miércoles, 29 de julio de 2009

Pesto y tuco

Que el Zurdo es una bestia ya lo sabemos. Pero otra vez se pasó de la raya. Todavía caminando con cierta dificultad por el problemita que tuvo semanas atrás, salió a trabajar de nuevo y se fue a la cantina de Gaetano a cobrar una deuda en nombre de Gutiérrez, el prestamista.
El dueño se resistió. Y eso que de arranque el zurdazo profesional le cerró un ojo. Los mozos no se metieron mientras el Zurdo lo convencía. Después lo llevó al baño de la cantina, que no es lo que se dice pulcro. Lo puso de cabeza sobre el agujero que menos inodoro es cualquier cosa, y un Gaetano amarronado seguía sin aflojar. Recién cedió cuando el Zurdo le golpeó la cabeza contra el espejito del baño. Al ver su rostro ensangrentado y sucio dijo basta. Le dio $1.243.- de la caja y luego fue hasta el fondo y apareció con otros $12.000. La deuda estaba cancelada, incluso los intereses de usura.

Pero el Zurdo siempre hace una de más y decidió quedarse. Es que mientras trabajaba con la puerta del baño entreabierta porque es muy pequeño, olfateó las delicias de la cocina. Así fue que interceptó los tallarines pesto y tuco que estaban a punto de posarse en la mesa 8.

- Algún problema? Les dijo a los frustrados comensales, quienes rápidamente le explicaron que no tenían ninguno.

Bajó una botella de los Carcassonne exhibidos en los estantes de la pared y pidió que le cortaran jamón crudo. Comió todo a la vez, jamón y tallarines. Y bajaba los pedazos a medio masticar con el vino, en un concierto de ruidos indescriptibles.
El asunto no terminó con el postrero y escandaloso eructo. El Zurdo empezó a ir una o dos veces por semana a comer gratis lo que transformó en rutina: jamón crudo, tallarines y Carcassonne. Siempre riéndose desfachatadamente. Gaetano lo miraba rojo de furia y él comía con más gusto por ese motivo. Pero un día notó que el tano ya no lo miraba con odio. De repente le pareció que toda la cantina había cambiado la actitud. El tano, que siempre lo miraba fijo, ya no lo hacía, y los mozos, que antes no le sostenían la vista, merodeaban su mesa observándolo, como esperando algo. De pronto el tuco le pareció un poco ácido...Se le animarían a él, que era capaz de matar por una pavada?
A la vez siguiente no dudó. Cuando tuvo los tallarines enfrente, gritó:

- Tano! Largá todo! Te invito a morfar.



Vocabulario:

Tano: voz lunfarda que refiere a los italianos en general, y a los napolitanos en particular.

Tuco: (del italiano suco, zumo o jugo) es el tipo de salsa preferida en Argentina, Chile, Perú y Uruguay para aderezar las pastas y la polenta.

Pesto: salsa verde derivada de la llamada provenzal, es decir, una salsa tomando como base aceite de oliva y ajo, caracterizada por el añadido de albahaca machacada (en italiano "pestata").

Morfar: comer


martes, 28 de julio de 2009

El rubio de Galerías Pacífico



El truco del rubio era simple: regalaba almanaques por $2.-...

Se ponía en la puerta de las Galerías Pacífico con un pilón de almanaques de bolsillo en la mano, y cuando pasaba una turista, le entregaba uno. Ella lo agradecía y seguía con prisa a la galería, para sentirse “segura” (ay! ese miedo que nos da en el extranjero y que pide a gritos un shopping protector…) Producida la “confusión” el rubio aclaraba que no, que no era un regalo, que era una colaboración (sin decir para qué entidad de bien público) Digamos que con dos pesos (mejor orientar a la donante y no confiar en su generosidad) malentendido resuelto y una obra benéfica hecha… Y ellas se lo daban! Yo creo que era sólo para poder zafarse de él rápidamente. Tenía una socia pero al contrario de lo que uno pudiera sospechar, trabajaba menos. Es que los hombres no queremos nunca, nunca, darle dinero a una mujer….a la vista de todos!
Su secreto era la pinta: rubio, alto, ojos azules, dentadura perfecta…no era un sospechoso indio pedigueño como los demás.
El asunto es que el tipo me molestaba. No por la pequeña estafa (trabajando en la calle es casi imposible sustraerse a una u otra forma de engaño) sino por la sucesión de pequeñas estafas: primero al aprovecharse de su “germanidad” (eso no es tan grave, la culpa es de las chicas) luego la entrega obsequiosa (es culpa de las señoras, una no puede aceptar cualquier regalo por allí) y al pasar de largo, el grito y la explicación. De a una todas las movidas son inocentes, pero sumadas me parecían casi un delito. Por eso nunca me cayó bien el rubio. Y yo paso casi todos los días por ahí. Un día se me acercó la socia y le acepté el almanaque a toda velocidad como si fuera un regalo. Tuvo que correr cien metros para “explicarme”. Me parece que me insultó cuando no le di plata...

Un buen día el rubio desapareció. La verdad es que no me di cuenta hasta que lo vi la semana pasada, en pleno temporal, vendiendo paraguas en Santa Fe y Pueyrredón, una esquina muy movida pero no tan turística como la otra. Un clásico de la venta ambulante: paraguas en días de lluvia, barbijos en plena gripe “A”, gorras en verano.

La verdad? Me decepcionó. Lo prefería estafador de guante blanco. Ustedes me dirán que no tengo paz, lo cual es cierto. Pero para mí, la creatividad ante todo. Y él había inventado algo. Al fin y al cabo, los paraguas callejeros no son mucho más útiles que los almanaques de bolsillo. Rara vez resisten una lluvia más o menos fuerte. Antes tenía más glamour: el tipo, correteando brasileñas, españolas, chilenas o norteamericanas para pedirles dinero con su sonrisa inoxidable, era un artista…

