jueves, 6 de agosto de 2009

Leer caminando

El Hurgador de Libros notó que nunca se había topado con un escritor que hacía rato le interesaba leer. Mágicamente, al día siguiente se encontró no con uno sino con dos libros del autor difícil.
Suele ocurrirle al Hurgador de ponerse ansioso por comenzar la lectura y, siendo que no es librero como su amigo Rafa, le resulta inevitable tener que trasladarse desde la librería donde encontró sus tesoros hasta algún otro punto de la ciudad. Entonces, y como no puede esperar, cultiva el arte de leer caminando. Desde ya debo advertirles que la faena tiene sus vericuetos. Si les interesa ponerla en práctica deben aceptar –al menos en una ciudad como Buenos Aires- que sus zapatos probablemente terminen sucios como los de un ciego, luego de chapotear sobre algún desecho industrial, mineral, vegetal, y aún más posiblemente que los otros, uno animal. También se encontrarán con transeúntes de miradas temerosas, otras incluso recriminadoras, por poner en peligro el normal y siempre caótico tráfico del universo peatonal. Hay una mirada que combina ambos elementos aunque no es muy común, y es la del señor que desde lo alto de la escalera que atraviesa la vereda, no sabe si ha sido percibido por el virtual invidente de todo aquello que no esté dentro del libro. Pero El Hurgador tiene vista periférica, y no sin antes hacerlo sufrir un poco al humilde trabajador, a centímetros de la escalera hace un medio giro elegante y continúa, absorto, su camino. Por último existe el problema de los baches, pozos y veredas rotas, que ponen en peligro la integridad física del apasionado lector.
Pero lo cierto es que al Hurgador de Libros le gusta correr este módico riesgo, y cuando llega a destino, ya tiene una primera impresión de la pesca del día.
Aunque claro, existen otros seres privados de la metáfora para los cuales “pesca del día”, inevitablemente tiene un significado mucho más estimulante. Aunque acepten posar para la foto, al lado de la pesca del Hurgador.



66 comentarios:

Fauve, la petite sauvage dijo...

:-))

(* dijo...

Ay, Marcelo, qué bueno. Yo no podría, no sabría leer caminando. Efectivamente es algo que requiere mucha práctica y cierta habilidad natural también, diría yo. La única vez que loi intenté no sólo me mareé, sino que acabé estampándome con una farola. Como ves, ¡yo no sé de medios giros elegantes! Jajaja... Este Hurgador, qué travieso.

Un dulce beso.

Merche Pallarés dijo...

Volveré mañana cuando esté más despierta... Besotes, M.

Isabel Estercita Lew dijo...

Así que el gatica del hurgador se copa con Thomas de Quincey, que gato copao. Si llego a leer caminando puedo provocar varios accidentes, ya los provoco sin leer :)
Preguntale al hurgador si el tal de Thomas era un comedor de opio?

Besos

Estercita

Este finde sale el próximo capítulo, ando en el horno con mi trabajo snif...

América dijo...

Buen texto,creo que todos en alguna oportunidad no hemos resistido la tentacion de caer en un habito peligroso como ese,pero la emocion y la adrenalina de un encuentro asi es dificil de dominar,felicitaciones por tus libros de Thomas de Quincey.

Un enormeeeee abrazooooo!!!!!!

(Disculpa me comentario sin acentos)

Selma dijo...

¿Leer caminando o caminar leyendo?.. no es lo mismo..

Una pregunta .. Este lindo gatito, es vuestro? Es precioso!

Un beso.
Y una caricia para el felino..

elisa...lichazul dijo...

es algo adrenalínico leer y caminar al mismo tiempo
se puede...pero no es recomendable hacerlo en vías congestionadas:=)

el gatito es precioso, adoro los gatos:=)(en casa hay dos )
un abracito de luz

esteban lob dijo...

Si leyera caminando, con el tránsito cada día más congestionado en Santiago, más la multitud de peatones... sería la última lectura de mi vida.

Abrazo.

Mónica dijo...

Muy bueno Marce!! Me encantó, super divertido y muy real! Es todo un arte! Es imposible esperar!! Me ha pasado alguna vez y con lo despistada que soy me sorprende no haber causado desastres.
Un beso

Carmen dijo...

