domingo, 22 de junio de 2008

Comprar en el aeropuerto


No importa que tu vuelo dure menos que un viaje en taxi. Si volás te sentís poderoso, y entonces debés comprar. Si no, corrés el riesgo de que alguien pida una pericia sicológica para saber si estás en dominio de tus facultades mentales. Y no es un asunto de hombres o mujeres, he visto a ambos sexos haciendo desastres por allí. Y si no es en el free shop, tenés las tiendas comunes, pero al asunto es pasar el rastrillo por todo el aeropuerto, sobre todo cuando las combinaciones no fueron tan ajustadas.

Mercado persa SXXI pero de marcas registradas, en el “duty free” encontrarás lo que se te ocurra y a cualquier precio, y si luego tenés problemas en la aduana, no es asunto que preocupe a las chicas que con sonrisas envolventes te muestran perfumes, champagnes, cámaras, cigarrillos y relojes, y sin inmutarse te dicen que esos lentes de sol que parecen tridimensionales te quedan fantásticos.
No importa si luego ves en el centro de tu ciudad el producto que compraste un poco más barato con impuestos y todo. Si vos no conocías el precio “normal” de lo que compraste en el free, por qué lo llevás?
Y encima muchos compran en el viaje de ida, con lo que deberán cargar con los paquetes durante todo el viaje.
El peligro mayor son los compradores compulsivos, que lo harán allí, en las ciudades del viaje, y a la vuelta entrarán de nuevo al mismo local y …¡seguirán comprando!
Y las tiendas comunes, están pletóricas de tentadores productos locales, de esos que olvidaste comprar durante la estadía.
Las veces que me toca viajar, una vuelta me doy siempre (¿hay alguien que resiste la tentación?)
A lo sumo me compro una botellita y nada más, porque prefiero comprar cosas del país que visito y no productos internacionales. Pero siempre poco, por el costo y porque además, algún disgusto podés tener, en la aduana o en otro lado.
Como por ejemplo el que tuve en Bogotá, la vez que fui por trabajo. De regreso entré al free, y compré un perfume para regalar. Mi compañero y yo teníamos tiempo, y nos volvimos a las tiendas comunes del aeropuerto a dar una vuelta más. Allí había muchas tiendas de café, y cada una vendía una marca distinta. Era tan rico el aroma y tan bonitos los diseños de los paquetes que nos compramos unos cuantos. El tiempo voló y llegamos corriendo a buscar el avión. Pero aún faltaba un trámite más e inesperado. En la mitad de la manga había tres policías colombianos que revisaron nuestro equipaje de mano. En realidad más que revisar nos olfatearon, y especialmente los paquetes de café, de los cuales de paso abrieron un par. Aclaro que ellos nos olfatearon, no sé si faltaban los perros o el sistema es así. Cuando sugerí que se nos iba el avión me dedicaron una mirada de acero que me hizo acordar al aeropuerto de “Expreso de medianoche” y continué el trámite silenzio stampa.
Todo el viaje estuve preocupado por los paquetes de café, pensando que si en Colombia fue así, lo que no sería en Argentina al conocer la procedencia del vuelo.
Pero llegamos a las cuatro de la mañana, y nuestros sabuesos locales estaban agotados, con lo cual entramos sin problemas nuestro café, como también podríamos haber ingresado cien botellas de whisky o un hipopótamo.

Siempre es mejor comprar poco en los aeropuertos. Antes, durante o después algún problema podés tener, porque te convertís en esclavo de lo que comprás.

22 comentarios:

brujaroja dijo...

Mmmm... vaya... Llego la primera a tu espacio que tiene un rumor de motores de aviones y un nudo en la garganta de despedidas. Yo nunca compro en los aeropuertos, fíjate. Sí. Me equivoco. Siempre termino por comprar un libro...
Pero eso no cuenta ¿no? ¿o sí?

Abel Asvir dijo...

como suelo viajar con poco equipaje y aun menos dinero, me limito a observar el absurdo espectaculo de los comercios, alguien se ha comido alguna vez una de esas cosas triagulares descomunales de chocolate?

Marcelo dijo...

Puedes pasar tranquila Brujaroja, sin nada que declarar. El libro tiene un valor que a los sabuesos no les interesa. Buen viaje!

Vos también Abel, pasa tranquilo. Pero si has reparado en los chocolates, en cuaquier viaje de estos sucumbirás a la tentación!

