el camino, cerquita, con Tulchin. ¿No era Gerchunoff de allí?
¿Y Scholem Aleijem, mejor dicho Kasrilevke (la verdadera) no era cerca de allí?
Está como para organizar un viaje turístico-literario. Agregamos Praga y Budapest y cerramos...
Cordialmente.

esteban lob dijo...

¡Emocionante!