jueves, 23 de julio de 2009

Un Genio diferente

El era un Genio distinto. Ni mejor ni peor. Distinto. Y además era muy, pero que muy viejo. Y después de miles de años cumpliendo siempre los mismos deseos, decidió cambiar las reglas. Es que como dijo el Poeta Ciego, "el milagro tiene derecho a imponer condiciones"
Y él las impuso. Claro que el muchacho que acaba de encontrar la lámpara en el hueco de un árbol no lo sabe, y la frota ilusionado pensando en fortunas y palacios...
- Lo siento. Nada de eso puedo darte.
- Y entonces ¿qué clase de genio eres?
- Uno muy original. Ninguna riqueza puedo dar. Sí puedo conceder algunos dones. Pero ninguna cosa. Tampoco puedo cambiarte a tí.
- O sea que nada puedo pedirte porque ningún deseo me cumplirás.
- Yo no dije eso. Dije que no puedo cambiarte a tí. Pero sí a los demás. Dime cómo quieres que te vean y cambiaré al mundo entero si lo deseas. Podrás elegir tres cualidades. Pero tengo que advertirte de algunas cosas.
- Dímelas
- Yo aparezco una sola vez en tu vida. Frotas la lámpara y tienes que dejarla en el mismo lugar en que la encontraste, sin volver a tocarla nunca más. A nadie puedes decirle ni de la lámpara ni de mi existencia. Exactamente dentro de un año tienes que volver a aquí. Encontrarás una carta junto a la lámpara. Deberás leerla. Tiene que ser exactamente el día número 365, y no podrás tocar la lámpara. Ni un día más, ni un día menos. Si vienes en otro momento; si le cuentas algo a alguien; si vuelves a tocar la lámpara, todos te verán como realmente eres.
El muchacho aceptó las condiciones del Genio.
- Quiero que me vean hermoso. Inteligente. Y valiente.
- ¡Sea!
-dijo el Genio- olvidé decirte algo más. Las cualidades no llegan de inmediato, porque el cambio brusco podría matarte. Notarás la diferencia lentamente.
Dicho esto, el Genio volvió a su lámpara sin despedirse. El muchacho se sentó un rato junto al árbol. Es que aún estaba conmocionado por la aparición. Finalmente se durmió y al despertar, pensó que todo debía tratarse de un sueño.
Sin embargo, al día siguiente, le pareció que en su pueblo lo empezaban a tratar diferente. Era un cambio muy sutil, pero por ejemplo la señora de la esquina, esa que nunca le dirigía la palabra, le dijo buenos días.
Otra vez hubo una discusión en el mercado, y cuando los temerarios cuchillos ya mostraban sus filos al sol del mediodía, él se interpuso entre los contendientes y les obligó a cesar en la lucha.
Un mes más tarde el pueblo enfrentaba un problema de difícil solución y se hizo una asamblea. El muchacho expuso sus ideas y resultaron de provecho. A partir de ese día todos le consultaban sobre asuntos de lo más variados, porque había dado muestras de inteligencia.
Finalmente se enamoró de la joven Melina y ella correspondió su amor, por lo que decidieron casarse.
El muchacho ya no tenía dudas. El Genio existía, y cumplió sus deseos. Agradeció enormemente que fuera un Genio aburrido y no le permitiera elegir fortunas ni palacios. Comprendió la sabiduría de tal prohibición, porque el dinero es escurridizo y las relaciones que genera, también. En cambio lo que le había otorgado era duradero. Todos lo veían como él quería ser. Sólo le faltaba esperar el día marcado para quedarse tranquilo definitivamente. Para no olvidarlo resolvió casarse el mismo día, también como una forma de agradecimiento al Genio que cambiando a los demás, lo cambió a él.
La ceremonia ya había finalizado, y los invitados iban a la fiesta en el campo. El muchacho le dijo a su esposa que quería estar unos momentos solo y que luego la alcanzaría. Presuroso corrió hasta el árbol, y cuando estuvo seguro de que nadie lo siguió, se fijó en el hueco. Allí estaba la lámpara -esa que no podía volver a frotar- y al lado, una carta con su nombre en el sobre:
"Muchacho:
Seguramente que tu incredulidad inicial se ha convertido en agradecimiento. No tengo ninguna duda que los tres bienes que me pediste te acompañan: hermosura, inteligencia y valentía. Debo decirte algo pero... ¡No tengas temor! que no te los quitaré. Es que no puedo quitarte algo que no te he dado. No te dije exactamente la verdad. Y la verdad es que como soy un genio muy, pero que muy viejo, mis poderes se han agotado. Solamente me quedan fuerzas para salir de la lámpara de vez en cuando. El humo y la exhibición de mis voluminosos músculos me dejan extenuado, y ya ningún deseo puedo cumplir. Pero me apenaba tanto ver la tristeza de mis amos ante la noticia, que se me ocurrió inventar una historia. Y a partir de ese día, solamente ofrezco el sueño de cambiar la visión que los otros tienen de quien me invoca. ¡Y la historia se hace realidad! No tengas miedo. La belleza, la inteligencia y la valentía las tuviste siempre. Uno desea lo que sabe que tiene en su corazón, pero que no se atreve a ser. No temas. No sé por qué los humanos prefieren creer en un viejo genio antes que en sí mismos. Cuida tus dones porque son tuyos. Siempre lo han sido"
La voz de su esposa llamándolo lo devolvió del estado de ensueño en que se encontraba. Los invitados esperaban. Ansioso, apuró el paso. Porque es costumbre que los novios lleguen juntos a la fiesta.


El era un Genio distinto. Ni mejor ni peor. Distinto. Y además era muy, pero que muy viejo. Y después de miles de años cumpliendo siempre los mismos deseos, decidió cambiar las reglas. Para dicha de quien se encuentre con su lámpara.


Dedicado a Juan Duque, un hombre original. Ni mejor ni peor. Original.

miércoles, 22 de julio de 2009

El Zurdo es un cerdo (Final)

El detective volvió con el dinero y los tipos se fueron de inmediato, sin decir nada. Sandy le sirvió un whisky doble sin hielo y le preguntó:
- Cuanto te debo?
- Nada. Me ayudaste a cobrar una deuda que el Zurdo tenía conmigo. Te imaginarás que aproveché la ocasión. Si estás muy decidida, después invitame con otro whisky.

Algo más había en las miradas de los dos, detrás del cansancio de sus días. Pero ninguno se animó a decir nada. El porque hablaba poco. Ella porque nunca reía. Seguramente los quejidos que venían de la mesa del fondo tampoco ayudaban. Lentamente el bar comenzaba a poblarse con su fauna habitual. Un tipo de anteojos se sentó al lado del detective. Tenía pinta de saber de mitología griega. Pero no dijo nada y salió del bar. El diluvio lo transportaba hacia otro sitio, a tomar un último trago. Total, Deyanira y su centauro psicópata sexual lo podían esperar.

Lástima que era de cuatro letras. Porque si hubiera tenido cinco, me arriesgaba y ponía la palabra Zurdo...
----------------------------FIN--------------------------


- No quiero verte nunca más por acá.
- Bueno Sandy…. pero… me debés plata…
- Sos un caradura. Y encima hoy casi me fundís. Un día de trabajo tirado a la basura!
- Está…bien…sólo quiero que me hagas…un último favor. Necesito…una bolsa…de hielo…
- Bueno.
- Algo…más…quiero…que la bolsa…me la pongan…las chicas… No tenés…problema…no?





martes, 21 de julio de 2009

El Zurdo es un cerdo (III)

El cuadro era extraño (con el Zurdo todos los cuadros son extraños)
Sandy estaba apoyada en el mostrador, con la mirada fija en la puerta. Sus chicas iban y venían pese a que no había quedado nadie en el bar, excepto –claro- los tres de la punta. Todas sonreían. Incluso alguna soltaba una risotada. El detective fue directo a la mesa. Estaban en una de esas que tienen asientos fijos con respaldar como de tren. Esas que siempre se ocupan primero porque son más íntimas. El Zurdo estaba del lado de la pared. Desencajado, no miró al detective cuando éste se acercó. Parecía en trance, con la vista perdida. Tenía las manos sobre la mesa, igual que el oso con pinta de rottweiler que estaba a su izquierda. Sólo que el oso tenía arriba una mano sola. La derecha se perdía debajo y de vez en cuando hacía presión. Si el Zurdo se quería zafar, el oso apretaba más y le metía un cabezazo. Entonces el Zurdo largaba un quejido cansado. Del otro lado de la mesa, el tipo que parecía ser el Jefe fumaba tranquilamente. El Detective lo reconoció. No era lo que se dice un tipo limpio. El Detective probó distender:
- Zurdo, sabía que te gustan las cosas raras. Pero no tanto.
No resultó porque nadie se rió.
- Andate detective. No es con vos el asunto.
- Lo es si hacen que suceda en este bar…
- El caballero nos ha intentado estafar. A nosotros, que somos del Departamento de Defraudaciones y Estafas.
El detective no necesitó saber más. Sabía que el Zurdo le cobraba a algunos profesionales un “permiso de trabajo” en nombre del Departamento. Seguro que se quedó con alguna parte que no le correspondía…
- Supongo que se trata de un error. Sólo que no lo puede explicar porque está sofocado. No es cierto Zurdo?
El Zurdo lo miró. Trataba de hablar y no le salía más que un quejido. Quería decir tanto con los ojos a la vez y no podía, que finalmente suspiró y apoyó su cabeza sobre la mesa.
Quizás si voy hasta tu casa a buscar la suma de dinero que los caballeros reclaman, solucionamos el problema. Qué les parece?
El Zurdo recuperó el habla milagrosamente y suspiró
- No…
El Jefe hizo una seña y el oso con pinta de rottweiler apretó de nuevo. Pero esta vez una vena surcó su frente. O se había enojado o estaba apretando con más fuerza. O quizás ambas cosas. El Zurdo gritó por primera vez desde que el detective había llegado. Lloraba sin lágrimas y mezclaba insultos con pedidos de piedad.
- Zurdo, si no dejás que vaya a buscar la plata ahora vas a tener que orinar por un tubo de plástico el resto de tu vida. Y mejor no te hablo de tu vida sexual. Deberás cambiar de hábitos, te lo aseguro.
Unos apretones más tarde el Zurdo dijo que sí. El lugar donde guardaba el dinero se lo dijo al oído. Le pidió, le imploró que sólo sacara la suma que debía. El detective ya ganaba la calle tormentosa cuando volvió sobre sus pasos. Imaginaba la respuesta pero lo intentó igual. Sandy conocía toda clase de tipos extraños. Pero no sabía nada de un centauro violador.