Caminar leyendo sería una buena manera de aprovechar más el tiempo, pero teniendo en cuenta el estado de "las callecitas de Buenos Aires" es una aventura demasiado peligrosa, y mucho más para mí, que vivo probando distintas formas de caerme. La última fue a orillas del Mediterráneo y terminé con un menisco roto, y eso que me caí de nalgas (por no decir de culo). Debe ser que me estoy perfeccionando; cada vez me sale peor.
Un abrazote

Marcelo dijo...

Un beso Fauve!

Marcelo dijo...

Hola (*! leyéndote me di cuenta que hay un error en el texto, ya que no se trata de un medio giro sino de un cuarto de giro. Porque si no, El Hurgador volvería sobre sus pasos!
Y si El Hurgador ha de tropezarse con algo por la calle, estoy seguro que escogería una farola, ya que aquí no las hay en cantidad, y por eso también le parecen hermosas.
Un beso!

Marcelo dijo...

El que tiene sueño ahora Merche, soy yo.
Un beso!

Marcelo dijo...

Estercita: ese libro es justamente el que pizpeó el Hurgador, asì que pronto tendremos su respuesta! Qué accidentes provocás en la calle? por despiste tuyo te caés o los demás se tragan cosas cuando vos pasás?
Ya te contaré a qué me refiero.
Un beso
(Voy a estar esperando esa segunda parte, eh...)

SUSANA dijo...

Su relato me recordó a los dibus! (más precisamente a la Pink Panther, sobre todo en el episodio del trabajador subido a la escalera) Está muy bueno!
En otro orden de cosas y buscando una frase de De Quincey que finalmente no apareció, me enteré de que nuestro autor -también famoso por su insolvencia- por lo general vivía en bancarrota y se marchaba sin pagar las deudas. Los caseros siempre llegaban tarde para confiscar la más valiosa posesión de De Quincey: 5000 libros!
“los libros son los únicos artículos de propiedad en los que soy más rico que mis vecinos” escribió.
De todas formas, y a favor de este hombre, permítame que concluya con la frase de Borges, cuando tuvo en sus manos “The Collected Writings of Thomas De Quincey”:
“en los catorce volúmenes de su obra no hay una página que no haya templado el autor como si fuera un instrumento”.

Muchas Gracias por conjugar ese valiente (y ansioso) “lector caminante” con una leyenda de la literatura.

Marcelo dijo...

América: me gusta saber eso, y al fin y al cabo, las tentaciones de hacer cosas peligrosas, desde Wilde, sólo tienen razón de ser en el hecho de caer en ellas. Y no te disculpes por los comentarios sin acentos. Vivimos en tiempos donde el énfasis lo es todo, así que un poco menos de él me hace bien!
Un beso

Marcelo dijo...

No Selma! No es lo mismo. En este caso, definitivamente se trata de leer caminando, porque leer es importante, caminar no tanto...La gatita es mía, claro.
Un beso

Marcelo dijo...

(y Ursula agradece tu caricia)

Marcelo dijo...

Hola Elisa! Incluso hay variantes más peligrosas, como conducir leyendo. Tenemos un clásico de taxistas y choferes en general que es leer el diario durante el semáforo en rojo. Y tenemos también la versión más extrema que es leer manejando en la ruta. Lo mejor en este caso es inclinarse por el cuento corto, porque con otros textos, al dar la vuelta de página normalmente uno se estampilla contra el ombú que está detrás de la curva.
Un beso!

marichuy dijo...

Marcelo

Este Horgador de libros se parece a la Marichuy de ciertas épocas. Claro que yo, a diferencia de él, más de una vez... me he ido de boquita sobre una mesa con libros, algún mueble y hasta un distraído lector/comprador de libros.

Me cae bien el Hurgador, aunque de pronto es tantito arrogante, je

Un beso

Marcelo dijo...

Probalo Esteban! Notarás que la gente te encuentra peligroso, y se aleja de tu camino. Probalo. Haceme caso!
Un abrazo

Marcelo dijo...

jajajajaja! Moni: esa playa de tu nick, es ideal para caminar leyendo...
Un beso y... ¡por el honor del nombre!