Jota dijo...

Yo en los aeropuertos me compro el periódico y poco más. No me suele interesar nada de lo que venden, y mucho menos los precios.

angela dijo...

Marcelo, sé que comprar en los aeropuertos es un señuelo muy bien preparado para picar en el anzuelo por éso sólo compro los periódicos .Un saludo y que tengas buena semana.Angela

begoyrafa dijo...

Pues a mí lo que más me gusta es precisamente esa cosa triangular enorme de chocolate y que sólo puedes encontrar ahí, en la tienda de los aeropuertos.
Un abrazo

Laura dijo...

¿No me dejas comprar al menos una tableta de toblerone?
Si la huelen los policías, ¿me la requisarán para comérsela?

Marcelo dijo...

Organicémonos: Que Jota y Angela vayan a comprar el diario, y Rafa y Laura chocolates, que a mí me gustan también. Por cierto ya estoy curioso con esos triangulares, no los he visto. Pero deprisa que se nos va el avión!

La Gata Coqueta dijo...

Suelo viajar bastante, y por lo tanto eso ya lo tengo asumido.

Como mucho perfume si es que se ha olvidado comprarlo antes, pero nada más. Y porque fueron relativamente buenos con vosotros, os veo sin café, si por una casualidad ellos no tuviesen..

Hasta la vuelta.

Marichu dijo...

Yo quiero la Radiolandia! Es lo único que me compro cuando viajo!!

Saluditos =)

La Duende de las cosas dijo...

Estuve apunto de caer en eso. Pero, lo pensé...tener que cargar todo el viaje y los 21 días con eso...menos mal que no lo hice, aparte de lo caro que es comprar allí.

Shikilla dijo...

Creo que no solamente en los aeropuertos; nos convertimos en esclavos de lo que compramos ¡siempre! pero lo más grave es convertirse en esclavo de lo que aún nos queda por comprar...

Saludos, marcelo

Mari Carmen dijo...

Me temo, amigo Marcelo, que yo soy de las que no compran nada en vuelo (y suelo volar bastante) y en el aeropuerto lo justo, tal como un bocadillo o el agua, que no te dejan pasar en los controles. Por lo demás, rien de rien. Me niego, me parece un abuso lo que cuestan. No tiene sentido.

Un abrazo :)

Jesús dijo...

Ya lo dijo el poeta, hay que viajar ligero de equipaje...sobre todo a Colombia

m.eugènia creus-piqué dijo...

Los Duty Free de los aeropuertos son una tomadura de pelo colosal y te habla alguien que ha trabajado muy cerca de ellos.

Marcelo dijo...

Gata, aún tengo un paquetito de café. Te lo mando por encomienda?

No tenemos Radiolandia Marichu. Qué te parece un Pommery por sólo U$S 150.-?

Totalmente de acuerdo. El acarreo de cosas al viajar es horrible!

Marcelo dijo...

Gata, aún tengo un paquetito de café. Te lo mando por encomienda?

No tenemos Radiolandia Marichu. Qué te parece un Pommery por sólo U$S 150.-?

Totalmente de acuerdo. El acarreo de cosas al viajar es horrible!

Marcelo dijo...

Me gustó eso Shikilla! Ser esclavo de lo que TODAVIA no compramos...

Así es Mari Carmen. pero ahora nos quitaron hasta el agua!

Jajaja! Es cierto Jesús...

Cuanto de cerca M. Eugénia?
Un saludito

Marcelo dijo...

Me gustó eso Shikilla! Ser esclavo de lo que TODAVIA no compramos...

Así es Mari Carmen. pero ahora nos quitaron hasta el agua!

Jajaja! Es cierto Jesús...

Cuanto de cerca M. Eugénia?
Un saludito

MARICHUY dijo...

Marcelo

Y luego resulta que el famoso duty free, ni es tan free. Me acuerdo en San Petersburgo, por no andar cargando, deje para el aeropuerto la compra de un Vodka y resulta que en el duty free, pagué por la misma botella vista en una licorería del centro, el equivalente a 3 euros más caro.

Saludos

Marcelo dijo...

Llegué tarde para advertirte Marichuy...lo siento!

m.eugènia creus-piqué dijo...

Tan cerca que entraba cada día a chafardear,he trabajado durante muchos años en los aeropuertos de Barcelona y de Girona, soy Iberia lineas aereas en persona.