lunes, 20 de julio de 2009

El Zurdo es un cerdo (Parte II)


El Detective ya se estaba yendo de la oficina. Era una tarde de perros y no había ocurrido nada. Había arrancado un par de palabras cruzadas de la última página del diario del bar para hacer en su departamento. Incluso ya había empezado con una: “Centauro que intentó violar a Deyanira” La noche no prometía más que lluvia, frío y soledad. Ya se estaba yendo. Pero sonó el teléfono. Era Sandy.
- Al Zurdo lo tienen agarrado de los bolas.
- Cómo? Alguien lo está extorsionando?
- No. Lo tienen agarrado de las bolas de verdad. Lo estoy viendo ahora mismo. Y parece que le duele mucho, porque grita como el cochino que es.
- Y qué querés que haga? Llamá a la policía y listo.
- Ese es el problema. Para mí, el oso con pinta de rottweiler y manos de candado y su jefe son polis.
- A lo mejor te conviene y lo ponen al Zurdo en vereda. O será por algo de tu negocio?
- No creo. A mí casi ni me miraron. Fueron directo al Zurdo, que por supuesto estaba muy entretenido en su porquería. Por eso lo tienen agarrado del paquete, porque lo tenía a la vista de todos, como siempre. Si no fuera porque no me quedó ni un cliente adentro del bar lo disfrutaría. Al fin y al cabo hice un pésimo negocio al traerlo. El problema es que me están liquidando con el “showcito”. Es fuerte lo que se ve y lo que se oye. Esperá que me acerco con el teléfono. No te preocupes por los tipos, parece que fuera la mujer invisible.

De verdad que era impresionante. Los gritos y el llanto entrecortado del Zurdo llegaban nítidos por la línea. Parecía un chico.
- Escuchaste, no? Por favor vení. Te pago lo que quieras. Pero vení! Los tipos no tienen apuro en irse…
El detective tomó su piloto y se puso el sombrero. Paraguas no. Siempre los odió. Los crucigramas quedaron en el escritorio. Ya en la calle, no podía quitarse de la cabeza la dos horizontal, Centauro que intentó violar a Deyanira. Una lluvia de fin del mundo le empapaba la cara. Y eso que el ala del sombrero le pasaba por debajo de la línea de los ojos.

sábado, 18 de julio de 2009

El Zurdo es un cerdo



El Zurdo es un cerdo. Aunque parezca un juego de palabras, es así. Y además es un vicioso. Todas las tardes va al bar de Sandy. A tomar algo y a hacerse tocar por alguna de sus chicas. Sandy lo consiente porque el Zurdo la saca de apuros con la policía. Pero no es un bar preparado para eso. “Eso” se hace en otra parte, en el hotel de la vuelta o donde sea. No forma parte del negocio de Sandy. Pero el Zurdo es un cerdo y lo quiere ahí. Gratis. Obsceno, a la vista de cualquiera. Las chicas protestan pero Sandy no puede hacer nada. Para colmo a veces tarda en terminar por causa del alcohol. Antes, el Detective pasaba a tomar una copa y a charlar con Sandy. Pero desde que el bar cayó en las garras del Zurdo, solamente viene cuando lo necesita a él. No tolera el cuadro. Incluso, una vez que entró y se acercó a su llamado, el tipo estaba en plenos menesteres manuales. La chica tenía cara de asqueada. Y no son chicas impresionables las del bar de Sandy. El le hablaba al detective como si le estuvieran haciendo la manicura. Y se reía, por supuesto. El detective también se asqueó y se fue enseguida. Después viene otra chica y limpia, descuidada. Y quien termina involuntariamente de arreglar el desastre es el tipo que llega después, cuando se sienta. No es culpa de Sandy. Ella nunca pensó en montar un bar de máxima categoría. Pero es que el Zurdo es un cerdo.

ADN ¡TANGO! presenta: tangos para archivar por un tiempo (Parte I)

Aclaración indispensable: amo a la mayoría de los diez tangos que voy a enumerar. En realidad amo a nueve de ellos. Muchos son de Gardel, por si no alcanzara. Pero han sido tan visitados que parecen un boxeador en el round 15. Modestamente propongo dejar de escucharlos por un tiempito. Digamos cinco o diez años. Y al regresar habrán recuperado la belleza. La lozanía. Hay como 5.000 tangos. Que descansen un poco y luego vuelvan con todo…
Pero no los voy a dejar solos en la parada. Les traigo diez reemplazantes. En cada uno de ellos hay algo que me parece que los vincula a los tangos a archivar. Me acompañan?

Archivo n° 1: Cambalache
“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé
En el 506 y en el 2.000 también”


En Afganistán lo conocen. Si alguien que lee estas líneas nunca lo oyó por favor me lo dice. Lo grabaron todos: tangueros, roqueros, folkloristas. Lo grabó Plácido Domingo. Lo cantaron Sabina, Caetano Veloso, Ismael Serrano y Serrat ¡¡¡¡¡¡¡Lo grabó Julio Iglesias!!!!!!!! Hace falta que continúe? Amo a Discépolo, su autor. Pero no podemos seguir así. Tengo el tango justo para reemplazarlo. Está en la misma línea, y encima es anterior a Cambalache. ¿Quieren más? Lo escribió Cadícamo, el de “Los Mareados” Se llama “Al mundo le falta un tornillo” y también lo grabó Julio Sosa, el dueño de la mejor versión de Cambalache, en mi modesta opinión:

Todo el mundo está en la estufa,
triste, amargao, sin garufa,
neurasténico y cortao...

Se acabaron los robustos...
si hasta que yo daba gusto
¡cuatro kilos he bajao!

Hoy no hay guita ni de asalto
y el puchero está tan alto
que hay que usar un trampolín...

Si habrá crisis, bronca y hambre
que el que compra un poco de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín...

