sábado, 3 de mayo de 2008

Un deporte internacional

Días atrás contaba aquí de la pasión argentina por mirar mujeres por la calle. Luego de dar algunos consejos, terminaba el relato preguntándome cómo sería en otros países. Entre otros testimonios llegados de España, Cigarra me contó de un porrazo que se dio su primo al tragarse una farola de Madrid por mirar a una de ellas, y Mari Carmen refirió que produjo un pequeño accidente de tránsito porque un automovilista no pudo desviar a tiempo su mirada a ella.
Entonces dudé que se tratara de un fenómeno local.
Y luego me acordé del “Flatiron Building”, un edificio de Manhattan, construído entre 1.901 y 1.903 por el arquitecto Daniel Burnham. En realidad lo bautizaron “Fuller Building”, pero terminó siendo conocido como flatiron, que literalmente quiere decir plancha, por su forma triangular. ¿Y qué tiene que ver este edificio con mirar mujeres por la calle? Que en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 23 se formaba una interminable hilera de tipos que aguardaban impacientes y sin disimulo, ya que por la particular forma del edificio se formaban corrientes de viento que les levantaba las polleras a las mujeres, y dejaban ver sus…¡tobillos! Tal era el revuelo que se formaba que la policía debía sacarlos a bastonazos de la calle 23 .
Si bien no es el estilo elegante de mirar que yo pregono, no deja de resultarme simpática esta historia de hace 100 años, especialmente la excitación que podían provocar tobillos femeninos descubiertos por el viento, al extremo de que la policía debiera intervenir…
El año pasado estuve por allí, y me quedé un largo rato en la esquina pero para mi desilusión, no había ninguna hilera de fisgones, ni policías dispuestos a dar bastonazos, ni mucho menos mujeres de largos vestidos donde ocultar sus tobillos.
Entonces ya no veo el asunto como un deporte nacional ni de una época determinada, lo que me obliga a colectar pruebas que delimiten con precisión el alcance geográfico de mi teoría, y no repararé en gastos de viaje ni alojamiento para comprobar “in situ” cualquier testimonio que aquí se agregue, los cuales desde ya agradezco profundamente.

4 comentarios:

angela dijo...

Marcelo, afortunadamente los tiempos han cambiado...Yo si soy hombre preferiría ver a Rita Hayworth quitándose poquito a poco el guante negro... ¿No crees? .Un saludo desde España.Angela

Marcelo dijo...

Con certeza que sí Angela! Veo que también te gusta el viejo Hollywood, la próxima entrada te la dedico a vos!

Mari Carmen dijo...

Hoy serían muslos, Marcelo, lo que habría que ver, pero ni aún así, porque ya es tan corriente que ni llaman la atención, a menos que la chica tenga piernas de un metro y medio :)

Por cierto, yo recuerdo que hace algunos años estaba esperando para cruzar una calle, y un tipo que venía con su coche, por mirarme a mí se dio un golpe con el coche que tenía delante. Juro que es cierto :)

Un abrazo,

Marcelo dijo...

Mari Carmen: Ya que tu testimonio salió bajo juramento, lo he agregado al texto sin necesidad de apersonarme por allí, pero fuiste una testigo reticente, en tu primer declaración sobre el tema no recordaste el episodio de los coches...Respecto de lo que se mira ahora estamos de acuerdo, pero observa la foto del Flatiron donde al frente aparece una mujer con una larga pollera, ¿no hay que hacer un esfuerzo de imaginación importante para suspirar como los hombres que montaban guardia en la esquina?
Un abrazo