Marcelo dijo...

Carmen: no está nada mal caerse de culo/nalgas en el mediterráneo. Al menos para mi, que no lo conozco. Si ese fuera el precio a pagar por conocerlo, ofrecería incluso caerme dos veces...
Un beso!

Cecy dijo...

Que lindo volvio mi querido Hurgador de libros, leer caminando bueno es algo que suelo hacer, asi que me rei mucho con tu descripcion de los problemas que ocaciona, asi es Marcel, pero cuando algo gusta, no?

Besos.
Me enamore del gato o gata?
Da igual, porque me enamoré.

Marcelo dijo...

Susana: Estoy seguro que muchos de los que estamos aquí somos más ricos que nuestros vecinos. Pero no porque tengamos muchos libros, sino porque nuestros vecinos no tienen ninguno! Hay cosas que me cuesta comprender, una de ella es precisamente eso, los libros ausentes, ni siquiera como objetos decorativos que puedan ayudar en una noche de imsomnio!
Que dira don Borges del autor encontrado por El Hurgador?
"A De Quincey (con quien es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar las otras) debo mi primer noticia del Biathanatos"
"Quienes minuciosamente copian a un escritor, lo hacen impersonalmente, lo hacen porque confunden a ese escritor con la literatura, lo hacen porque sospechan que apartarse de él en un punto es apartarse de la razón y de la ortodoxia. Durante muchos años, yo creí que la casi infinita literatura estaba en un hombre. Ese hombre fue Carlyle, fue Johannes Becher, fue Whitman, fue Rafael Cansinos-Asséns, fue De Quincey"
Un abrazo!

Marcelo dijo...

Marichuy: Al Hurgador le va a gustar saber que también hubo, o hay, una Hurgadora. Y creo que le va a gustar también saber que esa Hurgadora lo encuentra un tantín arrogante...
Un beso!

Marcelo dijo...

Cecy: es chica y se llama Ursula.
Vos sabés que El Hurgador quería volver...pero no le pasaba nada. cuack!
Un beso

Cecy dijo...

Bueno, Hola Ursula.
Quiero una Ursula para mi, pero no le pondre Ursula.
(Cuack)
Que grande el hurgador.

Marcelo dijo...

Puso cara de foto, viste?

Cecy dijo...

Si.
Toda una diva.

maracuyá dijo...

Felicidades por los libros...estos y todos los demás.

El sexto sentido del lector callejero lo salva de muchos accidentes...pero la piba una vez se subió al colectivo equivocado, jajaja.

Si no veía la foto del precioso minino, ya le estaba dando otro sentido al significado estimulante de la pesca del día...será que me estoy codeando con algunos personajes que saben más de gatitas que de libros.

Saluditos...

Merche Pallarés dijo...

He vuelto y lo he leido. Veo que tu ciudad esta ¡hecha un cristo! Tanto socavón, baches, excrementos perrunos...¿¿qué pasó con el bello Buenos Aires que mantengo en mi imaginación?? La gatita, preciosa. Besotes, M.

Mariela Torres dijo...

Leí una cita de Benjamin Franklin que dice que no hay mayor pobreza que carecer de libros.

Leer caminando, no leo, así que me saco el sombrero ante el Hurgador.

Besos.

Ruyarda dijo...

Sí. La gata algo intuye.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

La gata se los comerá y terminarás leyendo la guía telefónica

Un abrazo campeón

Fauve, la petite sauvage dijo...

Susana, he estado buscando citas a ver si encontraba la que buscas pero ¿cómo saberlo? Confié en la intuición pero una es bruja y meiga pero no diosa, jaja.

¿Tuya la gata? Ay, Marcelo, qué equivocado estás (o qué educado eres con los no iniciados); ¡tú eres de la gata!

Hace mucho, muchísimo que leí no sé qué de De Quincey, ni lo recuerdo, pero sí que quiero recuperar sus lecturas, buscaré, buscaré.