Archivo n° 2: Mi Buenos Aires querido

"Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver,
no habrá más pena, ni olvido"


Escena típica: el porteño que añora a la Reina del Plata desde Europa…Volvete loco si la extrañás tanto! O cambiá de música. Perdón don Carlos, yo sé que es un tangazo. Pero está muy trabajado. En realidad todos los que nombran a Buenos Aires lo están. Yo propongo al Mudo cantándole a Almagro, un hermoso barrio de Buenos Aires. Donde está la confitería Las Violetas:

Almagro, Almagro de mi vida,
tú fuiste el alma de mis sueños!
¡Cuántas noches de luna y de fe
a tu amparo yo supe querer!

¡Almagro, gloria de los guapos,
lugar de idilios y poesía!

¡Mi cabeza la nieve cubrió,
ya se fue mi alegría
como un rayo de sol!

Archivo n° 3: Volver

"Volver con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien"


Se trata del regreso? OK. Cadícamo nos rescatará de nuevo con “Anclao en París”. Si vamos pensando en la vuelta, que sea mientras paseamos por Monmartre…

Tirado por la vida
de errante bohemio
estoy, Buenos Aires, anclao en París.

Curtido de males,
bandeado de apremios,
te evoco desde este lejano país.

Contemplo la nieve
que cae blandamente
desde mi ventana
que da al bulevar.

Las luces rojizas,
con tonos murientes,
parecen pupilas de extraño mirar...

¡Lejano Buenos Aires,
que linda has de estar...!
Ya van para diez años
que me viste zarpar.


Aquí, en este Montmartre,
faubourg sentimental,
yo siento que el recuerdo
me clava su puñal...

Vieron que lo tiene todo? Lo canta Gardel, y hasta tiene nieve! Hará falta decir que en Buenos Aires no nieva y por eso nos gusta tanto?

Archivo n° 4: Yira Yira

Perdón Discepolín! Otra vez me la agarré con vos. Pero es porque te amo! Repasemos su letra triste por las dudas:

"Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor...
que al mundo nada le importa
Yira...Yira...

Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor..."


Pero quien me ayuda con esto? El mismo Discépolo! Queremos tristeza? Queremos pesimismo? “Tres esperanzas”, desde su engañoso título nos da esto:

No doy un paso más
alma otaria que hay en mí;
me siento destrozao;
murámonos aquí;

Pa qué seguir así
padeciendo a lo fakir
si el mundo sigue igual,
si el sol vuelve a salir.

La gente me ha engañao
desde el día en que nací;
las hembras se han burlao,
la vieja la perdí.

No ves que estoy en yanta
y bandeao por ser un gil,
cachá el bufoso... y chau!
vamo a dormir.


Acá hay pesimismo pero también resolución: “cachá el bufoso y chau, vamo a dormir” se traduce como “agarrá el revolver y dispará” Y a otra cosa mariposa…

Archivo n° 5: Sur

Ahora le toca al querido Manzi y su hermoso tango:

"San Juan y Boedo antiguo
y todo el cielo...
Pompeya y más allá la inundación...
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós...

La esquina del herrero, barro y pampa;
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón....

Sur, paredón y después...
Sur, una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera, esperándote..."
Yo sé que debe haber almas susceptibles que me quieren mandar a la hoguera. Es otra biblia del tango, por supuesto. Entonces que me salve el mismo Manzi, quien escribió otra belleza de Pompeya, y que además es un himno del barrio... Manoblanca

Dónde vas, carrerito del Este,
castigando tu yunta de ruanos,
y mostrando en la chata celeste
las dos iniciales pintadas a mano...?

Reluciendo la estrella de bronce
claveteada en la suela de cuero
donde vas carrerito del Once
cruzando ligero las calles del Sur...?

¡Porteñito! ¡Manoblanca!
¡Vamos, fuerza, que viene barranca...!
¡Manoblanca! ¡Porteñito!
¡Fuerza, vamos, que falta un poquito...!

¡Bueno, bueno...! ¡Ya salimos!
Ahora sigan parejo otra vez,
que esta noche me esperan sus ojos
en la avenida Centenera y Tabaré.


Acá les dejo un “bonus track”: El cruce de Centenera con Tabaré es también la esquina del herrero de Sur: "...la esquina del herrero, barro y pampa…". El herrero se llamaba Antonio Musladino, y su hijo Oscar es Manoblanca. Manzi lo llamaba así porque no le gustaba mucho el trabajo y sus manos estaban siempre inmaculadas….

Amigos, aquí me detengo para no cansar. Próximamente los cinco restantes. El último será el único que detesto devotamente, con el debido respeto a don Gardel. Y no me gusta desde chico…
















jueves, 16 de julio de 2009

La Menor Idea presenta...Concurso 20 segundos!

La noticia cayó como una bomba en nuestra redacción: "La Menor Idea" no aparece en el listado de los blogs inscriptos para la categoría "Mejor blog latinoamericano" del concurso del prestigioso periódico español "20 minutos".
Y fue arrasadora la noticia porque el meritorio 5º puesto del año pasado, que alcanzó para aparecer en las menciones del concurso, dejaba volar nuestra imaginación con escenarios fastuosos. Inclusive nuestro Departamento de Encuestas había augurado no menos de 6.800 votos para el blog, lo que permitía no sólo ganar este concurso, sino candidatearse para los premios Oscar e incluso al Nobel de Física. Pero algo ocurrió y el blog quedó en la blogoteca de 20 minutos, pero no en su concurso. De inmediato nuestro Departamento de Operaciones Encubiertas comenzó una discreta investigación para lo cual contrató a ex empleados de la CIA, y el mismísimo Dick Cheney llevó adelante los interrogatorios.
Nuestros hombres comenzaron por el Departamento Informático del blog, dueño del dedo que pulsó la tecla. Bajo los efectos del suero de la verdad hablaron de boicot, campañas internacionales, atentados e incluso el embargo a Cuba. "No somos los culpables. Llenamos las formas de rigor y apretamos el botón indicado" De todos modos, a los efectos legales, Mr. Cheney ya consiguió la confesión firmada por el Director del citado departamento, pero por las extrañas manchas rojas que aparecen junto a la rúbrica, la tenemos en observación.
Luego fue interrogado el Departamento de Eventos, porque la noche anterior a la inscripción se habría realizado en el blog una pequeña fiesta, en honor al Signore Berlusconi. Silvio nunca viene solo, ya lo saben, y el discreto brindis se desbocó un tanto. Desde el aplastacráneos, el jefe de Eventos jura haber visto totalmente borracho al de Informática decir "voy a anotar el blog al concurso "20 chicas 20". Algo de verdad habría en el asunto porque en ese concurso estamos inscriptos en categoría mejor delantera latinoamericana.
Pero ya hemos asumido el problema, y al mal tiempo buena cara. ¿No estamos en 20 minutos? Hay muchísima gente que hoy no desayunó ni desayunará, no podemos preocuparnos por un concurso.
De todos modos no nos quedamos de brazos cruzados. Hemos lanzado otro concurso, al que llamamos "20 segundos" Es muy sencillo, se puede participar de dos maneras: compitiendo (lamentamos informar que ya cerró la inscripción, o no vieron el nombre del concurso?) y votando (simplemente hay que abonar una pequeña suma que da derecho a diferentes cantidades de votos):

UN EURO=UN VOTO

CIEN EUROS= DIEZ VOTOS

MIL EUROS= CIEN VOTOS

DIEZ MIL EUROS= GANA EL QUE EL APORTANTE QUIERA Y BORRAMOS TODOS LOS VOTOS RESTANTES.

PREMIO PARA EL GANADOR: toda la suma recaudada (menos el 90% de gastos que retendrá nuestro blog)

Las categorías son

1) Mejor blog autorreferencial
2) Mejor blog literario
3) Mejor blog serial killer
4) Mejor blog universal de todos los tiempos

Y los preseleccionados son

Categoría 1: "La Menor Idea" (ARGENTINA) y el blog del Sr. Wang (es chino y escrito en mandarin, a quien le interese nos los hace saber y le enviamos la dirección web)
Categoría 2: "Pedro Menárdez sou eu" (PALERMO) y "La Menor Idea" (ARGENTINA)
Categoría 3: "La Menor Idea" (Banfield) y "No me gusta matar a nadie, es que no lo puedo evitar" (KACHAKISTAN)
Categoría 4: "La Menor Idea" (único participante)

Hemos recibido algunas quejas respecto del criterio de selección de los blogs, pero el Comité de Notables es inatacable:
José Saramago (está vivo)
Ernesto Sabato (está vivo)
Jorge Luis Borges (está....perdón. Me dicen que se ha excusado de participar)
Marcelo, de La Menor Idea (está vivo?)
Pedro Menárdez
El Sr. K.
El Detective
El Hermano Marcelo

Señoras y Señores, ya lo saben. Vótenme. Perdón, quise decir voten. Y los que piensen que es una pérdida de tiempo o dinero, recuerden que ustedes también votan políticos periódicamente y sin quejarse...

miércoles, 15 de julio de 2009

Buscando el Libro de Arena



Pedro Menárdez se acercó hasta la calle México 564 buscando la Biblioteca Nacional, aunque hacía años que ya no funcionaba allí. Ahora se encuentra el Centro de Música. En realidad Menárdez no buscaba la biblioteca, sino un libro muy especial: El Libro de Arena de Jorge Luis Borges:

/
“Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevaba el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño”
/

Se acercó a un joven empleado y le preguntó por cierto lugar del edificio.


”Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta”

El muchacho le dijo que se habían efectuado algunas modificaciones edilicias, que mejor era preguntarle a un viejo empleado que estaba desde la época de la biblioteca, un español de apellido Burgos.

Burgos era un hombre de pocas palabras y rostro anguloso y duro. Se acercó a Menárdez porque se lo indicó el joven, quien era evidentemente su superior.
Menárdez percibió la severidad de Burgos y, para dar un rodeo, le preguntó por la Sala del Tesoro y por los tres directores ciegos que tuvo la biblioteca: Mármol, Groussac y, naturalmente, Borges.
Burgos le contó que conoció a Groussac y a Borges. Que el francés era infatigable en la búsqueda de volúmenes para la biblioteca. En cambio Borges odiaba las tareas administrativas, que delegaba en el subdirector. El, simplemente amaba los libros. Y que efectivamente, los tres estuvieron ciegos durante algún momento de sus pasos por la biblioteca.

Había algo extraño en Burgos que Menárdez no alcanzaba a desentrañar. Notó que lo iba a abandonar en cualquier momento, entonces apuró la situación.

/

- Yo estaba interesado en el Libro de Arena.
- Ese libro no existe-
dijo Burgos con su rostro pétreo
- Sin embargo Borges cuenta que lo escondió aquí...


“El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número"

- Es una ficción de Borges. Ud. debería saberlo, Sr. Menárdez…Pero si insiste, puedo mostrarle donde está el sótano. Creo que han quedado unos viejos libros descartados allí. Si quiere examinarlos…

Menárdez estaba perplejo. Nunca le dijo su nombre y sin embargo Burgos lo sabía. Y tenía algo extraño en su mirada, en su boca sin sonrisas, y en esa repentina invitación a descender al sótano. Entre los pocos libros que había, encontró uno con las hojas terriblemente gastadas. No tenía tapa, y la pobre tipografía estaba impresa a dos columnas. Menárdez lo reconoció de inmediato. Sintió que una lágrima bajaba por su mejilla.
/

“Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro.”

El libro no era un mito. Existía. Burgos estaba a su lado, como esperando que sucediera algo, con las pupilas blanquecinas enfocadas en un punto perdido del sótano. De pronto Menárdez se estremeció. Ya estaba por mojar en su lengua la yema de su índice derecho para pasar a la segunda página del libro, cuando le preguntó al español

- Ud. se llama Jorge? Jorge de Burgos? Es ciego, verdad?









Los párrafos entre comillas fueron extraídos del Libro de Arena, de Borges.

martes, 14 de julio de 2009

Falsos perdones


Te pido perdón
Por haberte jurado que me encargaba de todo
y las pilas de casi todo siguen ahí, llenándose de olvido.
Por los silencios.
Por haber detestado el sushi sólo porque es snob,
sin darle antes una chance al japonés de Chacarita.
Por creer que los hijos pueden elegir su identidad sexual pero no el club de fútbol,
que llega en línea directa por ascendencia paterna (no negociable)
Por las inconsistencias.
Por las heridas que nunca cicatrizan.
Por escucharte muchas veces con los ojos distraídos.
Por reírme con los tangos de Rivero y decirte al quinto al hilo ¿en serio no te gusta? Para después poner a Gardel.
Por Calamaro.
Por agotar las cosas que me gustan como a un pozo de petróleo.
Por mis malos humores excesivos.
Por mis buenos humores peores todavía.


Perdón! Por reírme sin querer, mientras te pido estas disculpas.

sábado, 11 de julio de 2009

Improbable conversación en el consultorio de un psiquiatra: marcas

- Estuve pensando en lo que me pidió que pensara, Doctor. Sí recuerdo un hecho traumático de mi niñez.
- Sí?
- Sí. Una simple operación de garganta que terminó en hemorragia. Debieron internarme de urgencia, pero como puede ver ahora, terminó bien. Eso es todo.
- Eso es todo?
- Sí. A no ser que le parezca traumático esto que voy a contarle. A mi no me lo parece, pero entiendo que tal vez lo fuera. Cuando tenía diez años, un seminarista me invitó junto a otros compañeros de la iglesia a un Parque de Diversiones. Era viernes por la noche. Luego iríamos todos a dormir a la casa de uno de los chicos, que además era sobrino de Ramón, el seminarista. Primero pasó a buscarme a mí, y ya en el parque me dijo que ninguno de los chicos vendría. Aunque luego iríamos a la casa de su sobrino. A mí ya no me gustó el asunto. Puedo decirle a qué juegos subimos, si quiere. Luego del parque fuimos a lo del sobrino. Tardamos dos horas en llegar. Vivía en una villa miseria. Yo jamás había estado en una, puedo asegurarle que entrar de noche entre las casas de chapa y pasadizos estrechos asusta a cualquiera. Imagínese un niño. Llegamos y la casa estaba a oscuras, por lo que me dijo que subiéramos a dormir a su pieza. Fue un infierno. Era un cuartucho infecto en la terraza de la única casa de ladrillos de la villa. De vez en cuando el seminarista se cambiaba de cama para tocarme. Yo lo empujaba y él retrocedía. Al rato, cuando él creía que yo estaba dormido, volvía a la carga. Por supuesto que yo no dormía. Pero a veces me atrapaba entre sus brazos, como jugando, y no podía evitar que me tocara. Luego volvía a retroceder. Fue la noche más larga de mi vida. Afuera se escuchaban los ruidos de la villa, más aterradores todavía. No tenía como salir de allí. Estuve treinta años sin contárselo a nadie. Porque cuando amaneció y me llevó hasta la puerta de mi casa, lo último que me dijo es que no le contara nada a mis padres. Lo que por supuesto hice. Digo, lo de no contarle a mis padres. Nunca más pensé en el asunto. Ni siquiera en sueños. Simplemente lo sepulté. Hasta que el año pasado lo conté en una pequeña reunión donde espontáneamente surgió el tema de los abusos. Parecía como si le hubiera sucedido a otro. Ahora que se lo cuento a usted me vuelve a dar esa sensación de ajenidad. Recién me di cuenta de la magnitud del asunto al ver las caras de los demás. Me pusieron la misma cara que tiene Usted ahora. Es que yo siempre pensé que al no haber sido violado, debía considerarme afortunado. Al fin y al cabo, nada me había sucedido. Si quiere puedo contarle detalladamente qué había en el cuarto, y cómo estaban puestas las camas. A mí no me parece para tanto. Y a usted?