Y eso del tesoro de los libros, que yo considero igual, hace poco le dio la vuelta a la idea una amiga que, al igual que yo desde chica siempre que me encanta un libro tengo una necesidad imperiosa de que lo lean los demás y los presto a la fuerza (y así me quedo sin ellos), ella los dona a instituciones donde no pueden acceder a los libros por otros medios de toda la vida; un libro leído... Reconozco que yo no puedo retirar el deseo de posesión de los libros, pero también que me gustaría poseer esa desposesión.

Y leer andando, sólo papeles y folletos, aunque hay quien estudia incluso paseando por el pasillo, pero yo, semitumbada y bien cómoda... aunque sería un buen ejercicio para la concentración, ¡seguro!

Qué rico me ha sabido ese beso, Marcelo. Otro para ashá.

SUSANA dijo...

Parafraseando a nuestro Hombre cuando algo le desconcertaba: “Qué cosa más rara! ¿No?” los libros ausentes. Tiene mucha razón Marcelo, una de las formas más lamentables de pobreza.
Un lujo ese fragmento de “Otras Inquisiciones” que nos ha dejado. Muchas Gracias y Buenos Días!

SUSANA dijo...

Fauveeeeeee!!!! (con permiso Marcelo)nos encontramos en el mismo lugar y en el mismo instante!

Gracias Guapísima, se trataba de una frase guardada en mi memoria (y evidentemente, no en mis archivos)de De Quincey respecto de un caminante. Creo que está en un libro de Borges o el recuerdo me jugó una mala pasada. Mil Gracias igual (seguro que la encuentro buscando otra cosa)

Besitos mi Amigaaaa!!!!

Fauve, la petite sauvage dijo...

Ajajaja, mi Susana; ¡bonito choque! Caminaré en busca de la cita perdida...
Besos; muchos, muchos.

Fauve, la petite sauvage dijo...

Luz de Gas, ya sé que se lo dices a Marcelo pero no puedo resistirme y te digo que LOS GATOS NO COMEN LIBROOOOOS, y les gusta que lean sus súbditos ;-)

¡Besos para ti también! Ofú, menuda tanda besos m'epegao.

Fauve, la petite sauvage dijo...

(porque también he visto a América y... bueno, no sigo, no sigo).

Fauve, la petite sauvage dijo...

Y muchos mimos a Úrsula (preciosa gata, precioso nombre). Pronto habrá noticias...

Miriam dijo...

Yo creo que el único que puede caminar leyendo sos vos!!!!!
Mi pupita querida, que linda foto sacaste!!
No es preciosa esa gata??
y además es un amor de buena...
Besos

Lena dijo...

Yo tenía un amigo que leía a Pascal caminando.

Un día desapareció.

Debe estar filosofando en cualquiera de lo miles y miles de fosos que hay en Madrid!

Qué libros más chulos ha encontrado el hurgador!

Mil besos, Ch.P!

Lena dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Helena dijo...

Cuentame de que trata seres imaginarios y reales, me interesa!.
Que bonito el felino compañero de lecturas...
Beso

Marcelo dijo...

Uy loco...que pasó acá? Me cayeron los okupas!!! Y ahora cómo corno comento???
Allá vamos...

Marcelo dijo...

Maracuyá: esa subida al bondi equivocado no es culpa del libro. Porque una relojeada le tenés que haber dado al transporte. O te ibas a subir a un mionca también??
Un beso

PD: cuando te avivaste que era el bondi equivocado, en qué provincia estabas?

Marcelo dijo...

Merche: ese Buenos Aires, existe. Sólo que está debajo de una capa de mierda perruna. Es triste, es oloroso, pero es así. Buenos Aires es culta, pero sucia. Bah, es sucia a secas.
Un beso

Marcelo dijo...

Mariela: mirá cuando hacés la recorrida con la cámara. Alguno vas a pescar leyendo así!
Un beso (muy buena la frase)

Marcelo dijo...

Ruyarda: sí. Y no termino de sacar qué quiere decir con esa mirada. Me parece que está cansada del dueño. O la dueña está cansada de su mascota, como me dicen aquí...Pero que ha visto algo, ha visto algo...

Marcelo dijo...