viernes, 10 de julio de 2009

ADN ¡TANGO! presenta: El tango de las últimas cosas




Hay un tópico en el tango que es escribir sobre los últimos amores, las últimas cosas, las últimas personas. Y es entendible, porque siempre hay poesía y drama en el adiós. Por ejemplo tenemos "La última curda". Alguno de ustedes recordará "El último café". Otros, "El último organito" ...y ya está? No! esto recién empieza! Repasemos algunos títulos:
La última
La última cita
La última copa
La última esquina
La última grela
La última molleja
La última ronda
La última tentación de Gardel
El último acorde
El último acto
El último beso
El último cafiolo
El último escalón
El último farol
El último guapo
El último juglar
El último round
El último zorzal

Yo creo que están todos los últimos, no? A lo mejor se me escapa alguno...Repasemos algunas letras "últimas", las que a mí me gustan:
El último café (Catulo Castillo y Héctor Stamponi)
Llega tu recuerdo en torbellino
vuelve en el otoño a atardecer
miro la garúa, y mientras miro,
gira la cuchara de café.
/
Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro.
/
Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
/
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...
/
¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final
de un rencor sin porqué...
/
Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad
sin para qué...
/
Llovía y te ofrecí, ¡el último café!
Señores, esta letra lo tiene todo. Es cierto que a mí me gustan muchos los bares y seguro influye, pero aquí se presentan todas las prendas del amor que se termina. Veamos: el tipo está tomando un café y recuerda otro café, el último. La tristeza domina la escena, incluso garúa, y él recuerda una y mil veces -como cualquier amor no correspondido- la ceremonia final, la de la separación. Todo se termina al mismo tiempo: el café, el amor y el olvido. El está triste y llueve, pero igualmente le ofrece a ella...el último café! Por favor! Si alguien puede pintar mejor la derrota que la letra de este tango, que me avise...
El último organito (de Homero y Acho Manzi)
Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal
con un caballo flaco y un rengo y un monito
y un coro de muchachas vestidas de percal.
/
Con pasos apagados se elegirá la esquina
donde se mezclen luces de luna y almacén
para que bailen valses detrás de la hornacina
la pálida marquesa y el pálido marqués.
/
El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego
que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.
/
Tendrá una caja blanca el último organito
y el alma del otoño sacudirá su son
y adornarán sus tablas cabezas de angelitos
y el eco de su piano será como un adiós.
/
Saludarán su ausencia las novias encerradas
abriendo las persianas detrás de su canción
y el último organillo se perderá en la nada
y el alma del suburbio se quedará sin voz.
/
Este hermoso tango de los Manzi evoca un tiempo que se está yendo. Añora de antemano al organito que pasea por la calles de Buenos Aires....
Bien: ya tenemos al último café que en realidad es el amor que se va. Al último organito que despide en realidad a una época....Seguimos?
El último cafiolo
Miraba la ciudad desde el estrolo
de la piedad mortal de sus veredas,
buscando aquella edad de amor y sedas
y del bulín bacán en el Barolo.
/
El era sólo el último cafiolo
lanzado en el final del tobogán,
sin fiestas de champán ni de nebiolo,
cruzando pobre y solo el macadán...
/
¡El último cafiolo!
Desastroso papel
de un drama vil
tras un mantel-cumplido y obsequioso-
sirviendo al "mundo gil"...
/
¡Yugándolas de mozo!
¡El último cafiolo!
Y hasta la mina fané
del cabaré, la que mangaba "caldito de gallina",
anoche le dio un mango de propina
y atrás de aquel gomina se le fue.
/
Los años con su marca de vitriolo
gritaron la verdad de aquel espejo:
junaba su perfil, y estaba viejo,
miraba alrededor, y estaba solo.
/
¡Telón burlón del último cafiolo!
¡Sentía desangrar su corazón!
¡Servime, che cartón! -gritó un pipiolo,
y él le quebró un nebiolo en el melón.
/
Este tango es de los mismos autores de "El último café" (tenían la idea fija...) El cafiolo es un rufián que vive de las mujeres. Pero este proxeneta está viejo, y trabaja de mozo. Ya es más digno de lástima que condenable: no lo respetan ni sus ex protegidas (una le da un peso de "propina" y se va detrás de otro tipo, más joven) El protagonista está triste y solo pero conserva un destello de dignidad: cuando un cliente le falta el respeto (¡Servime, che cartón!) procede a partirle un botellazo en la cabeza...
Entonces tenemos en este último tango una referencia al paso del tiempo pero no de una época, sino al tiempo personal, a la decadencia del que fue un grande y ya no lo es:recordemos que vivir de las minas, conforme lo vimos en la entrada anterior, era una aspiración que nació con el crack de los años 30...y creo que sigue!
Seguimos con Cátulo Castillo y vemos que tiene también la autoría de "La última curda"! Don Cátulo es el maestro de las últimas!
Como es un tango muy conocido, apenas ve un fragmento:
Pero es el viejo amor que tiembla,
bandoneón, y busca en un licor que aturda
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón!...
"Curda" es borrachera y aquí cuando se vaya, se va la vida con ella....
Damas y caballeros, vamos terminando. Transcribo este hallazgo (yo no lo conocía) que es "La última molleja" Para los que no sepan qué es la molleja les tiro con el diccionario: "excrecencia carnosa que se forma en el ganado vacuno joven por infarto de una glándula, particularmente de las amígdalas" Es evidente que el académico que la definió nunca comió un asado, porque en ese caso hubiera revisado tantos infartos y excrecencias. Es que es muy sabrosa! Y además escasa, porque como imaginarán son muy pequeñas. Veamos el periplo de esta molleja tanguera, que parece que se la olvidaron en la parrilla:
La última molleja (de Lucio Arce)
Un perro que merodea
pa que le tiren un hueso
Dos dedos de un tinto espeso
donde flota una colilla
/
Quemada, seca y sin queja
Sola y triste en la parrilla
Sobre las tibias cenizas
yace la última molleja
/
Pasaron el chinchulín,
Las morcillas, los chorizos
Si hasta uno que fue al piso
Fue parte del gran festín
/
Pasó la tira, el vacío
Volaron las ensaladas
La molleja chamuscada
Fue quedando en el olvido.
/
Ahora no tiene consuelo su pena
Llegó el almendrado,
llegó el flan con crema
Y en el abandono brutal
que la aqueja
La última molleja
Allí se quedó.
/
Glandulita barrillera
Consistencia cerebrosa
No te quieren por hermosa
si no por ser exquisita.
/
Pero esta pobrecita
y desgraciada molleja
nunca llegó a la bandeja
que sirvió a los invitados.
/
Una mosca se ha posado
sobre la última molleja
tendida sobre la reja
su emoción se desbordó.
/
Con su piel curtida y vieja
sobre las inertes brasas
una lágrima de grasa
la mollejita lloró.

La letra, como la molleja, parece tierna... Tiene los grandes temas del tango: el olvido, la el dolor de ya no ser....la poesía no tiene límites, pero que llore la molleja por haber sido olvidada en la parrilla, me supera!!! De todos modos, está claro que la letra es en broma.

Me guardé para el final "La última" de Blanco y Camilloni, por dos motivos. El primero porque es la última así, a secas, y se refiere a una mujer, claro. Para el poeta será su última mujer, y no es poca confesión. Si estuviera agonizante vaya y pase, pero decirle a una mujer que será la última...mamma mía! Es una promesa más difícil que la del casamiento! Pero en realidad la dejé para el final porque me trae un grato recuerdo. Mi papá tenía un amigo, el Gordo, que era un porteño de ley (cómo me gustaría que hubiera podido leer estas entradas!)
El tipo, ya entrado en años, cuando estaba en los momentos de la seducción, ponía este tango. Leemos la letra?
Ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida,
y es la última moneda que me queda por jugar.
Si no gano tu cariño la daré por bien perdida
ya que nunca más la vida me permitirá ganar.
/
Te confieso deslumbrado que no esperaba tal cosa.
Ya están luciendo mis sienes pinceladas de marfil,
ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa
y se realizó el milagro con la última de abril.
/
Sos la última y espero que me traigas la ternura,
ésa que he buscado en tantas y que no puedo encontrar.
Ya no quiero pasionismo, ni amorío, ni aventura...
Yo te quiero compañera para ayudarme a luchar.
/
No me importa tu pasado ni soy quién para juzgarte
porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
Además hay un motivo para quererte y cuidarte:
se adivina con mirarte que no te han querido bien.
/
Fue por eso que te dije ya no puedo equivocarme,
sos la última que llega a perfumar mi rincón
y esas gotas de rocío que no te dejan mirarme
me están diciendo a las claras que alcancé tu corazón.
/
Pero si la mala suerte me acomoda el cachetazo
con que siempre está amagando para hacerme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y yo seré como un grillo, muerto al pie de tu rosal.

Qué mujer se le podía resistir al Gordo con esto? Le estaba diciendo que ella era la elegida para la última etapa de su vida! El problema es que se lo dijo a varias, y al mismo tiempo.... Y el día que falleció el Gordo se presentaron al sepelio. Por supuesto, todas decían que eran "La última"...




miércoles, 8 de julio de 2009

Una oficina en Lisboa

- Moreira, ¿dónde está Soares?
- Debe haber salido un momento, Patrón.
- ¿No estará en “A Brasileira”? Es temprano para beber y la contabilidad se atrasa. ¡Vaya a averiguar dónde está!
- No hace falta Patrón, ahí está llegando.

Nada le dijo el Patrón Vasques a Bernardo Soares, y este se dispuso a continuar con la interminable contabilidad de “Vasques y Cia”, supervisado por Moreira. Pero Soares tiene sus sueños en otra parte: un cuaderno pequeño, debajo del grueso Libro Mayor. Y al mediodía, cuando queda desierta la oficina y con un gato como único testigo, gusta de escribir sobre la vida de un personaje imaginario. Lo llamó Fernando Pessoa, y es parecido a él, pero distinto.








martes, 7 de julio de 2009

ADN TANGO presenta: Los dopados del gotán


Cuando yo era chico y escuchaba rock con mis amigos, nos gustaban las letras prohibidas, como “cocaine” por ejemplo. Lo que no sabíamos en aquel entonces, es que a las letras con drogas no había que buscarlas tan lejos. Que en el tango también se tocaba ese tema. Me atrevería a decir que más a fondo que en el rock. Veamos algunas letras, la mayoría de la década del 20:

Siga cochero (Cadícamo y Melingo)

"Al Tano Bertolucci se la compraban

a tres mangos el mogra y era un ponche.
Los gominas farristas se la mandaban
para entrar bien encendidos en el ballet.

Desde el bar de Rosendo, Maipú y Corrientes,
a Recoleta se echaba un cuarto de hora.
Las parejas subían alegremente
y el mateo arrancaba sin más demora.

Y ya marcha empezaba la menesunda
y como ellos eran tan caballeros
la primer narigada honda y profunda
se servía a las damas siempre primero.

Gritándole al auriga, siga cochero
Llegaban las farfalas y los gominas
bajaban encendidos en el palé
dándole a Bertolucci buena propina
y además le obsequiaban con un touché.

(Al Tano Bertolucci, que descanse en paz)"

Señores, aquí tenemos el homenaje a un "dealer", ni más ni menos. Qué roquero se hubiera animado a semejante recuerdo? Hay que reconocer que Bertolucci era un genio porque el servicio era en un carruaje. Otra que Peter Capusotto…


Vemos otra?

PACKARD (De la Cruz y De la Púa)

"Era una mina bien
Era un gran coche
Era un Packard placero
Era una alhaja
Auto que siempre laburó de noche
Llevando siempre la bandera baja

Pero un día la droga la hizo suya
Y en vez de cargar nafta echó morfina
Y cerrando el escape por la buya
Se fajaba de buche en cada esquina

Ayer la vi pasar, iba dopada
Y me sentí yo curda un santo Asís
Al ver que de su pinta bacanada
Pinta que fuera de auto de parada
Sólo queda cuan resto de chocada
Con los cuatro fierritos del chasis"

Qué tenemos aquí? Una mujer hermosa y de la noche para más datos. El poeta traza un paralelismo con un taxi lujoso, el Packard: “auto que siempre laburó (trabajó)de noche llevando siempre la bandera baja”
Hasta que la droga la atrapó: “pero un día la droga la hizo suya y en vez de cargar nafta echó morfina” Por supuesto que finalmente del gran coche no queda nada, terminó chocado.

Y qué sucede con “Los Mareados”? Todos conocemos ese hermoso tango. Pero antes de la letra de Cadícamo tuvo otra letra, la de Weisbach y Doblas, siempre con música de Cobián. La letra era bien distinta y se llamaba Los Dopados, o sea, los drogados:

"Pobre piba, entre dos copas,
tus amores han logrado,
triste hazaña de un dopado
que hoy, festeja el cabaret.

Ya no sufres, ya no sientes
el champán mato tu almita
y, en tu pecho no palpita
ni nostalgia ni tristeza
por lo que fue.

Bebe ese olvido que te ofrecen,
que acallará tu almita herida
y así podrás, embrutecida,amar, beber, reír...

Busca del vicio el triste ensueño,
bebe el olvido en su veneno,
que si el beber hace olvidar,
será esa tu mayor felicidad.

Sin embargo no sentías
ansias de una vida nueva,
para tus viejitos eras
toda su tranquilidad.

Un cariño te ha perdido
y, en el vicio te ha extraviado,
y, hoy, lamentas un pasado
que no tienes derecho
de recordar.