Juan: El problema es que uno de los libros son las confesiones de un opiómano. La voy a tener que atar. A menos que convide, claro. En ese caso nos van a atar a los dos.
Un abrazo

Marcelo dijo...

Fauve: acertadísimo comentario: yo soy de ella.
La generosidad con los libros no me ha sido otorgada, debo reconocerlo!
Otro beso

Marcelo dijo...

Susana: alguna vez tenías que devolverme la gentileza. Es que yo suelo afincarme en tu estancia y no me voy. La Menor Idea, toda tuya. Aunque acá, más que cueva, en realidad tenés una toldería. O mejor dicho, un toldo.
Un beso

Marcelo dijo...

Fauve? Cómo que los gatos no comen libros? Entonces quien se llevó/comió "Sexus" que no lo encuentro?

Marcelo dijo...

Miriam: le hablás al Hurgador? Le transmito todo el mensaje...

Marcelo dijo...

"Cuando se lee demasiado deprisa o demasiado despacio no se entiende nada" Eso dijo Pascal, Lena, y eso estaba leyendo tu amigo antes de caer al pozo. Para mí leía despacio y caminaba rápido. O viceversa. En cualquier caso, debiéramos rescatarlo.
Un beso!

Marcelo dijo...

Gracias Helena! Aunque empecé por el otro, cuando llegué te cuento.
Un beso

Richard dijo...

No podría vivir sin libros, y leer, hurgar, husmear, revolver y sentir a los libros es uno de mis placeres.

Un abrazo

Fauve, la petite sauvage dijo...

Ay, los besos de Marcelo y su dueña la gata...

¿Que quién se llevó Sexus? ¿El de Henry Miller? A ver, ¿tienes algún hijo o amigo adolescente? Y le echaron la culpa a la gata, desde luego, esta juventud ya no es como la de antes...

Por cierto, ¿qué le has contestado a Maracuya? No, retiro la pregunta y la cambio por esta otra: ¿realmente hablamos el mismo idioma? No, retiro la pregunta otra vez y la cambio por esta otra: ¿Por qué los americanos nos tomáis tanto el pelo y jugáis con nosotros cuanto gustéis? Grñññ... Mordisquito de gata.

Fauve, la petite sauvage dijo...

Y no sé si lo he dicho ya o lo ha hecho alguien, pero por si acaso yo resalto eso de que no es lo mismo leer caminando que caminar leyendo, ay.

Marcelo dijo...

Richard, tenemos los mismos placeres. Abramos la cantina!
Un abrazo

Marcelo dijo...

Fauve: las Hipótesis de sustracción que me sugieres me inquietan. Es que mi hija tiene casi 7! Si a esa edad lee Sexus, a los 15 mi casa no tiene salvación...
Ahí va la traducción:

Maracuyá: esa subida al bondi (ómninbus)equivocado no es culpa del libro. Porque una relojeada (vistazo) le tenés que haber dado al transporte. O te ibas a subir a un mionca (camión)también??
Un beso

PD: cuando te avivaste (percataste) que era el bondi (ómnibus)equivocado, en qué provincia estabas?

Pamela dijo...

¿ÚRSULA? ES PRECIOSA!! YO TENÍA UN PROFESOR EN LA FACULTAD QUE SIEMPRE NOS DECÍA QUE HABÍA DOS CLASES DE LIBROS, LOS QUE SE PODÍAN LEER EN EL COLECTIVO Y LOS QUE HABÍA QUE LEERLOS ENCERRADOS EN LA TRANQUILIDAD DE UNA BIBLIOTECA. AHORA ME APARECES TÚ CON ESTA NUEVA CATEGORÍA!!

Anónimo dijo...

Jajajajaja!!!
me encanta el hurgador de libros!!!!!

Muy buenoooooooooo, me identifico, me río.

Karina

Natalia dijo...

Hola Marcelo, estuve leyendo algunos de tus escritos, y este me entretuvo mucho, me hizo reir, pensar, recordar esas ciudades traicioneras a la que nos acostumbramos quizás auto-convenciendonos de todos esos obstáculos para no darnos un tiempo de ese hurgador que muy bien describiste,
Gracias por tu saludos,,
y concomitante a ello va mi propio Saludo..
Natalia