Bebe ese olvido que te ofrecen,
que acallará tu almita herida
y, así podrás, embrutecida,amar, beber, reír...
Busca del vicio el triste ensueño,
torna la mueca en carcajada,
que aquí no debes de llorar,
aquí debes reír, siempre reír"

Y la droga dónde está? en el dopado del título?
El Dr. Eduardo Giorlandini nos habla del eufemismo del tango, que en realidad, donde dice champagne, es droga.”Lo que pudo haber sido consumo de fármacos o sustancias estimulantes la letra informó sobre la ingesta de champán, tan presente en las letras gotaneras… Y la verdad comunica que en otros tiempos se consumía ajenjo, considerado veneno, por lo cual las autoridades prohibieron su venta en los almacenes y despachos de bebidas, dado el alcoholismo existente en la ciudad de Buenos Aires y acerca de lo que hay una larga historia. Sin embargo, no había ley que sancionara penalmente la ingesta de drogas, como la cocaína, la morfina y el opio; hubo tiempo en que el bicloruro mercúrico se usaba para el suicidio. Tangos y milongas dan cuenta de esto, en los versos y hasta en los títulos. Expresan igualmente y de un modo bastante significativo el influjo en la sociedad argentina del tabaco y del alcohol; la literatura lunfarda va un poco más allá todavía y es más rica en el vocabulario específico, el de las drogas que habrían de prohibirse con el tiempo.Así y todo a la etapa de gran consumo de alcohol sucede la del consumo incipiente de ciertas drogas, particularmente las ya citadas líneas arriba, muy limitado y solo respecto a quienes tenían recursos, dado el alto costo"


Hay un montón de tangos más, mejor sigamos con los versos específicos. Quien no conoce el tango "A media luz" de Lenzi y Donato?

"Juncal doce veinticuatro,
telefonea sin temor;
de tarde, te con masitas,
de noche, tango y amor;
los domingos, té danzante,
los lunes, desolación.

Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes
como en botica... cocó,
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor..."

Como en botica cocó, por supuesto es cocaína como en la farmacia, y la simpática "casita" es un prostíbulo...

Y "Tiempos viejos" (de Canaro y Romero)?
"Te acordás, hermano?

¡Qué tiempos aquéllos!
Eran otros hombres
más hombres los nuestros
No se conocían cocó ni morfina,
los muchachos de antes no usaban gomina..."

"Micifuz" de Avilés y Maroni
"Micifuz
triste gato de albañal
¿por qué te das tanto corte
si yo conozco el resorte
que tu vida hace mover?...

Un hijo de Farabutti,
el changador de la esquina,
dopado con cocaína¡pero si es para no creer!
Y en otros tiempos, amigo,
patinaba en la miseria
con los bultos de la feria
por un poco de bullón..."

Aquí no hay una condena al consumo, sino al cambio de vida. Pasó de pobre a un tipo refinado y con gustos caros: la droga es para los ricos...


Y en "Recordándote" de Barbieri y De Grandis, el protagonista se queja de la calidad de lo que ella le dio:


"Indignado por el opio que me diste tan fulero"


Cerramos con "El Taita del arrabal" de Padilla y Romero


"Era un malevo buen mozo/de melena recortada;/las minas le cortejaban/pero él las trataba mal./Era altivo y le llamaban/el Taita del Arrabal.


Pero un día la milonga/lo arrastró para perderlo:usó corbatita y cuello,/se emborrachó con pernot,/y hasta el tango arrabalero/a la francesa bailó.


La linda vida antigua/por otra abandonó/y cuando acordarse quiso/perdido se encontró.


Pobre Taita, muchas noches,/bien dopado de morfina,/atorraba en una esquina/campaniao por un botón"


Aquí tampoco se le critica el consumo, sino el cambio de vida.


Señoras y Señores ya lo saben. No vayan a Amsterdan, no revisen las letras de los Stones. En la Buenos Aires de 1.920, los pibes ya hablaban latín...





















Micifuz es gato, no se si se dieron cuenta...

domingo, 5 de julio de 2009

Desencuentro (final)

El estaba en el café, ilusionado
Ella, llegó resplandeciente
Pero el problema es el cuore del cronista
(¿adivinaron? ¿le ven la falsa escuadra?)
Y nos dejó sin final.

(des) encuentro II

Ella iba con el corazón en falsa escuadra
como él.
En un duelo de miradas contra el piso
se chocaron.
Y entre claves de disculpas sonrojadas
hubo risas con promesas
de café.

sábado, 4 de julio de 2009

Desencuentro

Ella se cruzó por su camino
regalándole sonrisas
Pero él estaba con el corazón en falsa escuadra
Y no la vio.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ultimas noticias de Rayuela


El Hurgador de Libros andaba en otra cosa cuando su teléfono sonó. La llamada era de la escuela adonde había devuelto "Rayuela" la semana anterior. Cumpliendo con su palabra de informarle si tenían registrado el libro, la bibliotecaria le dijo que lo habían "descartado" porque le faltaban hojas.
Eso llamó la atención del Hurgador ya que en su momento no lo había notado. Pero recordó que cuando compró el libro no había tenido tiempo de revisarlo, porque volvía hacia la caseta la primera interesada, aquella a quien se lo birló. Y luego, cuando vio el sello de la escuela y sintió que ya no sería suyo, no lo tocó más. Así que concluyó que era posible que le faltaran hojas sin que él lo hubiera notado.
La bibliotecaria también le dijo que no podía volver a aceptarlo por el mismo motivo. Al Hurgador eso no le gustó nada. Por empezar, la palabra "descartado" le pareció ofensiva para un libro, especialmente ese libro. Creía que valía la pena poner un esfuerzo mayor en él, especialmente si se trataba de una escuela. Tampoco le gustó imaginar el periplo del libro, desde el "descarte" hasta aparecer en exhibición, a un bajo precio pero precio al fin...
Pero entendió el Hurgador de Libros que el mundo es difícil de cambiar. Que en todo caso debería aspirar a modificar -si tenía ganas- a los vecinos de su cuadra, o bien cambiar él mismo...
Mientras seguía reflexionando y oyendo ausentemente a la bibliotecaria, volvieron sus instintos de cazador, aquellos que lo asaltaron al ver por primera vez el libro.

- Entonces, si no lo quieren, ¿podrían devolvérmelo?
- ¡Claro!
dijo la bibliotecaria de la escuela.

El Hurgador estaba treinta y cinco minutos después con el libro en su poder, y una hora más tarde con la última hoja (¡sólo le faltaba la última hoja!) recuperada....

Todo esto sucedió la semana pasada y el Hurgador de Libros demoró en contárnoslo a los dueños de este blog. Cuando le reprochamos esa omisión, alegó que no le gustaba el final de la historia. Que su sentido de justicia poética le decía que el libro debía terminar en el sitio al que pertenecía: la biblioteca de una escuela, donde quiso creer que aún jugaban a la rayuela. Y sintió cierta desazón, más allá de la alegría por haber recuperado el libro. Por nuestra parte, manifestamos nuestra opinión en contrario: a La Menor Idea le pareció que la justicia poética estaba presente en este final, puesto que el libro volvió a las manos de quien en todo momento demostró su interés, nos arriesgamos a decir su amor (nada liviano, por cierto) y que estaba bien que fuera de él. Luchó por arrebatárselo a la dubitativa interesada, y fue volando a buscarlo a la no encantadora escuela descartadora. De manera tal, querido Hurgador de Libros, que puede quedarse tranquilo con Rayuela. Porque el libro es suyo.




Nota de los editores:
Agradecemos al Profesor Hermann Burmeister por habernos facilitado el texto de la última hoja que le faltaba al libro del Hurgador, el que como ya tenía la famosa página del capítulo 7 que nos ilustró Susana, se ha transformado en un libro completo, perfecto.

Agradecemos también a Pamela porque con su entrada "Rayuela" animó al Hurgador de Libros a contar el último capítulo de su historia. Es que al ver en su blog la misma tapa, un poco más vieja que la suya, se emocionó y entre vinos y ginebras solventados por nuestra producción, soltó la lengua.
La tapa del libro de ella encabeza este post, y la del Hurgador, lo termina.